Somos luz. Somos parte de La Luz. El Creador nos ha hecho a imagen y semejanza con muchos fines, uno de esos querer estar en luz con La Luz. Ansiamos al Padre. Trabajamos por volver a Él día a día, vida tras vida. Por eso y más, Hashem nos ama sin condiciones. No hay manera de que no esté lleno de amor por su creación, a pesar de que ésta constantemente duda de su existencia y eternidad. ¡Qué bueno que eso pase! Porque si bien es cierto es tremendamente doloroso estar desconectado de nuestro Padre, es eso mismo lo que le da sentido a nuestro trabajo en la tierra. Debemos, poco a poco, ir recordando nuestra esencia luminosa, perfecta y bondadosa. Tenemos que asumir que la oscuridad no existe; sino la falta de luz. Así como nos encandilamos al prender la luz de la casa cuando estaba oscura, también puede que nos encandilemos al acercarnos a Hashem cuando hemos estado tristes o enojados. Sin embargo, es esa restricción la que nos permite seguir adelante viendo y disfrutando de su energía luminosa que perfectamente podría enceguecernos, pero que, al contrario, nos permite verlo a Él. Avancemos con certeza, alegría y amor. No hay nada malo más adelante, sólo Luz y Verdad.
¡Volvamos a la Luz, amigos! Y para eso los invito a meditar en el nombre de Di-s número 1 “Retornar al momento de la Creación”.

Un abrazo,
Maestra Guía Natalia Carretier

