De lo que poseemos, ¿qué nos pertenece realmente?
Seder Kabbalista para Tu B’Shvat
Tu B’Shvat es el Año Nuevo de los árboles. Al igual que en todos los demás puntos en el calendario judío, Tu B’Shvat ofrece una oportunidad única para conocer a fondo vida y el crecimiento personal.
4 formas de manejar el miedo
Danny Foster —el presentador del programa de televisión Build it Bigger de Discovery Channel, el cual trata sobre la construcción de rascacielos y grandes puentes— le tiene terror a las alturas. En su primera jornada como presentador, la acrofobia de Foster casi le cuesta el trabajo. Él viajó con los productores del programa a Glendale, Arizona, para evaluar el primer objetivo del show: el Estadio de la Universidad de Phoenix, la flamante casa de $455 millones de dólares del equipo de fútbol americano Arizona Cardinals. El plan era que el programa abriera con una escena en la que Foster aparecería trabajando sobre el techo de tela del estadio, a 80 metros de altura. Cuando le pidieron que subiera la escalera, al principio se rehusó. ¿Habían contratado a la persona equivocada?
La pasión de Foster por la construcción lo empujó a comenzar a subir. Ascendió hasta grandes alturas en andamios y se trepó al techo, no porque hubiera superado su miedo a las alturas, sino porque estaba dispuesto a tener miedo y de todas formas trabajar.
Los productores se dieron cuenta de que el miedo a las alturas de Foster lo hacía más humano y éste se convirtió en un atractivo del show. El rostro de terror que tenía Danny al estar colgado de los lados de los edificios enfatizaba la escala real de los rascacielos y, al poco tiempo, todos los episodios de Build it Bigger comenzaban con una imagen del rostro aterrorizado de Foster mirando hacia el precipicio y diciéndose: “Esta no es una buena situación, ¿me estoy poniendo pálido?”.
La pasión de Foster por la construcción fue más grande que su miedo. Se obligó a sí mismo a cumplir con sus obligaciones laborales y a continuar a pesar de que su instinto lo empujaba a correr hasta la planta baja. Foster se sorprendió al descubrir que en cierto punto, comenzó incluso a disfrutar de las alturas y de escalar; pero lo más importante es que pudo permanecer fiel a lo que realmente valoraba en la vida, sin importar si tenía miedo o no.
La historia de Danny Foster nos enseña cuatro formas de enfrentar el miedo:
- Vívelo. La mayoría de los miedos están profundamente arraigados en nuestra mente y no desaparecen sólo porque queramos que lo hagan. Y evitar las cosas que nos dan miedo sólo intensifica nuestros temores. Entonces, sube la escalera incluso si estás aterrado. Llega al edificio siguiente y continúa hacia adelante. Vive el miedo y acéptalo como parte del ascenso.
- Enfócate en el presente. Cuando estés viviendo un miedo, no pienses ni en ayer ni en mañana y ni siquiera pienses en el minuto siguiente. Permanecer en el presente nos enfoca y nos permite pensar en lo que es importante en el momento. Foster lo hizo hablando constantemente mientras subía. Si hubiera dejado de hablar y se hubiera enfocado en que estaba a cientos de metros del piso, probablemente la angustia lo habría paralizado.
- Entrena. La práctica y la experiencia son cruciales por dos razones. Una es que cuanto más practiquemos en un área determinada, más confianza tendremos en nosotros mismos. La segunda es que mientras más experiencia tenemos, mejor podemos lidiar con obstáculos inesperados cuando estamos en situaciones que nos atemorizan.
- Enfócate en tus valores. Lo que realmente nos motiva para enfrentar nuestros miedos es estar comprometidos con un valor u objetivo más elevado. No importa cuál sea nuestro objetivo. Para Foster eran las construcciones y compartir su pasión con el mundo. Algunas personas enfrentan sus miedos porque están enfocadas en su amor por otra persona; otras lo enfrentan porque les apasiona una causa más elevada. Enfocarse en un valor más elevado —sea cual sea— debilita la potencia de nuestro miedo.
Enfrentando mi miedo
Pensé en estas ideas cuando luché para enfrentar uno de mis propios miedos. Estábamos en un bar mitzvá cuando surgió el tema de salir a correr y unos pocos de nosotros que corremos con regularidad comparamos nuestros tiempos. Nunca antes había corrido una carrera, pero corría sola controlando el tiempo.
