AMOR Y GRATITUD

AMOR Y GRATITUD

Nos enseña la #Kabbalah que Todo lo que el creador hace, emana de su amor, que es inconmensurable e inagotable, mayor a todo el amor en el mundo

Ahora, ¿cómo nos conectamos con el amor que tiene El por nosotros? ¿Cómo construyo nuestra relación con Él bajo una mirada positiva, de certeza y de-satisfacción? Respuesta: practicando y construyendo #gratitud.

Los actos de bondad construyen amor y confianza en una relación. Pero para que los lazos de amor se fortalezcan, estas acciones de bondad deben ser reconocidos, valorados y agradecidos. Si la bondad se da por descontada y el receptor no es agradecido, no se realiza ningún depósito emocional y las dos partes perderán la oportunidad para acercarse.

Es tan importantes queridos amigos espirituales, trabajar la conciencia y recordar que TODOS somos receptores de una increíble abundancia de regalos del creador: nuestra vida, nuestra visión, nuestras piernas, nuestros hijos, nuestra ropa, nuestros hogares, nuestra comida, cada respiro que damos… La verdad es que es una lista infinita.

 El problema es que, a menudo, damos las innumerables bendiciones de Dios por descontado y olvidamos que somos receptores de su mirada de preciosos regalos. Para sentir su amor por nosotros, debemos realizar una pausa consciente y apreciar las demostraciones infinitas y constantes de ese amor. Al reconocer su involucración permanente en nuestra vida, tanto pasada como presente, podemos construir un contexto de amor para nuestra relación con #Dios.

El nombre de dios N° 12: he he ayin. Nos conecta con el amor incondicional.

Nombres de Dios Amor Incondicional Kabbalah Hei Hei Ayin

Con mucho cariño, Esther Valenzuela.

ELIGE LA BENDICIÓN

La mente humana tiene un comportamiento reflejo o automático que es esencial vencer como parte de nuestro #caminoespiritual: centrarnos primero y cómo lo más importante, en lo que falta, lo que falla, el error. Si le permitimos a nuestra alma animal centrarse permanentemente en este enfoque, estamos condenados a cultivar todo lo que entorpece el camino de nuestra alma: tristeza, envidia, celos, frustración, desesperanza, insatisfacción… Y la lista suma y sigue.

Esta semana te queremos invitar a un ejercicio esencial. Rompe el automatismo de tu mente centrada en la falta y permítele a tu conciencia abrirse a las innumerables fuentes de bendición que El Creador te regala permanentemente. Dentro de ti, en ti y a tu alrededor estás lleno de regalos, bendiciones y milagros constantes. En lo evidente y en lo que está oculto, en lo presente y en lo potencial, en lo positivo, y en lo que aparentemente no lo es: en todo hay bendiciones para ti; si estás disponible a ir más allá de tu respuesta automática.

Un corazón abierto a reconocer el amor infinito con el que Su #Creador le regala vida y bendición permanentes; y una actitud de gratitud constante te hará más sencillo el camino. HaShem ya le dio las claves para todos nosotros a Moshé: elige la vida, el bien y la bendición. Esta semana, tú mismo, elige ver en profundidad la vida, el bien y la bendición que HaShem pone ante ti a cada momento, y tu vida dará el giro que necesitas.

Que tengamos todos la bendición de elegir la bendición, esta semana y siempre; para el bien de toda la Creación y alegrar a nuestro Creador con parte de toda la gratitud que se merece. Que tengas una semana de bendiciones

La función de las coincidencias

Decir que las coincidencias son mensajes codificados provenientes de la inteligencia no circunscrita, plantea a la vida como una novela de misterio. Presta atención, busca pistas, descifra su significado y, al final, la verdad será revelada. En muchos sentidos, eso es exactamente lo que pasa. Después de todo, la vida es el misterio más grande.

Lo que hace que la vida sea misteriosa es que nuestro destino parece estar oculto para nosotros; sólo al final de la existencia estaremos en posición de mirar hacia atrás y ver el camino recorrido. En retrospectiva, la historia de nuestra vida parece perfectamente lógica. Es fácil seguir el hilo de continuidad alrededor del cual hemos trenzado nuestras experiencias. Incluso ahora, en cualquier punto que te encuentres de tu vida, puedes mirar hacia atrás y ver con cuánta naturalidad ha fluido tu vida de un hito a otro, de un lugar o empleo a otro, de un conjunto de circunstancias a otro completamente diferente. Observa cuan sencillo pudo haber sido para ti, de sabido hacia dónde conducía tu camino. La mayoría se pregunta: «¿Por qué me preocupaba tanto? ¿Por qué fui tan duro conmigo, con mis hijos?»
Si pudiéramos vivir en el nivel de la mente todo el tiempo no necesitaríamos esperar a ver en retrospectiva para conocer las grandes verdades de la vida. Las sabríamos de antemano. Participaríamos en la creación de la aventura de nuestra vida. El camino sería evidente y no necesitaríamos señales, pistas ni coincidencias.

Sin embargo, la mayoría no vive en el nivel del alma. Por eso, lo único que puede mostrarnos la voluntad del Universo son las coincidencias. Todos hemos experimentado coincidencias en nuestra vida. La palabra misma describe perfectamente su significado: «co» significa con; «incidencia» significa suceso. Así pues, las coincidencias son sucesos que ocurren con otros acontecimientos, dos o más sucesos que pasan al mismo tiempo. Como la experiencia de la coincidencia es universal, la mayoría tendemos a restarle importancia. Son momentos extraños de la vida que nos maravillan y olvidamos al poco tiempo.

Las coincidencias son mucho más que una fuente de diversión. Una coincidencia es una pista que nos indica la intención del espíritu universal y, como tal, es rica en significados. Algunas personas utilizan la frase «coincidencia significativa», al hablar de sucesos que ocurren al mismo tiempo y que tienen algún significado especial para quien los experimenta. Sin embargo, creo que la frase «coincidencia significativa» es redundante, pues todas las coincidencias los son. Si no fuera así, no existirían. El hecho mismo de que ocurran ya es significativo, sólo que a veces somos capaces de entender su significado y otras no.

