La energía del mes de Cáncer/Tamuz

Una de las enseñanzas más hermosas de la Astrología Kabbalista, es que la mayoría de las personas, a través de las diferentes encarnaciones, han sido de diferentes signos, por lo tanto, podemos decir que la mayoría de las personas, en vidas anteriores han sido del signo, que comienza en la luna nueva de esta noche, que es el signo de Cáncer, llamado en hebreo Tamuz.

Esto significa también que cuando aparece este mes en el cosmos (ya que un signo está determinado por un planeta y una constelación), todos y todo reciben su influencia. Explicado de otra forma esto quiere decir, que la energía imperante durante este mes, estará determinada por la Luna (que es considerada un planeta por la Kabbalah) y por la constelación, la formación de estrellas en la forma de un cangrejo, llamada Cáncer, la que tiene en arameo un nombre muy interesante del que nos haremos cargo más adelante.

Hay una característica que marca a las personas del signo de Cáncer, siendo esta sus constantes cambios de estado de ánimo. ¿Y qué es aquello que nosotros llamamos estado de ánimo?

De manera simple podemos decir, que el estado de ánimo es la actitud que refleja cómo, en ese punto preciso de nuestro día o mes o año, hemos decidido relacionarnos con la vida. Hemos enseñado que está escrito que una persona feliz es aquella que está contenta con lo que le tocó en la vida, o sea con todas las circunstancias ya sean positivas o negativas.

Sabemos que uno de los temas que deben manejar las personas del signo de Cáncer son sus estados de ánimo que son tan cambiantes como el astro que los influye que es la Luna. Y un buen estado de ánimo significará una buena conexión con la vida, y un mal estado de ánimo significará lo opuesto, o sea que nos estaremos relacionando con la vida de manera negativa.

En Kabbalah enseñamos que la Luz del Creador contiene todos los regalos, toda la bondad, y toda la misericordia, junto con todas las razones para sentirnos siempre felices, lo que quiere decir, que el estado de ánimo negativo, nos tendrá relacionándonos y observando la vida desde la oscuridad, que en un marco es la ausencia de la Luz del Creador.

Por otro lado, los sabios designaron Cáncer, y específicamente las 3 semanas que este año comienzan el 9 de Julio y terminan el  11 de Agosto, como las 3 semanas más negativas del año, por lo tanto se hace determinante que estemos bien preparados, ya que durante este tiempo, o sea durante estas tres semanas tiempo, dependerá de nosotros el cómo decidamos conectar con la vida.

En Kabbalah sabemos y enseñamos que Dios es todo y está en todo, y cuando hablamos de la Luz del Creador, estamos diciendo que incluso en el más básico y elemental insecto, o en el más miserable pedazo de tierra, esta siempre la Luz del Creador. ¿Cómo sabemos de esto? Por el concepto de la restricción (Ocultamiento) que nos enseña que para permitirnos el libre albedrio, para dejarnos a nosotros que pudiésemos decidir, Dios se oculto en toda la existencia lo que incluye también a la materia.

Ojo ¡Estamos diciendo que Dios está oculto en la materia y no que Dios es la materia!

¿Cuál es otra razón por la que Dios se oculta? El se oculta para proveernos de todas nuestras necesidades y para que además, sintamos el placer por ejemplo en el comer o el beber. Esto se explica mejor diciendo que la comida sin gusto, y sin el placer de saciar nuestra hambre pasa a ser solo materia y como antes dijimos, Dios no es la materia. Es así como aparece la mayor causa de la insatisfacción de nuestra generación, que es la de reemplazar a Dios por la materia o el hacer Dios a la materia.

Cuando las personas buscan solo la satisfacción en la materia, tendrán estados de ánimo cambiantes y tendientes a la depresión, siempre de acuerdo a lo que ellos esperen que la materia les dé. Esto trae como consecuencia profunda insatisfacción, ya que esas personas no conectan con la esencia de las cosas, sino solo con su parte externa, o sea con la materia, la que siempre se malogra para luego desaparecer, lo que es totalmente opuesto y diferente a la Luz del Creador que siempre es eterna.

¿Entonces si no es en la materia, dónde encontramos alegría? La mayor alegría, la mayor satisfacción viene de entender que estamos hechos, que somos en un 99% alma, y que esa alma nuestra esta, siempre conectada con Dios, y que es Él quien finalmente se encargara de nuestras necesidades y deseos.

Por otro lado, podemos decir que somos en un 99% alma o esencia Divina y en un 1% cuerpo físico, en otras palabras ustedes son 99% parte de Dios y en un 1% materia, y ya dijimos, que es Dios quien contiene, y es todo lo bueno, por lo tanto cada uno de nosotros somos en un 99%  todo lo bueno. Esto también quiere decir que todos nosotros, sin importar el momento o circunstancia del año, tenemos siempre la posibilidad de conectar con el potencial Divino interno que nos llama a estar siempre en un estado de alegría, porque finalmente y simplemente somos parte de Dios.

Y esta ALEGRÍA tiene especial relevancia este mes, y en particular en las 3 semanas que antes mencionamos.

Sabemos que el planeta que tendrá influencia primaria durante este mes es la Luna, y si observamos la Luna nos daremos cuenta que ella sufre constantes cambios de ánimo y da la impresión de no estar convencida y certera de la luz que posee, y por tanto se muestra luminosa solo parte del mes, siendo la otra parte oscura o semi oscura.

¿Qué podemos aprender de esto? Que siendo esa la influencia que tendremos durante este mes, debemos necesariamente buscar y aumentar la Luz interna, la Luz espiritual, especialmente en los momentos en que no estemos convencidos, que estemos dudosos o deprimidos.

Es aquí donde aparece la enfermedad que lleva el mismo nombre del mes, la que básicamente se produce, por  una gran perforación que las personas provocan en su escudo luminoso protector, debido a la ausencia de alegría, la victimización, y la duda.

Debemos saber, que el nombre del mes y el nombre de la enfermedad no son una casualidad, ya que el Zohar enseña que la semilla de esta enfermedad es plantada en el mes de Cáncer.

La Kabbalah nos enseña que la gente feliz no se enferma de cáncer, por lo tanto, la deducción lógica sería que las personas infelices están mucho más propensas a manifestar el cáncer.

Una definición de una persona feliz es que es alguien que está contento con lo que le toco en la vida, con todo lo que hoy tiene, con todo lo que le ha ocurrido (tanto bueno como malo) y en general con todas las circunstancia que rodean su vida, ya que internamente esa persona entiende, que siente y que vive sabiendo, todo es siempre para mejor.

