Dar Luz desde el conocimiento 

Dar Luz desde el conocimiento 

Cuando un pensamiento nace en nuestra mente, es como una chispa aún cubierta por velos. El estudio espiritual y la Kabbalah nos invitan a soplar sobre esa chispa, a darle oxígeno, hasta que se convierte en una llama que ilumina.

La Kabbalah enseña que la conciencia es el verdadero recipiente de la Luz. Cuando estudiamos, no acumulamos información: abrimos ventanas en el alma. Cada concepto, cada símbolo, cada letra hebrea es un espejo que refleja la Luz infinita hacia nuestros pensamientos.

Dar Luz a los pensamientos significa transformarlos en puentes: dejar que lo que parecía oscuro se vuelva guía, que lo que parecía confuso se vuelva claridad. Así, el pensamiento deja de ser un eco del ego y se convierte en un canal del alma.

El estudio espiritual es como encender velas en un templo interior. Una vela sola da un resplandor pequeño, pero muchas velas juntas —cada idea iluminada por la sabiduría— hacen que la mente se convierta en un santuario de Luz.

En otras palabras: cuando llevamos nuestros pensamientos al estudio de la Kabbalah, los elevamos desde lo personal hacia lo universal. La Luz que recibimos no solo ilumina nuestra mente, sino que también se expande hacia quienes nos rodean.

Con mucho cariño 

Maestra Guía Esther Valenzuela

Carta de Amor

CARTA DE AMOR

“Conmigo desde el Levanón, novia, conmigo desde el Levanón vendrás, observa desde la cima de Amaná…” (Cantar de los Cantares, Shlomo HaMelej)

Sabemos por los sabios, que el “Cantar de los Cantares” narra las distintas facetas del romance y la relación de amor que HaShem y el alma humana sostienen y desarrollan a lo largo del camino espiritual, con momentos de mayor o menor cercanía, pero siempre vinculados en amor profundo. Casi al finalizar el Tercer Cántico, HaShem (el Pastor/Rey en la historia) adivinando que vendrá un viaje que lo mantendrá un poco más lejos de su amada; la previene y advierte para que no pierdan conexión, con dos claves que nos resultan particularmente importantes en este momento del inicio del mes de Tammuz o Cáncer.

El mes de Tammuz es uno de los 3 más complicados del calendario hebreo, donde se inician las 3 “semanas de estrechamiento” (del 17 de tammuz al 9 de av) y es una temporada donde el alma humana puede llegar a tener la sensación de mayor distancia espiritual con su Creador. Para evitar caer en ese engaño, en el citado párrafo, HaShem nos advierte y regala 2 claves con las que enfrentar cualquier momento donde experimentemos distancia espiritual:

  • conmigo desde el Levanón vendrás”. Los sabios nos revelan que el Levanon alude a la pureza, es decir, a que activemos la función espiritual de Teshuvá (arrepentimiento/retorno) a HaShem, que cuando logramos realizar, purifica el alma de nuestros errores y nos vuelve a acercar a nuestro Creador…
  • observa desde la cima de Amaná”. Los sabios conectan Amaná con Emuná, por lo que la clave es mirar desde la perspectiva de la emuná, de la certeza absoluta que todo viene de HaShem, para nuestro mayor bien y con un propósito…

Entonces, que nos podría decir esta hermosa carta de amor de nuestro amado Creador/novio para este tiempo: “Aunque no me sientas cerca, basta que hagas Teshuvá para volver a mi, y sentirme a tu lado. Cuando no me percibas a tu lado, sólo detente y mira desde lo más alto de tu emuná, de tu confianza en Mi; para comprender cómo nunca dejo de estar a tu lado, con mi amor”.

Que esta temporada no te engañe ni extravie tu mirada espiritual. Comprende que siempre HaShem esta con nosotros, con todo su amor, y que es cuestión que recuerdes y apliques estas dos claves; para que vuelvas a sentir Su Amor y Cercanía de nuevo. Actuemos como amados o novias dignas de tan tremendo amor, mostrándole fidelidad y alegría en cada una de nuestras acciones, palabras y pensamientos. 

¡¡Jodesh Tov a todos!!

 

Con cariño

Maestra Elisheva Solar

La luz de una vela enciende muchas más

La luz de una vela enciende muchas más


Como hemos aprendido, la palabra Tzadik (justo) y la palabra Tzedaká (caridad, en realidad justicia) comparten una misma raíz: Tzedek (justicia). El Tzadik, usualmente llamado “sabio”, es aquel que es capaz de actuar de manera equilibrada, entregando cuando se requiere y restringiendo de acuerdo con lo que es necesario. Sabe usar las palabras correctas, en el tono adecuado y en el momento correspondiente, así como también es capaz de compartir sus recursos en la medida correcta y en el momento oportuno.