¿Qué significan las coincidencias? La parte más profunda de tu ser lo sabe» pero hay que atraer ese conocimiento a la superficie. El significado no proviene de la coincidencia misma sino de ti, de la persona que la experimenta. De hecho, sin nuestra participación, ningún suceso tendría significado, el Universo entero carecería de significado. Somos nosotros quienes damos significado a los acontecimientos y lo hacemos a través de la intención. Las coincidencias son mensajes del ámbito no circunscrito que nos indican cómo actuar para hacer que nuestros sueños —intenciones— se manifiesten. Así pues, primero debes tener una intención y entonces ponerte en contacto con tu ser espiritual. Sólo entonces podrás utilizar las coincidencias para satisfacer tus intenciones.

Tener una intención es fácil, tan fácil como formular un deseo. Ser más espiritual es difícil. Muchas personas que se creen espirituales no se han sumergido aún en el vasto océano de la fuerza espiritual; más bien, nadan en la superficie alejadas de las profundidades de la experiencia universal.

Milagros en el mundo real

Los milagros son un fenómeno real. En todas las tradiciones se habla de milagros, pero cada una utiliza un lenguaje diferente. Decimos que un suceso es milagroso cuando el resultado deseado se manifiesta de manera sorprendente: queremos sanar de una terrible enfermedad, adquirir riquezas materiales o hallar nuestro objetivo. Cuando esto sucede, decimos que es milagroso. Alguien tiene una intención, un deseo o un pensamiento y entonces eso ocurre. Un milagro es un ejemplo dramático de lo que pasa cuando una persona es capaz de aprovechar el ámbito espiritual, y de aplicar una intención para manifestar su destino.

Déjame darte un ejemplo de una notable coincidencia. David estaba enamorado de una mujer llamada Joanna. El la amaba profundamente, pero no estaba seguro de querer comprometerse y casarse. Finalmente, decidió que la llevaría a un parque y que ahí se le declararía. Todavía recelaba del compromiso, pero esa mañana, al despertar, se sintió invadido por una sensación de paz, de que todo estaría bien. David extendió el mantel sobre el pasto y mientras reunía el valor para formular la pregunta, pasó sobre ellos un avión con un cartel publicitario. Joanna volteó a verlo y preguntó: «¿Qué dirá el letrero?» Sin pensarlo, David contestó: «Dice: ‘Joanna, ¿quieres casarte conmigo?’» Ambos miraron con más cuidado y en efecto el letrero decía: «Joanna, ¿quieres casarte conmigo?» Ella se echó en sus brazos, se besaron y, en ese momento, David supo que casarse con ella era lo mejor que podía hacer. Al día siguiente leyeron en el periódico que otra persona se había declarado a su novia Joanna con un letrero en el parque; el avión pasó en el momento justo para David. Esta notable coincidencia fue una pista, un milagro, que le indicaba a David su futuro. Ellos siguen felizmente casados hasta ahora.

Las personas que no se interesan en la espiritualidad atribuyen esta clase de sucesos a la suerte. Creo que la suerte, al menos como normalmente la entendemos, no tiene nada que ver con esto. Lo que la mayoría llama suerte no es nada más ni nada menos que la aplicación de la sincronicidad en el cumplimento de nuestras intenciones. Luis Pasteur, el científico que descubrió que los microbios pueden provocar enfermedades, afirmó: «El azar favorece a la mente preparada». Esto puede trasladarse a una sencilla ecuación: «Oportunidad + Preparación = Buena suerte». A través de las lecciones del sincrodestino, es perfectamente posible adoptar un estado de ánimo que permita ver que en la vida existen momentos oportunos y que cuando los identificamos y aprovechamos, pueden cambiar todo. «Suerte» es la palabra que utilizamos en el mundo moderno para nombrar lo milagroso.

Así pues, sincronicidad, coincidencia significativa, milagro o buena suerte, son distintas formas de referirse al mismo fenómeno. Como hemos visto, la inteligencia del cuerpo se manifiesta a través de la coincidencia y la sincronicidad. También la inteligencia más amplia de la naturaleza y el ecosistema —la gran red de la vida— y la inteligencia fundamental del Universo.

Cuando empezamos a considerar las coincidencias como oportunidades, cada una adquiere significado. Cada coincidencia se convierte en una oportunidad para la creatividad. Cada coincidencia se convierte en una oportunidad para convertirte en la persona que el Universo quiere que seas.

Esta es la verdad última del sincrodestino: la suma total del Universo está modificándose para crear tu destino personal. Para ello utiliza «conexiones no circunscritas y no causales».

¿Qué son las conexiones no causales? Si analizamos todos los sucesos inconexos de nuestra vida, todos tienen una historia entrelazada con un destino personal. No causal significa que los sucesos están relacionados entre sí, pero no por una, relación directa de causa y efecto, por lo menos en la superficie. Son no causales sin causa. Volvamos al ejemplo que mencioné en el primer capítulo: ¿qué tiene que ver que Lady Mountbatten apreciara a mi padre con el hecho de que yo leyera a Sinclair Lewis, o que mi amigo Oppo me inspirara? No existe conexión excepto porque forman parte de mi historia individual, la cual me condujo a mi destino particular. Ninguno de estos acontecimientos provocó los demás. Lady Mountbatten no ordenó a mi padre que me diera un libro de Sinclair Lewis; sin embargo esos dos sucesos actuaron conjuntamente para moldear mi destino. Todos estaban conectados en un nivel más profundo.

Es imposible imaginar siquiera la complejidad de las fuerzas que están detrás de cada acontecimiento de nuestras vidas. Existe una combinación de coincidencias; el ámbito no circunscrito teje la red del karma o destino, para crear la vida personal de cada individuo, tu vida o mi vida. La única razón por la que no experimentamos la sincronicidad en nuestra vida diaria es porque no vivimos desde el nivel en donde está ocurriendo. Normalmente percibimos sólo relaciones de causa y efecto: esto causa eso, que causa esto otro, que causa aquello: trayectorias lineales. Sin embargo, debajo de la superficie ocurre algo más. Existe toda una red de conexiones, invisibles para nosotros. Cuando se hacen evidentes, vemos cómo nuestras intenciones están entretejidas en esta red, que es contextual, condicional, holística y rica, a diferencia de nuestra experiencia superficial.

