Aprendamos la manera de caer

Si bien la Mala Inclinación trata de convencer a la gente de lo contrario, las caídas periódicas son parte del crecimiento. Por lo general, la caída está indicando que la persona está subiendo. Porque si uno no ascendió, entonces no tiene de dónde caerse.

Querido lector: para que puedas vivir feliz y conservar tu felicidad, quiero que grabes esta regla de vida en tu corazón y en tu mente:

A medida que vamos subiendo en la escalera espiritual, nuestros reveses de hoy en realidad son más elevados que nuestros éxitos de ayer.
Permíteme explicarte: supongamos que hace dos años tú ni siquiera sabías que hablar acerca de los demás era una transgresión. En este lapso aprendiste las leyes del buen habla y trataste de implementarlas lo mejor que podías. Pero hoy estás furioso contigo mismo porque sin darte cuenta dijiste cosas en una conversación telefónica de las que realmente te arrepientes. Es verdad que caíste, pero aun así, estás varios kilómetros más adelante que donde estabas hace dos años.

Ahora bien: aplica el ejemplo que pusimos a aquello en lo que tropezaste. Tal vez te descuidaste en el precepto de cuidar los ojos y miraste algo prohibido, después de que durante un tiempo sí lograste cuidar los ojos y mirar solamente cosas permitidas. O tal vez rompiste la dieta con un antojo de helado que no pudiste soportar. Pero así es: no importa cuál es la meta que te propusiste, o el rasgo que prometiste mejorar, es imposible que no haya caídas de vez en cuando.

Por eso, dado que somos solamente seres humanos, y todos nos caemos periódicamente, lo que tenemos que aprender es la manera de caernos sin lastimarnos. Lo primero que un buen entrenador de gimnasia les enseña a sus alumnos es cómo caerse. El paracaidista se pasa días enteros aprendiendo cómo caer antes de subir a un avión por primera vez. El corredor de bolsa tiene que saber cómo redirigir sus inversiones cuando el mercado está en caída. Y lo que se aplica al mundo físico se aplica también al mundo metafísico. Si es necesario que estemos preparados para las caídas físicas, ciertamente tenemos que saber cómo encarar las caídas espirituales o emocionales.

Básicamente, somos todos bebés espirituales, y en especial en comparación con nuestro potencial. Los bebés no pueden de ninguna manera aprender a caminar si no se caen de vez en cuando. Pero si recordamos los beneficios de las caídas, entonces hemos procurado el mejor almohadón de todos.

Veamos cinco excelentes razones por las cuales a veces nos caemos o fracasamos:

1. Los únicos que se caen son los que actúan: si no escalas una montaña, entonces no te caes sobre las piedras – así de simple! A veces a la gente que conduce le hacen la boleta. Pero la gente que no conduce jamás se equivoca en en la ruta. ¿No sería ridículo que una persona de setenta años se jactara de que jamás cometió una infracción de tránsito si jamás condujo un auto? El primer consuelo de la caída es saber que eres alguien que está subiendo!

2. Las caídas enseñan algo y por lo general provocan un segundo esfuerzo, más fuerte que el primero. Las caídas periódicas nos protegen contra la complacencia y la arrogancia. Cuando caemos, nos damos cuenta de la necesidad de hacer un esfuerzo mayor la próxima vez. Por eso, si te caes, no te decepciones, simplemente “vuelve al juego”. Si te levantas, entonces tu caída es solamente un revés temporario. No te olvides: ¡mientras estés con vida, el juego no se termina!

3. El fracaso nos acerca a Di-s. Si todo el tiempo tuviéramos éxito, probablemente andaríamos con la nariz para arriba. Entonces seríamos repugnantes, porque posas cosas son más repugnantes que la arrogancia. El Todopoderoso quiere que Sus hijos estén cerca de Él. Después de un revés, rezamos mucho más fuerte y buscamos la ayuda Divina antes de emprender un nuevo intento. Si la vida fuera una perfecta sucesión de éxitos, no hay duda de que no rezaríamos desde lo más recóndito del corazón.