Si bien el trabajo espiritual nos ayuda a sublimar rasgos de carácter, a orientar nuestros intereses y utilizar nuestras habilidades y atributos, la expresión de la justicia (Tzedaká) para algunos puede ser una acción más difícil de abordar, porque requiere confianza (Emuná), compromiso y entrega.

En la Parashá de esta semana Behaalotejá está escrito: “Hashem le habló a Moshé, diciéndole que le transmitiera a Aharón y que le dijera: Cuando eleves (enciendas) las luminarias, las siete luminarias deben estar (orientadas) iluminando hacia el centro de la Menorá. Y así hizo Aharón: encendió las luminarias orientándolas hacia el centro de la Menorá, tal como Hashem le ordenara a Moshé”.

Sabemos que vinimos a cambiar nuestro deseo de recibir sólo para nosotros mismos por el deseo de compartir, y hoy día, en un mundo orientado al egoísmo y a lo material, practicar la Tzedaká con la intención de compartir la Luz del Creador se vuelve imprescindible. 

Estudiar espiritualidad nos ayuda a encender la luz de nuestra alma, empezar a compartir (y compartirnos) hace que las luces se eleven. Así como las luminarias de la Menorá se orientan al centro, las luces de aquellos a quienes influenciamos también, y en este acto es cuando finalmente, juntos, logramos unir el cielo y la tierra.

Con cariño,
Maestra Leah Salazar

Chispas del Alma en Viaje

Chispas del Alma en Viaje

Hace algunos días atrás regresé de un viaje profundo, una travesía que estuvo plena de emociones, tanto por los lugares recorridos física y espiritualmente, como también por encuentros de esos que parecen re-encuentros (aunque se trata de personas que conocimos por primera vez en esta Vida), y quisiera en esta reflexión profundizar en ello: existen encuentros que no se sienten nuevos, sino recordados.

Recuerdo las palabras del Maestro Daniel años (más de una década) atrás enseñándonos como las #ChispasdelAlma se encuentran muchas veces en viajes, nuevos trabajos, cambios de casa, entre otros. Y esa fue la sensación en esta oportunidad.

Desde la mirada de la Kabbalah, sabemos que nada es casualidad sino causalidad: existen nitzotzot —chispas de Alma— que necesitan ser elevadas juntas a través del vínculo, del aprendizaje, del ser espejos en la plenitud o incluso en el desafío.

Según la Kabbalah trasmitida por Rabi Isaac Luria, estas chispas surgieron a partir de la Shevirat haKeilim, la “ruptura de las vasijas”: un momento esencial, en que la Luz primigenia de Hashem o Luz Divina fue demasiado intensa para las vasijas que debían contenerla, provocando su fragmentación. Desde entonces, las chispas o nitzotzot quedaron dispersas dentro de la experiencia humana y del mundo material.

Parte de nuestro tikún, en lo individual y en lo colectivo sería justamente el proceso de reunir, reparar y elevar esas chispas hacia su origen común: el Alma Raíz.

A veces creemos que la sanación del tikún ocurre solo en grandes procesos espirituales, pero muchas veces aparece en lo cotidiano: en una conversación que transforma, en alguien que nos confronta con amor, o en ese reencuentro de Almas que nos obliga a mirar más profundo dentro de nosotros mismos. Hay almas que llegan para acompañar y otras para mover estructuras internas antiguas que ya no podían seguir igual. Ambas cumplen una función sagrada.

Quizás por eso algunos vínculos, como los de este Viaje, dejan una huella tan intensa, incluso cuando son breves encuentros. Porque más allá del tiempo o de la forma que tome la relación, algo en el alma reconoce que ahí había una conexión o reparación pendiente, una Luz esperando ser revelada. Y cuando eso ocurre, ambas Almas cambian. Aunque no siempre lo entiendan en el momento.

Tal vez la invitación y parte del verdadero trabajo espiritual también consista en aprender a estar atentos: escuchar esas intuiciones, reconocer los encuentros que nos expanden el corazón y atesorarlos, no solo en la memoria, sino en la conciencia de que han catalizado un encuentro con nosotros mismos y con aquello que nuestra Alma nos invita a transmutar, a entregar y a recibir.

Bendecidos viajes (espirituales) para todos y para el Todo!

