7 mitos sobre el divorcio

Poderosos argumentos para salvar y revitalizar tu matrimonio.

En su libro, Don’t Divorce: Powerful Arguments for Saving and Revitalizing Your Marriage (“No te divorcies: poderosos argumentos para salvar y revitalizar tu matrimonio”), la psicóloga clínica Dra. Diane Medved expone las insidiosas influencias que promueve la cultura del divorcio, y ofrece evidencia respecto a que el divorcio muchas veces no es la respuesta a los problemas de un matrimonio no sano.

Los siguientes mitos sobre el divorcio fueron adaptados del libro de la Dra. Medved.

1. “Los niños son resilientes, y para ellos es mejor vivir con un solo padre antes que vivir con los dos peleando todo el tiempo”.

“Los niños no son en absoluto tan resilientes como algunas personas piensan. De hecho, los hijos de padres divorciados sufren de manera catastrófica cuando son pequeños”, escribe la Dra. Medved. “Ellos pierden ‘el privilegio’ de la perspectiva de ‘dos padres’ y deben adoptar dobles identidades para dos hogares. Pierden su inocencia y su sensación de control, así como el modelo adulto de resolución de problemas”. Algunos de los peores daños se ven cuando llegan a ser adultos. “Muchos adultos que son hijos de parejas divorciadas aprendieron a temer o a evitar el compromiso y viven con el fantasma de llegar a divorciarse ellos mismos. Evitan casarse hasta alrededor de los treinta años, lo cual incrementa automáticamente las posibilidades de su propio divorcio”.

2. “En este matrimonio soy demasiado miserable. La única solución es el divorcio”.

“El divorcio no te volverá una persona más feliz”, afirma la Dra. Medved. “Un estudio del Instituto de Valores Norteamericanos descubrió que los adultos que tenían matrimonios no felices y que se divorciaban no eran más felices cinco años más tarde que los adultos en matrimonios no felices que permanecieron juntos. Un estudio británico reveló que el 54 por ciento de las personas estudiadas lamentaban sus divorcios, a pesar de que la tendencia humana es “hacer limonada cuando nos dan limones”. ¿Cuán miserable eres realmente? El hecho es que dos tercios de los divorcios ocurren en matrimonios de bajo nivel de conflicto en donde los niños se ven desgarrados por la separación y sufren especialmente. Un estudio de la Universidad de Chicago descubrió que dos de cada tres adultos en matrimonios infelices que evitaron divorciarse, cinco años más tarde afirmaron estar felizmente casados.

3. “Todo el mundo se divorcia cuando no está feliz. ¡La tasa de divorcio es del 50 por ciento!”.

“Esta ‘estadística’ nunca fue verdadera”, escribe la Dra. Medved. “La tasa de divorcio en los Estados Unidos llegó a un 35 por ciento en 1981, pero la sociedad actual alienta el divorcio. Los conceptos de los primeros matrimonios que terminan rápido y no tienen hijos, la crisis de la edad media y los divorcios de parejas mayores contribuyen a normalizar el divorcio. Series televisivas como The bachelor y los sitios web de encuentros hacen que la vida de soltero parezca falsamente atractiva, lo cual fomenta la insatisfacción marital. También existe toda una ‘industria del divorcio’ que se beneficia de tu divorcio: terapeutas y abogados, grupos de recuperación y medios sociales, todos ellos son facilitadores del divorcio. El doloroso estigma del divorcio desapareció, pero el profundo dolor emocional de una unión quebrada puede dejar cicatrices para el resto de tu vida”.

4. “Yo sé que podemos separarnos de forma amigable. Podemos tener un ‘buen divorcio’”.

“El divorcio sólo es bueno como último recurso para detener el abuso y rescatar a los niños de padres adictivos o de altos niveles de conflictos”, escribe la Dra. Medved. “Pero el conflicto, la crueldad y las emociones tóxicas que llevan al divorcio nunca son buenas”. Sólo las personas con un elevado nivel de salud emocional se recuperan por completo de un divorcio. Y en oposición a las expectativas de los investigadores, los niños de divorcios de bajo nivel de conflicto sufren más que los niños de divorcios de alto nivel de conflicto en lo que respecta a sus logros escolares, abuso de sustancias, experiencias sexuales tempranas y satisfacción general en la vida. De acuerdo con la Dra. Medved: “Lo que llaman ‘un buen divorcio’ no es tan bueno como se cree”.