4. La experiencia es la mejor maestra de la vida. La experiencia de la caída nos enseña la mejor lección posible. Por lo general, somos bastante lentos para internalizar e implementar lo que aprendemos. Cuando nos caemos, tenemos una oportunidad de oro para mejorar de inmediato.

5. Los fracasos en pequeña escala nos aseguran éxitos a grande escala: ¿Dónde te parece que el actor prefiere olvidarse del texto: en el ensayo o en el escenario? La falla en el ensayo por lo general asegura una mejor actuación en el escenario, ya que el actor hace un esfuerzo especial por pulir los bordes ásperos de su actuación. A veces, los pequeños fracasos no son más que preparativos para los grandes éxitos.

El temor al fracaso, al igual que los demás miedos, paraliza a la gente. Una vez que nos deshacemos del temor al fracaso, podemos “des-paralizarnos” y dar inicio a un nuevo y mejor emprendimiento. Mi entrenador de la escuela secundaria me enseñó un principio cardinal en la lucha, que se aplica por igual a cualquier situación de la vida: “No vas a perder el partido por el hecho de ser arrojado al felpudo; ¡cuánto más rápido te vuelvas a poner de pie, más chances tendrás de ganar!”.

¿Y qué pasa si caigo?

Vamos. Plantéate esta pregunta: “¿Y qué pasa si caigo?”. No tengas miedo. ¡Estate preparado! Si te cayeras de un caballo, tu instructor te diría tres cosas:

a. Levántate.

b. Sacúdete el polvo.

c. Vuelve a montar el caballo y empieza de nuevo.

¿A alguien se le ocurre un consejo mejor?

Por eso, si te caíste otra vez en el enojo, piensa lo siguiente: ¿cuántas veces lograste superar el enojo últimamente? No… no es verdad que lo perdiste todo. Empieza de nuevo. Los nuevos comienzos son espiritual y físicamente beneficiosos para tu vida. Trata de hacer la siguiente declaración:

¿Y qué pasa si no tuve éxito? ¡A partir de este momento declaro un nuevo comienzo! ¡El pasado no me importa! Estoy a punto de iniciar un nuevo comienzo, haciendo lo mejor que pueda!

Declarar un nuevo comienzo es sinónimo de un renacimiento espiritual. El espíritu influencia el cuerpo. Por eso, cuando el espíritu declara un nuevo comienzo, el cuerpo se siente rejuvenecer! Al quitar el enfoque de tus reveses y de tus decepciones, estás evitando la tristeza y la depresión. La alegría y la frescura de un nuevo comienzo va a hacer que tu rostro, tu cuerpo y tu cutis luzcan mucho más jóvenes que con el mejor cosmético. Un nuevo comienzo es el secreto para conservar la juventud.

Tomemos un ejemplo cotidiano. Supongamos que nos agarran desprevenidos y que perdemos los estribos con alguien cercano.

Espiritualmente, nos dieron un knockout, pero eso no significa que el partido haya terminado. Si nos tragamos nuestro orgullo, dándole ese ser querido un regalito y una sincera disculpa, estamos convirtiendo un revés en una gran victoria. Nos estamos rejuveneciendo y estamos renovando nuestra relación con los demás. Un nuevo comienzo nos mantiene jóvenes, felices y optimistas. ¡Entonces que tengas un excelente día y continúa subiendo!

Por Rab Shalom Arush vía Breslev.co.il

Nacer de nuevo

Esta semana, a partir del viernes al atardecer, celebramos Rosh Hashaná, el año nuevo según la tradición kabbalista. Esta festividad conmemora la creación del ser humano, su nacimiento. Sabemos que en Kabbalah, en cada festividad celebramos lo sucedido “en estas fechas en aquellos días”. Es decir, toda la energía espiritual de aquel entonces se ve replicada el día de hoy. Por esa razón es tan importante este año especialmente, poner más atención de lo habitual a la llegada de este nuevo año.

Claramente nuestras vidas nunca volverán a ser las mismas… pero, en qué sentido?