Y una persona feliz es aquella que está conectado con el Creador, en la que podemos ver Luz irradiando, una persona que brilla con la Luz, y siempre para el Kabbalista (y tal vez debemos hacer de esto un mantra) el camino para conseguir un estado de real felicidad es COMPARTIR, o sea la gente feliz es la gente que comparte, es la gente que siempre está dispuesta, gente que quiere hablar con los demás.

Muy por el contrario, la gente infeliz se caracteriza por nunca estar satisfechos con lo que tienen, gente que no aprecia lo que les tocó, gente que no está dispuesta a compartir nada, es decir, gente que ha sido ganada por el Deseo de Recibir para Sí Mismos, sabemos que si una persona tiene este tipo de deseo, instantáneamente cae en oscuridad, y que se produce una “afinidad automática” con la oscuridad que es en esencia, la causa final de la enfermedad.

Debemos saber que cuando cantamos y estamos alegres somos y seremos siempre ganadores, y nunca tendremos que  pedir excusas por haber ganado. Por otro lado, los perdedores siempre deben inventar todo tipo de excusas,- y debemos saber que cuando estamos apenados,- bajoneados o deprimidos, pasamos a ser perdedores. Sabemos en Kabbalah que el “ganador” tendrá un alma luminosa, que es el resultado de sentirnos felices, de sentirnos libres y sin la necesidad de que otros nos declaren ganadores o nos aprueben.

Si esa persona transmuta su deseo, su queja, su deseo infinito de culpar a los demás o al mundo por su situación, y lo lleva a una acción de compartir, inmediatamente la Luz va a entrar porque está creando el canal para que la Luz sea revelada.

Rabí Najman de Breslov enseña que “siempre” debemos preocuparnos  (ocuparnos) de estar felices “siempre”. ¿Por qué es así, si en realidad nosotros pensamos que felicidad y alegría son algo que aparece de pronto y que solo tiene que ver con que las circunstancias presentes sean positivas?.

La pregunta también la podemos hacer desde  lo opuesto: ¿Qué pasa si no nos preocupamos de estar contentos? “Simple”,  es como si estuviésemos caminando en un campo minado ya  que, cada expresión de infelicidad tendrá una consecuencia negativa, ósea, que el alejarnos de la alegría es peligroso ya que aparecen las emociones negativas y como consecuencia, la depresión, la ansiedad, como también las enfermedades.

Y ¡Atención! Debemos saber que cada emoción negativa tiene siempre tiene el potencial de destruir a una persona o una relación. Y ese es el gran secreto con el cual podremos navegar este mes sin tormentas, el buscar con fuerza la Alegría y el mostrarnos agradecidos por todo lo que tenemos y todo lo que somos, como también compartiendo con el corazón abierto.

NUESTRO TRABAJO PARA EL MES DE CÁNCER

  1. Haz un inventario escrito de tus atributos y léelos en voz alta diariamente como un mantra.
  1. Haz una lista de todos los regalos que Dios te ha dado, todo lo material, por todas tus relaciones y por tu espiritualidad y léelos en voz alta diariamente como un mantra.
  1. Agradécele a Dios por todo lo que tienes (todo lo anterior).
  1. Háblale a Dios con alegría por toda la abundancia y todo lo bueno que tienes.
  1. Recuérdate que todo viene de Dios y que Dios hace todo siempre para mejor.

Afectuosamente,

Maestro Daniel Abaud

Volver al Ser

En tiempos en los cuales el “hacer” prepondera, en el cual obtener pareciera ser la meta, en los cuales aún más que nunca el tiempo es oro… nos alejamos muchas veces de nuestra responsabilidad como almas, como piezas de este gran puzzle. 
Nuestra responsabilidad de volver al “Ser”, de hacernos cargo de los atributos, los desafíos, las herramientas que Hashem nos ha dado como parte de nuestra misión en esta Vida… como parte de nuestro rol en unir las piezas y volver a Ser Luz.

Los invito, y me recuerdo también a mí misma, la importancia de volver al Alma, de traspasar lo superfluo, rescatar lo profundo que nos identifica para ponerlo al servicio del Tikkun Olam, de reconectarnos con la vida, y así convertir el hacer en un volver al Ser.

Bendiciones y cariños,
Maestra Diana Yael Rubinstein Muchnik

El eclipse solar visto por la Kabbalah

El Rabino Itsjak Ginsburg es un famoso Kabbalista, conferencista y escritor, autor de varios libros sobre Kabbalah. Es fundador del Gal Einai Institute en Israel.

La Kabbalah enseña que cada fenómeno natural conlleva un mensaje del Creador a la humanidad. Cada persona que presencia un fenómeno de esta naturaleza debe intentar, mediante la meditación, de entender la profundidad de su significado y cómo afecta su propia vida. Según la Kabbalah, el mensaje inserto en un eclipse solar tiene cuatro dimensiones de meditación las cuales se interrelacionan; cada nivel es precedido por el anterior, los cuales, debidamente inculcados en nuestro inconsciente sirven para acercarnos al Todopoderoso, trayendo como consecuencia perfección, paz y felicidad a la humanidad.

Primera Dimensión – En primer lugar debemos enfocar nuestra intención sobre el fenómeno en el momento del suceso. Durante un eclipse solar, el sol se nos oculta. Según la Biblia, el sol simboliza la fuerza y el poder en la naturaleza. Durante un eclipse solar el símbolo primario de poder se esconde temporalmente: éste experimenta una «caída». Cuando meditamos nos damos cuenta que la fuerza de la naturaleza es intrínsicamente limitada y finita, que una parte de ella puede interferir con la otra y que a veces puede «tropezar con ella misma». Su arrogancia se rompe temporalmente para que no pensemos que es omnipotente. Con respecto a nosotros mismos, cuando presenciemos un eclipse solar debemos tratar de sentirlo como nuestro propio ego a fin de alcanzar un nivel de verdadera sumisión y aceptación de que no somos omnipotentes.

Segunda Dimensión – Al disminuir el ego, se levanta el velo que nos impide reconocer al Creador, pudiendo ahora experimentar en nuestra meditación la presencia, a través de la naturaleza, de su omnipotencia, y reconocerlo como omnipotente y omnipresente. En todo Su poder siempre está «aquí y ahora». El momento ideal para sentir que Su esencia nunca se apaga es durante un eclipse, cuando nos damos cuenta que la naturaleza no se creó sola, sino que existe debido a un Todopoderoso omnipotente y omnipresente.

