¿Cuál es el secreto?

Dos personas estaban en sus lechos de enfermos sufriendo de la misma enfermedad y dos personas estaban en juicio por el mismo delito capital. Uno de los enfermos se recuperó y el otro no. Uno de los acusados se salvó y el otro no. ¿Por qué uno se recuperó y el otro no? ¿Por qué uno se salvó y el otro no?

La Guemará en el Tratado Rosh Hashaná (18ª) dice:

Hemos aprendido lo siguiente en una baraita (tradición de la Torá Oral). Rabí Meir solía decir: Dos personas estaban en sus lechos de enfermos sufriendo de la misma enfermedad y dos personas estaban en juicio por el mismo delito capital. Uno de los enfermos se recuperó y el otro no. Uno de los acusados se salvó y el otro no

¿Por qué uno se recuperó y el otro no? ¿Por qué uno se salvó y el otro no?  La respuesta es que uno rezó y sus plegarias fueron respondidas y el otro rezo y sus plegarias no fueron respondidas. ¿Por qué las plegarias de uno fueron respondidas y las del otro no? Uno rezó con una plegaria perfecta y esta fue respondida. El otro no rezó con una plegaria perfecto y esta no fue respondida.

A todos nos gustaría saber el gran secreto: ¿de qué depende que nuestras plegarias sean respondidas o no? Todos rezamos y todos queremos ver los resultados de nuestro esfuerzo.

¿Acaso existe una manera de rezar que tenga garantía de que funciona y que será aceptada sea cual fuere la situación? La Guemará nos dice que nuestros Sabios ya respondieron a esta pregunta. Rabí Meir cuenta acerca de dos personas que estaban gravemente enfermas. Las dos sufrían exactamente de la misma enfermedad y en el mismo grado de gravedad y las dos rezaron.

Una se cura y la otra, falleció. Rabí Meir también nos cuenta acerca de dos hombres que habían sido acusados del mismo delito capital. Los dos rezaron. Uno fue absuelto y puesto en libertad; y el otro fue condenado y ejecutado. Rabí Meir quiere mostrarnos la diferencia. Obviamente, todos eran conscientes del grave peligro que corrían, como si tuvieran una espada pendiendo sobre el cuello, y por supuesto, todos querían vivir. Es evidente que no les quedaba otra alternativa excepto rezar. Todos confiaban en que Hashem y únicamente Hashem podía ayudarlos y todos Le rezaron. Siendo así, resulta difícil entender por qué solamente uno de cada par se salvó y el otro, no.

La Guemará y los comentarios explican que Rabí Meir supone que la Corte Divina ya había decretado y sellado el juicio de muerte contra los cuatro. No obstante, en el caso de dos de ellos, la plegaria ayudó y anuló el decreto y en el caso de los otros dos, la plegaria no ayudó. ¿Por qué?

Rabí Meir responde que los dos que rezaron y se salvaron rezaron una plegaria perfecta, mientras que los dos que murieron, no. Rashi explica en forma sucinta que la “plegaria perfecta” es la plegaria “dicha con intención”. Cuando yo estudié esta Guemará, me quedé consternado. ¿Qué significa el hecho de que los dos que murieron rezaron sin intención?  ¿Acaso no querían vivir? La verdad es que pensé mucho en lo que dice la Guemará. Es evidente que ellos también querían vivir. Entonces ¿por qué uno de cada par se salvó y el otro no? Hice algunas conjeturas, pero ninguna de ellas me satisfizo ni me pareció adecuada. No sentí que había logrado identificar el quid de la cuestión, la clave y el secreto…

Mientras este interrogante me daba vueltas sin parar por la cabeza, Hashem me hizo pasar por una experiencia que me trajo luz sobre el tema y que me permitió entender la explicación tan simple y a la vez tan profunda de las palabras de la Guemará. Se me reveló un principio muy importante y literalmente percibí una nueva Torá. Los relatos de la Torá, los midrashim de nuestros Sabios y las historias más famosas de los tzadikim adquirieron ahora nuevos matices y nuevo sabor. Pero el estudio no es lo principal sino que lo más importante es la forma de aplicar lo estudiado para servir a Hashem y ahora había descubierto una nueva forma de llevar los conceptos a la práctica. De hecho, es un camino muy antiguo, pero para mí, completamente nuevo.

El principio que “redescubrí” es una herramienta práctica muy poderosa que pueden usar todos los que buscan a Hashem. Yo puedo dar testimonio de que mis alumnos y yo hemos usado este método viejo-nuevo con éxito y hemos percibido grandes cambios en poco tiempo. En ciertos ámbitos de la vida en que mis alumnos se habían sentido estancados durante un tiempo, las cosas empezaron a moverse a un ritmo impresionante y todos admitieron que era como si hubieran empezado a vivir de nuevo.

vía: BRESLEV ISRAEL