Emuná 2.0: aprender a vivir sostenidos por Hashem
La Emuná, uno de los principios fundamentales en nuestra conexión con Hashem (la Energía Divina), suele traducirse en un primer nivel como “Fe”, pero en la tradición de la Torá y la Kabbalah su significado es mucho más profundo. No es solo una idea o una creencia intelectual.
Es una práctica espiritual: la certeza interior de que la realidad está sostenida por un Plan Divino y que cada experiencia, desde la más micro hasta la más macro, forma parte de ese proceso.
Nuestros sabios nos enseñan tres fundamentos de la Emuná:
- Reconocer que existe una supervisión divina constante sobre la creación y sobre cada una de nuestras vidas,
- Confiar en que todo lo que ocurre tiene un propósito para el bien del alma, para nuestro proceso de evolución de Consciencia y
- Aprender a buscar el mensaje que cada situación trae para nuestra vida, ya sea a través de la Teshuvá o de la Hidbodedut
La Emuná, sin embargo, no es una emoción que aparece cuando todo es claro.
Es una práctica espiritual que se fortalece aún más precisamente cuando el mundo se vuelve incierto.
Así como un artesano (UMAN, que tiene la misma raíz que la palabra EMUNA) perfecciona su arte con la práctica constante, la Emuná también se desarrolla ejercitándola una y otra vez: aprendiendo a reconocer la presencia de Hashem incluso en los momentos de mayor ocultamiento de Su Luz.
Tal vez por eso nuestros sabios enseñan que las generaciones cercanas a la Era de Mashiaj enfrentan mayor confusión y desafíos espirituales.
Justamente en esos momentos la Emuná se vuelve más valiosa, porque mantener la conexión con lo Divino cuando hay más polarización, más incertidumbre, más preguntas, requiere una profundidad espiritual mayor.
Rabí Najman de Breslov lo expresó de manera simple y poderosa:
“El mundo entero es un puente muy estrecho; lo principal es no tener miedo.”
La Emuná no elimina la incertidumbre del camino.
Pero nos permite cruzar el puente.
Quizás no siempre podamos comprender el plan completo.
Pero cada vez que elegimos confiar, escuchar las señales de Hashem y avanzar con conciencia espiritual, estamos participando en la construcción de un mundo donde la presencia Divina será cada vez más evidente y estamos ayudando a acelerar la redención.
Porque la Emuná no es solo una creencia.
Es un camino. Y cada paso que damos con confianza acerca un poco más la luz al mundo.
Con cariño y Bendiciones,
Maestra Diana Yael Rubinstein M.




