Una página en blanco tiene infinitas posibilidades
Empieza un nuevo año y nos preguntamos, quizás -una vez más-, cómo hacemos para que nuestra vida esté más alineada con la voluntad de nuestra alma, traducción de “tener una vida más satisfactoria”. Muchas veces hemos errado, nos hemos identificado con condicionamientos sociales y hemos tomado partidos. Y también nos hemos sentido culpables por ello, con suerte, cada vez menos. Sin embargo,una de las cosas más simples, y, al mismo tiempo, difícil de mantener en mente, es saber que en cada instante de tu vida tienes la oportunidad de volver a ser.
Esta última frase es clave para nuestro desarrollo espiritual y el crecimiento de nuestra alma, y, por supuesto, la Torá nos ilumina al respecto. En el libro de Shemot, cuando Hashem se le presentó a Moisés en la Zarza ardiente y le pidió que fuera a rescatar a su pueblo de Egipto, Moisés le preguntó sobre quién le diría al Faraón que era su Dios, y Él respondió “Ehyeh Ashér Ehyeh” (אֶהְיֶה אֲשֶׁר אֶהְיֶה).
El hebreo es un idioma interesante, no existe el tiempo presente del verbo “ser”, por lo que la traducción más aceptada de este nombre de Dios sería “seré el que seré” o su forma continua “estoy siendo el que estoy siendo”.
Si nos detenemos un momento y lo pensamos un poco, este nombre parece indicar que nuestro Dios creador, quien nos hizo a su imagen y semejanza, en cada momento se está creando, por lo tanto, nosotros también tenemos la posibilidad de crearnos en cada momento. Cada instante de nuestra vida es como una página en blanco, y, a su vez, presenta un potencial infinito.
Suena lindo, sin embargo, ¿cómo hacemos cuando caemos?, o, cuándo a pesar de nuestras intenciones pareciera que no podemos avanzar. Siempre recuerdo algo que hace muchos años me dijo un ex-compañero de trabajo, ahora amigo, “cuando los basquetbolistas van a saltar para encestar, primero flexionan las rodillas, porque cuando lo hacen pueden saltar más alto. Es decir, primero hay que bajar, para poder subir y crecer más”.
La Kabbalah no nos habla de la perfección y una quietud perpetua, por el contrario, nos habla de infinitas posibilidades, de bajar para subir, de esforzarnos para merecer, de vaciar para llenar y de destruir para crear. Y la mejor parte, es que somos siempre nosotros quienes tenemos el lápiz en la mano para escribir ese relato que se parece más a nosotros.
Entonces volvemos al principio, ¿cómo hacemos para que esa historia donde estamos “siendo” sea lo más cercana a la voluntad de nuestra alma? La respuesta más evidente es cuando nos acercamos a Hashem, cuando decidimos ser una unidad con Él, pareciéndonos a Él, hablanco con Él, usando nuestros dones para compartir y cuando servimos sin importar a quién.
Que Dios nos ayude a elegir bien, de aceptar el vacío para poder llenarlo, de recibir para compartir, de destruir (el ego) para crear, de parar para avanzar, de bajar para subir y de soltar para ser.
¡Shaná Tová Umetuká! ¡Feliz año 5787, queridos compañeros kabbalistas!
Con mucho cariño,
M. Guía Leah Salazar