5. “Vivir juntos antes del matrimonio nos ayudará a estar seguros de que somos compatibles y a minimizar las posibilidades de un divorcio”.

Cerca de la cuarta parte (un 24 por ciento) de quienes nunca se casaron y tienen entre 25 y 34 años, viven con una pareja, postergando el matrimonio hasta que completen su educación y cementen sus carreras. Pero la tasa de divorcio entre aquellos que eventualmente llegarán a casarse es superior al promedio de 33 por ciento que hay entre aquellos que no vivieron juntos antes de decir: “sí, quiero”.

6. En la actualidad la gente vive más tiempo, un matrimonio a largo plazo simplemente ya no es realista. En definitiva la gente cambia y crece en distintas direcciones”.

“Sí, la gente cambia constantemente y lo mismo ocurre con las relaciones. De hecho, a menudo las mismas cualidades que en un primer momento atrajeron a alguien hacia otra persona son precisamente los rasgos que se vuelven insoportables. Trata de ver a tu matrimonio como una adaptación y un crecimiento continuo. Puedes recuperar una relación que comenzó a desvanecerse y al mismo tiempo encontrarle nuevas direcciones. El matrimonio ideal es un refugio seguro para poder tomar riesgos y buscar lo que te interesa. Cuando existe un compromiso subyacente, crecer por separado en un sentido o durante una fase puede coincidir con el hecho de crecer juntos de otra manera. En definitiva, todo depende de la actitud, y la actitud es una elección”.

7. “Después de la infidelidad, no hay otra opción fuera del divorcio. Nunca podré volver a confiar en mi pareja”.

“Esta es una reacción comprensible ante semejante traición, pero la infidelidad no tiene que significar el fin de un matrimonio”, dice la Dra. Medved. “En la mayoría de los casos la traición no se debe tanto al miembro de la pareja engañado como a las inseguridades y necesidades de quien cometió la traición. La mayoría de las personas que están comprometidas a reconstruir sus matrimonios descubren que la relación que resulta es incluso mejor que la versión previa, porque la recuperación involucra un incremento de la transparencia, la comunicación y el contacto, lo que le da al matrimonio en una base nueva y mejor”.

La Dra. Medved concluye: “En vez de salir corriendo cuando tu matrimonio parece sofocarte o ser insoportable, cálmate y comprende que escapar por lo general no pone un fin a tus sufrimientos sino que abre una caja de Pandora repleta con nuevos problemas. En cambio, corregir tu matrimonio te brinda la satisfacción del éxito de conquistar tus problemas.

 

por Judy Gruen

Valorar para conservar

Todos queremos recibir lo que consideramos bueno, para la mayoría eso es el significado de la felicidad: paz, salud, amor, prosperidad, realización, etc. Tanto es así que cuando tenemos y después dejamos de tener, es lo que muchos experimentan como “mal”., es decir, es peor recibir y dejar de recibir que no recibir en absoluto. Cuando recibimos nos decimos a nosotros mismos “lo merezco”, y cuando dejamos de recibir nos preguntamos “¿por qué a mi?” ¿Conocen a alguien que cuando recibe diga “¿por qué a mi”? O que cuando deja de recibir diga “¿me lo merezco?”. Recibir en forma continua es para muchos la definición y medida de la felicidad.

En Kabbalah sabemos que para recibir en forma continua es necesario valorar lo que se recibe, y por tanto, no solo cuidarlo sino que agradecerlo. La manera más efectiva de perder algo es dejar de valorarlo: lo que no se valora es igual a despreciarlo, descuidarlo y no agradecerlo, y por lo tanto esa bendición se va. La manera de conservar las bendiciones consiste en valorarlas, eso lleva a agradecer por ellas y por tanto cuidarlas, de forma que se queden con nosotros.

Afectuosamente,

Maestro Nicolás Rosenberg

Usa el miedo a tu favor

Debemos temerle más a la mediocridad que al fracaso.

El miedo es la emoción más importante para nuestra supervivencia. Sin embargo, hay que saber que el miedo no tiene la capacidad de discernir. Por tratarse de un instinto animal, debemos verlo como tal, como un animal. El miedo tiende a exagerar las posibles consecuencias de un hecho y a motivar reacciones exageradas. El miedo tiende a interpretar todo de la peor y más catastrófica forma.

