Aprendimos en la parashá de esta semana (Toldot), que el Patriarca Itzjak rezó para que su esposa Rivka, que era estéril, concibiera un hijo. Sus plegarias fueron escuchadas y después de 20 años de espera, Rivka tuvo mellizos.
La profundidad de este pasaje de la Torá tiene muchos secretos para nosotros:
  • Nosotros los seres humanos realmente no rezamos para cubrir nuestras necesidades, sino que tenemos necesidades y aflicciones para aprender a rezar y conectar con el Unico que puede oírme y ayudarme: Hashem.
  • Nunca hay que parar de rezar, dicen los sabios, que si existe una carencia es porque no se rezó por ella o se rezó muy poco.
  • Creer en la propia plegaria, sentir verdaderamente que mi sencilla y personal conversación con Dios, tiene el poder de cambiar mi vida actual, mi futuro y hacer milagros allí donde todo dice que es imposible.
Que esta semana esté plena de abundantes plegarias y la certeza que Hashem te escucha y está pronto a cumplir tus deseos del corazón.
Con cariño,
Maestra Claudia Vásquez