¿Por qué Rabí Akiva es mi héroe?

10 lecciones de un gigante en el que todos nos podríamos convertir.

El período de la cuenta del Omer es también un período de duelo nacional. El Talmud (Yevamot 62b) relata que Rabí Akiva, uno de los más grandes sabios de la Mishná, perdió 24.000 estudiantes debido a una plaga durante este período. El mundo estaba “desolado” hasta que Rabí Akiva tomó cinco estudiantes que fueron capaces de devolver la Toráh a su máxima gloria en aquel oscuro período.

La vida de Rabí Akiva es una fascinante historia de inspiración, de un hombre de orígenes humildes que lo superó todo para alcanzar la grandeza. Me gustaría describir algunos de los principales momentos de su vida y demostrar por qué creo que él es un modelo a seguir para todos nosotros.

1. Provenía de orígenes humildes

Rabí Akiva comenzó su vida como un pastor. Era completamente analfabeto hasta la adultez. Tampoco tenía un linaje judío del cual presumir (Talmud, Brajot 27b). Descendía de conversos. Pero mientras se encumbraba hacia la grandeza en su adultez, nunca olvidó quién era o de dónde venía. Su principio favorito era “ama a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18). Rico o pobre, simple o erudito, alto o bajo, fuerte o débil: todos somos hijos de Dios. Dios y su Toráh no son un monopolio de los sabios o de quienes tienen buen pedigrí. Todos somos especiales para Dios.

2. Se inspiró y actuó en base a ello

El midrash (Avot de Rabí Natán 6:2) relata el punto de inflexión de la vida de Rabí Akiva. Un día, a la edad de 40 años, Akiva pasó junto a un pozo. Allí vio una roca con un agujero. Preguntó quién había perforado el agujero en la roca y le respondieron que el agujero había sido perforado por el lento pero constante gotear del agua.

Akiva entonces razonó: Si una sustancia suave como el agua puede perforar una roca con un goteo lento pero constante, así también la Toráh, que es dura como el hierro, puede penetrar mi corazón de forma lenta pero segura. Y este fue el punto de inflexión de la vida de Rabí Akiva. Entonces se decidió a estudiar Toráh, ¡de forma continua por 24 años!

Muchas veces en nuestras vidas nos sentimos conmovidos por palabras o eventos inspiradores. Sabemos que nos hablan a nosotros, que Dios tiene un mensaje para nosotros. Sin embargo, la inspiración se diluye antes de que hagamos algo al respecto, y la vida sigue su curso. Pero ese no fue el caso de Rabí Akiva. Él aprovecho el momento y cambió su vida para siempre.

3. Él comenzó pacientemente desde abajo

Cuando Akiva fue a estudiar no contrató un tutor privado ni se unió a un grupo de estudio de adultos. Tampoco se unió a un curso anónimo en Internet. El midrash describe cómo él, junto con su hijo pequeño, fueron al jéder a aprender el abecedario junto con los niños más pequeños. Y salió a relucir su humildad. No se inmutó por lo incómoda de la situación; no le importaba su propia dignidad, simplemente se sentó a aprender.

4. No era un súper genio

No es como si Rabí Akiva hubiera tenido un CI de 180 todo el tiempo sólo que estaba desaprovechando su potencial como pastor. Él tuvo que trabajar realmente duro para elevarse hasta donde llegó.

El Talmud relata un encuentro que tuvo Rabí Akiva con un gran erudito para discutir sobre un tema en el que estaba en desacuerdo sobre la ley judía. El otro erudito era un genio, nadie podía con él en un debate… ni siquiera Rabí Akiva, que para ese entonces era el reconocido líder de la generación.

El otro erudito, luego de que Rabí Akiva no logró convencerlo, no tenía más que comentarios insidiosos sobre el supuesto líder de la generación. Pero el Talmud continúa su relato y dice que esto no perturbaba a Rabí Akiva en lo absoluto. Él todavía era el pastor que se había transformado en erudito. No se creía superior que el resto.

5. Hizo todas las preguntas difíciles

Rabí Akiva, a pesar de su inicio tardío, tenía una ventaja distintiva sobre sus colegas. A diferencia de ellos, quienes habían comenzado sus estudios cuando pequeños, él comenzó los suyos cuando adulto. Y como resultado, él se acercó a la Toráh con ojos maduros. Nada era tomado por sentado o mirado como “bueno, así es como son las cosas”. Rabí Akiva investigó cada uno de los aspectos del judaísmo, y descubrió verdades donde otros ni siquiera miraban.

Así, encontramos que Rabí Akiva hace algunas de las preguntas más profundas de la vida. En Pirkei Avot (3:19) forcejea con la contradicción entre el libre albedrío del hombre y el conocimiento de Dios del futuro. Si Dios ya sabe lo que voy a hacer mañana, ¿realmente tengo libre albedrío para decidir?. Asimismo, también discute (3:20) sobre cómo Dios gobierna y juzga el mundo. El Midrash (Avot de Rabí Natán 6:2) describe a Rabí Akiva como un estudiante persistente, que no dejaba ningún asunto sin explorar. Sus compañeros lo caracterizaron con el comentario: “Las cosas que están ocultas para la gente normal, Akiva las ha traído a la luz”.

6. Todo se lo debía a su esposa, y él lo sabía

Gran parte de la grandeza de Rabí Akiva se debía a su devota esposa Rajel. Ella lo “descubrió”. Él era el pastor de uno de los hombres más ricos de ese entonces, Kalba Savua. La hija de Kalba se fijó en el humilde pastor, a quien ella encontraba modesto y refinado. Ella le propuso que se casaran, con la condición de que él estudiara Toráh. Él aceptó y entonces se casaron en secreto. Kalba entonces desheredó a su hija y durante varios años la pareja vivió sumida en la pobreza (Talmud, Ketubot 62b).

Si no hubiera sido por Rajel, Akiva sin lugar a dudas habría continuado como un pastor anónimo sin mucho futuro. Pero ella creyó en él. Rajel dejó una vida de grandes riquezas para formar un hogar con Akiva, pues ella sabía que él podía alcanzar la grandeza, y ella tenía la fe y la paciencia para verlo materializarse. Y cuando estuvo listo, ella lo motivó a dejar la casa para ir a estudiar; él concordó y estudió de forma continua durante 12 años.