Tercera Dimensión – En este nivel experimentamos toda la naturaleza, inclusive nuestro propio cuerpo y alma, regresando al estado Divino de la «nada» donde estuvimos antes de nacer. El fenómeno del eclipse nos enseña que constantemente todo lo creado regresa a la «nada» para ser nuevamente creado. Esta es la experiencia de la continua recreación de toda realidad. El Todopoderoso no solamente creó el universo para estar presente en Su creación y así vigilarla, sino que él recrea constantemente el mundo; Su Providencia se nos manifiesta a través de su acto de recreación. En hebreo, la palabra «recreación» también significa «buena salud». La experiencia de la recreación nos brinda buena salud y felicidad.

Cuarta Dimensión – Después de sentir el eclipse como el retorno de toda realidad a la «nada» para volver a ser creados (mejor y más fuertes que antes), podemos darnos cuenta del mensaje final del eclipse de sol; que en realidad, todo el mundo como lo conocemos, desde el comienzo hasta ahora, es un gran «eclipse» de verdadera realidad mediante el cual el Todopoderoso desea bendecirnos y crear para nosotros en el futuro.

Durante el eclipse, rezamos por que tengamos él merito de la salvación y la redención, el nacimiento de un nuevo «día» de luz infinita y bendición después del «negro» eclipse de la historia de la humanidad.

En Salmos (84:12), leemos que la luz Divina, fuente de toda bendición, se compara con el «sol», cuya revelación en el presente nos está oculta a través de un «escudo». En su tiempo, el Todopoderoso lo revelará para toda la humanidad y entonces finalizará el eclipse cósmico. Esto podría ocurrir en nuestros días con la llegada del Mesías y la verdadera y total redención de todos los habitantes de la tierra.

(Gentileza Mesilot HaTora www.mesilot.com)

Mi vida: una meditación

Mi vida. Es mía. No tuya, no de ella, no de él. Es mía.

Mi vida. Me pertenece. Es mi identidad. Es quien yo soy, quien era y quien seré. Es la realidad en la que vivo. El lugar en el que estoy hoy. Es la persona que yo era, y en la que me he convertido. Dios me dio la vida. Él la escogió a mano sólo para mí. Cuando Él miró mi alma antes de que yo fuera enviada a este mundo, Él decidió.

Decidió en qué familia yo nacería. Él decidió cuáles serían mis talentos. Cómo me vería. Decidió cuales serían mis retos en la vida, y qué cosas serían fáciles. Cuando un grito salió de mi boca mientras el primer aliento de vida llenaba mi cuerpo, fui elegida.

Fui elegida para ser depositada en las manos de mi madre. Fui elegida para que me dieran mis fortalezas. Fui elegida para que me dieran a mi familia. Y fui elegida para que me dieran mi vida.

Vida. ¡Qué palabra! Tan vaga, pero tan significativa. Una palabra que significa algo diferente para cada persona. Algo tan especial que nos hace reír cuando es dada y llorar cuando es quitada. Algo que necesitamos para sobrevivir cada día.

Cada día. Otra parte de mi vida se desenvuelve. Es parte de un plan maestro. Yo puedo no entender, pero puedo tratar de aceptar – incluso cuando las cosas se ponen difíciles.

La vida puede ser difícil. Está llena de caídas en esta aterrante montaña rusa en la que vivimos. Pero siento una sensación de satisfacción al saber que habrá un momento en que el carrito subirá traqueteando hacia arriba otra vez. Que a pesar de que mi estómago cae con cada desafío, cada desafío es en realidad, una pieza de un rompecabezas.

Mi vida es un rompecabezas. Piezas que no entiendo. A medida que pasan los años y el tiempo vuela, la fotografía comienza a verse cada vez más completa. Sin embargo, todavía hay piezas que faltan. Cosas que no puedo comprender. Aunque limitadas para mi entendimiento, estas piezas son realmente los colores que componen una hermosa pintura.

Mi vida es una pintura. Una obra de arte y Dios es el artista. A medida que los trazos continuos de pintura de la vida se añaden a la obra maestra. A veces las cosas se ven grises. A veces estoy viviendo en una variedad de colores, otras veces parece como si el agua hubiera corrido la pintura, dejándola lejos de ser una imagen perfecta.

Perfecta. Nuestras vidas están muy lejos de aquello. He aprendido que perfecto no es una realidad en la vida. La sociedad nos lleva a creer que nuestras vidas deben ser impecables, pero esa no es la verdad. Necesitamos desafíos. Sin ellos nadie podría cambiar o crecer.

Crecer. Nos trajeron a este mundo para crecer. Las dificultades personales pueden llevarnos a eso. Crecimiento es lo que nos lleva a convertirnos en la persona que queremos ser. Lo que me da esperanza para continuar. Porque sé que no importa lo que se cruce en mi camino, es una oportunidad para crecer y transformarme en una mejor persona. Si yo creo.

Creer. Creo que me pusieron aquí por una razón. Creo que me dieron la vida por una razón. Creo que nunca nadie podrá ser yo. Creo que la vida continuará. Creo que Dios tiene un plan maestro y que yo juego el papel principal en el drama de mi vida.

Mi vida. Es mía. No tuya, no de ella, no de él. Es mía.

Tu vida. Es tuya. No mía, no de ella, no de él. Es tuya.

por: Sara Serkez vía aishlatino.com

La educación de los hijos

Educar correctamente a los hijos es uno de los más grandes desafíos. Todos queremos lo mejor para nuestros hijos, queremos que sean ingenieros, abogados, etc. queremos que vayan al colegio, y después a la universidad, y que ojalá tengan un posgrado, que se casen, tengan hijos y verlos que sean felices y que les vaya bien. Educar, en pocas palabras significa “manifestar el potencial de una persona”, por tanto buena educación es “manifestar lo mejor de una persona”. 

¿A quién le gustaría ver que su hijo sea millonario?

Rab Maleh dice que educar hijos millonarios no significa enseñarles a ganar dinero, sino que formarlos para que incluso si son pobres de dinero sean ricos en alegría, paz y tranquilidad, porque hay gente que aunque sean ricos de dinero tienen una vida pobre. El Rey Salomón decía que el sueño del trabajador es dulce, mientras que al rico sus riquezas no lo dejan dormir.