Con frecuencia caemos en comportamientos rutinarios; seguimos los mismos patrones y actuamos de manera predecible, día tras día. Programamos nuestra mente y sólo continuamos poniendo un pie delante del otro. ¿Cómo podrían ocurrir milagros si simplemente marchamos mecánicamente por la vida, sin pensar ni estar conscientes? Las coincidencias son señalamientos en el camino que atraen nuestra atención hacia algo importante de nuestras vidas, atisbos de lo que ocurre más allá de las distracciones cotidianas. Podemos ignorar esas señales y seguir adelante o podemos prestarles atención y vivir el milagro que está esperándonos.

Cuando estaba concluyendo mi formación como médico, supe que me especializaría en neuroendocrinología, el estudio del funcionamiento de las sustancias químicas del cerebro. Desde entonces sabía que ése es un lugar donde la ciencia y la conciencia se tocan; quería explorarlo. Solicité una beca para estudiar con uno de los endocrinólogos más prominentes del mundo. Este respetado científico estaba realizando investigaciones dignas del premio Nobel y ansiaba poder aprender de él. Entre miles de solicitantes, fui uno de los seis elegidos para trabajar con él, ese año.

Poco después de que empezamos, percibí que su laboratorio tenía más que ver con la gratificación del ego que con la verdadera ciencia. Los técnicos éramos tratados como máquinas y se esperaba que produjéramos trabajos de investigación en serie, listos para publicarse. Aquello era tedioso y frustrante. Era terrible y decepcionante trabajar con alguien tan famoso, tan respetado y sentirse tan desdichado como me sentía. Había asumido muy ilusionado el puesto, pero no hacía nada más que inyectar sustancias químicas a las ratas, todo el día. Cada mañana revisaba la sección de anuncios clasificados del periódico Boston Globe, consciente de mi desilusión pero pensando que el camino que estaba siguiendo era el único posible.

Recuerdo haber leído un pequeño anuncio de un puesto en la sala de emergencias de un hospital local. De hecho, cada mañana, cuando abría el periódico, veía ese pequeño anuncio. Aunque lo hojeara rápidamente, siempre lo abría en la misma página, en el mismo sitio. Lo veía e inmediatamente lo sacaba de mi mente. En el fondo me imaginaba a mí mismo trabajando en esa sala de emergencias y ayudando a las personas en vez de seguir inyectando ratas, pero mi sueño había sido obtener esa beca con el renombrado endocrinólogo.

Un día, ese endocrinólogo me trató de manera cruel y degradante. Discutimos y salí a la sala e espera para calmarme. Sobre la mesa estaba el Boston Globe abierto en la página del pequeño nuncio, ese mismo anuncio que había estado ignorando durante semanas. La coincidencia era demasiado evidente como para ignorarla. Todo cayó finalmente en su lugar. Supe que estaba en el lugar equivocado haciendo las cosas equivocadas. Estaba harto de la rutina, del ego de ese endocrinólogo, de las ratas, del sentimiento de no estar haciendo lo que mi corazón quería hacer. Regresé a la oficina y renuncié. El endocrinólogo me siguió al estacionamiento gritando a los cuatro vientos que mi carrera estaba acabada, que él se encargaría de que nadie me contratara.

Con su voz retumbando todavía en mis oídos, subí a mi auto, fui directamente a aquella pequeña sala de emergencia, solicité el puesto y empecé a trabajar ese mismo día. Por primera vez pude tratar y ayudar a personas que realmente estaban sufriendo; por primera vez en mucho tiempo me sentí feliz. El anuncio del Boston Globe me había hecho señas durante semanas, pero las había ignorado. Finalmente me di cuenta de la coincidencia y pude cambiar mi destino. Aunque parecía que el trabajo de laboratorio era lo que había deseado toda mi vida, el hecho de prestar atención a esta coincidencia me permitió romper con mis patrones habituales. Era un mensaje sólo para mí, una señal personalizada. Todo lo que había hecho hasta ese momento eran preparativos para ese cambio. Algunos pensaron que la beca misma había sido un error, pero si no la hubiera obtenido tal vez no habría estado en Boston. Y si no hubiera estado trabajando en el laboratorio del endocrinólogo, tal vez no habría visto ese anuncio y nunca hubiera escuchado el llamado de mi corazón. Tuvieron que ocurrir muchas cosas para que esta parte de mi vida se desarrollara como lo ha hecho.

De acuerdo con un poema de Rumi, uno de mis literatos y filósofos favoritos, «ésta no es la realidad real. La realidad real está detrás del telón. En verdad no estamos aquí; ésta es nuestra sombra». Lo que experimentamos como realidad cotidiana es sólo una representación de sombras. Detrás del telón está un alma viviente, dinámica e inmortal, que está más allá del tiempo y el espacio. Si actuamos desde ese nivel, podemos influir conscientemente en nuestro destino. Esto ocurre a través de la sincronización de relaciones, aparentemente no causales, que dan forma a un destino.

De aquí el sincrodestino. En el sincrodestino participamos conscientemente en la creación de nuestras vidas, por medio del entendimiento del mundo que está más allá de nuestros sentidos, el mundo del alma.

La coincidencia del Universo

Nada existiría, absolutamente nada, de no haber sido por una notable serie de coincidencias. Una vez leí un artículo en el que un físico describía el Big Bang que dio origen a nuestro Universo. En ese momento, el número de partículas que se crearon fue ligeramente mayor al número de antipartículas. Las partículas y las antipartículas chocaron y se aniquilaron entre sí llenando el Universo de fotones.

Debido al desequilibrio inicial, hubo algunas partículas que sobrevivieron a la aniquilación, y éstas dieron origen a lo que conocemos como mundo material. Tú, yo y el resto del Universo —incluyendo estrellas y galaxias— somos restos del momento de la creación. El número total del partículas que quedaron es de 10m (esto es, el número 1 seguido por 80 ceros). Si el número de partículas hubiera sido un poco mayor, las fuerzas gravitacionales hubieran forzado al joven Universo a colapsarse en sí mismo formando un enorme hoyo negro, lo que significa que no habría tú) yo, estrellas ni galaxias. Si el número de partículas de materia hubiera sido un poco menor, el Universo se habría expandido tan rápidamente sin opción para que las galaxias se formaran como lo hicieron.