El miedo es un soldado fiel a su función, él va a buscar —y a encontrar— todas las posibles combinaciones que puedan representar algún peligro para la persona y va a crear alarmas internacionales, va a crear parálisis, va a crear frustración, va a crear estancamiento, va a crear distancia entre la persona y una vida mejor, entre la persona y relaciones mejores.

Además, va a acceder a todas las herramientas de la mente, como la imaginación, la memoria y la creatividad, para trasmitir su mensaje de catástrofe, de preocupación, de alarma.

Y si se preguntan ¿por qué el miedo hace su trabajo tan bien? La respuesta es simple, el miedo es una emoción instintiva, no discierne, no pondera, no evalúa, simplemente cuida y protege.

Mi querida madre siempre dice que, si tú no aprendes a controlar tus miedos, tus miedos te controlarán a ti. Y la palabra clave es “control”. El miedo es necesario y su propósito en bueno, el gran problema se crea cuando dejamos que este sistema (irracional) controle nuestras acciones (o inacciones), de nuestras relaciones, de nuestros pensamientos, de nuestras vidas ¿Cuánto puede dañarnos si no aprendemos a actuar a pesar de él? ¿Cuántas oportunidades puede perder una persona en su vida si deja que el miedo controle sus acciones, sus pensamientos, sus ambiciones?

Actuar a pesar del miedo

Ahora bien, una persona que ha despertado y hace valer su libertad, debe actuar a pesar del miedo. Una persona que ha aprendido a activar el poder indetenible de su fuerza de voluntad debe actuar a pesar del miedo. Una persona humana puede gobernar los sentimientos generados por el miedo, la ira o la tristeza y sobreponerse a ellos.

Dios le dijo a Caín “tú puedes gobernarlo” y el gran Rashi agrega a esas palabras: “puedes… si quieres“. La fuerza de voluntad de una persona la puede llevar a superar los peores monstruos internos que él mismo, su interpretación exagerada de la realidad u otras personas hayan creado. Si en verdad quieres, es decir, si decides activar tu voluntad, podrás vencer a tus peores enemigos.

El miedo que te ha paralizado que te ha llevado a la pereza, a la envidia, a la dispersión, a la procrastinación, es un enemigo vencible. Eso sí, debes estar dispuesto a actuar. Dios le dice a Caín “Si haces el bien obtendrás fuerzas… Pero si no haces el bien, tu enemigo estará esperándote en la puerta para acabar contigo”. Debes actuar, “pero, ¿qué hago si tengo miedo? La respuesta es ¡Actúa a pesar del miedo!

¿Por qué no “respetar” la tristeza?

En realidad, vale pena destacar que Caín estaba triste y deprimido porque Dios no había recibido su ofrenda. Y cabe preguntar ¿Caín tenía razones para estar triste?, pues aparentemente sí. Después de todo, él tuvo la idea de ofrecer de sus productos a Dios y al final fue superado por su hermano. Quiere decir, que su frustración en cierta medida era justificada.

¿Por qué entonces el consuelo de Dios? ¿por qué Dios pregunta Por qué estás iracundo y por qué está decaído tu semblante? Caín tenía que haber replicado: ¿¡Como que por qué!? Fracasé en mi mayor empresa. Soy el tercer humano de la historia. Mi nombre va a quedar guardado para siempre. Mis acciones van a ser estudiadas por todos. Yo quise hacerle una ofrenda a Dios y fui rechazado. ¿cómo me debo sentir?

Creo que hubiera sido una reacción comprensible dentro de la frustración que sentía Caín, entonces ¿por qué Dios no “respetó” sus sentimientos? Esta pregunta encuentra su respuesta en las enseñanzas de nuestros sabios. Rabí Ovadia Seforno interpreta la pregunta que Dios le hace a Caín de este modo: ¿Por qué está decaído tu semblante?, si por un error que tiene arreglo no merece la pena sufrir, pues ya pasó. Más bien, enfócate en poner todas tus fuerzas en crear una buena solución para el futuro.

