La conciencia tras los nuevos comienzos
Estamos iniciando un nuevo ciclo (un nuevo año administrativo) y eso nos lleva, de manera natural, a situarnos entre un ciclo que termina y otro que comienza. Son fechas en que solemos hacer balances, observamos el ciclo que se va, hacemos ajustes, revisamos el año en distintas perspectivas y proyectamos el que viene.
Y qué nos dice la Kabbalah respecto a los comienzos? Desde esta sabiduría podemos decir que cada nuevo momento llega limpio y que el “ahora” en sí mismo nace abierto.
Por supuesto que nosotros traemos información de lo vivido anteriormente pero el presente en sí mismo viene sin cargas. Y eso es lo que hace que el presente sea un espacio que aloja en sí el potencial de todas las posibilidades.
Esta comprensión amplía la idea de lo que significa empezar.
No comenzamos porque algo distinto aparezca afuera, sino porque dejamos de ocupar el presente con lo que ya fue. Porque es cuando el momento presente se despeja o mejor dicho, lo despejamos que aparece la posibilidad real de reorientar nuestra energía con mayor conciencia y guiados por nuestra Alma. (Spoiler: es muy difícil escuchar la sutil voz del Alma si tenemos el ruido del pasado resonando a nuestro alrededor)
Un nuevo comienzo no requiere borrar lo vivido ni negar el camino recorrido.
La Kabbalah no propone cortar con el pasado, sino permitir que las experiencias vividas se vuelvan abono y dirección para nuevos órdenes. Porque sabemos queridos kabbalistas que los cambios reales, profundos y permanentes ocurren gracias a Hashem y a nuestra autogestión y reordenamiento interno, no por eliminar o borrar capítulos anteriores.
Desde esta comprensión, no existen comienzos grandes o pequeños. No hay jerarquía entre una decisión íntima y un gran cambio visible. Cada cambio de dirección que hacemos, ya sea pequeño o grande, despliega ante nosotros un camino nuevo.
Y es por eso que un gesto interno, una nueva disposición, una presencia más clara en el ahora, son movimientos tan potentes y transformadores como cualquier acción externa.
Y es cuando entramos en esta conciencia de que cada nuevo comienzo es una decisión respecto al pasado, que contamos con un terreno especialmente fértil para sembrar: sembrar lo que necesita nuestra Alma, sembrar conciencia, sembrar espiritualidad, sembrar Luz en la Tierra.
Estamos en tiempos queridas y queridos en que es fundamental que reconozcamos qué semillas queremos nutrir y que nos comprometamos a cuidar con perseverancia, a priorizar y a recorrer con alegría y emunah esa ruta de cuidar nuestras decisiones y nuestras rutas, o dicho de otro modo, de hacer el trabajo interno.
Que Hashem guíe sus pasos y que cada mañana llene sus corazones de alegría y emunah para transitar cada uno de los día que nos trae de regalo este nuevo año.
Con mucho cariño.
María Magdalena Cuevas R.