Pero eso es sólo la mitad de la historia. El Talmud (Ketubot 62-63) relata que al volver, siendo ya un exitoso erudito, Rabí Akiva estaba a punto de ingresar a su casa, cuando de pronto escuchó al pasar una conversación. Un anciano reprendía a Rajel: “¿Cuántos años vivirás como una viuda estando vivo tu esposo?”, a lo que ella respondió: “Si [mi esposo] me escuchara, ¡se quedaría otros 12 años en Ieshivá!”. Luego de ese evento providencial, Rabí Akiva regresó a estudiar por otros 12 años.

Al final, luego de 24 años, Rabí Akiva regresó a su pueblo siendo el líder de la generación y teniendo un séquito de 24.000 alumnos. Su esposa, quien aún estaba vestida con ropas simples, salió a recibirlo. Ella cayó frente a sus pies; imagina la escena, una mujer abalanzándose frente a un gran rabino rodeado por grandes cantidades de devotos alumnos. Los alumnos se apresuraron a sacarla del camino, pero Rabí Akiva los detuvo y pronunció una frase que desde entonces se hizo famosa: “Déjenla. Lo mío y lo de ustedes, es de ella”.

7. Nunca olvidó sus orígenes

Rabí Akiva “lo logró” todo. Para el final de su vida era el líder espiritual indiscutido de la judería mundial. Amasó grandes riquezas. Era reverenciado y admirado por todos. Su opinión era consultada y considerada en todos los asuntos judíos. Pero a pesar de todo esto, nunca olvidó de donde venía. Todavía era uno más de la masa. Sabía cómo se siente ser pobre, ser desconocido y ser analfabeto.

Y su amor por la humanidad era enorme. Su versículo favorito era Levítico 19:18: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Sifrá 4:12). En Pirkei Avot (3:18) él declara: “Amado es el hombre pues fue creado a imagen [de Dios]” y “Amados son los hijos de Israel pues son llamados hijos de Dios”. Todos somos especiales para Dios. No hay favoritismo en los cielos.

Rabí Akiva de hecho recordaba perfectamente su antiguo odio hacia los eruditos de Toráh (Talmud, Pesajim 49b). Él sabía lo que era ser ignorante. Y recordaba el resentimiento —y el odio— que sienten las clases menos privilegiadas. Él tenía amor y paciencia con todos, pues él mismo había sido uno de ellos y sabía cuán difícil era cambiar de parecer.

8. Lo perdió todo, pero siguió avanzando

Luego de alcanzar la fama, Rabí Akiva se transformó en el maestro y mentor de una asombrosa cifra de 24.000 estudiantes. Como relata el Talmud (Yevamot 62b), cada uno de ellos murió en un extremadamente corto período de tiempo —durante las semanas que hay entre Pesaj y Shavuot— debido a una epidemia. Y como dice el Talmud, el mundo quedó desolado. La tragedia humana era devastadora, la perdida para el mundo de Toráh era inimaginable.

Pero además de todo eso, Rabí Akiva atestiguó cómo todo el trabajo de su vida se iba por la cañería. Tantos años de formar a las grandes mentes de la siguiente generación habían sido perdidos, sin que nada quedara para la posteridad.

Si hay alguien que podría ser perdonado por pasar sus últimos años sintiendo lástima por sí mismo sería Rabí Akiva. ¿Podría haber una señal más clara del cielo de que Dios no estaba interesado en los trabajos de Rabí Akiva, que su preciado legado era algo que no debía existir?, ¿cómo es posible que un ser humano no quede paralizado por la miseria e indecisión en ese momento?.

Pero Rabí Akiva se levantó y comenzó de nuevo. Como relata a continuación el Talmud, encontró 5 nuevos estudiantes, cinco para reemplazar a 24.000. En lugar de intentar tener estudiantes sin límites, se enfocó en 5 valiosas almas, quienes en conjunto restaurarían la gloria de la Toráh.

No hay dudas de que Rabí Akiva nunca se recobró del dolor de su pérdida. Como vimos, él pensaba constantemente sobre las preguntas más complejas de la vida. Sin embargo, no dejó que su inhabilidad para encontrar respuestas se interpusiera en la misión de su vida. Todos tenemos preguntas en la vida que no podemos resolver. Incluso con su gran intelecto —o quizás a pesar de él— Rabí Akiva no era la excepción. Pero las preguntas y dudas no lo detuvieron. Él siguió avanzando y finalmente logró perseverar.

9. Siempre veía lo positivo

Mirando en retrospectiva su difícil vida, Rabí Akiva vio la bondad de Dios en todo lo ocurrido, no sólo en su vida personal, sino en todos los eventos del mundo. Se volvió famoso por el dicho: “lo que sea que Dios haga, es para bien”.

El Talmud (Berajot 60b) relata cómo Rabí Akiva una vez estaba viajando y llevaba con él una lámpara, un gallo y un burro. Llegó a una aldea para buscar hospedaje, pero no consiguió un lugar. Impávido, la reacción natural que pasó por su mente fue: “Lo que sea que Dios haga, es para bien”. Armó un campamento en las afueras de la aldea. Durante la noche, el viento apagó su lámpara, un zorro se comió a su gallo y un león devoró a su burro. Rabí Akiva se lo tomó todo con calma.

Se levantó a la mañana siguiente y se enteró que durante la noche unos bandidos habían saqueado la aldea donde no consiguió albergue. El rabino no sólo habría sido capturado junto a los otros residentes si se hubiera quedado allí, sino que incluso estando en su campamento, su lámpara, gallo o burro lo podrían haber delatado.

El Talmud (Makot 24b) relata que una vez Rabí Akiva y algunos colegas pasaron por la antigua ubicación del Templo de Jerusalem (vivieron poco después de su destrucción), y vieron un zorro entrando al lugar donde estaba el Santo Santuario. Sus colegas comenzaron a llorar ante la patética imagen, pero Rabí Akiva sin embargo se rió. Entonces les explicó a sus sorprendidos colegas: “Tenemos tanto la profecía de Uriá como de Zacarías. Uriá dijo: ‘Zion será arada como un campo’ (Mija 3:12); Zacarías dijo: ‘Nuevamente los ancianos y ancianas se sentarán en las calles de Jerusalem…. Y las calles de la ciudad estarán llenas con niños y niñas jugando’ (Zacarías 8:4-5). Mientras la profecía de Uriá no se había cumplido (completa y literalmente), yo temía que la profecía de Zacarías tampoco se cumpliría. Ahora que la profecía de Uriá se ha cumplido, me queda claro que la profecía de Zacarías también se cumplirá, hasta su último detalle”.