Los primeros átomos fueron de hidrógeno. Si la poderosa fuerza que sostiene el núcleo de un átomo hubiera sido un poco más débil, el deuterio —estado por el que atraviesa el hidrógeno antes de convertirse en helio— no habría existido y el Universo hubiera continuado siendo hidrógeno puro. Si, por otra parte, las fuerzas nucleares hubieran sido un poco más fuertes, todo el hidrógeno se habría quemado rápidamente, dejando a las estrellas sin combustible. Así pues, tal como las fuerzas gravitacionales necesitaban tener exactamente la fuerza que tuvieron, las fuerzas electromagnéticas que mantienen los electrones en su lugar, necesitaban ser exactamente como fueron, ni más fuertes ni mas débiles, para que las estrellas se convirtieran en supernovas y los elementos pesados se desarrollaran.

El proceso del carbono y del oxígeno, esenciales para el crecimiento de organismos biológicos, requirió y requiere muchas coincidencias desde el momento del Big Bang. El hecho de que tú y yo existamos, y que el Universo, las estrellas, las galaxias y los planetas existan, ¡es un suceso muy improbable! ¡Una absoluta coincidencia! Un milagro que se remonta al principio del tiempo.

De haber podido ver el Universo en un momento determinado de esa época, hubiera sido imposible distinguir el patrón general que estaba desarrollándose. Cuando las estrellas se estaban formando, no habríamos podido imaginar a los planetas, por no mencionar a las jirafas, las arañas, las aves y los humanos. Cuando el espermatozoide se unió al óvulo para crear al ser humano que eres ahora, nadie podía haber imaginado la increíble historia de tu vida, las fantásticas vicisitudes de tu pasado, las personas que conocerías, los hijos que tendrías, el amor que generarías, la huella que dejarías en este mundo. No obstante, aquí estás, una prueba viviente de los milagros cotidianos. El hecho de que no podamos ver los milagros como vemos los trucos de magia, con su gratificación instantánea, no significa que no estén ocurriendo. Muchos milagros necesitan tiempo para revelarse y poder ser apreciados.

Voy a contarte otro ejemplo de mi vida para ilustrar el funcionamiento pausado de la sincronicidad. Todo empezó cuando tenía diez u once años, un día en que mi padre nos llevó a mi hermano y a mí a ver un partido de criquet, entre la India y las Indias Occidentales. Los países del (Caribe tenían maravillosos jugadores de criquet; algunos podían lanzar la pelota a 95 millas por hora. Las Indias Occidentales estaban apaleando a India por cinco carreras, lo que es un desastre en criquet. Fue entonces que entraron en escena dos jóvenes jugadores. Para proteger su privacía, los llamaré Saleem y Mohán.

Estos jugadores eran sorprendentes. Refinaron el juego, defendieron cada pelota y anotaron «sixers» una y otra vez. Gracias a ellos, el equipo hindú ganó este juego imposible. Las celebraciones casi terminan en motín; la gente quemó los palos de criquet. Para mi hermano y para mi, estos dos jugadores se convirtieron en héroes. Todo lo que hadamos era soñar en d criquet Formamos un club de este deporte, y empezamos un. álbum de recortes para coleccionar información sobre Mohán y Saleem.

Cuarenta años después, en compañía de tres amigos viajaba por Australia. Era imposible tomar un taxi hacia el aeropuerto, porque estaban saturados debido a un partido de criquet entre los equipos de Australia y las Indias Occidentales. Tampoco siquiera podíamos rentar un auto porque todos estaban alquilados. Finalmente, el portero del hotel nos dijo que había una limusina que iba rumbo al aeropuerto; había otras personas en ella, pero estaban dispuestas a compartirla. Nos sentimos afortunados por conseguir el aventón y nos subimos al vehículo. En él estaban una mujer llamada Kamla y un hombre. Durante el camino al aeropuerto escuchamos al chofer gritar una y otra vez, y nos preguntamos qué estaría ocurriendo. Nos dijo que las Indias Occidentales estaban vapuleando al equipo australiano. En ese momento mi mente se inundo totalmente con los recuerdos de aquel juego de mi infancia. Fue un sentimiento tan increíble que no pude evitar comentarlo con los demás pasajeros. Aunque había ocurrido varias décadas atrás, aún podía relatarlo con detalle.

Cuando finalmente llegamos a la taquilla del aeropuerto, el agente le dijo a Kamla que su vuelo estaba programado para el día siguiente. ¡Ella se había equivocado de fecha! Preguntó si había boletos para ese día, pero todos los vuelos estaban vendidos. Luego llamó a su hotel para reservar otra noche, pero éste también estaba lleno debido al juego de criquet. Nosotros le sugerimos que nos acompañara a Brisbane. Uno de mis amigos le habló de la combinación de improbabilidades, de que las coincidencias son pistas que nos indican la voluntad del Universo. Ella terminó subiéndose a nuestro vuelo. En el avión, un pasajero hindú que estaba sentado a mi izquierda, me reconoció y sacó un ejemplar de uno de mis libros, «Las siete leyes espirituales del éxito». Me pidió que se lo autografiara y yo le pregunté su nombre.

—Ramu —contestó.
—Bien, Ramu, ¿cómo te apellidas?
—Menon —contestó.
—No eres hijo de Mohán Menon, ¿o sí?
Él contestó que sí.

