Quiero compartir contigo la idea de que el Altruismo es una Fuerza Luminosa Universal “Altruismo Puro” reconocible en todo lo creado, incluido el ser humano y que la práctica del meditar promueve que vaya emergiendo de manera natural esta fuerza en nosotros.
Este pensamiento nace de un sentimiento personal que he ido experimentando hace unos años y en forma gradual cada vez que termino una práctica de meditación, como si fluyera una bondad amorosa hacia todo, que me hace sonreír y me acerca a los demás. El altruismo también lo podemos llamar capacidad de dar o darse y pareciera operar como principio general del Universo.
¿Y de qué manera podemos atraer esa Fuerza Luminosa del Universo que nombro Altruismo puro?
Meditar y detenerse a sentir nuestra respiración, conectar con mi cuerpo y mi realidad presente y entrar en contacto con nombres sagrados como los 72 Nombres de Dios implica llevar adelante una actitud, una voluntad y un deseo de vivir de manera consciente la experiencia de la vida atrayendo Luz para compartir. Cuando meditamos en los Nombres de Dios entramos en un “modo de no saber y al mismo tiempo confiar” con una mente abierta a recibir ¿qué nos traerá esta vez? Lo sagrado de los Nombres de Dios es la Consciencia que irradia Luz. Y todo lo que aparece es nuevo y preciso, es una experiencia amorosa que te habla a ti y te hace entrar en un estado de querer compartir con bondad. La práctica meditativa es como la vida; siempre cambiante y sorprendente. Somos pequeños ante la fuerza de la vida y el poder que tenemos es decidir ocupar la voluntad de conectar, con humilde aceptación de lo que viene y desde el agradecimiento, dejarnos tomar por ese flujo constante de Luz y compartirla. Así la afectamos positivamente y ella nos renueva en amor. De este modo, entramos en un círculo virtuoso de conexión permanente y altruismo puro.
¡Bendita sea la Luz altruista que nos ama y quiere felices!
Afectuosamente,
Maestra Ana María Pérez Díaz