Rabí Akiva pasó por todo, pero nunca perdió la esperanza. Las mismas imágenes que hicieron llorar a otros y derramar lágrimas de desesperación, a él lo llenaron de esperanza. Todo lo que ocurre en este mundo, tanto lo bueno como lo malo, emana de un Creador que es infinitamente bueno. Pero la vida no siempre es fácil de entender. A veces simplemente debemos ser pacientes y esperar.

10. Tuvo una muerte de héroe

Uno podría esperar que luego de vivir una vida tan complicada y heroica, Rajel y Rabí Akiva al final se asentarían y vivirían felices para siempre. Pero eso también les fue negado.

El Talmud (Berajot 61b) describe el amargo final de Rabí Akiva. Fue encarcelado y juzgado por los romanos por su “crimen” de enseñar públicamente Toráh. Fue encontrado culpable y sentenciado. Lo torturaron hasta la muerte, rasgando su piel con peines metálicos afilados.

Rabí Akiva pasó sus últimos momentos en la Tierra recitando el Shemá, aceptando sobre sí el yugo celestial. Sus estudiantes le preguntaron: “Maestro, ¡¿hasta este punto?!”. Él les respondió: “El Shemá nos enseña a amar a Dios con toda nuestra alma (Deuteronomio 6:5), lo cual yo entiendo que significa: ‘Incluso si están sacando tu alma’. Toda mi vida agonicé por este versículo. ¿Amaría a Dios incluso si mi alma me estuviera siendo arrebatada? Al fin tengo la oportunidad de demostrar esto. ¿Cómo podría no aprovechar la oportunidad?”. Y así Rabí Akiva recitó “Dios es uno” y su alma dejó su cuerpo.

Rabí Akiva es contado como uno de los diez mártires que fueron torturados por los romanos, los diez gigantes de Toráh que fueron asesinados durante la destrucción del Segundo Templo y en los años posteriores. Sobre la mayoría de estos sabios, a pesar de su grandeza, probablemente ni siquiera escuchaste hablar a menos que seas un erudito en Toráh. Pero ese no es el caso de Rabí Akiva. Él era uno de “los nuestros”: su historia es nuestra historia, su vida es nuestra vida. Él comenzó sus días de manera humilde al igual que muchos de nosotros, pero a pesar de eso, se convirtió en el líder de la generación, enseñándonos que también nosotros podemos alcanzar grandes alturas y sacar a relucir todo nuestro potencial. Sea su memoria para bendición.

por Rav Dovid Rosenfeld

Protégete de las malas energías

Toda destrucción, incluyendo los desastres naturales, ocurre por una razón: el odio de la humanidad hacia nuestros semejantes.

La Kabbalah enseña que los terremotos, inundaciones, epidemias, tornados, etc nacen del odio colectivo que arde en nuestros corazones.  De acuerdo a la Kabbalah los desastres naturales no existen, y no importa que tu póliza de seguros diga lo contrario.  La conducta humana y el corazón humano son los únicos factores determinantes de lo que ocurre en nuestro mundo.  Esto es especialmente cierto cuando vemos el estallido de una violencia fanática que parece haberse apoderado del mundo de un momento a otro, en el que los objetivos por cada bando se reducen simplemente a eliminar al otro.  El odio no tiene razones, aunque nos parezca que está lleno de motivos, y por esto que el odio degrada a quién lo tiene al punto que lo hace perder la razón.  El odio es la vía más rápida para desperdiciar energía. 

Según los ancianos Kabbalistas: Si una persona presencia cualquier forma de odio, ya sea en su propia calle o en cualquier parte del mundo, esto significa que esta persona aún tiene alguna medida de odio que persiste en su alma.

Si guardamos aunque sea una ligera animosidad hacia otra persona  -por cualquiera sea la razón, válida o inválida, consciente o no consciente-  traemos destrucción al mundo.

Todos hemos escuchado que el odio es tomar veneno con la intención que muera el otro, el problema con este veneno es que mueren ambos.

 

MEDITACIÓN: 

Al limpiar de odio nuestros corazones, podemos remediar los problemas del mundo de raíz.  Reconozcamos a toda persona o grupo de personas hacia las que sentimos enojo, envidia, malicia, disgusto o cualquier combinación de estos sentimientos.  Con la Luz de este nombre, dejemos caer todos estos sentimientos como una carga de ropa sucia en la lavadora.

 

 

Afectuosamente,

Maestro Nicolás Rosenberg

¿Cómo vencer el miedo?

Cómo aceptar el desafío y conquistar el miedo.

Cuando estaba en secundaria, jugaba para el equipo de basquetbol de la escuela. Todo el año esperé ansiosamente la oportunidad de viajar al torneo nacional. Finalmente arribó el día y llegamos a la hermosa residencia donde nos alojaríamos. No era una casa normal; era una hermosa mansión ubicada en un impresionante predio. Durante nuestro recorrido por la propiedad, descubrimos un hermoso lago cristalino con su propio trampolín.

La señora de la casa notó nuestro deleite. “¿Les gustaría conocer a nuestro pez mascota?”, preguntó con un brillo en los ojos.

Yo asentí y la mujer sacó un poco de una extraña comida de su bolsillo, silbó, y una inmensa piraña carnívora con afiladísimos dientes se asomó a la superficie del lago.

Yo tragué saliva y dije: “Supongo que nadie usa ese trampolín”.

Ella rió. “¡Nuestro hijo lo usa todo el tiempo! ¡Le encanta!”.

“¿Incluso con la piraña?”.

“¿Quién, Buba?”, contestó. “Buba no molesta a nadie, siempre y cuando sea alimentada”.

Un rato después, esa misma tarde, alguien elevó la voz y dijo: “¿Quién se anima a meterse en el lago?”.

El silencio fue tan absoluto que podía escucharse el viento moviendo las hojas.

Personificando la invencibilidad de una atleta adolescente, me oí decir: “Lo haré, ¡ninguna piraña se comerá mi carne!”.

Caminé con confianza hasta el borde del trampolín y miré hacia el lago. De repente me congelé, paralizada por el miedo.

Me di vuelta. Todo el equipo estaba con los brazos cruzados, esperando a ver si estaría a la altura de mi jactancia. No podía defraudarlos.

Con el corazón en la garganta, dije: “Aquí voy”.

Cerré los ojos, tomé aliento… y salté.

Por una fracción de segundo mis pies se sacudieron en el aire. No había vuelta atrás. Mi corazón latía ferozmente pero, en unos segundos, pasé de sentir un intenso miedo a sentir una gran alegría.

Durante toda la tarde peleamos por la oportunidad para saltar al lago una y otra vez. Fue un hermoso día.

