Vivimos en un mundo que cada vez parece más inseguro; desde guerra comercial entre países que provocan recesiones hasta noticias de delincuencia y robos de todo tipo abundan en estos días, desde robo con violencia hasta organizaciones que timan gente aprovechándose de su codicia.

El resultado común es la pérdida, que no es otra cosa que dejar de recibir, en lugar de recibir con continuidad, que para eso vinimos a la tierra.

¿Y por qué sucede?. La pérdida material es meramente un trueque entre algo que valoras y tu vida. Es el tipo de cambio entre virtudes y transgresiones que corrige el balance del alma, dejándolo en cero en vez de en negativo. 

Fallamos en ver nuestras transgresiones, y además el tiempo pareciera suavizarlas y por tanto, nos olvidamos. Como fallamos en ver nuestras transgresiones, no encontramos sentido cuando sufrimos una pérdida material. Es ahí cuando entra en juego la palabra “por qué” en Hebreo.

En Hebreo el término más común de “por qué” se dice LAMA. LAMA quiere decir “LE MA”, es más un “para qué” que un “por qué”. También existe el término YADÚA, que se refiere a entender el por qué, la causa, el hecho que originó el problema, pero este término tiene muy poco uso. 

La verdad es que es muy difícil para nosotros, que vivimos cegados por nuestros 5 sentidos, que podamos ver el por qué de una pérdida, que transgresión la causó. Lo que sí podemos llegar a ver es el “para qué”; qué debo cambiar dentro de mí para que la pérdida tenga sentido.

 

Afectuosamente,

Maestro Nicolás Rosenberg

Reflexión: El Poder de la gratitud

Estamos en los 10 días más negativos del año, cuya causa se remonta al episodio de los espías enviados por Moshé antes de entrar a la tierra prometida. Moshé manda a 12 espías para que hagan un reporte de la tierra de Israel, para preparar la entrada del pueblo.   El reporte de 10 de ellos es que “había gigantes” habitando la tierra, y eso no fue del gusto del pueblo y por eso lloraron.   Frente a su queja injustificada, El Creador dijo “ya que lloran sin motivo, entonces ahora les daré motivo para llorar”. Esta es la causa que perdiéramos el templo 2 veces: la falta de gratitud por lo que les estaba sucediendo, que era de por sí una bendición, causó que perdieran la bendición reservada para ellos en ese momento, y por tanto deban esperar otros 40 años para que entre la generación siguiente. De acuerdo a las enseñanzas del Rav Arush, sabemos que todo lo que sucede en nuestras vidas está guiado por la mano del Creador, y por tanto todo lo que nos sucede es para nuestro bien.  Esto significa que NO HAY MAL EN EL MUNDO, y que lo que nosotros experimentamos como “mal” es simplemente dolor o incluso una simple diferencia entre la realidad y nuestras expectativas, es simplemente algo que no nos gusta. Experimentar dolor se parece a cuando a uno le llenan la copa de una bebida que no nos gusta y estamos obligados a tomarla.  La bebida es buena pero nos desagrada el gusto, no la queremos tomar.  ¿Cómo hacemos para beber menos de esta copa?  Simple: agradecer.   Cuando alguien vierte bebida en tu copa pero no quieres tomar más de esa bebida, simplemente acostumbramos a decir “gracias” para que quien llena tu copa se detenga.  En la realidad espiritual sucede lo mismo: cuando agradecemos lo “malo” que nos sucede, entonces LA LUZ nos da menos de eso, porque entiende que aceptamos la realidad, que agradecemos por ella, y que por tanto no hay necesidad de más para que hagamos nuestra corrección. Lo inverso también es cierto, cuando El Creador nos da bendiciones que además saben bien, entonces se parece a cuando te llenan la copa de una bebida que te gusta, y entonces te la tomas completa y por lo tanto la Luz te dice ¿quieres más? Y uno contesta “si, por favor, muchas gracias”, y entonces la copa queda llena de nuevo. ¡Que tengamos llena nuestra copa de bendiciones! Cordialmente, Maestro Nicolás Rosenberg.