Tu B’Av: Amar es aprender a mirar con los ojos del alma

 

Cuando pensamos en el amor, solemos imaginar emociones intensas, mariposas en el estómago o la felicidad de encontrar a alguien especial. Sin embargo, la Kabbalah nos invita a hacer una pregunta mucho más profunda:

¿Qué es realmente amar?

La mayoría de nosotros comenzamos nuestras relaciones desde el deseo de recibir: buscamos a alguien que nos haga sentir completos, seguros, valorados o felices. Y aunque eso es profundamente humano, también es frágil. Porque cuando el otro deja de satisfacer nuestras expectativas, el amor parece desaparecer.

La Kabbalah propone un camino diferente. Nos enseña que el amor no nace cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando aprendemos a mirar al otro con los ojos del alma. Amar significa salir, aunque sea por un instante, del centro de nuestro propio universo para reconocer la chispa divina que existe frente a nosotros.

Quizás por eso Tu B’Av llega pocos días después de Tishá BeAv. Primero enfrentamos la experiencia de la separación, de las divisiones y del odio gratuito. Solo después de reconocer aquello que rompe los vínculos, estamos preparados para reconstruirlos desde un lugar más elevado.

El amor auténtico no elimina las diferencias. Las abraza. No exige perfección. Acepta la humanidad. No busca poseer. Busca acompañar.

Tal vez el mayor acto de amor no sea decir “te necesito”, sino “quiero contribuir a que la mejor versión de tu alma pueda manifestarse”.

Y esa enseñanza no se limita a la pareja. Se aplica a nuestros hijos, nuestros padres, nuestros amigos, nuestros compañeros de trabajo e incluso a quienes nos cuesta comprender. Cada encuentro con otra persona nos ofrece la oportunidad de trascender el ego y practicar el arte de ver más allá de las apariencias.

En Tu B’Av podríamos preguntarnos: ¿A quién estoy mirando solo desde mis expectativas y no desde su esencia? Porque, al final, amar no consiste únicamente en encontrar a alguien que ilumine nuestro camino. Consiste también en convertirnos en una persona capaz de llevar luz a la vida de los demás.

Que este Tu B’Av nos recuerde que el amor más profundo no comienza cuando alguien llega a nuestra vida. Comienza cuando nuestro corazón aprende a ver con los ojos del alma.

Con cariño,

Maestra Claudia Vásquez