En la vida, muchas veces nos encontramos al borde de ese trampolín. Se nos presenta una oportunidad, un desafío, y nos morimos de miedo. No podemos echarnos atrás, pero tampoco podemos dar un paso adelante.

En ocasiones nos sentimos confiados, fuertes y capaces de dar el paso siguiente. Otras veces nos sentimos inseguros y que no valemos nada. Constantemente tenemos esta dualidad. Parte de nosotros nos imagina conquistando montañas, saltando desde precipicios. Otra parte se acobarda por el miedo y desea estar en cualquier otro lugar.

¿Quién somos en realidad? ¿El intrépido conquistador o el tímido cobarde? ¿Cómo superamos el miedo?

Dios te apoya

Imagina que saltas por primera vez en caída libre desde un avión. Puede que al principio te aterre saltar, pero atado a tu espalda hay un paracaidista que tiene muchos años de experiencia. Sabe exactamente cuándo saltar, cuándo tirar de la soga y cuándo aterrizar. Puedes saltar, porque sabes que alguien te está cubriendo la espalda.

En la vida, nuestro paracaidista personal es Dios. Encontrar la fe para saltar es difícil. Nos resistimos naturalmente a situaciones que nos asustan. Sin embargo, enfrentar nuestros miedos nos permite superarlos. Dios nos cubre la espalda. Y está bien tener miedo.

Enfrentar desafíos puede convertir al león que llevas dentro en un cobarde. Entender que Dios te cubre la espalda requiere esfuerzo. Presento aquí dos sugerencias para ayudarte a concretizar esta idea.

Una forma de recordarnos que Dios está aquí con nosotros es por medio de la plegaria informal. Puedes conectarte con Dios durante todo el día por medio de plegarias casuales y conversacionales.

Por ejemplo, son las 8 p.m. y los niños deberían estar durmiendo, pero están haciendo cualquier otra cosa. Mi hijo mayor está saltando por las paredes, el bebé trepándose a mi cadera y el del medio me perfora el oído con su lloriqueo. Mi paciencia se esfuma al ritmo del avance del segundero. Parte de mí quiere gritar, pero lo que realmente quiero es controlarme y manejar la situación de la manera más calma posible. Cierro mis ojos y suspiro con tranquilidad, pidiéndole a Dios que me ayude a superar este momento estresante. Respiro profundo y me siento más calmada.

Al incluir a Dios en nuestros desafíos cotidianos podemos sentir Su presencia en los momentos de gran angustia. Rezarle a Dios en los momentos de temor nos recuerda que Él siempre está con nosotros. Nunca estamos solos.

La mano guía de Dios

En la práctica, ¿cómo podemos esforzarnos para sentir que Dios nos cuida la espalda durante los momentos en que no sentimos que lo está haciendo?

Cuando comencé a estudiar Torá en profundidad, un maestro nos pidió que escribiéramos un diario de gratitud para documentar la intervención Divina que podíamos ver en nuestra vida diaria. Nuestras anotaciones podían ser tan simples como que llegamos a la puerta del ascensor justo antes de que se cerrara o que conocimos a la persona correcta en el momento indicado. Al principio no creía en este método, me parecía un poco infantil y no sabía qué escribir. Sin embargo, a medida que comencé a ingresar las anotaciones diarias, los resultados me sorprendieron. Me sentí genuinamente más feliz y me di cuenta de que Dios realmente nos guía en la vida. “Es bueno agradecerle a Dios… relatar Su bondad en las mañanas y Su fe en las noches” (Salmos 92:2). Es bueno agradecerle a Dios en los momentos buenos (la luz del día) para que podamos tener algo a lo que recurrir en los tiempos oscuros (la noche).

Escribir todas las ocasiones en las que advertimos la mano guía de Dios nos ayuda a darnos cuenta de que no estamos solos, incluso cuando estamos asustados. Así, podemos obtener fuerza de Dios y superar el miedo.

Anímate, pues la realidad es que no tienes que intentar ser perfecto. Tan sólo tienes que actuar sabiendo que Dios no te dejará caer. ¡Haz algo que te intimide! Di “sí”. Comprométete. Decide que quieres cambiar más de lo que le temes al cambio. No estoy diciendo que saltes a un lago lleno de pirañas ni que te tires desde un avión. Pero ponte en un lugar en el que tus piernas se estén sacudiendo en el aire y que la única opción que tengas sea ir hacia adelante.

Salta. Nunca estás solo.

 

por Sara Pachter via aishlatino.com

Ser quien estás destinado a ser

Esta semana, y a propósito de la celebración del Año Nuevo de los árboles, te invitamos a esta reflexión. Todos nosotros nacemos con un potencial, o semilla, que concentra en potencia todo lo que podemos llegar a ser. Igual que en el caso de un árbol, nuestra semilla de potencialidades requiere entregarse con confianza al proceso de crecimiento; pero a diferencia de éstos, somos nosotros quienes decidiremos si germinar o no. Cada uno puede elegir quedarse solo como semilla, en un estado seguro y cómodo, pero desde el que nunca daremos frutos, ni mucho menos, sabremos en verdad de que se trata nuestro potencial.

Esta semana ten la conciencia de ser una semilla transformándote en un árbol. Anímate a entregarte al proceso de crecimiento, a romper la seguridad de la semilla, que te mantiene cómodo pero detenido. Entrégate al crecimiento confiando en que Hashem te pondrá en tierra fértil y sabrá nutrirte con todos los elementos que necesites; con el agua de sus bendiciones; y con su Luz que te impulsa a crecer y a asomarte más allá de la oscuridad temporal de algunos momentos, que también son parte de crecer. Anímate a ir más allá de la tierra y elevarte cada vez más por sobre el suelo, siempre atraído e impulsado por la Luz. Anímate a desarrollar tronco y ramas, sin terminar de saber; de qué tipo serán tus flores o frutos, o que árbol eres realmente. Sostiene la incertidumbre de aquellas épocas en las que no sabrás cuál es tu misión, pero el crecimiento te impulsa a dar de ti, a dar de lo que eres, aunque no sepas de que se trata.  Ten la generosidad de brindarle al mundo tus flores y frutos, cuando surjan. Nunca creas que son pequeños; ni tampoco te aferres a ellos valorándolos tanto que no seas capaz de regalarlos a nadie. Se el árbol que viniste a ser; enraizado en tu alma a Hashem, y brindándole al mundo las flores y frutos que él decidió que dieras. Crece confiado en lo que eres; y se fiel a tu esencia. El jardín que Hashem creó con nuestras almas está lleno de variedades, tamaños, fragancias y colores. Todos somos esenciales; y cuando aceptemos ser y crecer de acuerdo a lo que somos, estaremos cumpliendo la misión que Hashem nos destinó, para hacer de su jardín el lugar más bello y perfecto; con todas nuestras almas alcanzando, finalmente, nuestro verdadero potencial.