Esto me recuerda a un refrán popular que dice “No se llora por la leche derramada”. Muchas veces uno comete errores. Esto ocurre y en cualquier aspecto de nuestra vida. Cometerte errores es de lo más natural y es algo esperado. Más aun, los errores son parte del proceso de aprendizaje de una persona. Debemos saber que el miedo también nos ataca después de cometer un error. En este episodio nuestros sabios nos enseñan que uno debe estar enfocado en sus próximos pasos, en aprender de los errores y elaborar soluciones para el futuro, pero nunca dejarse caer en la tristeza por causa de algún error.

Querido lector, ¿Cómo cree usted que podría la vida mejorar si uno aprende a actuar a pesar del miedo? El miedo hay que aceptarlo como una emoción protectora, pero eso no quiere decir que puede tomar el control de nuestras vidas. Sentir miedo es natural y puede convertirse en una experiencia excitante y desafiante. ¿Cuántas veces en la vida uno se detiene y se paraliza frente al miedo a lo desconocido? Ciertamente, cuando se trata de emprender un cambio positivo todos vamos a enfrentar cierta sensación de miedo a lo desconocido, a la dificultad, a la incertidumbre. Actuar a pesar del miedo, puede convertirse en una motivación emocionante para lograr más y mejores cosas en nuestras vidas.

Quiero cerrar con una frase que escuché del famoso empresario Ray Dalio “Le tengo más miedo a la mediocridad que al fracaso”.

Con esto en mente podemos salir a enfrentar lo mejor que la vida nos ponga por delante.

Publicado originalmente en el Blog de Alex Corcias

(Extraído de mi próximo libro #Propósito – el eje central de una vida apasionante. Descarga un extracto gratis en: https://alexcorcias.clickfunnels.com/regalo-extracto)

Lej Lejá: Vete hacia tí

Esta semana, leemos la sección de la Toráh en la que Hashem se revela a Abraham y le da uno de los mensajes más significativos para toda alma humana, que despierta a comprometerse de verdad con su camino espiritual: Lej Lejá… “‘Vete por ti mismo de tu tierra, de tu lugar de nacimiento y de la casa de tu padre a la tierra que te mostraré. Y te convertiré en una gran nación, te bendeciré y te daré un gran nombre, y serás bendición’” (Bereshit 12:1-2).

Algunos sabios de la kabbalah revelan que en este segmento están contenidas grandes claves para nuestro camino, que deseamos compartir y experimentar esta semana con todos ustedes. La primera de ellas es que, para ser lo que vinimos a ser, y gozar de las bendiciones que Hashem tiene reservadas para nosotros; debemos movilizarnos, hacer un “viaje espiritual”; que no es hacia afuera, a una tierra es particular; sino hacia adentro de nosotros mismos. El camino de nuestra alma requiere ir hacia adentro, conocernos, o reconocernos a nosotros mismos y nuestra esencia; y escuchar cada vez más claramente a nuestra alma; que nos habla sutil pero permanente en nuestro interior.

En ese camino hacia nuestro interior; debemos – como segunda clave- abandonar “la tierra en la que crecimos”. Es decir, dejar atrás condicionamientos, falsas creencias y formas de ver el mundo que nos desconectan de nuestra verdad. Por eso es tan importante hacer el camino hacia adentro: porque debemos deshacernos progresivamente de las falsas imágenes que tenemos de nosotros mismos; del mundo y de los demás; que nos limitan y estrechan nuestras posibilidades de crecimiento espiritual. Y nos mantienen alejados de lo que somos en verdad.

Esta semana anímate a buscar las respuestas dentro de ti y no afuera. Anímate a observar qué falsas creencias sobre ti o sobre el mundo te están impidiendo ser todo lo que puedes llegar a ser; ser todo lo que eres y manifestar Luz en este mundo. Y anímate a dejar esa “tierra” atrás y ponerte en sintonía con el propósito de tu alma. Allí están las bendiciones; la satisfacción; la plenitud. Anímate porque es un camino de toda la vida; que se recorre paso a paso; y es el viaje más hermoso que puedas vivir jamás. Es un camino personal, pero descubrirás que estarás más acompañado y protegido que nunca…

                                                                                                                                                                         

Con cariño,

Maestra Ximena Solar

¿En verdad no tienes tiempo?