Es bien sabido que un alma sana puede acarrear un cuerpo enfermo, pero un cuerpo sano no se la puede con un alma enferma. Por lo tanto, el objetivo de la educación es inculcar la alegría del alma, la cual proviene directamente del Creador y al que tenemos que pedírsela, junto con todo lo demás que deseamos en la vida.

Esto significa que Educación es amor y el amor, entre otras cosas, es alegría. Cuando un niño recibe amor de sus padres, crece seguro de si mismo, se ama y cree en sí mismo.  Este es el fundamento de las buenas cualidades, pues cuando el espíritu está sano y alegre, entonces tiene la fuerza para dar, hacer renuncias, entender a otros, etc. La persona que no tiene estas fuerzas espirituales, las cuales se reciben a través del amor de sus padres, le costará mucho trabajo y un gran esfuerzo espiritual comportarse de manera virtuosa con los demás. Por esto, el amor que los padres dan a sus hijos es la fuerza principal para su éxito en todos los aspectos de la vida, durante toda la vida.

Por tanto Educación es ejemplo personal, el ejemplo personal es indispensable en la educación de los hijos. Todos sabemos que los hijos siguen el ejemplo de los padres ya sea para inspiración o para justificación, por lo menos hasta los 13 años; los padres virtuosos inspiran a sus hijos a comportarse en forma virtuosa, mientras que padres defectuosos le sirven de excusa a sus hijos para toda clase de mal comportamiento. 

¿Educación o crítica? Hay un error deplorable que está muy difundido en el mundo, que es el de los padres que creen que educación consiste en criticar al niño y censurarle cada equivocación que comete. Según esta falsa concepción, es muy importante conducirse duramente con el hijo, e incluso avergonzarlo, “para ponerlo en su lugar”, “para que comprenda su error”,  “para que aprenda la lección”, “para que no repita su error”, “para que no repita mi error”.

Algunos, en su frustración de no ver a sus hijos cambiar de comportamiento, van más allá e incluso los avergüenzan comparándolo con otros niños “¿Por qué no eres como fulanito?”. Los resultados de este tipo de “educación” son muy malos: el niño pierde su auto-imagen positiva y esto erosiona su potencial de ser bueno, y a tal punto en algunos casos que hay niños que quieren morir a temprana edad, porque no tienen más fuerzas para vivir. No hay palabras para describir el enorme daño de estos errores en la educación de los hijos.

Muchas veces los padres proyectan sus propias frustraciones en los hijos creyendo que eso es educación. Conozco un caso en que un padre, jugando con su hijo pequeño, le dice “salta a mis brazos”, cuando el hijo lo hace el se corre y lo deja caer, diciéndole “nunca confíes en nadie, ni en tu padre”. Si bien esto es un ejemplo extremo, ilustra cómo la enorme mayoría de los padres creen que educan a sus hijos pero en realidad les inyectan sus propias frustraciones, no hacen más que destruir la personalidad del niño queriendo que se comporten como adultos, educados e inteligentes. Ellos olvidan que solo son niños, y que su comportamiento infantil, con todos su errores, destrozos y tonterías, es algo normal y sano en un niño. Si solo recordaran que también fueron niños alguna vez, seguro harían la vista gorda de muchas travesuras de sus hijos, dejándoles vivir su infancia con alegría.

El que sabe educar -es decir amar, alegrar, inculcar buena voluntad, confianza en si mismo, el deseo y el amor para mejorarse, hacer buenas acciones-  QUE EDUQUE. Pero si no sabe hacerlo y toda su concepción de educación se concentra en reprender, humillar, gritar o golpear a sus hijos, entonces mejor que deje y no haga nada, ¡QUE NO EDUQUE!, ya que el daño que producirá al no educarlo es mínimo en comparación al daño que produce una mala educación.

Es un principio duro y difícil de aceptar: si no sabes educar en forma correcta, entonces no eduques en absoluto, mejor siéntate y no hagas nada. Mejor que el joven crezca sin educación pero con el espíritu sano, y a medida que crezca aprenderá lo bueno y lo malo, en lugar que reciba una “educación” que no es tal sino la destrucción de su espíritu, y crecerá siendo una persona con problemas de personalidad a la que le será muy difícil vivir en un buen camino, en uno en que sea alegre y feliz… en un verdadero millonario.

Afectuosamente,

Maestro Nicolás Rosenberg

7 formas de desarrollar tu potencial

He aquí siete formas de desarrollar tu potencial para asegurarte de sacar a la luz lo mejor de ti mismo.

1. Tener autoconsciencia

Una dimensión fundamental de la autoconsciencia es reconocer nuestros sentimientos y tener la capacidad de procesarlos y entenderlos. Los sentimientos son información, son ventanas para el autodescubrimiento. Cada sentimiento que experimentamos tiene apegado un mensaje único. Una persona con madurez emocional se vuelve cada vez más curiosa sobre sus sentimientos y les teme menos.

El significado de nuestros sentimientos surge del contexto específico en el que los experimentamos.

Quizás siento celos de alguien. Sería importante preguntar: ¿por qué siento celos en este momento particular, en esta situación particular y de esta persona específica? Los sentimientos son como e-mails. Puedo elegir borrarlos e ignorar el mensaje o abrirlos y leerlo. Para ser la mejor persona que puedo ser, debo conocerme, y la forma más segura para el autoconocimiento es escuchar y aprender de nuestros sentimientos.

2. Aceptarse a uno mismo

Para ser la mejor persona que puedo ser, debo aceptarme con todas mis imperfecciones, limitaciones, defectos, debilidades, malos hábitos, etc. Aceptarnos nos libera para crecer y cambiar. Compararnos con otros, sentirnos menos y criticarnos nos paraliza y nos encierra en una prisión de vergüenza y desprecio hacia nosotros mismos. En una situación tan asfixiante la persona es incapaz de iniciar cualquier clase de proceso que lleve al crecimiento real, desperdicia energía valiosa que podría y debería ser utilizada para el crecimiento personal. La vergüenza es la base de la baja autoestima. Por otro lado, aceptarse a uno mismo es la base emocional de una autoestima sana.

Nunca puedo llegar a convertirme en mi mejor versión si deseo una realidad diferente y ser otra persona. El mantra de la persona que se acepta a sí misma es: “Hago lo mejor que puedo con las herramientas que recibí para trabajar”.