¡Que tengamos el mérito de ser la mejor versión de nosotros mismos, cada vez más, para darle aromas, colores y frutos a la Creación de Hashem!

Con cariño,

Maestra Ximena Solar

¿Dónde está la fuerza?

Al sentir el suave toque de la mano de un niño, es imposible no conmoverse con la fragilidad de una criatura tan pequeña. Al sentir el ruidito de sus pies al caminar es difícil no pensar que si no fuera por la protección de Creador, sería imposible que un ser tan vulnerable sobreviva. Ahora bien, si pensamos sólo en las dimensiones del planeta Tierra, en verdad el tamaño y resistencia de una persona adulta es absolutamente marginal en comparación con un niño: en este enorme mundo ambos son seres pequeños. Y si pensamos en las dimensiones de la galaxia, no digamos ya del universo entero, la diferencia entre un adulto y un niño es, a ojos nuestros, como la diferencia entre una hormiga grande y una chica.

¿Por qué, entonces, el ser humano se siente tan poderoso? Si no fuera por el Creador, literalmente no existiríamos. No podríamos hacer nada de lo que hacemos. Por lo tanto, si estamos en este mundo, es por algo.

Ghandi dijo “Todo lo que hagas en la vida será insignificante, pero es muy importante que lo hagas porque nadie más lo hará”.

Reflexionemos durante esta semana qué será aquello que tengo que hacer y por lo cual el Creador me brinda su sagrada protección. Recordemos asimismo, que nuestra fuerza como especie sólo radica en nuestra especial conexión con el Creador.

Amén

Afectuosamente,

Maestra Carolina Castagneto

Rosh Jodesh Acuario/Shevat 2019

Queridos amigos: Hemos designado este mes, como el mes para desarrollar la creatividad Divina que está contenida dentro de nosotros y que hemos obtenido gracias a la bondad sin límites del Creador.

Sabemos que el mes de Acuario es un mes de inmensa energía positiva,  que está determinada por dos elementos fundamentales en nuestra creatividad y desarrollo, como son el agua y el aceite, que según los sabios están presentes en la raíz de este mes.

Los sabios nos enseñan que cada mes del año tiene su representante en una de las doce tribus de Israel. El mes de Acuario está representado por la tribu de Asher, cuya bendición era el ser poseedor de grandes cultivos de olivo, como también de ser productores de aceite de olivo.

¿Qué sabemos del agua? Entendemos de la Torah que cuando Dios dice en el segundo día de la Creación “Que se haga un firmamento en medio de las aguas y que se separe el agua del agua” que este elemento agua, viene desde antes de la creación, o sea estaba presente desde antes de la creación, y es por eso que está presente con tanta presencia e importancia en nuestra vida, no solo para saciar nuestra sed sino también para la limpieza corporal y también para la limpieza de aquellos entes no físicos negativos que nos rodean y que pueden llegar a causar daño, si no hacemos participar al agua en su eliminación.

Además hemos enseñado que la llave para que caigan las lluvias en el mundo está siempre en las manos del Creador, lo que hace de la lluvia y por ende del agua, un elemento vital para la vida y para nuestra alimentación.

Y desde ya podemos decir que el agua está presente en la imagen de la constelación de Acuario, que nos fue entregada por el patriarca Abraham, con un agregado interesante. Esa agua está siendo contenida por una vasija, lo que nos habla del agua justa y necesaria, ya que es contenida dentro de una vasija, ya que todos sabemos que exceso de agua es dañino.

Por otro lado está el aceite, (y nos referimos al aceite de oliva) que siempre estuvo presente en la bendición de los Kohanim, de los sacerdotes, como también para ser parte del fuego eterno que ardía en el templo de Jerusalén.

 La característica espiritual del aceite de oliva y del olivo es que conecta a las personas con sabiduría, y fue siempre la intención del fuego eterno de Jerusalén, el que la sabiduría Divina se expandiera y llegara a todo el mundo, algo que de hecho ocurrió mientras el primero y el segundo templo estuvieron construidos.

Sabemos también que el árbol del olivo tiene hojas que son perennes, que no las pierde, lo que nos habla también de la conexión con la verdadera sabiduría que es aquella que no se pierde, que nunca se ha perdido y que siempre permanecerá disponible para aquellos que están dispuestos y desean conectar con ella.

La paradoja es que estos dos elementos, el agua y el aceite, siendo tan positivos, no se pueden juntar, y siempre el aceite quedara por encima del agua.

¿Cuál sería la relación de estos dos elementos que no se pueden juntar con la creatividad Divina y este mes?

Debemos decir que el agua siempre nos está hablando de limpieza y de satisfacción de necesidades. Esto implica que para poder recibir sabiduría Divina que está representada por el aceite siempre debemos hacer esfuerzo, para mantenernos libres de la polución espiritual y física. Esa polución es aquella que no nos permite acceder a lo que queremos y deseamos ya que hemos elegido aquello que es fácil, como las amistades que son negativas, como el hablar de otros, como también lo que consumimos a través de nuestros ojos y oídos, en los medios de comunicación.

El aceite o la sabiduría siempre permanecen arriba dispuestos a bajar una vez que hacemos el esfuerzo y logramos liberarnos de la negatividad. Una imagen de esto es que el fuego eterno de la Menorah solo podía ser encendido, con aceite de oliva, extraído de la primera prensada, lo que también nos habla de la pureza necesaria para poder cumplir de la mejor manera con la función para la cual era extraído.

El Zohar nos dice respecto del aceite:

La conexión de “aceite” con “bendición” se encuentra en el salmo 133, donde  dice: “Como el buen aceite”, y, luego, “pues allí el Señor ordenó la bendición, la vida por siempre”.

En verdad, la comparación inmediata en el pasaje es con rocío, no con aceite, pero ambos significan la misma cosa, pues ese rocío fue destilado por Dios del aceite superior.

El vino y el aceite pertenecen, respectivamente, a los lados Izquierdo y Derecho,y del lado derecho las bendiciones descienden sobre el mundo, y de allí es ungido el reino santo. Esto porque fue fijado abajo y el aceite fue primero preparado arriba como la fuente de las bendiciones. De la agitación de este aceite superior fue derramado el aceite inferior sobre David y Salomón para traer bendiciones a sus descendientes.

