Conoce a tu Enemigo EGO.

¿Cómo se manifiesta mi EGO más frecuentemente en el día a día? ¿Cómo se concreta mi deseo de
querer recibir solo para mí?

• A menudo quiero tener la razón
• Me enojo cuando las cosas no son como las quiero/espero
• Deseo mayoritariamente ser escuchado/entendido/querido/aprobado/reafirmado/consentido
• Juzgo a los demás, critico, me quejo
• Caigo a menudo en modo “Víctima”, siento a veces que el mundo está contra mí o que las cosas generalmente no me resultan
• Estoy convencido que la gente no cambia
• Me cuesta ser generoso y dar con facilidad (tanto a mi familia y a los demás)
• Frecuentemente estoy interesado en mi propio bienestar, por eso, no me involucro en los problemas de los demás, con mis problemas ya tengo suficiente.
• Me cuesta pedir disculpas aunque sé que he cometido un error
• Me es difícil ser yo quien da el primer paso en una reconciliación
• Doy “demasiado”, pero en el fondo sé que lo hago para que me aprueben/quieran/apoyen
• Doy porque quiero algo de vuelta
• Antes de dar algo de mí, primero espero recibir
• Cuando alguien me hace algo que considero “mal” necesito devolverle la mano con una venganza
• Mayoritariamente me siento solo y mis relaciones con los demás no son del todo satisfactorias
• A veces siento que solo estoy preocupado de producir, pagar deudas y evitar que el caos entre en mi vida.
• Estoy muy preocupado por mi aspecto o por lo que dirán de mí, más que tener una vida sana y equilibrada, deseo ser admirado y reconocido.
• A menudo me siento muy culpable por alguna situación y vuelvo al mismo tema varias veces, aunque no quiera, llego a pensar que no puedo ser feliz

 

Identificando al Gran Oponente

1. Cierra los ojos. Viaja en tu mente hasta un momento en el que te sentiste una víctima, observa la situación, reconoce cuán enojado te sentías; cuán herido, abandonado, estafado, traicionado; cuanto odiaste al otro y a ti mismo por estar en esa situación. No importa hace cuánto tiempo sucedió, ni con quién sucedió, es más, si fue hace muchos años y aún lo recuerdas vívido, este es el mejor recuerdo para trabajar. Descríbelo con lujo de detalles.

2. ¿Cuál fue tu actitud de ese momento? ¿Te pusiste defensivo? ¿Sientes que aún estás atascado en esa situación? ¿Culpaste a otro, te sientes culpable tú? Describe tus sentimientos al respecto.

3. Ahora que tienes identificado al Oponente, ¿Qué sucederá cuando la situación te confronte nuevamente? ¿Cómo te enfrentarás al jefe desafiante, a la pareja que te abandona, al amigo que te traiciona? ¿Cómo enfrentarás a tus hijos cuando te pongan a prueba?

 

por: Maestra Claudia Vásquez

Reflexión: El Poder de la gratitud

Estamos en los 10 días más negativos del año, cuya causa se remonta al episodio de los espías enviados por Moshé antes de entrar a la tierra prometida. Moshé manda a 12 espías para que hagan un reporte de la tierra de Israel, para preparar la entrada del pueblo.   El reporte de 10 de ellos es que “había gigantes” habitando la tierra, y eso no fue del gusto del pueblo y por eso lloraron.   Frente a su queja injustificada, El Creador dijo “ya que lloran sin motivo, entonces ahora les daré motivo para llorar”. Esta es la causa que perdiéramos el templo 2 veces: la falta de gratitud por lo que les estaba sucediendo, que era de por sí una bendición, causó que perdieran la bendición reservada para ellos en ese momento, y por tanto deban esperar otros 40 años para que entre la generación siguiente. De acuerdo a las enseñanzas del Rav Arush, sabemos que todo lo que sucede en nuestras vidas está guiado por la mano del Creador, y por tanto todo lo que nos sucede es para nuestro bien.  Esto significa que NO HAY MAL EN EL MUNDO, y que lo que nosotros experimentamos como “mal” es simplemente dolor o incluso una simple diferencia entre la realidad y nuestras expectativas, es simplemente algo que no nos gusta. Experimentar dolor se parece a cuando a uno le llenan la copa de una bebida que no nos gusta y estamos obligados a tomarla.  La bebida es buena pero nos desagrada el gusto, no la queremos tomar.  ¿Cómo hacemos para beber menos de esta copa?  Simple: agradecer.   Cuando alguien vierte bebida en tu copa pero no quieres tomar más de esa bebida, simplemente acostumbramos a decir “gracias” para que quien llena tu copa se detenga.  En la realidad espiritual sucede lo mismo: cuando agradecemos lo “malo” que nos sucede, entonces LA LUZ nos da menos de eso, porque entiende que aceptamos la realidad, que agradecemos por ella, y que por tanto no hay necesidad de más para que hagamos nuestra corrección. Lo inverso también es cierto, cuando El Creador nos da bendiciones que además saben bien, entonces se parece a cuando te llenan la copa de una bebida que te gusta, y entonces te la tomas completa y por lo tanto la Luz te dice ¿quieres más? Y uno contesta “si, por favor, muchas gracias”, y entonces la copa queda llena de nuevo. ¡Que tengamos llena nuestra copa de bendiciones! Cordialmente, Maestro Nicolás Rosenberg.