Para estudiar Kabbalah, nos enseñan los Maestros que deben hacerse preguntas, las grandes preguntas de la vida:
 
¿Por qué estoy aquí?
¿Cuál es el propósito de mi vida?
¿Por qué tengo los padres que tengo?
¿Por qué si tengo todas las cosas que tengo aun así no soy feliz?
¿Cuál es el sentido de tanto dolor en el mundo?

 
En Kabbalah, añaden los maestros que en preguntarme el por qué, está el recipiente para recibir las respuestas.
 
¿Cómo llegan las respuestas?
Primero nos enseñan los maestros que debemos crear la vasija. La pregunta nos movilizará, nos abrirá el corazón para activar el deseo verdadero de recibir la respuesta.
 
La forma en que vemos las cosas, tiene la habilidad de cambiar las cosas, cada respuesta que nos llega del Or Ein Sof (de la Luz Infinita) nos cambia la forma de ver la realidad y ese es el principio del cambio en nuestras vidas. En otras palabras, cuando entendemos la función de las cosas podemos modificar la realidad.
 
Requiere esfuerzo, constancia, dedicación y paciencia… por eso estudiamos Kabbalah para hacernos las preguntas y luego con ayuda de Hashem en su justo tiempo “Recibir” (kabbalah) las respuestas.
 
Mi deseo es que cada uno activa el verdadero deseo de recibir la Luz que nos conecte con las respuestas que nos lleven a la realización, tanto personal como colectiva.


Gabriel Silva,
Estudiante e Instructor de Kabbalah

Reflexión: El Poder de la gratitud

Estamos en los 10 días más negativos del año, cuya causa se remonta al episodio de los espías enviados por Moshé antes de entrar a la tierra prometida. Moshé manda a 12 espías para que hagan un reporte de la tierra de Israel, para preparar la entrada del pueblo.   El reporte de 10 de ellos es que “había gigantes” habitando la tierra, y eso no fue del gusto del pueblo y por eso lloraron.   Frente a su queja injustificada, El Creador dijo “ya que lloran sin motivo, entonces ahora les daré motivo para llorar”. Esta es la causa que perdiéramos el templo 2 veces: la falta de gratitud por lo que les estaba sucediendo, que era de por sí una bendición, causó que perdieran la bendición reservada para ellos en ese momento, y por tanto deban esperar otros 40 años para que entre la generación siguiente. De acuerdo a las enseñanzas del Rav Arush, sabemos que todo lo que sucede en nuestras vidas está guiado por la mano del Creador, y por tanto todo lo que nos sucede es para nuestro bien.  Esto significa que NO HAY MAL EN EL MUNDO, y que lo que nosotros experimentamos como “mal” es simplemente dolor o incluso una simple diferencia entre la realidad y nuestras expectativas, es simplemente algo que no nos gusta. Experimentar dolor se parece a cuando a uno le llenan la copa de una bebida que no nos gusta y estamos obligados a tomarla.  La bebida es buena pero nos desagrada el gusto, no la queremos tomar.  ¿Cómo hacemos para beber menos de esta copa?  Simple: agradecer.   Cuando alguien vierte bebida en tu copa pero no quieres tomar más de esa bebida, simplemente acostumbramos a decir “gracias” para que quien llena tu copa se detenga.  En la realidad espiritual sucede lo mismo: cuando agradecemos lo “malo” que nos sucede, entonces LA LUZ nos da menos de eso, porque entiende que aceptamos la realidad, que agradecemos por ella, y que por tanto no hay necesidad de más para que hagamos nuestra corrección. Lo inverso también es cierto, cuando El Creador nos da bendiciones que además saben bien, entonces se parece a cuando te llenan la copa de una bebida que te gusta, y entonces te la tomas completa y por lo tanto la Luz te dice ¿quieres más? Y uno contesta “si, por favor, muchas gracias”, y entonces la copa queda llena de nuevo. ¡Que tengamos llena nuestra copa de bendiciones! Cordialmente, Maestro Nicolás Rosenberg.