¡Mohán Menon había sido mi héroe décadas atrás en ese partido de criquet! Hablé con Ramu durante más de dos horas. Estaba totalmente sobrecogido por la emoción. Para mí, era como estar hablando con el hijo de Babe Ruth. Le pregunté si jugaba criquet y me contestó que ya no, pero que en su momento había alternado con algunos excelentes jugadores. Cuando le pregunté con quiénes, él contestó: «Ravi Mehra». En ese momento, Kamla, que estaba sentada detrás de mí, hizo una exclamación. Ravi Mehra era su hermano. Cuando empezaron a hablar, resultó que cada uno tenía contactos de negocios que podían servir al otro y más tarde pudieron ayudarse de tal modo que ambos obtuvieron grandes ganancias. Y yo fui el afortunado catalizador que transformó las vidas de estos dos extraños a los que acababa de conocer. Cuarenta años después de ese partido de criquet, la compleja e impredecible red de relaciones dio origen a una serie de oportunidades inéditas. Uno nunca sabe cómo y cuándo reaparecerá una experiencia; uno nunca sabe cuándo una coincidencia nos guiará a la oportunidad de nuestra vida.

Atención e intención La conciencia organiza su actividad en respuesta a la atención y a la intención. Aquello en lo que pones tu atención se llena de energía; aquello de lo que apartas tu atención pierde fuerza. Por otro lado, la intención es la clave para la transformación, como ya vimos. Puede decirse que la atención activa el campo de energía y que la intención activa el campo de información, lo que da lugar a la transformación.

Cada vez que hablamos, transmitimos información a través de un campo de energía usando ondas sonoras. Cada vez que enviamos o recibimos un correo electrónico, utilizamos información y energía. La información está en las palabras que eliges y la energía es el impulso electromagnético que viaja por el ciberespacio. La información y la energía están inextricablemente unidas.

¿Has notado que cuando empiezas a prestar atención a una palabra, un color o un objeto en particular, suelen aparecer más frecuencia en tu entorno? Mi primer auto fue un Volkswagen Beetle. Yo nunca había prestado mucha atención a los autos, y rara vez había notado Volkswagens en la calle, pero después de que compré mi Beetle, empecé a verlos por todos lados. ¡Parecía que uno de cada tres autos era un Beetle convertible rojo! No es que estos autos estuvieran desempeñando un papel más importante en el Universo, pero mi atención hizo que cualquier cosa relacionada con ellos saltara a mi campo de atención.

Todos los días ocurren millones de cosas que jamás entran en nuestra mente consciente: sonidos de la calle, conversaciones de las personas que nos rodean, artículos del periódico que recorremos rápidamente con la vista, patrones en la ropa, colores de zapatos, aromas, texturas, sabores. Nuestra conciencia solo puede manejar una cantidad limitada de información, por lo que contamos con una atención selectiva. Cualquier cosa en la que decidamos concentrar nuestra atención atravesará el sistema de filtración de la mente. Por ejemplo, imagina que estoy hablando contigo en una fiesta. Tú y yo tenemos una conversación interesante y el resto de la fiesta es sólo un murmullo de fondo. Entonces, algunas personas empiezan a hablar de ti en el otro extremo de la habitación y de un momento a otro empiezas a escuchar lo que están diciendo. El murmullo de la fiesta desaparece, y aunque yo esté junto a ti hablándote al oído, tú no me escuchas. Así de poderosa es la atención.

En el mundo físico contamos con muchas maneras diferentes de obtener información: periódicos, libros, televisión, radio, conversaciones por teléfono celular, radios de onda corta. Todas estas formas de explotar esa clase de información, y muchas otras, están a nuestra entera disposición. Sólo tenemos que sintonizarlas con nuestros sentidos: mirar, escuchar, sentir, oler y saborear el entorno que nos rodea. Pero si lo que queremos es explotar la información que está en el nivel del alma, necesitamos otra manera de obtenerla.

Normalmente no dirigimos nuestra atención hacia esa dimensión oculta, pero todo lo que ocurre en el mundo visible ahí tiene sus raíces. Todo está conectado con todo lo demás. En el mundo espiritual esas conexiones se hacen visibles, pero en el físico sólo las vislumbramos a través de las pistas que nos dan las coincidencias. Así como la atención genera energía, la intención permite la transformación de esa energía. La atención y la intención son las herramientas más poderosas del experto en espiritualidad. Son ellas las que atraen una determinada clase dé energía, y una determinada clase de información.

Así pues, mientras más atención prestes a las coincidencias, más atraerás otras coincidencias que te ayudarán a aclarar su significado. La atención prestada a las coincidencias atrae la energía y la pregunta «¿qué significa?» atrae la información. La respuesta puede llegarte como una cierta idea, un sentimiento intuitivo, un encuentro o una nueva relación. Puedes experimentar cuatro coincidencias aparentemente inconexas y comprender todo de repente, al ver el noticiero de la noche: «Ah, ¡eso es lo que significaban!» Mientras más atención prestes a las coincidencias y más te preguntes por su significado, más frecuentemente ocurrirán y más evidente será su significado. En el momento en que eres capaz de percibir e interpretar las coincidencias, tu camino hacia la realización salta a la vista.

Para la mayoría de las personas, el pasado reside sólo en la memoria y el futuro sólo en la imaginación. Sin embargo, en el nivel espiritual, el pasado, el futuro y todas las distintas probabilidades de la vida existen simultáneamente. Todo ocurre al miaño tiempo. Es como si estuviéramos reproduciendo un CD; el disco tiene 25 pistas, pero en este momento sólo estoy escuchando la número 1. Las demás pistas están en el disco en este mismo instante, sólo que no las estoy escuchando. Y si no soy consciente de ellas, puedo dar por hecho que no existen.

Si tuviera un reproductor de pistas de las experiencias de mi vida, podría escuchar el ayer, el hoy o el mañana con la misma facilidad. Las personas que están sintonizadas con el yo profundo pueden acceder a este ámbito profundo porque ese yo no está separado del Universo. Los budistas dicen que tu «yo» es un «inter-ser» que está interrelacionado con todo lo que existe. Eres una parte inseparable de la sopa cuántica del cosmos.

Cómo fomentar las coincidencias

Ya sabemos que la atención que prestamos a las coincidencias atrae más coincidencias y que la intención revela su significado. De este modo, las coincidencias se convierten en pistas que nos indican la voluntad del Universo y nos permiten su sincronicidad y aprovechar las infinitas oportunidades de la vida. Sin embargo, con todos esos billones de fragmentos de información que nos están llegando en todo momento, ¿cómo sabemos a qué prestar atención?, ¿cómo evitamos estar buscándole significados a cada tasca de té, a cada comercial de televisión, a cada mirada de un desconocido en la calle? A la vez ¿cómo evitamos pasar por alto información valiosa?