Nuestros compromisos cotidianos a menudo nos agobian generando en nosotros la sensación de no tener tiempo para hacer todo lo que queremos. Esto es especialmente cierto en relación a nuestra vida espiritual. “Me gustaría hacer yoga, meditar, hacer plegaria, estudiar, leer, etc…” son lamentos frecuentes entre nosotros. Pareciera que nuestros compromisos cotidianos son “lo urgente” que no deja tiempo para “lo importante”.

Hay un viejo cuento kabbalista sobre el hijo de un rey que vive como un mendigo que se queja de su suerte. Uno que va pasando le dice “¿Y tú por qué no vas a ver a tu padre, el rey? Él te dará comida, dinero, ropa, y hasta te ayudará a conseguir una buena esposa. ¿Por qué siendo un príncipe vives como un mendigo?”. Y la respuesta del príncipe fue “No puedo ir donde mi padre porque no tengo tiempo….”.  ¿Te parece absurdo? En realidad lo es.

Cuando decimos que no tenemos tiempo para “las cosas del espíritu” estamos asumiendo que “las cosas del mundo” son algo radicalmente distinto de “las cosas del espíritu”. Pero en realidad no lo son. Es que acaso no tienes tiempo para…

  • ¿…Saludar a las personas que están en el ascensor al cual ingresas?
  • ¿…Preguntar el nombre a la telefonista que te atiende para despedirte con un “Gracias Alejandra” en vez de un simple “Gracias”?
  • ¿…Responder el saludo del guardia que está a la entrada de una multitienda que nos dice “Buenos días, bienvenido a…”?
  • ¿…Dejar pasar a los padres que van a dejar a sus hijos pequeños cuando sales apurado del estacionamiento del colegio?
  • ¿…Decir “Qué buena idea, gracias” cuando el bombero ofrece limpiar los vidrios mientras echas bencina al auto, en vez de un simple “si”?
  • ¿…Decir “es usted muy amable” cuando alguien lo ha sido?

Algunas conductas que pueden ser interpretadas como gestos de urbanidad, al hacerse con la conciencia correcta se convierten en práctica espiritual. La invitación es a “espiritualizar el mundo” desde lo cotidiano, y no esperar a “tener tiempo” para aprender a ver a D’s en el otro.

 

Que tengan una buena semana,

Afectuosamente,

Maestra Carolina Castagneto

La Alegría de tener la Toráh

Hoy comienza una festividad llamada Simjat Toráh o la Alegría de la Toráh, lo que nos llama a reflexionar sobre por qué la Toráh – nuestro código y manual de instrucciones para la vida – debería darnos alegría. Aquí les escribo algunos pensamientos al respecto:
  1. En la actualidad existen muchos libros de autoayuda y un sin fin de alternativas, desde las terapias convencionales hasta las más esotéricas, que nos presentan una forma de alcanzar la felicidad y aunque algunas de ellas nos pueden ayudar en nuestro camino hacia la dicha, la fuente de sanación permanente se encuentra en la Toráh, también conocida como los 5 primeros libros de la biblia. Libros que tienen más de 3.500 años y que de acuerdo a nuestra tradición, fue entregada por el mismísimo Di-s a Moisés, para ayudarnos a perfeccionar nuestra alma y alcanzar la plenitud real y permanente.
  2. La Toráh tiene 4 niveles de profundización, si nos quedamos solo en el primer nivel que consiste en la lectura de las historias y leyes relatadas, nos quedaremos con la impresión que hemos leído un libro más. La Kabbalah estudia el SOD (secreto) el cuarto nivel de la Toráh y que nos muestra los secretos codificados en cada letra hebrea, cada capítulo contenido en este texto sagrado que es pura LUZ para alumbrar aquellos aspectos de nuestra alma que necesita ser corregido y perfeccionado.
  3. Tantas veces en nuestra vida nos sentimos confusos, perdidos y desconectados. Nos cuesta creer que existe una sabiduría al alcance de nuestras manos, más si la miramos como libros que son parte de varias religiones y lo más probable, es que en algunos casos, no queremos pertenecer a una religión, justamente queremos alejarnos de eso, tampoco queremos ser asociados a alguna de ellas y su liturgia. Y precisamente, la Toráh no es una religión sino enseñanzas disponible para que la aprendamos y la hagamos parte de nuestra vida. No es necesario repetirla de memoria, la Toráh le habla a cada uno de acuerdo a su propio nivel y le mostrará lo que debe integrar en su momento. No nos cerremos a este regalo.
Y como todo regalo hay que agradecerlo, la mejor forma de hacerlo es a través de nuestra alegría, la alegría nos trae esperanza, nos pone en un estado emocional de apertura, hace que nuestro cuerpo secrete endorfinas y nos genere una sensación agradable. Por eso debemos esforzarnos cada día por estar alegres, por esbozar sonrisas y soltar el ceño fruncido; la alegría es nuestro verdadero trabajo, porque en esta actitud podremos ver los milagros que se nos presentan continuamente y también podremos ver a la Toráh como algo más que un simple libro. 
Que tengan una semana alegre y llena de emociones lindas.
 
