Activando el canal de Luz que somos a través del Amor BH
Desde la sabiduría de la Kabbalah, cuando hablamos de la Luz Divina, hablamos de una fuerza superior -Hashem- que tiene infinitos atributos y entre ellos, una cualidad muy clara: el Deseo de Compartir, de entregarse, de expandirse sin límites. Esa Luz Infinita no se retiene, simplemente fluye, en lo que conocemos como Jesed de Hashem.
En tiempos de desafíos, nuestro cuerpo, nuestras emociones, pensamientos y acciones pueden -desde el piloto automático o de nuestro yetzer harrá-, llevarnos a un estado de contracción en el cual esa frecuencia y la Luz que trae consigo, se ven disminuidos respecto de su potencial de manifestación lumínica. Y es entonces -quizás- justamente ahí, que se encuentra una de las invitaciones más profundas para nuestra vida diaria: aprender a sintonizar nuestra Alma, a través de nuestro corazón, con esa misma frecuencia, atravesar esa contracción energética y espiritual, para conectar con el Amor.
Mantener el corazón conectado con el Amor no es una utopía lejana, sino una práctica viva, que se puede ejercitar y fortalecer día a día. Es recordar que podemos volver a Jesed —esa cualidad de bondad, de apertura y de amor incondicional que habita en lo más esencial de nuestro Ser- y ayudar, o mejor dicho ser cocreadores de la manifestación de Luz.
Jesed no es solo “ser amables”; es una forma de mirar la vida desde la abundancia, es encender el switch del canal que somos, confiando en que siempre hay algo bueno que podemos entregar, un servicio del Alma que podemos brindar desde el Amor.
Cuando nos conectamos con esa frecuencia, algo va cambiando dentro de nosotros. Dejamos de vivir desde la reacción o la preocupación, y comenzamos a responder desde un lugar más amplio, más consciente, más amoroso. Y ese estado interno inevitablemente se refleja afuera: en nuestras palabras, en nuestros vínculos, en la forma en que habitamos el mundo y también se refleja en el mundo que nos rodea como una consecución de causa y efecto.
Cada pequeño gesto de amor —una escucha sincera, un abrazo consciente, una palabra de apoyo, una presencia atenta— se convierte y nos activa entonces en un canal de Luz, y a su vez, nos ayuda, desde el Deseo de Compartir, a manifestar también esa Luz en nuestras Almas y en nuestras Vidas.
Y es que tal como decía el Rabino Jonathan Sacks Z´L ,basándose en las enseñanzas de la Tora: la gran paradoja del dar, es que mientras más (Amor) damos, más (Amor) se nos da.
Bendiciones y Amor Infinito para todos y el Todo!
Maestra Diana Yael Rubinstein Muchnik