Entonces en el plano espiritual, en el plano de la verdad, tal como nos enseña el Zohar estos dos elementos pueden llegar a juntarse, permitiéndonos acceder a la creatividad, una vez que las condiciones necesarias de eliminación de nuestras actitudes negativas se cumplan.

Visto así, este mes nos habla del potencial que todos tenemos disponible en nosotros y en la energía ambiente disponible para conectar con creatividad divina

¿Y que es creatividad Divina? Hemos enseñado que este mundo esta sostenido gracia a la misericordia de Dios, que de no existir J.B.S. se derrumbaría en segundos. Dentro de esa misericordia está implícito que Dios siempre quiere lo mejor para nosotros, aunque nosotros no entendamos (en ocasiones) o no nos agraden los caminos que El utiliza para llevarnos a ese lugar donde cada uno tiene que estar.

Es por esto que la creatividad Divina, es aquella claridad que todos podemos utilizar para lograr la misión y el propósito exacto que cada uno de nosotros tiene en este mundo, y que está presente en nuestra alma, la que sabe a que vinimos.

Podemos también decir que creatividad Divina, tiene que ver con una conexión transparente y clara, donde cada uno entiende que tiene un propósito Divino, que no puede ser ocupado por ninguna otra persona, y que el trabajo que debemos hacer tampoco puede ser hecho por ningún otro, ya que ese otro, a su vez, tiene su propio propósito y misión.

Ahora si vamos a la imagen que representa la constelación de Acuario, veremos que hay un hombre que está derramando agua sobre una vasija, y es agua que nunca deja de fluir.

Sabemos que el agua está también relacionada con abundancia, ya que cuando el agua, las lluvia los ríos y los lagos están presentes es que podemos obtener alimento de la tierra.

Acuario entonces se presenta como el gran dador. El hombre que derrama bendición sabiduría y abundancia, sin límites para que logremos nuestro propósito.

Esta agua misericordiosa fluye sin parar para también permitirnos quedar limpios espiritualmente si así lo deseamos y aprovechamos la oportunidad.

Es conocida la visión Acuariana de un mundo unificado un mundo sin fronteras.

Este es un mundo que según la Kabbalah es siempre alcanzable, que siempre está disponible, una realidad única donde lo que prima es la verdad y por supuesto la bendición. Esta bendición que siempre se encuentra en el potencial esta siempre inmanente y deseosa de llegar.

Es por esto también que la Kabbalah dice que estamos insertos en la era de Acuario, donde las fronteras que separan y dividen a las personas, han ido desapareciendo con una rapidez que nos resulta difícil de entender.

Podemos así decir que el aceite que representa la bendición, esta también inmanente y preparado para bajar y bendecir nuestras vidas con abundancia, si logramos conectar con la Luz del Creador y nos empeñamos en trabajar en nuestro propósito.

Jodesh Tov,

Maestro Daniel Abaud

Eligiendo despertar

Todos sabemos que vivir nos trae desafíos que a veces pueden ser dolorosos, esto es inevitable. Es parte de crecer y avanzar; tomar consciencia de nuestra vasija y de su contenido es el gran paso hacia la propia elevación espiritual. Con mucha frecuencia estamos dormidos en un letargo de no querer “ver”, viviendo una vida de fantasía creada por las ideas que todo se arreglará en algún momento, por el acto de procrastinar eludiendo el necesario y obligatorio trabajo personal que implica observarse, analizarse, interpelarse continuamente. La transformación espiritual implica hacerse cargo de lo no tan agradable de nosotros mismos, no se trata tan solo de meditar y adquirir conocimiento místico, sino de elegir día a día despertar del gran sueño de la negación y ser valientes para asumirse por dentro. Y esto es una tarea continua que no acabará mientras estemos vivos. ¡Ánimo!

Está comenzando un hermoso mes con una energía renovada, es un tiempo propicio para “sacar todo afuera, como la primavera y dejar que adentro nazcan cosas nuevas” como dice la canción de Mercedes Soza. Los Rosh Jodesh nos otorgan esta oportunidad de recambio de energías, que siempre son tan esperados sobretodo cuando se ha pasado un tiempo con la cabeza bajo el agua, Hashem en su infinita misericordia nos regala mes a mes oportunidades nuevas, día a día el milagro de la vida, segundo a segundo el asombro de contemplar su obra y estremecernos con tanta belleza. 

Tomemos fuerza entonces para limpiar nuestra vasija de aquello que es imprescindible remover, aquí les dejo unas tareas para partir el mes con Kavaná (intensión):

  • Toma coraje y atrévete a preguntarle a algún cercano en quien confíes, aquello que no es tan bueno de ti
  • No reacciones negativamente a su mensaje (valor)
  • Piensa en acciones que te pueden ayudar a remover esta negatividad tuya
  • Haz una ofrenda de bondad como intercambio por la oscuridad que haz albergado en tu vasija

Que tengan un hermosa semana llena de despertar y un mes repleto de alegrías y bendiciones.

Maestra Claudia Vásquez

El peligro de lo gratis

¿Por qué Hashem creó al hombre con una mala inclinación que lo lleva a pecar y con un cuerpo burdo que siente atracción por los placeres físicos que atormentan el alma?

El ser humano únicamente obtiene placer de algo por lo que se ha esforzado. Dice el Rey David: “Cuando comes el fruto de la labor de tus manos, eres afortunado, y te va bien” (Salmos 128:2). Y la Guemará añade: “La persona prefiere una sola medida suya propia a nueve medidas de otra persona” (Bava Metzia 38ª). Y Rashi explica: “La prefiere porque trabajó por obtenerla”.

Las “comidas gratis” no son ningún deleite, sino que, muy por el contrario, le ocasionan un tremendo sufrimiento al alma. El alma es una pequeña chispa de Hashem, quien es puro verdad y cuyo sello es la Verdad. Por lo tanto, el alma está muy lejos de todo lo que tenga aunque sea el más mínimo rastro de falsedad, deshonestidad o falta de integridad. Algo que uno no se ganó carece de una medida de integridad, ya que es algo que la persona aceptó obtener sin haberse esforzado para obtenerlo. Por eso es perjudicial para el alma.

Incluso Labán el arameo, que es el artista del engaño, comprendió que recibir algo en forma gratuita es una falla de carácter y por eso le dijo a Jacob “Sólo porque eres familiar mío, ¿has de trabajar en forma gratuita?” (Génesis 29:15) y el Rambán explica: “Sé que a partir de ahora vas a trabajar para mí, porque eres una persona moral que no se gana la vida a expensas de los demás. Y yo tampoco quiero que el trabajo que haces para mí sea gratis, sin un salario”. Eso es repugnante para el alma virtuosa y moral. Por eso, cuando el alma recibe un deleite sin ningún esfuerzo, le resulta perjudicial.

