La Comunicación como ruta para conectar con D’s

Si pensamos la comunicación desde una definición básica, podríamos decir que comunicar es la interacción entre un emisor que transmite un mensaje, un receptor que lo recibe y un contexto donde esto ocurre.

Y aunque puede parecer algo cotidiano o automático, la verdad es que todos los seres humanos estamos comunicando permanentemente. A través de nuestras palabras, nuestros silencios, nuestros tonos, nuestras reacciones e incluso nuestra presencia.

Pero ¿qué pasaría si la comunicación fuera mucho más que transmitir información?

¿Qué pasaría si nuestra manera de hablar, escuchar y vincularnos pudiera acercarnos un poco más al Alma del otro, a nuestra propia esencia y también a la presencia de Hashem en nuestras vidas?

Muchas veces creemos que comunicar tiene que ver solamente con lo que decimos, sin embargo es fundamental que observemos con humildad, para calibrar nuestra comunicación.

Y Preguntarnos:

  • ¿Desde dónde estoy hablando?
  • ¿Estoy hablando o realmente comunicando?
  • ¿Mis palabras construyen claridad o aumentan el ruido?
  • ¿Estoy diciendo algo porque necesita ser dicho o porque necesito descargar algo?
  • Lo que digo da libertad al otro, lo empodera, o no?
  • Cómo revelo más Luz en este momento, hablando o callando?

Desde la Kabbalah sabemos que la palabra tiene capacidad creadora.
Las palabras pueden dar vida, ordenar, acompañar y fructificar.

Pero también pueden fragmentar, confundir, achicar.

Por eso aprender cuándo hablar, cuánto hablar y cuándo guardar silencio también forma parte del trabajo espiritual.

Y tan importante como hablar es aprender a escuchar.

Porque escuchar verdaderamente requiere presencia.

Requiere abrir un espacio interno para que el otro exista en mí.

Es decir, escuchar implica recibir al otro en mí.

Y es en ese momento cuando la comunicación se transforma en una tremenda vía de conexión  espiritual.

Porque cuando elegimos gestionar y calibrar nuestra comunicación:

  • refinando nuestras palabras
  • permitiendo que nazcan desde el alma
  • cuidando el impacto y la intención de aquello que decimos
  • aprendiendo cuándo hablar, cuánto hablar y cuándo guardar silencio
  • desarrollando una escucha más abierta, receptiva, atenta y presente

Nos alineamos con la presencia de Hashem, somos canales de su verdad, de su mensaje y desde ahí  la comunicación deja de ser solamente intercambio de información.

Y comienza a transformarse en un espacio de conciencia, presencia y de creación.

Las palabras pasan a ser Luz

No solo por lo que dicen, sino por la conciencia desde la cual nacen, la conciencia de nuestras Almas disponibles a la presencia de Dios.

Con mucho cariño para cada una de sus Almas,

Maestra María Magdalena.