Claudia Vásquez (Hannah)

Sucot y el propósito de la vida

Cómo encontrar santidad en la vida cotidiana.

En Iom Kipur nos desconectamos de la vida normal y entramos a un espacio de santidad. No comemos ni bebemos, vestimos prendas blancas que simbolizan nuestros orígenes angelicales y pasamos la mayor parte del día rezando. Entonces, antes de que te des cuenta, llega Sucot y te encuentras cantando y bailando, comiendo, bebiendo y pasándola muy bien en la sucá.

¿Cuál es el secreto detrás de este cambio extremo en nuestro enfoque de las festividades? La respuesta está oculta en uno de los fundamentos filosóficos del judaísmo.

Recuerdo que cuando era un joven estudiante mi maestro nos preguntó: “¿Cuánto deben cambiar para que el cambio sea considerado valioso?”. Uno tras otro, los estudiantes sugirieron diferentes formas de medir el éxito en el crecimiento y el cambio interior. Después de unos minutos, el profesor pidió silencio y dijo: “De ahora en adelante quiero que recuerden esto: no existe tal cosa como un cambio pequeño. Todo cambio, incluso en cosas pequeñas, tiene un gran impacto”.

¿Qué significa ser sagrado? A menudo la kedushá (santidad), es malentendida. Existe la noción de que santidad significa estar completamente desconectado de la realidad mundana, que es algo sacrosanto y completamente elevado. Cuando pensamos en una imagen sagrada, podemos imaginar a un monje meditando sobre la cima de una montaña o a una persona desconectada de la rutina cotidiana del trabajo, las computadoras y la tecnología, de cambiar pañales y de cocinar.

Nada podría ser más lejano a la realidad. Ser verdaderamente santo significa estar completa y apasionadamente conectado e identificado con nuestro ser interior, y al mismo tiempo tener la capacidad de expresar esa identidad en nuestra vida diaria.

Lo opuesto a la palabra kódesh (santo), es la palabra jol (mundano). Interesantemente, en hebreo jol también significa arena. ¿Por qué? La arena se diferencia de la tierra porque sin importar cuánta agua utilices para que los granos se unan, siempre continuarán siendo entidades separadas y nunca se conectarán ni fusionarán. Ser mundano significa estar desconectado de nuestro propósito y significado en la vida. Lo opuesto es la santidad, que es la conexión apasionada con nuestra alma, con Dios y con el objetivo global intrínseco de la creación.

En Iom Kipur, dejamos temporalmente al mundo detrás y elevamos nuestro cuerpo hasta el lugar de nuestra alma. Dejamos de involucrarnos en el mundo material al evitar usar calzado cómodo, las duchas, la comida y la bebida, y pasamos la mayor parte del día en búsquedas espirituales. Si bien podríamos considerar a Iom Kipur como la más santa de las festividades, la palabra que eligió Dios para describirla en la Torá es tahará (ver Levítico 16:30), lo que significa limpieza y curación.

Sin embargo, en Sucot no llevamos nuestro cuerpo hacia nuestra alma, sino que traemos nuestra alma y nuestra visión purificadas y clarificadas de vuelta a nuestro cuerpo. Debemos preguntarnos: “Después de haber pasado los diez días de arrepentimiento, ¿cómo puedo traer eso a mi vida cotidiana, para que mi vida sea una expresión de mi ser más profundo?” La respuesta a esa pregunta está en la sucá.

