Elul: una invitación a volver al corazón
El mes de Elul llega como una invitación a mirar hacia adentro, a conectar con nuestro corazón..
A detenernos un momento en medio de la rápida carrera de lo cotidiano, en medio del modo piloto automático y preguntarnos, con toda honestidad y sin juicio: ¿cómo estoy viviendo?, ¿qué necesito transformar en mí?, ¿qué limitación o patrón condicionante ya no quiero seguir sosteniendo?
Mirar hacia adentro desde la perspectiva de la Torá y la Kabbalah, no significa quedarnos atrapados en lo que hicimos o dejamos de hacer, sino todo lo contrario. Significa abrir un espacio para reconocernos, para transformar aquello que nos aleja de nuestra verdadera esencia, de aquella libre de miedos, de patrones y de las limitaciones de nuestro yetzer harrá (nuestra inclinación negativa).
Porque cada transformación profunda es, en el fondo, un regreso a casa.
Un regreso al corazón.
A lo esencial.
A quienes realmente somos.
Quizás esa sea una de las grandes invitaciones de Elul: volver a nosotros mismos, no para intentar ser alguien diferente, sino para recordar quiénes somos debajo de todo aquello que hemos aprendido, acumulado y construido.
Elul nos recuerda que el volver a nosotros mismos lo podemos comenzar hoy y hacerlo paso a paso, en algo tan sencillo como una pausa, una conversación, una elección, una mirada más consciente.
¿Cómo estoy hablando con las personas que amo?
¿Qué antigua versión de mi estoy sosteniendo que ya podría soltar?
¿Desde dónde estoy tomando mis decisiones?
¿Dónde estoy actuando desde el miedo, y dónde desde la confianza, desde la Emuná?
¿Hay alguien a quien necesito pedir perdón? ¿O quizás a quien necesito perdonar?
Este regreso puede ocurrir mientras preparamos el desayuno, caminamos por la calle, respondemos un mensaje, escuchamos a un ser querido, trabajamos, descansamos o simplemente guardamos unos minutos de silencio.
Recordemos que lo espiritual no está separado de la vida, sino justamente en la manera en que habitamos cada instante, en mirar nuestra vida con más conciencia y menos juicio. Reconocer lo que necesita reparación, agradecer lo que sí está floreciendo y abrir espacio para aquello que todavía quiere transformarse.
Que este Elul nos encuentre con el corazón abierto, con la valentía de mirarnos con honestidad y con la certeza de que cada día nos ofrece una nueva oportunidad de acercarnos a la versión más verdadera de quienes somos, la cual puede ser justamente nuestra mejor versión.
Queridos todos, que Hashem nos brinde el regalo de transformar la mirada y, desde ahí, transformar nuestra manera de vivir.
Jodesh Elul Sameaj Umeboraj
Maestra Diana Yael Rubinstein Muchnik