… Nos podemos volver más incrédulos y desconfiados de D’s, que mandó sobre sus hijos una gran calamidad de la cual nadie es ajen@.

… Nos podemos alejar de nuestros semejantes, no sólo en un sentido físico, sino también espiritual y emocional, con el pretexto de cuidar la propia seguridad e integridad.

… Nos podemos volver un poco más floj@s, ya que nos hemos dado cuenta que no es necesario moverse tanto para contar con lo necesario (no hay que cuidar la presentación personal, no hay que ir al supermercado a comprar, no hay que hacer el aseo porque nadie va a ir a tu casa, no hay que demostrarle al jefe permanentemente que se está trabajando porque no te ve, etc).

Pero también nuestra vida puede cambiar en otro sentido:

… Podemos valorar más la cercanía de los seres queridos y no dar por sentado que estarán siempre ahí para ti.

… Podemos valorar más la vida y la salud, pues nadie sabe cuándo y cómo se pueden perder.

… Podemos sincerarnos de una vez con nosotros mismos y reconocer qué es lo que verdaderamente queremos en la vida y qué cosas son las que nos son de verdad valiosas.

… Podemos decidir transformarnos en el tipo de personas que siempre hemos sabido que debemos ser y dar esos pasos que hemos postergado por largo tiempo.

Lo más importante:

… Podemos confiar serenamente en el Creador, en la convicción de que todos sus designios son siempre para el mayor bien de todos nosotros y cada uno en particular.

Recordemos que la luz del Creador es infinita; lo limitado es nuestra capacidad para recibirla. Aún no es tarde para correr la última cortina que nos separa de un nuevo y luminoso cielo: el que Dios ha dispuesto para nosotros durante este nuevo año que se acerca.

Amén,

Maestra Carolina Castagneto

Tzedaká

El mes de Elul también es conocido como el mes de la Tzedaká. Este concepto tradicionalmente se conoce como caridad, pero también tiene otro significado, desde mi punto de vista mucho más profundo y es el de JUSTICIA. La Tzedaká es la porción de nuestro dinero que destinamos para los más necesitados de nuestra comunidad. Es más que una buena obra o un acto de bondad, es un deber ético ayudar a nuestros hermanos a restituir su dignidad. La Toráh nos instruye: “si hay un necesitado entre ustedes no endurezcas tu corazón, no cierres tu mano contra el necesitado de tu tierra”.

Nuestros sabios nos dicen que debemos dar a otros para hacer justicia en el mundo, no menos del 10% y no más del 20% de nuestros ingresos. El dinero es energía y se transforma en LUZ cuando lo usamos con la KAVANÁ (intención) correcta, con la perspectiva de que esta bendición luminosa que hemos recibido es también para compartir. Pero ¿Quiénes son los verdaderos necesitados? Son aquellas personas que no pueden sostenerse económicamente a si mismas ni a su familia o que están a punto de empobrecerse (desempleados, ancianos, niños, desvalidos y enfermos, etc.) Primero debes ayudar a los desposeídos de tu familia, luego de tu comunidad/país y después del resto del mundo.

La Tzedaká es una tremenda herramienta espiritual, no solo porque el acto en si de dar te llena de plenitud, sino porque también te ayuda a quebrar tu propio miedo a no tener. Al soltar parte de lo que tienes, lo que te ha costado tanto esfuerzo generar, le estás dejando a Dios el mando de tus finanzas, sueltas el control y te liberas de la angustia que provoca la incertidumbre del mañana. Milagrosamente, lo saben los que practican permanentemente la Tzedaká, mientras más das más recibes. Las matemáticas de Dios no operan con las reglas de la aritmética.

¿Te imaginas nuestro mundo si todos practicáramos la justicia con nuestros hermanos? Este mes en que nos preparamos para recibir un nuevo año, abramos nuestra mano y corazón, venzamos el miedo y confiemos que seremos sostenidos por Dios.