Cuando uno de los maratonistas veteranos vio mi promedio de velocidad, se rió y dijo: “Si puedes correr así de rápido, deberías estar participando en carreras. ¿Por qué no lo intentas?”.
No me lo tomé en serio. ¿Para que querría participar en una carrera? Pero en mi interior sabía la razón: estaba asustada, temía correr delante de otra persona, temía fracasar, temía incluso comenzar.
Fue en ese momento que decidí intentarlo. La inscripción a la carrera no fue tan difícil como pensé que sería. En la mañana de la carrera, a pesar de que estaba nerviosa, mi miedo real no apareció sino hasta que vi a los cientos de corredores entrando en calor cerca de la línea de partida.
Puse mi número en mi remera y miré alrededor. Todos parecían corredores verdaderos. ¿Y si yo ni siquiera terminaba la carrera? Analicé la posibilidad de volver a casa. Si hubiera desprendido el número y vuelto a casa, ¿acaso hubiese importado? Pero cuando se escuchó por el parlante: “En sus marcas, listos, ¡ya!”, supe que importaba. No por la carrera, sino por mi miedo a la carrera.
Cuando comencé demasiado rápido y me quedé sin aliento para el segundo kilómetro, me di cuenta de que estaba llegando a un muro. Un muro de miedo y límites que estaba en mi interior. Ya no quería estar más detrás de ese muro. Si podía superar este miedo, más allá de lo insignificante que fuera, quizás podría aprender algo sobre los miedos más importantes que hay en mi vida: podría vivir con ellos.
Logré llegar a la meta (en realidad gané la carrera). El maratonista veterano tenía razón. Nunca sabes qué tan rápido eres hasta que lo intentas. Nunca sabes qué tan alto puedes construir si temes escalar. Cuando llegues a la cima de un edificio que has construido, o cuando cruces la línea de llegada que jamás imaginaste posible, verás que tu miedo continúa allí. La gran diferencia es que has aprendido a enfrentarlo; a correr con él; a vivir con él.
Y sin siquiera darte cuenta, habrás ganado.
por Sara Debbie Gutfreund
Caffé Sospeso
Una especial taza de café que todos debieran tomar.
Sagitario Kislev: Un mes de milagros
Queridos amigos:
De acuerdo al libro de la Creación, el Sefer Yetzira escrito por Abraham el Profeta, la letra que crea el signo de Sagitario-Kislev, es la letra Samej c y la letra que crea al planeta Júpiter es la letra Guimel g. Los sabios nos dicen que la letra Samej es el inicio de la palabra Somej que significa apoyo, y que la letra Guimel es el inicio de la palabra Gómel que significa benefactor.
O sea este es un mes para recibir el apoyo y el beneficio del Creador, y ciertamente nosotros como generación y de manera personal, necesitamos hoy más que nunca que el Creador nos dé una mano.
Hemos designado a Sagitario- Kislev en hebreo, como un mes de milagros, ya que ocurren una serie de eventos cósmico espirituales, que tal como nos enseña la Kabbalah, permanecen en el tiempo y han tenido y tendrán influencia en todos nosotros durante los próximos 30 días.
Además de acuerdo con los Kabbalistas este es el mes, en que fue instituido el libre albedrio.
¿Cómo sabemos de esto? Porque fue el mes en que aparece por primera vez en el mundo el arco-iris, como promesa que Hashem le hace a Noé de que nunca más en el mundo iba a ocurrir un diluvio que terminara con toda la humanidad, ya que de haber estado Noe y su familia enfrentados a la posibilidad de una nueva y total destrucción, nunca podrían haber vivido como seres libres de elegir.
También debemos recordar que la familia de Noé, mas algunos sobrevivientes, conocieron de toda la negatividad en la que se había embarcado su generación, y por tanto para poder re-comenzar su vida era necesario que pudiesen elegir, ya que la vida antigua, previa al diluvio, los había llevado a un estado de tal negatividad, en la que básicamente tampoco podían elegir.
¿ Y cuándo es que esta negatividad termina? Cuando es establecido por el Creador un arco-iris protector, que les permite y nos permite actuar, ciertamente elegir la Luz por sobre la oscuridad.
Este mes por tanto es un mes tremendamente positivo, que a la vez nos llama a tomar decisiones en relación a lo que realmente queremos.
Este mes con su energía nos pregunta ¿ Quieren ser felices? Estamos aquí para ser felices? ¿Existe realmente la felicidad?
