El tiempo de recibir con alegría

 

Hay momentos en que el trabajo espiritual se trata de hacer.

 

Revisar, ordenar, reparar, mirar lo que debemos corregir, arrepentirnos, pedir perdón, tomar decisiones y reconocernos con humildad ante el Creador y ante nosotros mismos.

 

Y hay otros momentos en que el movimiento cambia.

 

Sucot llega después de uno de los períodos más hermosos e intensos del calendario hebreo. Rosh Hashaná abre el proceso de juicio y revisión; los días siguientes nos llevan hacia la teshuvá, a volver, corregir y reparar; y en Yom Kipur se sella aquello que ha sido determinado para el nuevo ciclo.

 

Y después de todo ese recorrido, llega Sucot.

 

Desde la mirada cabalística, Sucot es el momento en que aquello que nos ha sido otorgado comienza a descender y a tomar forma en nuestra realidad.

Ya no estamos principalmente frente al Creador siendo juzgados. Entramos bajo la sucá y nos disponemos a recibir.

 

Y se nos pide hacerlo con alegría.

 

Sucot es Zman Simjateinu, el tiempo de nuestra alegría.

 

Esto me parece hermoso de Sucot: la alegría no viene solamente porque vamos a recibir o porque ya estamos recibiendo.

 

La alegría es parte de la manera en que recibimos.

 

Cuando comienza Sucot todavía no sabemos cómo se va a manifestar durante el año aquello que nos ha sido otorgado.

Y aun así, celebramos.

 

No porque sepamos que todo va a ocurrir como queremos o como se lo pedimos a Di’s, sino porque ya hicimos la parte que nos correspondía y confiamos en que recibiremos exactamente aquello que necesitamos.

Y quizás ahí está una de las claves de Sucot: poder pasar de la revisión a la confianza. De hacer nuestra parte a permitirnos recibir. Y recibir no desde la expectativa de que las cosas ocurran como queremos, sino desde la alegría de saber que algo nuevo comienza a desplegarse para nosotros y que trae consigo lo que necesitamos para seguir creciendo, aprendiendo y acercándonos a Hashem.

 

Después del juicio, la revisión y la teshuvá, Sucot nos lleva

al tiempo de recibir y de hacerlo con alegría.

 

Con mucho cariño,

Maestra María Magdalena Cuevas.