Con Amor,

Maestra Diana Yael Rubinstein Muchnik

Tesoros Ocultos

Tesoros Ocultos


En la porción de la Torah de la semana anterior, leíamos cómo, cuando una casa sufría de metzorá -una especie de lepra que podía afectar a las personas, objetos y casas – podía llegar a tal gravedad, que requería que los muros o la casa completa fuera demolida. Del mismo modo, en ocasiones las personas experimentan crisis de una naturaleza tal, que parte de sus estructuras deben ser demolidas, y ciertas cosas se quiebran y caen. Sin embargo, los sabios nos revelan, que, en muchas ocasiones, cuando una persona veía afectada su casa con metzorá y debía demoler sus murallas, sorpresivamente se encontraba con que los habitantes anteriores habían ocultado tesoros en su estructura, y el verdadero propósito que HaShem tenía para enviar la “plaga” era que los habitantes del hogar encontraran su tesoro oculto, demoliendo la casa anterior.

Espiritualmente nuestras almas vienen a revelar chispas ocultas a este mundo; y en ocasiones el potencial de revelación de grandes chispas implica enfrentar crisis o dificultades importantes; que encierran y ocultan dentro esta Luz. Cuando nos enfrentamos con la dureza de ciertas situaciones o con la experiencia de crisis difíciles, conviene recordar que tanto la dificultad como la luz que oculta dentro, son para nosotros. Esa dureza, dificultad o padecimiento es el encuentro con la klipá (cáscara) que requiere ser demolida y separada para que podamos revelar esa luz interior que probablemente nosotros mismos encerramos allí alguna vez. Y si HaShem te puso frente a una estructura que debe ser demolida en tu vida, no debemos dudar que puso toda la ayuda necesaria para enfrentarlo y que lo que desea realmente es que recuperes ese tesoro oculto de Luz que fue escondida allí.

Te invitamos esta semana y siempre, a no temer a la crisis y recordar que está ante ti para que puedas eliminar la dureza espiritual que te separa de HaShem, y que, al derribar esos muros, encuentres un tesoro de bendiciones tanto o más grande que la dificultad inicial. Y recuerda siempre que antes, durante y después del proceso, HaShem está contigo con todo Su amor y Su ayuda. ¡Que sea así para todos y revelemos Luz para el mundo!

Con cariño
Maestra Elisheva Solar

Emuná 2.0: aprender a vivir sostenidos por Hashem

Emuná 2.0: aprender a vivir sostenidos por Hashem

La Emuná, uno de los principios fundamentales en nuestra conexión con Hashem (la Energía Divina), suele traducirse en un primer nivel como “Fe”, pero en la tradición de la Torá y la Kabbalah su significado es mucho más profundo. No es solo una idea o una creencia intelectual. 

Es una práctica espiritual: la certeza interior de que la realidad está sostenida por un Plan Divino y que cada experiencia, desde la más micro hasta la más macro, forma parte de ese proceso. 

Nuestros sabios nos enseñan tres fundamentos de la Emuná:

  1. Reconocer que existe una supervisión divina constante sobre la creación y sobre cada una de nuestras vidas,
  2. Confiar en que todo lo que ocurre tiene un propósito para el bien del alma, para nuestro proceso de evolución de Consciencia y
  3. Aprender a buscar el mensaje que cada situación trae para nuestra vida, ya sea a través de la Teshuvá o de la Hidbodedut

 

La Emuná, sin embargo, no es una emoción que aparece cuando todo es claro.
Es una práctica espiritual que se fortalece aún más precisamente cuando el mundo se vuelve incierto.

Así como un artesano (UMAN, que tiene la misma raíz que la palabra EMUNA) perfecciona su arte con la práctica constante, la Emuná también se desarrolla ejercitándola una y otra vez: aprendiendo a reconocer la presencia de Hashem incluso en los momentos de mayor ocultamiento de Su Luz.

Tal vez por eso nuestros sabios enseñan que las generaciones cercanas a la Era de Mashiaj enfrentan mayor confusión y desafíos espirituales.

Justamente en esos momentos la Emuná se vuelve más valiosa, porque mantener la conexión con lo Divino cuando hay más polarización, más incertidumbre, más preguntas, requiere una profundidad espiritual mayor.

Rabí Najman de Breslov lo expresó de manera simple y poderosa:
“El mundo entero es un puente muy estrecho; lo principal es no tener miedo.”

La Emuná no elimina la incertidumbre del camino.
Pero nos permite cruzar el puente.

Quizás no siempre podamos comprender el plan completo.
Pero cada vez que elegimos confiar, escuchar las señales de Hashem y avanzar con conciencia espiritual, estamos participando en la construcción de un mundo donde la presencia Divina será cada vez más evidente y estamos ayudando a acelerar la redención.