Ciertamente en Kabbalah la respuesta es un rotundo si, a partir del principio de que Dios, Hashem está siempre presente para todos aquellos que quieran conectar con El, y es esa fuerza la que contiene las formulas y respuestas necesarias, para alcanzar la energía de la Felicidad.
Esto quiere decir, que es solo la relación creciente con el Creador, la que nos permitirá conectar con porciones crecientes de alegría y felicidad.
Por otro lado sabemos que la manera de conectar con esa felicidad que el Creador siempre nos quiere dar, tiene solo que ver con la alegría y el agradecimiento con el cual estemos viviendo en el presente nuestra vida.
Sabemos que alcanzar o conectar con felicidad, resulta en la necesidad para algunos de que ocurran milagros, ya que felicidad, pareciera estar muy distantes. Sin embargo, este mes nos viene a enseñar otra cosa.
El principio espiritual Kabbalista nos dice que tanto el conectar con felicidad como el que veamos milagros en nuestra vida, solo tiene que ver con nosotros y con cuanto deseo tengamos de conectar con la Luz del Creador.
Esto quiere decir que la Luz y los milagros existen para aquellos que honestamente entienden que el único trabajo satisfactorio, es trabajar para y por la Luz.
Una cualidad de los sagitarios nos permitirá entender el concepto.
Para los Sagitarios es una verdad tangible el que todo al final va a estar siempre bien aunque estén haciendo las cosas a última hora, y esto que para muchos puede parecer falta de responsabilidad, es sin embargo, una cualidad espiritual única, ya que es precisamente lo que el Creador nos está enseñando en cada segundo.
El nos enseña que sin importar que, ni cuánto, ni como, El está disponible para el que quiere conectar y solucionar, sin importar si es a último momento.
El principio aquí dice que Dios está disponible las 24 horas, los 7 días de la semana.
Por lo tanto los milagros están disponibles las 24 horas los 7 días de la semana para todos aquellos que deciden conectar y hacer el trabajo de la Luz.
El problema con el Sagitario y tal vez con muchos de nosotros es que vive tan inmerso en esta realidad que muchas veces desperdicia la oportunidad que le está siendo ofrecida 24/7, y generalmente esto les ocurre porque como ser luminoso, es tan simple que la conexión no resulta en un desafío, por tanto pierde la oportunidad.
En el marco cósmico espiritual y de acuerdo con el calendario hebreo, Sagitario corresponde al tercer mes del año, año que comenzó en Libra, y es columna central de los primeros tres meses del año, lo que nos hable de un mes balanceado y armonioso, que permite que creemos milagros en nuestras vidas.
El nombre de Kislev-Sagitario, deriva de la palabra hebrea Kesel ( כֶּסֶל ), que quiere decir “seguridad” o “certeza“. Hay dos estados de confianza-un activo y un pasivo, ambos de los cuales se manifiestan en el mes de Kislev, que en el cuerpo humano corresponden a los riñones derecho e izquierdo, respectivamente. En hebreo, la palabra para riñón es también Kesel ( כֶּסֶל ).
Ahora el magno evento que nos muestra de que la posibilidad de los milagros esta disponible, es la festividad llamada Janucá, que hoy es incluso festejada en Estados Unidos, y en muchas plazas y lugares del mundo, se prende, se enciende la Janukia, el candelabro de 8 brazos, más un vigía, un centinela.
La historia nos cuenta, como un pequeño grupo de hombres santos, Kohanim, los sacerdotes del Templo sagrado de Jerusalem, guerrilleros espirituales, convencidos y certeros, derrota al gran imperio greco-sirio quienes habían usurpado Jerusalén y su templo sagrado, imponiendo un estilo y forma de vida que no tenía nada que ver con la santidad de Jerusalén, de su templo, ni con su habitantes.
Ahora, era precisamente en el templo de Jerusalén donde todos los días se prendía este enorme candelabro que había sido construido por instrucción Divina, con el propósito de traer paz y armonía al mundo (sabemos que mientras ese templo estuvo construido, no hubieron guerras, ni enfermedades mentales en todo el mundo).
Entonces cuando este pequeño grupo de guerrilleros espirituales, reconquista el templo, busca el aceite de oliva necesario para encender nuevamente el candelabro, y encuentra que solo tienen suficiente aceite para un día y sin embargo, milagrosamente alcanza para 7 días.
En realidad esto tiene muchas lecturas y muchos secretos.
La kabbalah nos explica que el numero 8, en relación a los 8 brazos que tiene la Janukia (mas el vigía=9) corresponden a una realidad que va mas allá de nuestro mundo, o al menos el mundo que conocemos.