3. Perdonarse a uno mismo

Cuando no logro perdonarme por mis errores o por mis fracasos, pierdo vitalidad. Cuando me perdono y me tengo compasión, me siento vivo. En la Biblia, Caín es un ejemplo trágico de alguien que destruyó su vida y la de su hermano por no ser capaz de perdonarse un error que cometió.

Para perdonarnos, debemos aceptar y celebrar nuestra condición humana. Debemos aceptar la imperfección y nuestras limitaciones. Desde Adam hasta Moshé, página tras página, la Torá nos informa sobre personas grandiosas que cometieron grandes errores. Es maravilloso tener el potencial para esforzarnos por alcanzar los niveles más elevados incluso cuando caemos. El Rey Salomón dijo: “Siete veces cae el recto y se levanta”.

Theodore Roosevelt capturó en profundidad la nobleza de vivir una vida con autocompasión:

“No es el crítico el que importa, ni quien señala cómo cae el fuerte o qué es lo que el que hace algo hubiera podido hacer mejor. El crédito le pertenece a la persona que está en el campo de acción, cuyo rostro está lleno de barro, transpiración y sangre, que lucha valientemente, que se equivoca y fracasa una y otra vez, porque no hay esfuerzo sin error ni defectos; a quien conoce la gran devoción, quien se dedica a una causa valedera, quien en el mejor de los casos, termina conociendo el gran logro del triunfo o, en el peor, si fracasa mientras se esfuerza valientemente, conoce su lugar y nunca estará con las almas frías y tímidas que no conocen ni la victoria ni la derrota”.

4. Definirse a uno mismo

En toda la eternidad, jamás habrá otra persona como yo. Para ser yo mismo, debo convertirme en mi ser único. La singularidad es vida. La imitación es la muerte. No hay otra opción, sin embargo es muy difícil hacerlo. El Dr. Eric Fromm sugirió que todo paso real hacia la libertad, la autenticidad y la individualidad está repleto de ansiedad.

Hay demasiadas voces que nos dicen quién deberíamos ser y lo que deberíamos hacer. El desafío es tener el coraje de escuchar a nuestra propia voz. Debo aprender a confiar en mí mismo y en mi instinto de lo que es correcto para mí. Las opiniones y las sugerencias de los demás sin ninguna duda son importantes, pero al final, sólo yo puedo elegir quién quiero ser.

Imagina el desafío que tuvo Itzjak para diferenciarse de una figura tan prominente como la de su padre, Abraham. Sin embargo, Itzjak forjó su propio camino, escuchó a su voz interior y encontró su propio lugar en la historia. Si se hubiera conformado con imitarlo y hubiese intentado ser una copia de su padre, no sólo hubiera perdido su lugar en la historia sino que, todavía peor, se hubiera perdido a sí mismo. El mundo ya tenía un Abraham; ahora necesitaba un Itzjak.

Un aspecto importante de diferenciarse es encontrar un trabajo satisfactorio compatible con nuestro temperamento, con nuestras capacidades y con nuestra creatividad. Una vieja frase judía dice: “Tal como cada animal recibió los medios específicos para conseguir alimento, así también cada persona recibió talentos y habilidades específicas para ganarse la vida”.

5. Decidir el camino a seguir

En la vida se deben tomar muchas decisiones, grandes y pequeñas, que impactan sobre nuestra calidad de vida y la de los demás. ¿Cuándo debo dar? ¿Cuándo debo tomar? ¿Cuándo debería expresar mis ideas y cuándo debería cerrar la boca? ¿Acaso siempre es correcto decir la verdad? ¿Cuándo se cruza el límite con una persona? ¿Qué se considera robar? ¿Cuál es la definición de una buena persona? ¿Cómo encuentro el equilibrio en la vida?

Para tomar decisiones consistentemente buenas debemos tener una brújula de moral clara y confiable. Debemos entender muy bien qué es correcto y qué es equivocado. Es imposible llegar a ser la mejor persona que puedo ser si mi brújula moral está rota.

¿Dónde encontramos esta brújula? ¿En la universidad? ¿En un centro comercial? ¿En la prensa? ¿Haciendo lo que es políticamente correcto? ¿Observamos a nuestros “líderes” y los usamos como modelos de claridad y excelencia moral? ¿O cada persona debe decidir por sí misma lo que es correcto y lo que no? O, quizás, la brújula de moral más confiable se encuentra en el judaísmo, nuestra antigua tradición espiritual. ¿Cómo funciona tu brújula moral?

6. Construirse a uno mismo

Para llegar a ser lo mejor que puedes ser, debes crecer constantemente, volverte una persona más refinada que se esfuerza por llegar a la grandeza. La grandeza no se mide en base a logros, fama o estatus. La grandeza se define en base a cuán refinado es nuestro carácter.

Construir el carácter significa esforzarse para perfeccionar una cualidad a la vez. Es necesario aislar una cualidad específica, definirla y trabajar sobre ella cada día. El ganador de la medalla de oro en patinaje artístico consigue el éxito en base a una diligente, comprometida y disciplinada rutina diaria de ejercicios. Perfeccionamos lo que practicamos a diario. Para perfeccionar nuestro carácter, debemos practicar una cualidad determinada cada día, con ejercicios específicos tanto de comportamiento como mentales. El desarrollo personal implica construir nuestro carácter. El trabajo principal de un ser humano es construir un ser humano.

7. Trascender

El gran Hilel dijo: “Si no estoy para mí, ¿quién lo estará? Y si sólo estoy para mí, ¿qué soy?” El objetivo supremo del desarrollo personal es la trascendencia. Una vida de indulgencia y egocentrismo es una vida de vacío y desesperanza. No hay mayor sufrimiento emocional que ser una persona egocéntrica, incapaz de dar. Y no hay mayor placer que trascender de nosotros mismos y estar al servicio de los demás.

En un nivel micro, trascender significa dar en lugar de tomar. Ser un dador significa sentir placer al elegir conscientemente darles placer a los demás y no causarles dolor. Un dador ve el mundo a través de los ojos de los demás. En un nivel macro, trascender significa descubrir en qué eres especial y compartirlo con el mundo. Cada uno está aquí para realizar una contribución única. Nuestra contribución singular a la humanidad es nuestro legado eterno.

Una tercera dimensión de la trascendencia es esforzarse para conectarse con Dios, la Fuente Eterna de la Vida. Estar al servicio de “Quien habló y creó el mundo” es la experiencia suprema de la trascendencia personal.