Con cariño,

Maestra Claudia Vásquez

Nacemos todos los días

¿Sabían que se nos devuelve el alma todos los días? Así es, todas las noches cuando nos vamos a dormir el alma asciende a los mundos superiores mientras el cuerpo queda sostenido por uno de los niveles de nuestra alma. Al día siguiente está la posibilidad de volver al cuerpo o no… porque en ese momento hay una fuerza muy poderosa, que conocemos kabbalísticamente como la tendencia al mal, que está dentro de nosotros y que se alimenta de nuestros actos de egoísmo o negatividad del día anterior. Esta fuerza intenta impedir que volvamos ¿Por qué? Porque estar vivo es un regalo y es importante saber que es la única oportunidad que tenemos de evolucionar y alcanzar niveles superiores en nuestra alma, ya que sólo se puede hacer evolución acá en la tierra.

Pero como vivimos en un mundo creado con amor el sistema divino nos permite volver día a día como una oportunidad de generar un cambio revelando la luz que nos hace falta por revelar. Por ello es importante que la noche anterior hagamos una revisión del día y poner consciencia en qué nos equivocamos o qué podríamos haber hecho mejor, como se dice en kabbalah “un día que no hemos aprendido nada espiritualmente es un día no vivido”; independiente de lo hecho lo importante es qué aprendemos de eso y ocuparlo como trampolín para que nuestra alma se eleve.

¿Se han puesto a pensar que todos los días sale el sol y cada día de la vida es diferente? Eso no es casual y además de ser extraordinario tiene un sentido, así como el sol se revela nuevo todos los días nosotros somos nuevos también porque nunca somos los mismos. Todos los días tenemos la oportunidad de generar un cambio y se nos devuelve el alma para llevar adelante ese crecimiento. Por eso es que se dice en las bendiciones matutinas “gracias por devolverme el alma a este cuerpo muerto”. Es decir, el alma vuelve a unirse al cuerpo y comenzamos un día nuevo con oportunidad única porque no existirá otro día como ese. Es muy importante comprender la profundidad de este evento, cada día es distinto, único y nuevo y nosotros también si ponemos la intención y conciencia de aprovechar el día para generar un cambio. El yo es dinámico, no es fijo como creemos por la identidad egoica en la que nos afirmamos por ello podemos crear un yo nuevo y/o más elevado cada día.

Este mes de Virgo, Elul, que como dice el salmista “El rey está en el campo” es decir, que la Luz está tan cerca de nosotros acá en la tierra; nos ayuda a generar justamente un cambio en nuestra vasija, ampliarla a su máximo posibilidad y aprovechar las fuerzas cósmicas de las letras hebreas de Resh y Yud que rigen Virgo para corregir y purificarnos de tal manera de iluminar el resto del año que comenzará en poco tiempo.

Es una verdad que cada día se nos devuelve el alma por eso también todas las mañanas al despertar y antes de hacer nada se dice la bendición del Modé Aní (que se lee de derecha a izquierda):

lefaneja  ani (modá para mujeres) modé

bi  shehejezarta  vekayam  jai  Mélej

emunateja  rabá  bejemlá  nishmati

“Doy las gracias ante Ti, rey viviente y existente, por regresarme mi alma, misericordiosamente. Grande es Tu confianza”.

Fig. Modé Aní versión mujer, sólo cambia el Modé por Modá para las mujeres.

Decimos esta bendición como una forma de aprovechar esta oportunidad ya que las letras arameas que contiene despiertan la capacidad de apreciar el regreso que hace el alma al cuerpo y esto implica una ayuda para fortalecernos, protegernos y recibir todas las bendiciones que están esperando ser vistas y aceptadas por nosotros cada día.

Por último, si lo unimos a que verdaderamente estamos apoyados por las fuerzas luminosas del mes podemos crear un gran recipiente para unirnos un alto nivel con la Luz y ser nuevos hombres y mujeres cada día.

¡Que podamos apreciar el regalo que es volver a la vida todos los días!

Con amor fraterno,

Maestra Guía Ana María Pérez

¡Qué gran oportunidad!