Sabemos que el mundo natural está representado por el siete, siete notas musicales, siete días de la semana, setenta pueblos etc. O sea nos habla del mundo conocido, donde todo tiene una forma y una rutina. Sin embargo, el ocho se sale de este mundo, hacia el espacio donde todo es posible, y donde nada se rige por lo rutinario y lo conocido, o sea el lugar desde donde nos llega la energía de los milagros.
Una de las definiciones más hermosas que hacemos de Dios en la Kabbalah es precisamente que El además de millones de muchas otras cosas es sobrenatural, lo que quiere decir que no se rige por los dictámenes de la naturaleza, ni de los sistemas humanos y sin embargo rige por sobre la naturaleza y por sobre los sistemas humanos.
Esto nos habla precisamente de Quien es al que debemos llamar en momentos de necesidad y en realidad en todos los momentos, sobre todo en aquellos momentos de nuestra vida en que nada parece tener sentido, y cuando creemos que no hay ninguna solución a nuestros problemas o dificultades.
Entonces el día 25 del mes de Sagitario-Kislev, se re-enciende el candelabro, que hoy día, y precisamente en este mes nos permite conectar con la realidad del ocho de lo infinito, que nos dice que todas las respuestas existen, y que lo único que necesitamos para obtenerlas es conectar con la fuerza de la Luz del Creador, Quien además siempre está esperando que lo llamen.
El llamado milagro de Janucá, nos habla de que sí es posible que unos pocos derroten a muchos cuando tenemos certeza y confianza en la Luz del Creador, y en aquello que es nuestra misión en el mundo.
Este milagro de Janucá refleja la certeza activa de los Macabeos en Dios, lo que los llevo a levantarse y luchar contra los greco sirios y su cultura.
También sabemos que la acción humana, el sentido humano relacionado con este mes es el sueño, el dormir y si ponemos atención, el sueño, el solo acto de dormir está relacionado con la certeza y confianza que todos tenemos de que la Luz del Creador que siempre cuida de todos.
Además una de las letras que crean el mes de Sagitario es la letra Samej está relacionado con somej que significa apoyo, o la hermosa posibilidad que tenemos este mes de sentirnos y querer ser apoyados por la Luz del Creador, y sabemos que para ser apoyados debemos tener certeza y confianza en Aquel que nos va a apoyar.
Ahora según los sabios la parte del cuerpo que maneja y a la cual los sagitarios deben prestar atención es el vientre ( קֵבָה ). Y podemos decir que aquel que considera que su vientre está lleno podrá tener un buen dormir, y cuando un hombre y una mujer están contentos con la vida, sin importar las condiciones de esta tendrán en un sentido figurado el vientre lleno.
Kabbalisticamente para poder alcanzar este estado de satisfacción, debemos siempre estar contentos con aquello que es nuestro y con lo que nos toco, tal como está escrito:
“¿Quién es rico? El que está contento con su porción y estar contento implica aceptar con alegría y humildad la vida que el Creador nos ha regalado, y que por otro lado aquello que es nuestro, es nuestro y de nadie más, porque nos ha sido regalado directamente por Dios.
Estar contento nosotros mismos es la mejor forma de alimentar al mundo para asegurar que emanación y el regalo Divinos llegue a todo el mundo.
Jodesh Tov. Que los milagros de Hashem se manifiesten en sus vidas.
por Maestro Daniel Abaud
Construyendo Paz
Esta semana atraemos la redención al mundo, comprometiéndonos con el pedacito de edén que nos corresponde recuperar.
Dejamos de confundirnos con el caos de la realidad externa y nos hacemos cargo de construir paz. Paz con nosotros mismos, con nuestra alma. Paz con nuestras decisiones y nuestra vida. Paz con nuestro lugar en el mundo. Permitimos que desde dentro, desde nuestra más profunda relación con el Creador, la paz inunde como Luz en nuestras relaciones más cercanas, en nuestro hogar, con nuestra familia, nuestra pareja, nuestros amigos, en nuestro trabajo. En nuestra comunidad.
Nos transformamos en la solución y no en el problema. Soltamos nuestra necesidad de tener razón y permitimos que el amor de Hashem mire a través de nuestros ojos. Y desde los ojos de nuestra alma, revelamos el amor de Hashem a toda su Creación, y su Luz actúa a través de nuestras miradas, de nuestras palabras, de nuestras acciones, de nuestros silencios.