En este mundo, nada es gratis. Todo lo que es gratis es una trampa. El alma pura quiere ganarse su deleite verdadero con esfuerzo y con trabajo, no gratis. Incluso en este mundo material, la gente está dispuesta a morir antes que ser abochornada por otros. Y mucho más en el mundo venidero. Enseña Rabí Najman: “El sufrimiento de la vergüenza es mucho más grande que el castigo del Gehenom” (Likutey Moharán I 22).

La persona normal odia tener que depender de otros y tener que ir de puerta en puerta rogando que le dén unas monedas. Dice la Guemará: “Cuando una persona necesita de otros, su rostro cambia de un color a otro” (Brajot 6b) – primero rojo como el fuego y luego blanco como la cal. Esto sucede incluso cuando la persona necesita solamente un préstamo. Uno prefiere ir a trabajar que recibir un préstamo y mucho menos caridad o regalos.

El Creador trajo el alma a este mundo físico y le dio una mala inclinación, para que el alma tenga un libre albedrío. Y entonces todas las cosas buenas que logra es gracias a su esfuerzo por superar las fuerzas del mal.

Si no tuviéramos la opción de elegir entre el bien y el mal sino únicamente la opción de elegir el bien, entonces ¿por qué habríamos de merecer una recompensa? ¡No hemos hecho nada por superarnos! E incluso si recibimos alguna recompensa, no nos va a ser de ningún beneficio, ya que estamos recibiendo una “comida gratis”, algo que nos avergüenza el alma. La recompensa únicamente tiene sentido dentro del marco del libre albedrío, y este es producto del contraste entre el cuerpo y el alma, entre la mala inclinación y la buena inclinación.

Por: Rabino Shalom Arush

Fuente: Breslev.co.il

Luna Nueva de Capricornio 2018

Queridos Amigos,

Una de las verdades más grandes a la que podemos acceder, es que todo lo que tenemos y que llamamos nuestro, nos ha sido regalado por Hashem, en calidad eso si de préstamo para que podamos hacer nuestro trabajo y misión en el mundo.

Por lo tanto para la Kabbalah, el tema de que “nos merecemos algo”, es muy complicado, porque tal como dijimos, nada es nuestro y todo es un regalo, y un préstamo.

Esto nos llama además a permanecer siempre conscientes, de Quién es el dueño de todo, ya que es Él quien provee, entrega, da, y generosamente concede.

Por lo tanto, no hay acción en este mundo físico que no tenga una causa previa, lo que significa, que todo aquello que tenemos desde lo material hasta nuestros amores, y todo lo que compone nuestra vida, antes de nosotros obtenerlo e incluso antes de nacer, ocurrió y ocurre y B.S.D seguirá ocurriendo, gracias a que Hashem da una orden en los cielos para que se manifieste en la tierra.

Capricornio = Tevet nos llama a observar la verdad y saber distinguirla de la ilusión reinante. Saturno el planeta regente, llama a las personas a observar la realidad desde sus congelados anillos, o sea desde un lugar distante de la realidad.

Sin embargo, tenemos todavía la bendición de Januka que se traspasa y nos ayuda en un mes que se avecina no propicio.

¿Y cuál es el gran mensaje de Januka?, ¿Qué es lo que debemos esperar de esta Luz que se traspasa y se inyecta en un mes ilusorio?

La verdad es que es la Luz lo único que disipa la oscuridad, y aquello que es ilusorio, la confusión o el no poder ver, es simplemente oscuridad.

Es por esto que Januka inyecta su Luz en Capricornio para que nosotros seamos capaces de ver aun en medio de la oscuridad.

Además, Januka nos trae un mensaje muy potente de que todo es posible, de que en realidad, la única limitación es donde hayamos decidido poner nuestra conciencia.                                                                                                   

Sabemos que todo el milagro de Januka ocurre en el templo de Jerusalem, el que fue reconquistado por los Macabiim, por un pequeño grupo de sacerdotes, de Kohanim, quienes le ganan la batalla, a la más grande de las potencias, lo que solo podía ocurrir a través de un milagro.

Por lo tanto, el gran mensaje de este momento, es que todo se puede, y que lo único que se requiere es que tengamos una relación con el Creador, y que hagamos lo que a da uno de nosotros nos toca hacer.

Ahora ¿que significa que nosotros digamos que este mes no es propicio?

En realidad este mes no es propicio si nos quedamos solo en la realidad de los 5 sentidos, la realidad de la limitación que nos impone la materia, y además si no entendemos que la materia también pertenece al Creador y que es Él quien nos otorga todo lo material para nuestras necesidades.

Entonces la verdadera realidad observable se referirá siempre a aquella que a pesar de los 5 sentidos me permita conectar con la verdad y no ilusión.

Por eso es que Capricornio es considerado un mes negativo, porque obliga a muchos a conectar con la realidad ilusoria, finita de la materia.

Tal como los nacidos bajo Capricornio, esto obliga a pensar que la realidad es dura, es materia.

Si hay algo que quisiéramos comunicar hoy día es que hay un Creador en el mundo, quien con amor se preocupa de todas nuestra necesidades, que hay solo un dueño del mundo, y que todo se hace de acuerdo a su diseño.

A ese estado de falta de Emuná, lo podemos llamar inconsciencia

Por lo tanto inconsciente es aquel que cree que todo lo que tiene es por su esfuerzo y creación, y quien además descuida e ignora a su prójimo próximo.

Inconsciente es aquel que no entiende que todo lo que realmente tenemos es nuestra conexión con Dios y con los demás, y que todas las almas son bellas, son preciosas.

Saturno, el planeta encargado de la energía de este mes, es frío calculador, distante, muy distante. ¿Entonces qué podemos hacer?

Uno de los actos, que más impacta a los niños, son los actos de los magos.

Para la conciencia simple de los niños, la acción del mago que nos cambia la realidad en fracciones de segundo resulta un acto casi divino.

Sus ojos observan extasiados como en un simple movimiento de sus manos, este hombre saca animales de un sombrero creando en ese segundo, en ese instante una nueva realidad.

La Kabbalah nos llama hoy en día, no a ser los niños sino que, ya es el tiempo, como lo hemos estado anunciando de convertirnos en magos cambiadores, convertidores de realidad.