El objetivo de la vida es convertirnos en la mejor persona que podemos ser. Hay muchas expresiones falsas de esto, tales como poder, éxito, fama, estatus, popularidad, riqueza, etc. Espero que estos siete caminos te ayuden a lograr un entendimiento más verdadero y revelador de lo que significa ser la mejor persona que puedes ser.

por: Rav Dov Heller vía aishlatino

6 consejos prácticos para conquistar nuestros propios límites

¿Cuál es el mayor obstáculo al que uno se enfrenta en el proceso de realizar su potencial? ¿Cuál es la fuerza que impide a una persona lograr y hacer lo que en el fondo sabe que puede hacer? Sin duda, se trata del miedo.

Dice la Toráh, al final de la Parashat Yitro: Moshe se adentró a la tinieblas (a las neblinas), pues allí está Hashem. Y, surge la pregunta, ¿Hashem está en las neblinas? Hashem es Dios Todopoderoso, fuente de abundancia y bendición. La niebla, por el contrario, representa falta de visibilidad y claridad.

Pensemos, ¿Cómo se siente uno al enfrentarse a la neblina? En un automóvil, por ejemplo, el conductor está lleno de miedo ¿Por qué? Pues, simplemente porque no puede ver nada. No puede avanzar con mucha potencia, porque no ve lo que hay delante. Y tampoco puede frenar de golpe, pues corre el riesgo de que el automóvil de atrás le choque. Si no anda, pierde. Pero si anda muy rápido, también.

Rendirse frente al miedo, es la comodidad de la zona de confort, atreverse a desafiarlo significa expandir la zona de confort. A continuación una serie de reflexiones al respecto:

1. Define exactamente a qué le temes

Es importante despertar la consciencia e identificar exactamente qué es lo que nos atemoriza. Los expertos del crecimiento personal hacen alusión a fenómenos como el miedo a fracasar, miedo a la crítica, miedo al rechazo, a la pobreza, a la soledad, a la pérdida del amor, entre otros. Estos miedos son “naturales”, pues uno busca proteger su integridad física y también la emocional. Pero, no deja de representar un gran dilema, ¿qué hacer? Uno está programado para proteger su integridad física y emocional, pero por otro lado necesita realizar su potencial. Entonces, ¿qué hacer frente a un nuevo reto o proyecto al cual uno le teme?

2. Entiende que tu ‘zona de confort’ es una moneda de dos caras

El límite de nuestra zona de confort es el miedo a lo desconocido. Por un lado, esta es la emoción más poderosa que hay en el organismo humano a nivel neurológico, hormonal y emocional. Cuando existe una amenaza (real o imaginaria) de peligro, la mente crea una especie de alarma generalizada para colocar al organismo en estado de alerta máxima. Es un sistema de protección y supervivencia.

Pensemos, si una persona está frente a un depredador, a un incendio, a un risco de altura ¿qué sería de ella si se pone a pensar y a analizar de forma lógica la situación?, ¡ni hablar! Entonces, frente a un peligro, uno debe actuar de forma inmediata e instintiva. Gracias a la infinita sabiduría de Dios, contamos con tal mecanismo en el cerebro y en el sistema nervioso.

Sin embargo, si la función protectora del miedo ab, éste se convierte en el mayor freno para la superación en la vida. ¿Por qué la gente normalmente posterga tomar una decisión? ¿Por qué la gente posterga el emprendimientos de una carrera, un negocio, casarse, o tener hijos? ¿Por qué? Si se trata de acciones beneficiosas para la prosperidad en la vida. La respuesta es una sola: miedo.

Debemos entender que la “zona de confort” nos protege y es acogedora, pero es, en realidad, nuestro principal freno y si queremos superarnos, debemos liberarnos de él.

3. Ten la certeza de que el éxito está al otro lado del miedo

En el episodio en que se relata la entrega de la Toráh en el Monte Sinaí, aparece un versículo que enseña una de las más efectivas fórmulas para lidiar con el miedo. Porque es posible afirmar que el miedo no se vence, sino que se usa.

El miedo se usa para avanzar, para romper limites, el miedo es poder, es energía, y el reto es aprender a transformar esa energía a nuestro favor.

El sabio Yaacov Ben Harosh (Baal Haturim) comenta que la palabra “haarafel”, que significa “la niebla”, tiene el mismo valor numérico que la palabra “shejina”, que significa “la presencia de Dios”. Es decir, en el miedo más tenebroso y oscuro, donde aparentemente no se puede ver nada, allí mismo está la mayor bendición, la verdadera claridad se halla después de atravesar la niebla, al otro lado del miedo.

4. Igual que el Aikido, no es una lucha de fuerza

Hace años presencié una exhibición de un arte marcial llamada Aikido. Esta disciplina permite que un hombre pueda vencer a otra que sea más fuerte y grande, sin necesidad de usar su propia fuerza. ¿Cómo se hace eso? Muy simple, la persona proyecta la fuerza de su oponente y la usa en su contra. Es decir, no ataca a su oponente, sino que usa la propia fuerza del oponente y lo hace caer. Resulta que mientras más fuerte sea el oponente, mas ventaja tiene la persona que sea un maestro del Aikido. Lo mismo ocurre al desafiar los limites de tu zona de confort, cuanto más fuerte es la resistencia del miedo que se opone, mayor será tu salto a un nuevo nivel. Se trata de utilizar la poderosa energía del miedo para impulsarte.

5. A veces necesitamos un empujón

El Baal Haturim cita una enseñanza, según la cual, Moshé no entró por su propia voluntad, sino que fue tomado de los brazos por dos ángeles y ellos lo adentraron a las tinieblas. O sea, el propio Moshé tuvo miedo de acercarse a ese tenebroso escenario, pero, eso no lo eximió de entrar.

A veces, hay que pedirle a un amigo: “empújame”, “oblígame”. A mí, a veces me pasa que estoy posponiendo algo que sé qué debo hacer. Una llamada, arreglar alguna cosa, revisar las cuentas o completar un proyecto. En esos momentos es perfectamente válido pedirle a alguien que te obligue o incluso valerse de multas o premios por completar el trabajo. Esto lo ayuda a uno a enfrentar el miedo y hacer de ello algo emocionante. Los grandes hombres de la historia, los grandes líderes de la política, los que han cambiado naciones, que han movilizado mundos en las empresas, son personas que viven constantemente con miedos. No significa que no tienen miedos, sin embargo, han desarrollado una costumbre se han insensibilizado, no aceptan la excusa de decir tengo miedo

6. La práctica hace al maestro: cada acción cuenta

El crecimiento personal, la cercanía que cada uno de nosotros puede lograr a Hashem bendito, la logra cuando se enfrenta a sus miedos, cuando anda a pesar de sus miedos.