Esta semana recordamos lo que en realidad somos: chispas de la Luz del Creador. Y cuando permitimos que nuestras vasijas trasporten la Paz, el Amor y la Compasión de Hashem, nuestra vida completa se limpia, y se ilumina más el mundo. La alegría y el agradecimiento vive en nuestros corazones; y la redención está cada vez más cerca…
¡Que tengamos una semana llena de oportunidades para manifestar Luz y atraer todo lo bueno a nuestras vidas y al mundo!
Con cariño,
Maestra Ximena Solar
Luz y oscuridad
Durante el mes en curso, el mes de Av de acuerdo al calendario hebreo, podemos ver y sentir en términos prácticos el principio del balance entre Luz y oscuridad, puesto que en este mes, se presentan el día más difícil del año; Tisha be Av (o el 9 del mes de Av), y uno de los días más alegres del año; Tu be Av (el Día del Amor, o el 15 del mes de Av).
Aprendemos gracias a los sabios, que en nuestras vidas, mientras conectamos con mayor Luz, hay también mayor oscuridad, esto siempre con el objetivo de poder ejercer el libre albedrío y así poder seguir evolucionando en nuestro proceso y ser proactivos, lo cual es propósito esencial de nuestra Alma. Si solamente hubiese mayor Luz, no tendríamos que elegir porque la opción a seguir sería clara.. El oponente nos brinda mayores dificultades, como una forma de entrenarnos para ser persistentes y proactivos más allá de la adversidad.
Es nuestro deseo que podamos siempre elegir la proactividad y que nuestras Almas ayuden a balancear el Mundo para bien, en cada elección, en cada día.con paz y alegría. Amén.
Los mendigos
Poner en peligro la propia vida para ayudar a otros
Como cualquier pueblo pequeño, Tzfat tiene sus mendigos profesionales. Ninguno de ellos es borracho, gracias a Di-s, o sin hogar, Di-s no lo permita. Sólo piden para ganarse la vida. Es su trabajo, y trabajan duro en ello. Respetan su horario habitual y cada uno tiene su propio territorio. Algunos de ellos trabajan para las organizaciones religiosas, como el gordito que cojea y lleva una pushke (una jarra para recolectar), o el pequeño ágil y flaco en la midrajov, nuestra adoquinada calle principal. Canta canciones populares en idish y en hebreo, y hasta da vueltas bailando un vals, deseando buen día, gentil y agradecido, dando una berajá, (bendición) y una dulce sonrisa a cada alma generosa. Luego tenemos aquellos que trabajan por cuenta propia, extendiendo su mano o un frasco de plástico sin etiqueta. La mayoría de nuestros mendigos son limpios, aunque estoy seguro de que algunos de ellos creen que van a tener un día de éxito si se ven un poco desprolijos. Pero cada día allí están ellos.
No obstante, hace muchos años les hubiera dar la espalda, sospechando de su necesidad. Una vez le pregunté a mi rabino “¿Cómo puedo saber si realmente necesitan el dinero? Apuesto a que algunos de ellos están mejor que yo.” Su respuesta fue prudente: “Si te piden, entonces lo necesitan, aunque sólo sea en sus propias mentes, y les debes dar. “Así que le doy a todos ellos cada vez que los veo, que es por lo general todos los días, aunque sea sólo diez agorot, nuestra moneda más pequeña, que vale unos tres centavos de dólar, o medio shekel, unos 12 centavos de dólar. Es el mejor negocio del mundo, me imagino, recibo una bendición por unos pocos centavos.
Pero el más sagrado de nuestros ciudadanos de mal aspecto no es un mendigo. La primera vez que lo vi merodeando con su ropa rasgada y vieja, con grandes agujeros en los talones de los calcetines que sobresalían por encima de sus zapatos, pensé que podría ser alguien sin hogar, deprimido y de mente extraviada. Entonces empecé a verlo por los alrededores con regularidad, a menudo sentado en las mesas de café charlando con sus amigos. ¿Estarían dándole de comer, me pregunté?