Porque la Emuná no es solo una creencia.
Es un camino. Y cada paso que damos con confianza acerca un poco más la luz al mundo.

 

Con cariño y Bendiciones,

Maestra Diana Yael Rubinstein M.

Sembrar el futuro con conciencia

Sembrar el futuro con conciencia

 
Rosh Hashaná (que comienza el próximo 22 de septiembre en la noche) no es solo el inicio del año judío; en la visión kabbalista es el momento en que el Creador renueva la energía vital del mundo. Cada alma recibe en estos días la “semilla” de su próximo ciclo, y nuestras intenciones conscientes darán forma al año que comienza.

Por eso, más que hacer una lista de deseos, Rosh Hashaná nos invita a definir metas desde el alma, en tres niveles:

– Metas del corazón: proponernos trabajar nuestras cualidades internas —la paciencia, la humildad, la compasión, la disciplina— Recordar quién estamos llamados a ser, desarrollar nuestro máximo potencial, elegir cómo queremos responder al mundo: desde la conciencia y no desde la reacción.

– Metas de acción: transformar la intención en vasijas concretas. Esto significa cuidar nuestro cuerpo, fortalecer la familia, dedicar tiempo a la comunidad, estudiar y actuar con responsabilidad. Cada acción correcta es un canal que permite a la Luz manifestarse en nuestra vida.

– Metas del alma: profundizar nuestra conexión con el Creador. Orar con intención, estudiar kabbalahh y textos de sabiduría, meditar, abrir espacios de silencio. Aquí no importa el logro externo, sino la expansión interior y la claridad espiritual.

En Rosh Hashaná, lo que sembramos en conciencia se proyecta en todo el año. Escribir nuestras metas, visualizarlas y ofrecerlas en plegaria personal abre los cielos y nos conecta con el propósito más profundo.

El juicio de este día no debe vivirse con miedo, sino como una oportunidad de co-crear con el Creador. Definir metas claras y alineadas con nuestra esencia es sembrar bendiciones no solo para nosotros, sino para todo el mundo.

Shaná Tová Umetuká 
 
Con cariño 
 
Claudia Vásquez de Tevah

Tiempos de retornar

Tiempos de retornar

Iniciamos el mes de elul o virgo, y con ello llegan tiempos esenciales para despojarnos de las formas y la materialidad y retornar a lo esencial. Retornar a la relación de nuestra alma con su Creador, a nuestro anhelo de apego con HaShem y una unión profunda y amorosa con Él.


No importa lo lejos o desconectado que te hayas sentido, no importa lo bajo que hayas caído, no importa el congelamiento que hayas experimentado en tu entusiasmo espiritual de alguna vez. Es tiempo en que “el Rey está en el campo” y lo único que tiene que importarnos es re-unirnos con Él.


Él está deseoso de acercarse más y que volvamos a unirnos. Solo toca liberarnos de lo que nos separa de nuestro Creador. ¿Y qué es lo que puede “separarnos” de Él? Solo la distancia que nosotros mismos hemos puesto con nuestras acciones y nuestra conciencia más egoísta.


La Teshuvá, traducida como arrepentimiento, pero esencialmente como retorno, nos indica el camino. El retorno a HaShem es hacerte conciente de la distancia que has puesto entre tú y El, y al notar esa distancia, tu alma anhelará acercarse de nuevo, acercarse a la fuente de todo lo bueno. No hay otra forma de cercanía que asemejarnos a Él.

Amar, cuidar, velar por los demás, compartir, dar, ser feliz con unirte con todo y con todos. El retorno al Creador también es el retorno amoroso hacia los demás, a recuperar esa unidad entre las almas y su Creador.


Que este anhelo amoroso de acercarte al Creador sea tu motor para querer trabajar en tu alma este mes; para ser un alma más generosa, amorosa, pura y genuina; y con ello acercarte a ti y a todos los seres del mundo a su Creador, cumplir nuestra misión global de elevar el mundo y podamos pronto, celebrar que logramos manifestar nuestro verdadero potencial en este mundo.
Que sea pronto y en nuestros días.

Con cariño, 

Maestra Elisheva Solar

 

 

¿Cuál es el secreto?

¿Cuál es el secreto?

Dos personas estaban en sus lechos de enfermos sufriendo de la misma enfermedad y dos personas estaban en juicio por el mismo delito capital. Uno de los enfermos se recuperó y el otro no. Uno de los acusados se salvó y el otro no. ¿Por qué uno se recuperó y el otro no? ¿Por qué uno se salvó y el otro no?