Todos estamos aquí en este mundo por un solo y único motivo: para hacer teshuvá. Pero solamente podemos hacer teshuvá si somos conscientes de lo que Dios espera de nosotros. ¿De qué modo? Estudiando Torá y hablando a diario con Él usando nuestras propias palabras, analizando nuestros pensamientos y nuestros actos, y fijándonos en qué ámbitos tenemos que realizar cambios o mejoras.

Cada vez que Hashem nos manda una prueba, en realidad nos está dando la oportunidad de despertarnos y de alcanzar nuestro verdadero objetivo en la vida.

Cuando nos sobreviene una dificultad, eso nos estimula a que empecemos a buscar respuestas, esforzándonos por recuperar la tranquilidad y la calma, conscientes de que el único que nos puede ayudar es Hashem.

No vinimos a este mundo a pasarnos la vida durmiendo y desperdiciar el tiempo. Hemos venido a hacer teshuvá y rectificar nuestras almas, y esto es algo que, muchas veces, requiere un tremendo esfuerzo.

Sin embargo, dicho esfuerzo, por más grande que sea, es mucho más sencillo que pasarse toda la vida estresados y preocupados, o perdiendo tiempo recurriendo a los demás en busca de ayuda. Todo el que trate de solucionar sus problemas de esa manera, sin recurrir a Hashem, está engañándose a sí mismo.

Todo alivio que pueda llegar a obtener será, en el mejor de los casos, solamente temporario, porque tarde o temprano volverá a tener que buscar la verdadera solución a todos sus problemas.

Hay un punto más que me gustaría aclarar, y es que el estudio de la Torá y la teshuvá (sincero arrepentimiento y retorno a Hashem) en ningún caso deben ser a costa del bienestar de los demás. Si eliges el camino de la plegaria, entonces debes asegurarte de que nadie vaya a sufrir a causa de las deudas que has contraído y todavía no saldaste.

Y si eso implica que tengas que pasarte horas enteras corriendo de una persona a otra para devolver los préstamos a tiempo, entonces eso será lo que deberás hacer. Sin embargo, siempre recuerda que esto es solamente un parche temporario y que la verdadera solución es un trabajo espiritual a fondo consistente de Toráh y teshuvá.

por Rabino Shalom Arush vía Breslev.co.il

Traer nuevas oportunidades

Esta semana comienza con la luna nueva el mes de Virgo (Elul en Kabbalah).

Los maestros de Kabbalah señalan que la cualidad interna de este signo es la virginidad en el sentido de originalidad e integridad, es algo que no ha sido influenciado por fuerzas externas, que permanece completamente intacto.

Es un mes para voltear y ver en mi vida donde soy egoísta, donde estoy solamente tomando donde desprecio, donde quiero tener siempre el control, cuando prometí cosas que no cumplí.

Durante este periodo, se ocupa la herramienta kabbalista llamada Teshuvá, que en hebreo de traduce como retorno, pero en sentido de reflexionar sobre  nuestro comportamiento o nuestras propias acciones negativas que hemos realizado en el pasado.

Cómo podemos usar esta herramienta:

1° : Estar consciente de lo que he hecho y vuelvo a ese momento

2°:  Sentir el dolor que he causado

3°: Comprometernos a que no lo voy a hacer otra vez, y pedir la oportunidad de probar que no lo voy a hacer otra vez, comprometerte a ser distinto.

Y todo esto, ¿para qué?

Como dicen los maestros de Kabbalah, para desterrar el caos de nuestras vidas y traer nuevas oportunidades a nuestras vidas.

Para ayudarnos esta semana podemos comenzar meditando en el Nombre de Dios número 2 que nos ayuda  a desenterrar las semillas negativas que hemos plantado. Al hacerlo, transformamos nuestro pasado, damos forma al presente y nos aseguramos un futuro lleno de alegría y realización.