Querido lector, le invito a desafiar el propio límite de su miedo. Esto se puede hacer en la práctica. La próxima vez que tenga alguna situación incómoda que internamente sepa que debe hacer, pero que ha retrasado por alguna justificación del miedo, sin pensar mucho ¡hágala! Una vez al mes, dese una ducha fría. La idea es acostumbrarse a hacer cosas incómodas, a lanzarse a la alberca cuando esta fría, a decir una palabra en público aunque sea de miedo.

Si piensas que vale la pena conquistar tus limites y descubrir la vida plena y extraordinaria que está a tu alcance aquí y ahora, te invito a poner en practica estos consejos. ¡Cuéntame tu historia!

¡Define tu propósito y vívelo con pasión!

 

por: Alex Corcias vía aishlatino.com

Trabajar y cuidar la Tierra

Para esta semana les propondremos un camino en dos direcciones, de acuerdo al principio: “Como es afuera es adentro y como es adentro es afuera”.

Y este principio lo aplicaremos al llevar la conciencia y trabajo,a uno de los primeros preceptos que nos encomendó Hashem cuando nos creó, y que nos mandata respecto a la tierra: “trabajarla y cuidarla”

El Midrash nos ilumina respecto a que éste trabajo se refiere al trabajo espiritual. Cuando el ser humano hace plegaria, estudia y aplica la Toráh, realiza acciones de conexión con Di-s y con sus semejantes; la tierra florece de acuerdo a sus méritos espirituales y se llena de bendiciones.  A esto nos referimos con el trabajo del “adentro”, con el que iniciamos la reflexión. Cuando cada uno de nosotros conecta y realiza su trabajo espiritual “interno” con conciencia, estamos trabajando y cuidando la tierra que Él nos encomendó, la hacemos florecer y Él nos llena de bendiciones…

Sin embargo, esta semana, además de impulsar esta clase de trabajo espiritual, queremos invitarte a la conciencia también del “afuera”.  Es decir, llevar la conciencia a que la Tierra es el hogar material que Hashem creó para que lo habitáramos en este plano, y así mismo, para que lo trabajáramos y cuidáramos.  En tiempos en los que el egoísmo y la comodidad de los seres humanos tiene a nuestro planeta sometido a límites de contaminación, explotación y descuido preocupantes, es hora de que este trabajo espiritual de cada uno también se dirija a mirar y cuidar nuestro hogar físico; recordando que la Tierra no es nuestra, sino de Hashem. 

Llegó el momento de recordar, como plantea el Rab Schneur Zalman en el capítulo 42 del Tania, que la naturaleza entera no es otra cosa que la vestimenta externa de Di-s en esta tierra.  De acuerdo a sus palabras, quien teme a Di-s (en el sentido espiritual del término) mantiene en su mente y en su corazón, la impresión que todo lo que ve con sus ojos (los cielos, la tierra, y todo lo que ellos contienen) constituyen las vestimentas externas de Hashem. Y entonces no podemos seguir relacionándonos con nuestro entorno como antes. Desde este trabajo espiritual interior emerge en nosotros hacia el exterior una actitud de profundo respeto y cuidado por la naturaleza y por todas las creaciones de Hashem.  Están a nuestro cuidado y no para nuestro beneficio egoísta y desconectado.

Así que esta semana mantiene e incrementa tu trabajo espiritual cotidiano, tu plegaria, tu estudio, tus acciones de bien hacia los demás. Pero además de eso, empieza a ver tu entorno y la naturaleza con la enorme dimensión espiritual que tiene. Vuélvete respetuoso hacia toda la manifestación divina que brilla en la naturaleza, empieza a salir del egoísmo a través de acciones que benefician el medio ambiente; ten compasión y respeto por las hermosas almas que Hashem puso en nuestros hermanos animales; toma responsabilidad y comienza activamente a hacer de este mundo un lugar mejor espiritual y físicamente. Hagamos que Hashem se sienta complacido con lo que hacemos con el lugar que nos regaló para residir en esta existencia y sintamos que estamos contribuyendo a que la Presencia Divina se sienta por fin honrada de habitar con nosotros. ¡Que así sea y todos  seamos parte!

Con cariño,

Maestra Ximena Solar

Emuná para tiempos difíciles

Los que ya hemos pasado los 20 sabremos con certeza que la vida tiene muchos momentos difíciles, que el cumplimiento de nuestros deseos tarda o no llega y que los sinsabores, las cosas que no entendemos, las “injusticias” que creemos experimentar están a orden del día. ¿Cómo enfrentamos la vida con todos sus matices sin rendirnos? La respuesta es la emuná.

Para explicar cómo funciona esta importante herramienta espiritual, les voy a contar varias historias, una de ellas es la de Rabi Najman de Breslev:

A la edad de 20 años el Rebe realizó un peregrinaje a tierra santa, lo que era una arriesgada empresa en esos días (1798). En su viaje de retorno el Rebe se encontró desamparado a bordo de un navío de guerra turco. Durante una furiosa tormenta, mientras la tripulación trataba en vano de desaguar la embarcación, Rabi Najman elevó una breve plegaria diciendo: “me encuentro en un estado de limitación, me siento lejos de Di-s, en gran peligro, en una situación donde es imposible una profunda meditación y concentración”. Invocando la memoria de sus rectos abuelos, imploró ayuda divina. Por un momento el peligro pareció aumentar, el barco se dirigía a tumultuosas olas, mas de pronto un viento fuerte sopló y aceleró el barco hacia adelante mientras la nubes se dividían en las alturas. En símbolo de gratitud el Rebe, con gran regocijo, recitó salmos de agradecimiento.

Pero durante el mismo viaje Rabi Najman experimentó un nivel de desafío y angustia. Solitarios en un navío de guerra turco, el Rebe y su asistente corrían gran peligro de ser robados, encarcelados o inclusive vendidos como esclavos. El pensamiento era aterrador: ¿Qué haría si fuera vendido a un lugar lejano, sin judíos que lo rescatasen?, ¿Qué pasaría si nunca nadie se enterara de esto, sino volviera a ver a su familia?. La vida se volvería intolerablemente difícil, ¿cómo podría cumplir con todos los preceptos y su trabajo?. A medida que el Rebe se preocupaba y reflexionaba acerca de su situación, comenzó lentamente a aceptarla. Quizás era de hecho posible servir a Di-s aún siendo esclavo en una tierra extraña. Si esta era la voluntad de Di´s, entonces él continuaría sirviéndole fielmente pese a las privaciones.