Estas preguntas no tienen una respuesta fácil. Parte de aprender a vivir el sincrodestino consiste en aprender a ser instrumentos sensibles en nuestro entorno. Cierra los ojos un momento. Trata de percibir todo lo que hay en el ambiente. ¿Qué sonidos escuchas? ¿Qué estás oliendo, sintiendo o saboreando en este preciso instante? Pon tu atención en cada uno de tus sentidos individualmente y toma plena conciencia de ellos.

Si no has practicado este ejercicio antes, es probable que hayas pasado por alto algunos de estos estímulos, no porque sean débiles, sino porque estamos tan acostumbrados a ellos que ya no les prestamos atención. Por ejemplo, ¿qué sentiste?, ¿cuál era la temperatura? ¿Había brisa o el aire estaba quieto?, ¿qué partes de tu cuerpo estaban en contacto con la silla en la que estás sentado? ¿Notaste la presión en la parte posterior de tus muslos, en la parte baja de la espalda? ¿Qué me dices de los sonidos? La mayoría podemos distinguir fácilmente el ladrido lejano de un perro o el ruido de niños que juegan en la habitación contigua, pero ¿qué hay de los sonidos más sutiles? ¿Escuchaste el ruido del calentador o del aire acondicionado?, ¿percibiste tu respiración o los gruñidos de tu estómago?, ¿qué me dices del barullo del tráfico?.

Las personas sensibles a los acontecimientos y estímulos de su entorno son sensibles a las coincidencias que les envía el Universo. Las pistas no siempre vendrán a través del correo o de la pantalla de la televisión (aunque a veces lo harán). Pueden ser tan sutiles como el olor del humo de una pipa que entra por una ventana abierta y que te recuerda a tu padre, lo que a su vez te recuerda un libro que le gustaba, y que, por alguna razón, llega a desempeñar un papel importante en tu vida, en ese momento.

Por lo menos una vez al día, concéntrate durante uno o dos minutos en alguno de tus cinco sentidos: vista, oído, gusto, tacto u olfato, y permítete apreciar tantos aspectos de este sentido como sea posible. Aunque al principio te cueste trabajo, pronto lo harás con toda naturalidad. Clausura los otros sentidos si te distraen demasiado. Por ejemplo, prueba distintos alimentos mientras te tapas la nariz y cierras los ojos; concéntrate en la textura de la comida, sin distraerte con su aspecto u olor.

Naturalmente, tu atención se verá atraída por los estímulos más poderosos e inusuales; estos son los que debes observar con detenimiento. Mientras más inverosímil sea la coincidencia, más vigorosa será la pista. Si estás considerando casarte y tomas conciencia de los anuncios de los anillos de compromiso, ésa es una coincidencia menor, pues dichos anuncios abundan. Sin embargo, si estás ponderando pedirle matrimonio a Joanna y en ese momento pasa sobre tu cabeza un letrero que dice: «Joanna, ¿quieres casarte conmigo?», la situación es totalmente inaudita y constituye un mensaje muy poderoso sobre el camino que el Universo tiene planeado para ti.

Cuando surja una coincidencia, no la ignores. Pregúntate: «¿Cuál es el mensaje? ¿Qué significa esto?» No tienes que salir a buscar las respuestas. Formula la pregunta y las respuestas surgirán. Pueden llegar como la comprensión repentina de algo, como una experiencia creativa espontánea o como algo muy diferente. Tal vez conocerás a una persona que esté relacionada de algún modo con la coincidencia. Una conversación, una relación, un encuentro casual, una situación o un suceso te dará inmediatamente una pista sobre su significado. «¡Ah, se trataba de esto!»

Recuerda cómo la discusión final que tuve con el endocrinólogo le dio significado al anuncio del Boston Globe que había estado viendo, y que hasta ese entonces ignoraba. La clave está en prestar atención y preguntar.

Otra cosa que puedes hacer para fomentar las coincidencias es llevar un diario de las coincidencias de tu vida. Después de años de tomar notas, las clasifico en pequeñas, medianas, bomba y doble bomba. Tú puedes hacerlo como se te haga más fácil. Para algunos, lo más sencillo es llevar un registro diario y subrayar o señalar palabras, frases o nombres de cosas que se manifiestan como coincidencias. Otros llevan un diario especial de coincidencias; utilizan una nueva página para cada coincidencia significativa, y apuntan en esa página otras conexiones con ese suceso.

A las personas que quieran ahondar con mayor profundidad en las coincidencias, les recomiendo la recapitulación. Ésta es una manera de tomar la posición de observador de tu vida y tus sueños, de modo que las conexiones, temas, imágenes y coincidencias se hagan más claras. Como nuestra conexión con el alma universal es mucho más evidente cuando soñamos, este proceso nos permite acceder a un nivel de coincidencias totalmente nuevo.

Cuando vayas a la cama por la noche y antes de dormir, siéntate unos minutos e imagina que estás viendo en la pantalla de tu conciencia todo lo que ocurrió durante el día. Observa tu día como si fuera una película. Mírate despertando en la mañana, cepillándote los dientes, desayunando, conduciendo al trabajo, arreglando tus asuntos, regresando a casa, cenando; todo lo que haya ocurrido en el día hasta el momento de ir a la cama. No tienes que analizar, evaluar o juzgar lo que ves; sólo ve la película. Apréciala completa. Incluso es posible que repares en cosas que no te parecieron importantes en su momento. Tal vez notes que el color del cabello de la mujer que estaba detrás del mostrador de la farmacia era el mismo que tenía tu madre cuando eras niño. O tal vez prestes especial atención al chiquillo que lloraba mientras su madre lo arrastraba por el pasillo del supermercado. Es sorprendente la cantidad de cosas que puedes ver en la película de tu día, que tal vez no notaste conscientemente durante el día.

Mientras ves cómo pasa tu día en la película, aprovecha la oportunidad de observarte objetivamente. Tal vez te veas haciendo algo que te enorgullece en especial; a veces te verás haciendo cosas vergonzosas. Te repito: el objetivo no es evaluar, sino obtener un poco de información sobre el comportamiento del protagonista, de ese personaje que eres tú.