Un abrazo para todos,

Maestro Guía Gabriel Silva

Todos somos co-creadores

La Kabbalah nos enseña que cualquiera sea la circunstancia negativa que nos este tocando vivir a nivel personal o social, o en cualquiera de los niveles en que nos movemos, está ocurriendo porque ha sido diseñada con amor por los Cielos, específicamente para nosotros.  ¿Y por qué para nosotros solamente?, simplemente porque es exacto lo que necesitamos de acuerdo, a las acciones, a lo que hicimos o dijimos, que de una u otra manera necesita ser corregido.

O sea, somos los creadores de nuestras propias circunstancias, y por tanto, no somos víctimas de nada ni de nadie.

Y tal como somos capaces de crearnos situaciones negativas, así también somos capaces de revertirlo todo aquí y ahora, ya que ese poder nos fue entregado por el Creador, de manera personal y particular.

En otras palabras si lo eché a perder, también ahora mismo lo puedo arreglar. Y para cambiar todo ahora medito en:

Con estas letras, reemplazo la mentalidad de víctima con la comprensión de que soy el/la creador/a de mis propias circunstancias. Y sé que puedo cambiar lo que he creado. De esta manera, ¡todo está cambiando ahora!

Afectuosamente,

Maestro Daniel Abaud

 

Mes de Av: el Amor en todas sus formas

“Ve’ahavta L’reacha Kamocha”, “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, es uno de los preceptos principales de la Torah, y en este mes de Av se presenta como mensaje clave para comprender y abrazar la energía del ciclo, la cual es caracterizada por ser un crisol de dualidades, tal como lo somos nosotros.
Hace un par de días atrás, el día 9 del mes de Av, vivimos el día que según el calendario hebreo es uno de los días más desafiantes del año, el día en que la Luz de Hashem se oculta y en el cual muchas desgracias han pasado a través de los siglos, entre ellas las dos destrucciones del Beit Hamikdash, el templo sagrado en Jerusalem. Distintas raíces se conectan con estos eventos, siendo una clave el lashón harra o hablar mal los unos de los otros.
Cuando la Torah nos regala la frase “Ama a tu prójimo como a ti mismo” nada falta y nada sobra. Amar al prójimo en esta medida implica honrarlo, aceptarlo y amarlo más allá de sus fallas, como lo haríamos con nosotros mismos. Ser capaces de ver con ojos benévolos y rescatar el bien, potenciarlo, traer a consciencia el saber de que somos una Gran Alma y que aquel que veo como ajeno es parte de mi.
Y a la vez, esta frase nos trae otro potente mensaje: Amarnos a nosotros mismos! Lo cual puede parecer tarea fácil, sin embargo, para muchos de nosotros es un gran desafío. Estamos ad portas de TuBe’Av, el Día del Amor, otro portal esencial en este mes, en el cual el Sol abraza a la Luna y nuestras Almas gemelas se encuentran. 
En Kabbalah aprendemos que para manifestar un atributo debemos vibrar en ese atributo, sentirlo presente, por lo tanto para poder manifestar el Amor que nuestra alma anhela, el amor con nuestra alma gemela y el amor en todas sus formas como un estado de consciencia, estos dos elementos son una llave mágica: 
Amar-nos, aceptarnos, honrarnos y potenciar nuestros atributos positivos para reforzar ese amor, siendo capaces de abrazar también nuestras limitaciones, heridas y desafíos. 
Y luego, o mejor dicho y al mismo tiempo, abrazar los atributos y desafíos de quienes nos rodean, aceptar sus propios procesos y honrar aquello que los distingue. 
Que Hashem nos brinde la Bendición de Amarnos y honrarnos a nosotros mismos y a todos los seres de la Creación, para manifestar la llegada del Mashiaj, quien según nuestro sabios nace también en este mes, y el estado de Amor como un estado de consciencia conjunto para lograr el Tikkun Olam Amén ve Amén!
Con cariño,
Maestra Diana Yael Rubinstein Muchnik

El significado de la libertad

Está por empezar una nueva etapa de “desconfinamiento” en esta pandemia, nueva etapa en que gradualmente volveremos a tener la “libertad” que sentimos que nos fue arrebatada por un virus, que impuso un sinnúmero de restricciones en todo orden de cosas, arrebatándonos la libertad en el proceso.