Tan pronto como el Rebe llegó a esta conclusión, los navegantes avistaron tierra firme – la ciudad de la cual el Rebe sería teóricamente rescatado. Habiendo aceptado su peligro como la voluntad de Di-s, nos solo fue protegido por los habitantes de aquella tierra, sino que además fue el invitado de honor de un distinguido rabino de una gran comunidad judía.

De esta historia podemos ver los resultados de una ley espiritual que involucra la emuná, que es muy poco entendida pero siempre resulta cierta. “Echa tu carga sobre el Eterno, que te sostendrá” (Salmos 55)

Debemos estar dispuestos a confiar en Hashem y aceptar su voluntad sin importar lo que pueda ser. En este sentido tratar de forzar la voluntad de Di-s hacia nuestros deseos mediante nuestras plegarias no es lo que debemos hacer, sino más bien someternos de buena gana a Sus deseos, independiente de las consecuencias.

Un hombre de negocios fue a visitar al Rabi de Lezensk para pedirle consejos. Se quejó abundantemente que había rezado por éxito, pero este nunca llegó. Le preguntó “¿Por qué Hashem nunca contesta mis plegarias?” Rabi de Lezensk respondió: Di-s ha contestado a tus plegarias: la respuesta es NO.

Di-s no nos niega el cumplimiento de nuestros deseos por malicia o antojo sino por amor y sabiduría. El posee completo conocimiento de lo que el futuro nos depara y qué es lo mejor para nosotros.

Tenemos que recodar a Rabi Arush: “NO ENTENDEMOS NADA” DI-S ASÍ LO QUIERE

Por eso debemos dirigir nuestras plegarias a Hashem con la condición de que sea su voluntad la realizada y no la nuestra.

Una mujer acudió al Rebe de Lubavitch en busca de ayuda. Su único hijo estaba desesperadamente enfermo con leucemia y sería cosa de meses que pereciera. La madre temblando de miedo le habló al Rebe. El Rebe le preguntó: ¿Si usted supiese que es la voluntad de Di-s, estaría dispuesta a dejar que su hijo muriera?, ¿Podría renunciar a él si supiese que Di-s así lo quiere?

La madre después de una lucha con sus propias emociones, finalmente contestó: Sí, si supiese con seguridad que esta es la voluntad de Di´s entonces estaría dispuesta a cederlo.

El Rebe inclinó la cabeza, dio un visto bueno y le dijo: “Entonces ahora podemos rezar por el niño” y ofreció una plegaria por el joven dejándolo completamente a la merced de la sabiduría y la piedad divinas. Tres días más tarde el niño fue dado de alta en el hospital y creció hasta convertirse en un hombre maduro.

Cuando tenemos emuná la plegaria tiene un poder imponente. Cuando aprendemos a aceptar las decisiones de Di-s, Él está mucho más dispuesto a darnos aquello que ansiosamente deseamos poseer.

El error que cometemos en nuestras plegarias es que luego de rezar y buscar una respuesta a nuestros problemas, nos rehusamos a aceptar la respuesta que Di-s nos da. Es como ir al médico e ignorar el consejo que nos da, a menos que coincida con lo que queríamos o esperábamos.

Tenemos que sacar el EGO de nuestras plegarias y entrar al modo emuná y para eso tenemos que olvidarnos por un momento de nuestros deseos y angustias diciendo “Que sea tu voluntad” Si tu voluntad es conceder mi plegaria entonces que así sea. Si la respuesta es no, Tú Di-s eres más sabio que yo.

No importa cuánto progresemos en nuestros estudios, nunca vamos a conocer a Di-s tal como verdaderamente es. No sabemos lo que Di-s sabe, no podemos entenderlo. Simplemente sabemos lo suficiente como para rezarle y confiar en su sabiduría.

El Talmud enseña: “Cuando te pares en plegaria, sabe ante Quien lo estás haciendo”

Estamos dirigiendo nuestras plegarias a alguien que está escuchando lo que pronuncian nuestros labios y el contenido de nuestro corazón.

Por esta razón no debemos tomar a la ligera nuestra diaria conversación con Hashem, pues nada escapa a su poder. Di-s no ha prometido: “Llámame y Yo te responderé y te mostraré grandes y poderosas obras como nunca antes hayas visto” (Jeremías 33,3).

Afectuosamente,
Maestra Claudia Vásquez

Cuando dar “no es lo correcto”

Un lamento frecuente entre las personas es que “no se saca nada con ser bueno, porque las personas a las que uno más ayuda, son las que siempre te traicionan”, o bien “cuando la gente que ha sido siempre generosa necesita ayuda, nunca hay nadie para ayudarle”. Desde luego, el uso de palabras como “nada”, “siempre” y nunca” son peligrosas, pues nos hacen creer en supuestas verdades absolutas que son aplicables a toda situación.

Pero más allá de exageraciones, la Kabbalah nos enseña que así como hay reglas para recibir, también hay reglas para dar: No da lo mismo el “cómo”, el “a quién” y sobre todo, el “para qué”.

En una persona que está consciente de su dimensión espiritual y lucha día a día por hacer lo correcto, pareciera que el trabajo consiste en “dar siempre, hasta que duela”. Sin embargo, sabemos que no es así, por numerosas razones. La más importante es que cuando no se guarda un equilibrio entre lo que se da y se recibe, se genera Pan de la Vergüenza. No hay nada malo en dar; lo peligroso es dar sin medida, de la misma manera que no es malo confiar, pero la confianza tampoco puede ser ciega.

Cuando una persona siente que está en una situación de desequilibrio como la descrita, es muy importante que ella analice las verdaderas razones por las que está siendo “buena”, pues puede ser que el ego le haga ver su actuar como altruista, cuando en realidad es egoísta.

Tampoco hay que perder de vista que el solo hecho de dar no equivale a hacer “lo correcto”, cuando la vasija que recibe no es apta o porque va a hacer mal uso de la luz que recibe.

Por lo tanto, la invitación es a seguir dando nuestra luz a los demás, pero teniendo presente que ese acto también conlleva la responsabilidad de analizar bien qué se da, a quién y sobre todo, para qué.

Amén.

Afectuosamente,

Maestra Carolina Castagneto