Pesaj empieza con tu limpieza interior

Prontamente se iniciará una de las festividades más importantes del pueblo judío: Pesaj, la fiesta de la libertad. Una de las tradiciones de esta celebración es limpiar la casa del jametz (alimentos hechos de cereales que fermentan y leudan), pero no solo debemos limpiar la casa… también estamos invitados a hacer algo mucho más importante y profundo: limpiar nuestra mente.

Venimos de Purim, de la emoción, del ruido, de lo intenso. Y ahora cambia la energía: empieza un proceso más interno y reflexivo. Porque el verdadero jametz no está solo en el pan… está en nuestra mente.

El jametz representa ese momento en que todo se “infla” y es invadido por el ego: un pensamiento pequeño se vuelve enorme, una preocupación se agranda, una actitud reactiva toma el control. Y muchas veces eso pasa porque confiamos demasiado en nuestra lógica y razón. Pensamos, analizamos, damos vueltas… y sin darnos cuenta, terminamos atrapados en nuestra propia mente.

En Pesaj es una tradición comer matzá. El Zóhar la llama el “pan de la emuná”. ¿Y qué es la matzá? Harina y agua. Nada más. Es decir, algo simple y humilde.

Y ese es el punto. Practicar la emuná no es complicarse más, es simplificar. Es soltar la necesidad de entenderlo todo, de controlarlo todo, de reaccionar a todo. Es más bien, elegir una conciencia más limpia, generar espacio para los pensamientos de alegría, bienestar, paz y confianza.

Una mente preparada para Pesaj es una mente donde el ego no tiene cabida, donde observamos nuestros pensamientos con mayor detención para que no se transformen en una preocupación, donde no permitimos que la ansiedad nos controle y donde el drama no se apodera de nuestras vidas.

Por eso limpiar externamente es un acto reflejo de lo que debemos limpiar, ordenar, organizar internamente. Deshacernos de lo que ya no nos sirve, soltar aquello a lo que estamos apegados y que ya no nos aporta a nuestro crecimiento y desarrollo. 

La verdadera libertad no es solo salir de Egipto…es salir de nuestra propias esclavitudes que nos limitan todos los días.

 
Jag Pesaj Jameaj
 
Claudia Vásquez de Tevah