Pero ¿Qué es Libertad?, este es un concepto tremendamente manoseado y muchas veces malentendido. Mientras que para la mayoría libertad significa poder hacer la vida sin limitaciones básicas, para muchos otros es la excusa perfecta para hacer lo que quieran y enarbolan la Libertad como pretexto para ir tras sus propios deseos. Mucha gente piensa que es libre solo porque se toma la libertad para hacer toda clase de cosas que son perjudiciales para sí mismos y para otros, y muchos terminan siendo prisioneros de aquello que consideraban libertad.

Desde el punto de vista de la Kabbalah, Libertad es la facultad que proviene como consecuencia de tener Libre Albedrío. La libertad no es un derecho o un ideal, es meramente una consecuencia de nuestro Libre Albedrío. Podemos entender al Libre Albedrío como la facultad no solo de decidir sino de modificar la realidad como producto de nuestra decisión o voluntad, es así como si una persona usa esa libertad para cometer crímenes, entonces la sociedad debe ponerlo en prisión privándolo de esa libertad.

Para la inmensa mayoría de nosotros, ser libre significa poder deshacerse de algo que nos tiene prisioneros, sea un hábito, una forma de reaccionar frente a los problemas, un miedo, una adicción, etc. Y es aquí donde la libertad se manifiesta en forma paradojal: poder dejar algo atrás, poder prescindir de algo que elegimos no tener.

Desde el punto de vista de la Kabbalah, Libre Albedrío no solo significa la capacidad de decidir y modificar la realidad, sino la facultad de usar este atributo para conectarnos con El Creador. En el 99%, esta es la razón que hay detrás de un periodo de confinamiento, que de una u otra manera nos obliga a detener todo y mirar dentro de uno mismo.

Si no se usa el Libre Albedrío en la dirección de conectarnos con El Creador y lo limitamos solo a nuestras vidas prácticas, nos transformamos en meros “solucionadores de problemas”, que no es más que un pálido reflejo de lo que podemos llegar a ser si usamos esta herramienta para lo que fue dada: para buscar proactivamente la conexión con el Creador y así modificar la realidad desde el 99%.

Afectuosamente,

Maestro Nicolás Rosenberg

El dolor versus la alegría

Es difícil ser luz cuando estamos viviendo un duelo. Estamos en los 9 días precedentes a Tisha B’av: ¿cómo puedo irradiar alegría, si debo estar triste?.
Cuando entramos en estos 9 días a partir de Rosh Jodesh Av, la Toráh nos dice que debemos “memaatin besimcha”, reducir en la alegría. La jassidut ofrece otra explicación y dice que cuando comienza el mes de Av debemos reducir el ocultamiento de divinidad que está presente en estos días de duelo a través DE LA ALEGRÍA! Esta es la forma que podemos prepararnos para la llegada de la Geula, de Mashiaj, de la redención final. 
Podemos enfocarnos en lo bueno y en lo positivo, en vez de estar mirando en el pasado, en el dolor y en la destrucción. 
Esto lo podemos aplicar en nuestras vidas, en nuestras familias, pensando en el futuro, en lo bueno que tenemos y tendremos. Cuando una pareja se está casando y están bajo la jupá, se rompe una copa por la destrucción del Beit Hamikdash, pero a su vez se grita Mazal Tov!! (Alegría!!).
Cada pequeña destrucción que vivimos es una posibilidad de reconstrucción, pero no para ser lo que fue, si no para crear algo nuevo, mejor y aún más profundo. 
En vez de meditación, les dejo una tarea. Piensen en una relación con algún ser querido que sufrió una pequeña destrucción, o que sienten que les gustaría mejorar. Imagínense esa relación “arreglada”, cómo les gustaría que fuera.
Póngale una palabra: “feliz”, “armoniosa”, “honesta”, “profunda”. Cuando lo hayan elegido sepan que ese es el futuro de esa relación, que esa imagen es alcanzable. Busquen pequeños cambios que pueden hacer para lograr ese objetivo. 
Con cariño,
Tania Preminger.