La sucá es un lugar donde todo lo que hacemos —desde comer y beber hasta dormir y conversar— se eleva y se santifica, porque lo hacemos en el contexto de una mitzvá, de un mandamiento Divino. La mitzvá de vivir en la sucá nos brinda la oportunidad de ver lo que sería la vida si todo lo que hiciéramos estuviera conectado a la verdadera profundidad, belleza y significado.

La Torá nos enseña que, para ser una persona reamente santa, no debemos huir del mundo y elevarnos hacia el alma, sino tomar el mundo con toda su gloria, identificarnos y llenarlo con la majestuosidad de nuestra singular Divinidad. Este Sucot, tomemos el tiempo necesario para recordar lo alto que llegamos en Iom Kipur y para encontrar formas de canalizar esos momentos hacia nuestra vida cotidiana y elevar incluso las cosas más pequeñas.

por Rav Moshe Gersht

Adaptado de: Succos Inspired: Discovering depth, joy and meaning

Sukkot: nubes de protección Divina

Nos encontramos en estos días celebrando Sukkot, conocida también como la “Fiesta de las Cabañas”.
Uno de los mensajes principales con los cuales conectamos en esta festividad es con la Emuná, con la Certeza Absoluta de que todo lo que nuestra Alma y Cuerpo necesitan está disponible para nuestro proceso.
 
Recorriendo el desierto por 40 años no sólo accedimos a agua, recibimos el Maná (porción de alimentos que se manifestaba en forma de lo que cada uno anhelara), sino que además estuvimos permanentemente bajo la nube de presencia Divina recibiendo protección y sustento.
 
En Sukkot conectamos con esa protección, trayendo a consciencia las nubes de presencia Divina, y ayudando a la Luz en su camino hacia la manifestación!
 
Jag Sukkot Sameaj y muchas Bendiciones!
BSD
Maestra Diana Yael Rubinstein M.
 

 

La captura del Ego

A todos nos es familiar el concepto de la lucha contra el ego. El concepto de ego se nos presenta como una especie de “ladrón” que nos viene a robar la conexión con El Creador, haciéndonos la trampa de querer recibir solo para nosotros, de enfocarnos en lo externo para obtener felicidad.  En hebreo se dice “Ietzer HaRa”, la inclinación al mal. En latin se dice Ego y significa yo.

En definitiva, es un ladrón dentro de la casa al que hay que capturar, y entonces sucede como la policía que entra a capturar un ladrón dentro del edificio, y cuando entra la policía, el ladrón se escapa al segundo piso, entonces sube la policía al segundo piso y el ladrón se escapa al tercer piso… Y así sucesivamente hasta que el ladrón llega a la azotea.

Esta captura contiene una paradoja: que en cuanto vamos a su captura hace que “subamos de piso”.  En otras palabras es la lucha con el ego la que hace que subamos en niveles de conciencia.

El primer piso es la voluntad de placer: sexo, drogas y rock’n roll. Aquí fue que encontramos al ladrón y comienza la persecución diciendo “hey, esto no me da verdadero placer”.  Al cabo de un tiempo ya no satisface; vamos al siguiente peldaño que es la voluntad de poder: éxito, riqueza, prestigio, honor, etc.  “hey, esto tampoco me da verdadero placer”. Al cabo de algún tiempo esto tampoco satisface; vamos al siguiente peldaño que es la voluntad de entender: ciencia, arte, literatura, filosofía, historia, cosmología, conocimiento… este es el piso más “pegajoso”, porque la tentación de querer “tener la razón” es tan potente que hace creer que si se puede obtener verdadero placer y eso da lugar al deseo intrínseco de querer tener la razón independiente de cual sea realmente la razón de todo… El Creador. Es el piso de la idolatría, de la idea de “yo determino la realidad”, desconociendo al Creador.

El ego puede seguir más arriba aún, a la azotea o “voluntad de sentido”.  Si no se hacen las paces con el ego, vendrá el “sin sentido”, la melancolía que viene de la desilusión de creer que la creación no tiene propósito… de que no hay Un Creador.

Si se hacen las paces con el ego, es como que el ladrón finalmente se rinde a la policía antes de tirarse de la azotea para abajo, y el resultado es que todos quedan vivos en el piso de más arriba del edificio… a nuestro máximo potencial.  La función del ego es refinar la conciencia para poder llegar más arriba.