Enseguida llegaron los Klezmering, el Festival Anual de Música de Tzfat. Decenas de miles de personas acuden a Tzfat cada año para disfrutar de músicos tocando en las calles, en las plazas, en los parques, en todos los rincones de la ciudad. Lo vi allí, en el Klezmer. Pero él no era un espectador. Me sentí atraída por el sonido de la música, y luché a través de la multitud hasta que pude conseguir llegar lo suficientemente cerca para ver lo que estaban mirando. Era él. Estaba bailando. Mijael estaba bailando consigo mismo, entreteniendo a unos cien espectadores, todos cautivados por su gracia y su improvisación. Su cuerpo delgado estaba celebrando el éxtasis de la música. Su viejo rostro bronceado de profundas arrugas brillaba con una luz interior, sus ojos bailando por la alegría de complacer a la multitud. Bailaba como Anthony Quinn en Zorba el griego, con las manos levantadas por encima de su cabeza para acentuar sus movimientos. Un hombre todo vestido de negro se levantó para bailar con él. Allí estaban ambos, joven y viejo, religioso y laico, respetado y despreciado, un iarmulke y una gorra de lana bailando juntos ante la multitud. Mijael estaba poniendo tanto de sí en su baile que me sentí como si estuviera viendo su alma.
Después de eso no lo vi por un tiempo. Hasta que un día vi sólo ese familiar y exhausto gorro de lana amarilla. Al lado de mi casa hay un sitio común en Tzfat, una horvá, una ruina. Destruidos en el último terremoto que devastó la ciudad, departamentos o edificios enteros están allí abandonados, habitados solamente por gatos callejeros y peores criaturas. Iba hacia mi patio a través de la puerta trasera, y de repente la vieja puerta metálica de la horvá se cerró de golpe! Vi una mano que se extendía hacia afuera, dejando la cara y el cuerpo fuera de la vista, para sujetar la pesada cadena y el candado. Pero su sombrero era visible. Era el sombrero de Mijael.
¿Qué debía hacer? No sabía. Tenía miedo de decírselo a alguien, quizás venga la policía y lo desaloje. No había electricidad, ni agua, ni calefacción, no había ni siquiera ventanas. ¿Cómo podía dormir allí en las frías noches de Tzfat? Me imaginé que se duchaba cada día en la sinagoga calle abajo, donde muchos de los hombres iban todas las mañanas para usar la mikve (el baño ritual). Eso explicaría cómo era capaz de verse siempre tan limpio. ¿Era peligroso? ¿Era por su causa que las personas cerraban sus puertas con llave? Yo había oído hablar acerca de “unas cuantas manzanas podridas” en la ciudad. ¿Podría ser uno de ellos? ¿Yo no corría peligro?
Pero yo lo había visto bailar. Otros lo pueden ver con recelo, pero yo lo había visto entregarse a la gente, sin ocultar nada. Decidí dejar las cosas como estaban. El no sabía que yo había reconocido su sombrero. Ya tenía la edad suficiente para recibir seguridad social, pero si quería vivir en una ruina no iba a entrometerme. Iba a guardar su secreto.
El invierno se volvió a la primavera, y rápidamente verano. Poco a poco, me di cuenta de que casi todos en el pueblo sabían que Mijael estaba viviendo en la horvá al lado de mí casa. Dicen que trabaja. Así que en vez de vago es un excéntrico. Pero hay una historia más que tienen que escuchar de él, la mejor historia de todas.
Mijael vio a un amigo un día que estaba sentado en un café al aire libre. Estaba llorando, con la cabeza sobre la mesa enterrada bajo sus brazos. Mijael se sentó a consolarlo y le preguntó qué le pasaba. El amigo le dijo que estaba en un montón de problemas. Se había divorciado y no había pagado la pensión alimenticia. No la había pagado en años, y ahora las autoridades estaban tras él. Necesitaba cerca de u$s 20.000 de inmediato o iría a la cárcel. Mijael metió la mano en el bolsillo del estropeado, sacó un billete de loto gastado y arrugado. Manoseándolo con sus dedos por centésima vez, se lo mostró a su amigo. Mijael le dijo: “Mira esto, no tienes que llorar más, no tienes que ir a la cárcel, me gané el loto. Es un boleto ganador que vale $20.000. Durante toda la semana me he estado preguntando ‘¿Para qué me lo gané?’ Yo sabía que no necesitaba el dinero, por eso pensé que debía haber alguna buena razón para que lo gane. Bueno, debe ser por esto, así que toma el billete y tus problemas han terminado”.
Tal vez te estás preguntando si la historia es cierta o no. En realidad, no importa tanto. Lo que es más importante es que la gente de aquí cuenta este tipo de historias. Nos dice mucho sobre el tipo de personas que viven en Tzfat. Incluso nuestros vagabundos y mendigos son santos. Tal vez son los más santos de todos.
Fuente: dimensiones.org