Tal como el Zohar nos ha estado diciendo, es en este glorioso instante, hoy día donde nosotros, nuestra generación, iban a ser parte de una vivencia de la realidad totalmente nueva.

Realidad donde todos los mundos se iban a empezar a juntar, y a observar el tiempo y el espacio disminuir y “realmente derretirse frente a nosotros”

Entonces somos los magos, pero la carrera de prestidigitadores requiere preparación, entrega, conciencia, estudio y sabiduría.

Rabí Shimon ya nos dijo que el problema con nuestro mundo físico es que es ilusorio, y que la verdadera realidad está contenida, es una verdad mucho más grande que la tierra, mucho más grande que nuestros cuerpos, mucho más grande que las paredes de nuestras casas o los limites de las ciudades.

Entonces Tevet-Capricornio nos viene a hacer el llamado para que nos convirtamos en magos de nuestra vida ¿por qué?  Porque por 29 días y una hora nos intentará contar un cuento diferente.

Es tiempo de que entendamos que el nombre de este mes que es negativo, lo cambiemos de Tevet, capricornio, a Tovot, que significa bondades, o sea que nosotros hagamos este mes un mes de bondad, de tzedaka, de amor, de dar, para así disipar la ilusión oscura de Saturno.

El hombre y la mujer consciente de hoy día entiende como opera la felicidad, el éxito de acuerdo con lo que dice el Zohar: “Debemos recibir por la izquierda, dar por la derecha y vivir de acuerdo a la derecha”.

Y una manera de conectar con esa verdad es a través de las herramientas que nos da la Kabbalah, las que nos ayudan a desenmascarar la ilusión.

Cuando vivimos conectados con Dios y  siempre pensando y haciendo acciones  de compartir, es donde siempre encontraremos  las respuestas a la enfermedad, a los quiebres familiares, a la fragmentación que hoy día opera con mucha libertad en la vida de las personas.

Este es un mes en que nos debemos cuidar, poner mucha atención, para que no seamos llamados por la corriente de la ilusión.

Es entonces en el conectar con Hashem, y en el compartir en pensamiento y acción donde logramos librarnos de cualquiera de las amarras que se intente poner en nosotros.                                                               

La Torah ya nos lo dice, cuando Abraham- quien sabía- que no podía tener  descendencia, es instruido para salir de su tienda, porque su descendencia iba a ser más numerosa las estrellas de los cielos, nos está enseñando de que pese a las dificultades, pese a los dictámenes de la carta astral, nosotros podemos ser los dueños de nuestros destinos.

Entonces tenemos una gran oportunidad en este mes, la cual no tendremos hasta el próximo Capricornio, tenemos la oportunidad a través de compartir, de controlar la materia y usarla en nuestro favor, en vez de ser esclavos de ella.

Para ello la Kabbalah nos da una clave, las letras que manejan la energía del mes, Ayin ei y Bet b ambas  suman 72 que es la numerología a través de la cual controlamos la materia, ya que es la numerología de los 72 Nombres de Dios.

Y es así donde nos transformamos en  magos de nuestra vida.

Los números que para algunos parecen inquietantes y para  otras simples estructuras, nosotros nos  entregan la gran clave de cómo manejar ciertas energías.

Como ya sabemos no hay casualidad, y 72 corresponde a las 72 teclas de los computadores que uso Moshe , para abrir las aguas, los límites que impedían que el pueblo continuara su viaje hacia la libertad.

Entonces 72 no es casualidad, como tampoco que en un mes llamado Capricornio, tengamos como símbolo un macho cabro de cabeza muy dura, difícil de amansar.

El macho cabro constituía un Dios para los egipcios  y al mismo tiempo Abraham nos dice, que durante este mes tendremos una formación estelar con la figura de un macho cabro.

Amigos la realidad ya debe empezar a ser obvia, de que “Hashem Es”, y que es solo bueno y benefactor, y ya dejar la ilusión de que este universo es caótico y que se maneja por si solo.

Algo que hacía grande a Abraham, era que entendía la unidad, el todo, el sabía, que en diversos lugares de la tierra habían energías diferentes las unas de las otras, y que esto también tenía una razón que era parte del orden.

Basta entonces, conque observemos al carnero comportarse y entenderemos este mes.

La Kabbalah no puede hacer otra cosa que prevenirnos y decirnos que es sólo el cambio de actitudes “hacia la LUZ, hacia Hashem”, y el compartir, es lo que permite y nos permitirá este mes ver más LUZ que oscuridad. 

Gracias, que tengan todos un hermoso mes.

Afectuosamente,

Maestro Daniel Abaud

Ver Milagros

Vivimos en una sociedad tan tecnologizada, que todo parece tener una explicación “lógica” o “científica”, y esto llega a un extremo tal que para una gran mayoría de personas el universo puede funcionar sin la necesidad de un Creador. 

Para muchos, la prueba fehaciente que necesitan para aceptar al Creador sería que ocurran milagros tales como: que hubiera Paz en el mundo, que se acabaran las bombas nucleares, que no hubiera más hambre en el mundo y que cesaran las epidemias.

Hoy como nunca antes en la historia está sucediendo esto.  

Si observamos con atención, esto es lo que ha ocurrido a nivel global en la humanidad los últimos 70 años, después de las bombas nucleares en Japón.  De ahí en adelante, nunca en la historia humana hubo más abundancia que ahora, nunca antes el mundo produjo más riquezas que hoy, nunca antes hubo menos guerras que ahora –aunque cueste creer, pero es así-  y nunca antes estuvimos más sanos. Hoy muere más gente por sobrepeso que por ataques terroristas; es como si la Coca Cola fuera más peligrosa que Al Qaeda. Paradójicamente, hoy nos sentimos mucho más infelices de lo que fueron nuestros padres y abuelos, quienes vivieron con mucho menos que nosotros hoy. 

Tenemos tanto de todo que simplemente no nos damos cuenta de nada, y aún peor, pensamos que nos falta. Cuando pensamos que nos falta, nos quejamos y no nos damos cuenta que todo lo que nos sucede es para bien. Cuando una persona se queja, provoca un juicio en los cielos, en el que se establece que si la persona lloriquea cuando le sucede algo bueno, entonces se le mandan decretos para que verdaderamente tenga razones para llorar.

Simplemente no hemos sido capaces de ver el milagro que nos rodea: toda la realidad que transcurre frente a nuestros ojos es un milagro, y en la medida que somos capaces de observar este milagro, entonces se manifiesta en la Vida.

 

Afectuosamente,

Maestro Nicolás Rosenberg