Cuando hayas concluido la recapitulación, que puede durar sólo cinco minutos o hasta media hora, di estas palabras para ti: «Todo lo que he observado, esta película de un día de mi vida, está guardada en un lugar seguro. Puedo evocar esas imágenes en la pantalla de mi conciencia, pero tan pronto como las dejo ir, desaparecen. La película ha terminado». Luego, cuando vayas a dormir, afirma: «Así como he recapitulado el día, doy instrucciones a mi alma, a mi espíritu y a mi subconsciente para que observen mis sueños». Al principio tal vez no notes cambios, pero si practicas cada noche durante algunas semanas, empezarás a tener una experiencia muy nítida de que el sueño es el escenario y de que tú eres la persona que está observando todo. Cuando despiertes en la mañana, recapitula la noche tal como recapitulaste el día al anochecer.

Una vez que seas capaz de recordar la película de tus sueños, anota algunas de las escenas más memorables. Inclúyelas en tu diario. Apunta especialmente las coincidencias. La inteligencia no circunscrita nos proporciona claves en el sueño tal y como lo hace en la vigilia. Durante el día conozco personas, tengo interacciones, me encuentro en situaciones, circunstancias, sucesos, relaciones; por la noche también experimento estas situaciones. La diferencia es que en el día parece haber una explicación lógica, racional, de lo que ocurre. Nuestros sueños no sólo son proyecciones de nuestra conciencia; son, de hecho, la interpretación que hacemos de las trayectorias de nuestra vida. Los mecanismos del sueño y de lo que nos pasa en lo que llamamos realidad, son las mismas proyecciones del alma. Sólo somos observadores. Así pues, empezamos gradualmente a notar correlaciones, imágenes que se repiten tanto en los sueños como en la realidad cotidiana; más coincidencias nos ofrecen más pistas para guiar nuestro comportamiento; empezamos a disfrutar más oportunidades; tenemos más «buena suerte».

Estas pistas señalan la dirección que debemos dar a nuestra vida. A través del proceso de recapitulación reparamos en los patrones recurrentes y empezamos a desentrañar el misterio de la vida.

Este proceso es especialmente útil para liberarse de hábitos destructivos. La vida tiene ciertos temas que interpreta. A veces, esos temas actúan a nuestro favor pero también en contra, especialmente si repetimos los mismos patrones o temas una y otra vez con la idea de obtener un resultado distinto. Por ejemplo, muchas personas que se divorcian vuelven a enamorarse, pero terminan en un tipo de relación exactamente igual a la que tuvieron antes. Repiten el mismo trauma, reviven la misma angustia y luego preguntan: «¿Por qué me sucede lo mismo?» El proceso de recapitulación puede ayudarnos a observar estos patrones y una vez que los hemos discernido podemos tomar decisiones más conscientes. La revisión diaria de nuestro día no es algo en absoluto necesario, pero nos ayuda a comprender y a atraer coincidencias a la superficie.

Procura mantenerte sensible, observa las coincidencias en tu vida diurna y en tus sueños, y presta especial atención a lo que traspase el límite de probabilidades, esto es, la posibilidad estadística de que un acontecimiento ocurra en el espacio-tiempo. Todos necesitamos planear las cosas hasta cierto punto, elaborar suposiciones sobre mañana aunque de hecho no sepamos qué va a pasar. Cualquier cosa que perturbe nuestros planes o nos desvíe de la trayectoria que creemos llevar, puede ofrecernos información valiosa. Incluso la ausencia de sucesos que esperas puede ser una pista que te indique la intención del Universo.

Quienes tienen dificultades para salir de la cama en las mañanas para ir a un trabajo que odian, los que no son capaces de comprometerse con sus actividades profesionales, aquellos que se sienten emocionalmente «muertos» después de un día en la oficina, necesitan prestar atención a esos sentimientos. Son señales importantes de que debe haber una forma de obtener más satisfacción de la vida. Tal vez un milagro está esperando a la vuelta de la esquina. Nunca lo sabrás mientras no formules una intención, seas sensible a las pistas que te ofrece el Universo, sigas la cadena de las coincidencias y ayudes a crear el destino que tanto deseas.

Por supuesto, la vida puede ser difícil y todos tenemos tareas, responsabilidades y obligaciones cotidianas que pueden llegar a abrumarnos. Las coincidencias pueden volar hacia ti desde todas direcciones o pueden aparentar haberse secado por completo. ¿Cómo encontrar el camino en un mundo tan complejo? Tómate cinco minutos todos los días y simplemente permanece sentado en silencio. Durante esos momentos, plantéale estas preguntas a tu atención y a tu corazón: «¿Quién soy? ¿Qué quiero para mi vida? ¿Qué quiero de mi vida hoy?» Entonces relájate y deja que el flujo de tu conciencia, esa suave voz interior, las conteste. Luego, después de cinco minutos, escríbelas. Haz esto todos los días y te sorprenderá cómo las situaciones, circunstancias, acontecimientos y personas se organizarán en función de las respuestas. Éste es el comienzo del sincrodestino.

La primera vez puede resultar difícil contestar estas preguntas. Muchos no estamos acostumbrados a pensar en términos de nuestras necesidades y deseos, y si lo hacemos, no creemos poder satisfacerlos. Si no has definido la meta de tu vida por ti mismo, ¿qué estás haciendo entonces? Sería maravilloso si el Universo pudiera mostrarnos una gran pista, o si prefieres, una brújula gigante qué nos señalara la dirección que debemos tomar.

El hecho es que la brújula está ahí. Para encontrarla sólo necesitas buscar en tu interior el deseo más puro de tu alma, el sueño que tiene para tu vida. Siéntate en silencio. Una vez que revelas ese deseo y comprendes su naturaleza esencial, cuentas con un punto de referencia constante que puedes expresar en forma de símbolos arquetípicos.

Deepak Chopra

Hashem: El Nombre, ¿Por qué Hashem es Dios?

Si pasas tiempo alrededor de judíos observantes, probablemente sabes que Hashem, que significa literalmente “El Nombre”, es una forma común de referirse a Dios. ¿Por qué la gente utiliza este apelativo?

