¿DONDE ESTÁS, DONDE ESTÁ TU HERMANO?
Acabamos de reiniciar el ciclo de la lectura de la Toráh y en estos días nos tocó leer nuevamente la porción de Bereshit (Génesis), el inicio de todo. En esa porción, aparece la primera pregunta que HaShem le hizo a Adán – el primer hombre – y esa pregunta fue “¿Dónde estás?” o ¿Aieka? (en hebreo). Ocurre justo después de que Adán y Eva hubieran roto la prohibición de comer del Árbol del Conocimiento; que les reveló que “estaban desnudos” y ambos “se ocultaron”, temiendo que HaShem los descubriera.
Pero, ¿acaso alguien se puede ocultar de HaShem? ¿por qué HaShem le pregunta donde está, si es evidente que Él lo sabe todo?
La respuesta a esta pregunta nos la dió el Alter Rebe (Rab Schneur Zalman de Liadí) cuando estaba prisionero por el zar en Rusia, revelando que la pregunta de “¿Dónde estás?”, HaShem se la hace a cada persona, en cada generación y en todos los tiempos. Corresponde a la pregunta a cada uno de nosotros respecto a cuál es nuestra situación respecto a nuestra alma, dónde estamos espiritualmente y que hemos estado haciendo con nuestras vidas y con nuestras almas. Es la pregunta de “¿Qué has hecho con lo que Di-s te dio y con la misión de corrección que te encomendó?”
En esta misma porción de la Toráh, HaShem hace una segunda pregunta fundamental al ser humano. Le pregunta a Caín “¿dónde está tu hermano?”, justamente después de haber derramado su sangre, en el primer asesinato de la historia espiritual del ser humano. Nuevamente nos preguntamos por qué HaShem hace esta pregunta a Caín, quién responde evasiva y burlonamente, diciendo “No sé, ¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?”.
Esta semana te invitamos a escuchar cómo HaShem nos hace a cada uno estas dos preguntas continuamente. ¿Dónde estás? / ¿Dónde está tu hermano? Y a responder tomando conciencia, responsabilidad y acción en las respuestas.
Tomate seriamente la pregunta de adonde estás espiritualmente y qué tanto estás haciendo respecto a tus dones y tu misión. No te permitas ser complaciente, responde con sinceridad y asume nuevos desafíos de crecimiento, nuevas cosas que puedas dar de ti, para que este mundo sea un mundo mejor. Reflexiona, decide y actúa. Por otro lado, corrijamos la evasión de Caín y asumamos responsabilidad por nuestros hermanos, por los que marchan con nosotros en el camino. Somos guardianes espirituales unos de otros, y hasta que no asumamos esa labor, este mundo no estará completo.
En tiempos en que toda acción espiritual es esencial, aumenta tu compromiso, tus plegarias, tus actos de bondad, tu estudio de Toráh y kabbalah, tu recitación de salmos. Y no lo hagas solo por ti, dedica toda acción positiva y todo crecimiento a la corrección global de este mundo; entrégasela a HaShem para bien y beneficio del mundo, de la paz, de la sanación, de la liberación de todos los que sufren; de los hermanos en el camino que necesitan de tus plegarias y actos de bondad. Que la respuesta a HaShem de cada uno sea: ¡Hineni, HaShem. ¡Aquí estoy, para todos mis hermanos!
Con cariño,
Maestra Ximena Solar