Afectuosamente,

Maestro Nicolás Rosenberg

El síndrome de deficiencia espiritual y qué puedes hacer al respecto

Antes de Rosh Hashaná efectúa este importante chequeo espiritual anual.

¿Sufres de lo que el Rav Dr. Abraham Twersky llama “síndrome de deficiencia espiritual”?

En su libro Happiness and the Human Spirit: The Spirituality of Becoming the Best You Can Be, él escribe:

Reconoce que tienes un cuerpo y un espíritu. Si a tu cuerpo le falta algo, por ejemplo hierro, desarrollas una anemia. Vas al médico y él te prescribe suplementos. Si él te da más vitamina A o niacina, eso no te ayudará. Tiene que ser hierro. Lo mismo ocurre con el síndrome de deficiencia espiritual. Si tratas de curarlo adquiriendo más riquezas, viajando en un crucero o bebiendo otro trago más, te sentirás bien por un rato. Pero no serás feliz.

Una de las cosas bellas de ser un ser humano es que podemos darnos cuenta de que cometimos un error. Una vez que entendemos que estuvimos socavando nuestra propia espiritualidad, entendemos que tratamos de llenar el vacío con las cosas equivocadas.

¿Cuáles son los signos del síndrome de deficiencia espiritual y cómo podemos tratarlo?

1. Aburrimiento. Pascal dijo: “Todos los problemas de la humanidad surgen de la incapacidad del hombre de permanecer en una habitación sentado quieto y a solas”. Sentirse aburrido no es sólo el resultado de no tener nada que hacer; tememos enfrentar el silencio tanto interno como en el mundo. El silencio nos obliga a enfrentarnos a nosotros mismos y las preguntas difíciles que presenta la vida. En vez de luchar con las respuestas nos dedicamos a Netflix o a nuestros ubicuos teléfonos celulares y llenamos el silencio con ruido y distracción.

Para ayudarnos a superar este bloqueo espiritual, toma algunos momentos y escribe tus respuestas a las siguientes preguntas:

Si no tuviera miedo, lo que haría es…

¿Para ser quién fui creado?

2. Falta de empatía. Un signo significativo del síndrome de deficiencia espiritual es estar envuelto en tus propios problemas al grado en que no puedes ver ni sentir el dolor de los demás. Esto significa que no nos relacionamos con la luz infinita que reside dentro de cada persona. Ser capaz de dar y escuchar a los demás no sólo nos hace más espirituales, en definitiva nos hace humanos. No hay mayor ejercicio espiritual que salir de uno mismo y dar a los demás.

A veces nuestros desafíos diarios pueden dificultarnos ver toda la imagen, pero pensar sobre estas preguntas puede ayudarnos a ganar más perspectiva:

¿Conozco a alguien que pueda estar sufriendo de soledad, dolor o pena? ¿Cómo puedo ayudar a esa persona?

¿De qué tres formas podría ayudar hoy a que el mundo sea un lugar mejor si tuviera recursos ilimitados?

3. Preocupación por lo material. A menudo intentamos llenar nuestro vacío espiritual con más cosas que en verdad no necesitamos, lo cual en definitiva profundiza el vacío que sentimos. Podemos tratar de aliviar el vacío comiendo de más, navegando por Internet o con atracones de películas, pero el alivio temporal siempre es seguido de la desilusión, porque no estamos alimentando a nuestras almas con lo que realmente necesitan.

El síndrome de deficiencia espiritual en cierta manera es un regalo. Es nuestra alma avisándonos que tiene hambre y necesita ser alimentada, no con calorías vacías, sino con genuino significado y propósito que llene nuestra esencia interior.

Rosh Hashaná es el momento para obtener claridad sobre lo que realmente nos importa. Cuando comienza un nuevo año, tenemos la oportunidad de examinar quiénes somos realmente y quiénes queremos llegar a ser.

Piensa en esto: ¿Cuál es el legado que espero dejar en este mundo? Si muero hoy, ¿qué lamentaría no haber dicho o no haber hecho?

Cada uno tiene una esencia infinita repleta de luz que anhela derramar al mundo que nos rodea. Cuando ignoramos esa luz, sentimos el vacío y tratamos de llenarlo con desesperación. Este año llena tu alma con lo que realmente necesita: propósito, conexión y significado.

 

Por: Sara Debbie Gutfreund