El camino hacia la libertad: oportunidad 5.786

Recién empezamos el mes de Nisán o Aries y con él llega la oportunidad de sembrar intenciones para todo el año; llega el impulso, las iniciativas y la acción. En la Kabbalah se dice que Nisán es el mes de la libertad, ya que se recuerda la salida del pueblo hebreo de Egipto (estrechez/esclavitud) para ir a Israel (libertad de consciencia).

Desde hace 5.786 años que cuenta el calendario hebreo, establecido de acuerdo con la creación del hombre primordial, Adam Kadmon, hemos venido transitando la vida con la oportunidad de crear, compartir y relacionarnos con nuestro creador. Sin embargo, nos hemos encontrado con dificultades para asumir esta soberanía.

¡Hemos sido esclavos múltiples veces! ¿Por qué esclavos? ¿De quién? ¿Dónde? En nuestro pensamiento, principalmente, y es lógico caer en ello si constantemente nos sentimos abrumados por circunstancias difíciles, discusiones, problemas en el trabajo, condiciones de salud, escasez, etc.

Hemos caído muchas veces en los juegos del oponente, esa voz en nuestra cabeza que nos dice que todo va mal o que no somos suficientes, y aunque sabemos que está ahí no siempre somos capaces de eludirlo. Caemos en comportamientos repetitivos, desconectores o (auto)destructivos. Sin embargo, el error no es equivocarnos, sino pensar que estuvimos ahí solos, cuando en realidad HaShem siempre está con nosotros y nos entrega la energía para cada decisión y cada paso, incluso las que pensamos que no están bien.

El error tampoco es creer que debemos hacerlo bien a la primera o hacerlo siempre bien, sino quedarnos en el cómo hubiera sido. Sabemos que las equivocaciones nos traen enseñanzas, nos hacen fuertes y nos preparan para el camino de crecimiento espiritual.

Al mismo tiempo nos preguntamos: ¿existe una forma no dolorosa de vivir? Sí, cuando confiamos en nuestro creador y decidimos no quedarnos anclados en ese mal momento, esa enfermedad, esa ruptura, esa desilusión… Creer que el camino hacia la libertad es imposible es algo que aparece cuando la desesperanza se apropia de nosotros. El camino a la libertad llega cuando usamos nuestra consciencia para trascender esos momentos, aun cuando todavía no entendemos por qué sucedieron.

Debemos aprender a conectar con las cosas sublimes de la vida: observar un atardecer, contemplar la naturaleza, apreciar el abrazo de un ser querido, disfrutar una comida compartida, entre otras. Porque además estas cosas suceden en simultáneo.

Que se vuelva normal sentir la grandeza y la santidad detrás de cada una de estas experiencias y de cada una de estas emociones, las “buenas” y las que “no lo son”. Que se vuelva normal percibir a HaShem en cada momento y en cada lugar.

Que esta semana y todo este mes HaShem nos ayude a salir de Egipto y a transitar el camino hacia la libertad de conciencia, y que lo hagamos juntos con amor y shalom.

Con cariño,

Leah Salazar