Cuenta una parábola que un día la mentira y la verdad se encontraron.
La mentira dijo a la verdad:
– Buenos días, doña verdad.
Y la verdad fue comprobar si realmente era un buen día. Miró hacia arriba, no vio nubes de lluvia, solo había cúmulos algodonosos adornando el cielo, varios pájaros cantaban, y viendo que realmente era un buen día, respondió a la mentira:
– Buenos días, doña mentira.
– Hace mucho calor hoy, dijo la mentira.
Y la verdad, viendo que la mentira decía la verdad, se relajó.
La mentira entonces invitó a la verdad a bañarse en el río. Se quitó la ropa, saltó al agua y dijo:
– Venga doña verdad, el agua está deliciosa.
Y una vez que la verdad sin dudar de la mentira se quitó la ropa y se metió al agua, la mentira salió del agua y se vistió con las ropas de la verdad. A su vez, la verdad se negó a vestirse con las ropas de la mentira y como no tenia nada de que avergonzarse, salió desnuda caminando por la calle.

Y así, a los ojos de las personas, era más fácil aceptar la mentira vestida de verdad, que la verdad desnuda tal y como es.

Cordialmente,
Maestro Nicolás Rosenberg

Reflexión: El Poder de la gratitud

Estamos en los 10 días más negativos del año, cuya causa se remonta al episodio de los espías enviados por Moshé antes de entrar a la tierra prometida. Moshé manda a 12 espías para que hagan un reporte de la tierra de Israel, para preparar la entrada del pueblo.   El reporte de 10 de ellos es que “había gigantes” habitando la tierra, y eso no fue del gusto del pueblo y por eso lloraron.   Frente a su queja injustificada, El Creador dijo “ya que lloran sin motivo, entonces ahora les daré motivo para llorar”. Esta es la causa que perdiéramos el templo 2 veces: la falta de gratitud por lo que les estaba sucediendo, que era de por sí una bendición, causó que perdieran la bendición reservada para ellos en ese momento, y por tanto deban esperar otros 40 años para que entre la generación siguiente. De acuerdo a las enseñanzas del Rav Arush, sabemos que todo lo que sucede en nuestras vidas está guiado por la mano del Creador, y por tanto todo lo que nos sucede es para nuestro bien.  Esto significa que NO HAY MAL EN EL MUNDO, y que lo que nosotros experimentamos como “mal” es simplemente dolor o incluso una simple diferencia entre la realidad y nuestras expectativas, es simplemente algo que no nos gusta. Experimentar dolor se parece a cuando a uno le llenan la copa de una bebida que no nos gusta y estamos obligados a tomarla.  La bebida es buena pero nos desagrada el gusto, no la queremos tomar.  ¿Cómo hacemos para beber menos de esta copa?  Simple: agradecer.   Cuando alguien vierte bebida en tu copa pero no quieres tomar más de esa bebida, simplemente acostumbramos a decir “gracias” para que quien llena tu copa se detenga.  En la realidad espiritual sucede lo mismo: cuando agradecemos lo “malo” que nos sucede, entonces LA LUZ nos da menos de eso, porque entiende que aceptamos la realidad, que agradecemos por ella, y que por tanto no hay necesidad de más para que hagamos nuestra corrección. Lo inverso también es cierto, cuando El Creador nos da bendiciones que además saben bien, entonces se parece a cuando te llenan la copa de una bebida que te gusta, y entonces te la tomas completa y por lo tanto la Luz te dice ¿quieres más? Y uno contesta “si, por favor, muchas gracias”, y entonces la copa queda llena de nuevo. ¡Que tengamos llena nuestra copa de bendiciones! Cordialmente, Maestro Nicolás Rosenberg.