La Guemará en el Tratado Rosh Hashaná (18ª) dice:

Hemos aprendido lo siguiente en una baraita (tradición de la Torá Oral). Rabí Meir solía decir: Dos personas estaban en sus lechos de enfermos sufriendo de la misma enfermedad y dos personas estaban en juicio por el mismo delito capital. Uno de los enfermos se recuperó y el otro no. Uno de los acusados se salvó y el otro no

¿Por qué uno se recuperó y el otro no? ¿Por qué uno se salvó y el otro no?  La respuesta es que uno rezó y sus plegarias fueron respondidas y el otro rezo y sus plegarias no fueron respondidas. ¿Por qué las plegarias de uno fueron respondidas y las del otro no? Uno rezó con una plegaria perfecta y esta fue respondida. El otro no rezó con una plegaria perfecto y esta no fue respondida.

A todos nos gustaría saber el gran secreto: ¿de qué depende que nuestras plegarias sean respondidas o no? Todos rezamos y todos queremos ver los resultados de nuestro esfuerzo.

¿Acaso existe una manera de rezar que tenga garantía de que funciona y que será aceptada sea cual fuere la situación? La Guemará nos dice que nuestros Sabios ya respondieron a esta pregunta. Rabí Meir cuenta acerca de dos personas que estaban gravemente enfermas. Las dos sufrían exactamente de la misma enfermedad y en el mismo grado de gravedad y las dos rezaron.

Una se cura y la otra, falleció. Rabí Meir también nos cuenta acerca de dos hombres que habían sido acusados del mismo delito capital. Los dos rezaron. Uno fue absuelto y puesto en libertad; y el otro fue condenado y ejecutado. Rabí Meir quiere mostrarnos la diferencia. Obviamente, todos eran conscientes del grave peligro que corrían, como si tuvieran una espada pendiendo sobre el cuello, y por supuesto, todos querían vivir. Es evidente que no les quedaba otra alternativa excepto rezar. Todos confiaban en que Hashem y únicamente Hashem podía ayudarlos y todos Le rezaron. Siendo así, resulta difícil entender por qué solamente uno de cada par se salvó y el otro, no.

La Guemará y los comentarios explican que Rabí Meir supone que la Corte Divina ya había decretado y sellado el juicio de muerte contra los cuatro. No obstante, en el caso de dos de ellos, la plegaria ayudó y anuló el decreto y en el caso de los otros dos, la plegaria no ayudó. ¿Por qué?

Rabí Meir responde que los dos que rezaron y se salvaron rezaron una plegaria perfecta, mientras que los dos que murieron, no. Rashi explica en forma sucinta que la “plegaria perfecta” es la plegaria “dicha con intención”. Cuando yo estudié esta Guemará, me quedé consternado. ¿Qué significa el hecho de que los dos que murieron rezaron sin intención?  ¿Acaso no querían vivir? La verdad es que pensé mucho en lo que dice la Guemará. Es evidente que ellos también querían vivir. Entonces ¿por qué uno de cada par se salvó y el otro no? Hice algunas conjeturas, pero ninguna de ellas me satisfizo ni me pareció adecuada. No sentí que había logrado identificar el quid de la cuestión, la clave y el secreto…

Mientras este interrogante me daba vueltas sin parar por la cabeza, Hashem me hizo pasar por una experiencia que me trajo luz sobre el tema y que me permitió entender la explicación tan simple y a la vez tan profunda de las palabras de la Guemará. Se me reveló un principio muy importante y literalmente percibí una nueva Torá. Los relatos de la Torá, los midrashim de nuestros Sabios y las historias más famosas de los tzadikim adquirieron ahora nuevos matices y nuevo sabor. Pero el estudio no es lo principal sino que lo más importante es la forma de aplicar lo estudiado para servir a Hashem y ahora había descubierto una nueva forma de llevar los conceptos a la práctica. De hecho, es un camino muy antiguo, pero para mí, completamente nuevo.

El principio que “redescubrí” es una herramienta práctica muy poderosa que pueden usar todos los que buscan a Hashem. Yo puedo dar testimonio de que mis alumnos y yo hemos usado este método viejo-nuevo con éxito y hemos percibido grandes cambios en poco tiempo. En ciertos ámbitos de la vida en que mis alumnos se habían sentido estancados durante un tiempo, las cosas empezaron a moverse a un ritmo impresionante y todos admitieron que era como si hubieran empezado a vivir de nuevo.

vía: BRESLEV ISRAEL