Es verdad, por un lado está prohibido pronunciar el nombre real de Dios de cuatro letras (Yud-Hei-Vav-Hei). Pero una razón más profunda por la cual decimos “Hashem” es porque esa es la esencia de nuestra relación con Dios. Esta es la explicación:

Nadie anda por ahí llamándose a sí mismo por su propio nombre. Yo no digo: “Jon va a desayunar y luego va a ir a trabajar”. En cambio, yo diría: “Voy a desayunar y luego iré a trabajar”. La única gente que habla de sí misma en tercera persona (y se sale con la suya) son los atletas, políticos y demás egocéntricos. Hasta en español le llamamos “tercera persona” – ni primera, ni siquiera segunda, tercera. Eso sugiere un distanciamiento de una relación íntima.

Un nombre existe esencialmente solamente para el beneficio de los demás. La gente no se identifica a sí misma por sus nombres. Es como una manija, que no es parte de la esencia misma del objeto, sino que existe para que la gente pueda agarrarlo. Una taza tiene una manija – no para contener el café (que es el propósito real de la taza), sino para que puedas tener una relación con la taza que te permita beber su café.

Los seres humanos no son diferentes. Nosotros no tenemos una gran relación entre nuestra identidad y nuestro nombre, pero los demás sí la tienen. Un indicativo de esto es que podemos conocer a alguien que tiene nuestro mismo nombre, y separar claramente entre ellos y nosotros. Yo tengo un muy buen amigo llamado Jon. De hecho, cuando pienso en el nombre Jon no pienso en mí. ¡Pienso en él!

Mundo Finito

¿Entonces por qué decimos “Hashem”? Si los nombres están allí para ayudar a quienes los dicen y no a la persona o al objeto siendo llamado, ¿por qué no llamamos a Dios por su nombre verdadero (YKVK)? ¿Por qué el apelativo distante de “El Nombre”?

El nombre con el que eliges llamar a alguien indica la relación que tienes con él. Saber que Dios es infinito debería humillarnos y recordarnos de las infinitas limitaciones que tenemos como humanos. El nombre de Dios de cuatro letras (YKVK) que está escrito en nuestras plegarias nunca es pronunciado fonéticamente porque ese nombre representa el aspecto infinito de Dios que está más allá de la comprensión humana. Ese nombre es en realidad una combinación de tres palabras hebreas: hayá, hové ihiyé –pasado, presente y futuro. La idea no es solamente que Dios fue y siempre será, sino que trasciende el tiempo. En otras palabras, Dios existe en el pasado, en el presente y en el futuro – simultáneamente.

Atorados en un mundo finito, esto no es algo que podemos comprender completamente, pero el concepto de que Dios es infinito es algo tan poderoso y humillante, que el hecho de decir simplemente “Hashem” (El Nombre) nos ayuda de dos maneras: una, evoca sobrecogimiento al recordarnos la infinitud de Dios, reflejada por el nombre de cuatro letras; y dos, nos distancia de este concepto representado por las cuatro letras para recordarnos nuestras propias limitaciones.

Recordar nuestras limitaciones es algo grandioso. Nos lleva a confiar en lo que no tiene limitaciones, o sea Dios. La dependencia saludable es una gran forma de construir una relación que, después de todo, es la esencia de nuestro trabajo aquí en la tierra – forjar una relación con el Creador.

Intimidad a Través de los Nombres

Imagina una ciudad en el medio de una guerra. El polvo volando por el aire. Los misiles por encima. Todo en caos. El olor de los químicos permeando la densa niebla y los civiles corriendo por las calles en pánico y confusión – una pesadilla hecha realidad. Un doctor corre por las calles manchadas con sangre en búsqueda de gente a la que ayudar, heridas que él pueda curar lo suficiente como para que la gente vuelva a pararse y siga corriendo, para que puedan seguir viviendo. Se inclina hacia un hombre sangrando por una pieza de una granada, cuando de repente escucha a alguien gritar: “Doctor”.

A una corta distancia ve a una mujer llamando. Está herida y necesita atención inmediata. Pero apenas llega a ella, escucha otra voz: “¡David!” Mira y ve a su vecino en el piso con una herida seria. A menos de dos pasos en la dirección del vecino, una pequeña voz perfora el aire y clama: “Papá”. El doctor se paraliza por un momento antes de buscar a su hijo en medio de los escombros.

Para la mayoría de la gente, el hombre en la historia era una persona anónima corriendo por las calles – hasta que alguien lo vio realizando una tarea médica. Entonces se convirtió en “Doctor”. Sin embargo, para su vecino era “David”, un nombre que sugiere un cierto apego que lo forzó a interesarse un poquito más. Y cuando escuchó la palabra “Papá” quedó paralizado.

Este es el poder de un nombre. Define la relación que tenemos con la persona y nos fuerza a tratarlos de una determinada manera.

“Hashem” es una forma de decir Papá. Papá no es el nombre legal de la persona, no es su nombre hebreo, no es su título comercial. Es una abreviatura. Es una forma de decir que nosotros, tenemos un apodo para Ti, Dios. Es un apodo que sugiere tanto intimidad como respeto, como el apelativo “Papá”. Es una manera de decirle a tu padre que lo amas, pero que todavía entiendes que es el padre, que él está al mando.

Lo mismo pasa con Hashem: Te amamos y nos sentimos cerca de Ti. Y al mismo tiempo reconocemos nuestra distancia y reconocemos Quién está realmente al mando.

por Jon Dabach vía aishlatino.com

No debemos confiar en lo material

“He fallado más de 9000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 juegos. 26 veces, me confiaron hacerme cargo del tiro que iba ganar el partido y he fallado. He tenido muchos fracasos en mi vida. Y es por eso que tengo éxito”. ¿A que no adivinas quién dijo esto? No lo vas a creer, pero se trata nada más ni nada menos que de la superestrella del básquet, Michael Jordan!

Vivir tu Emuna es una oportunidad que surge a cada momento. No es es una práctica fácil, pero como dicen en el servicio militar: “¡Si es duro, es bueno!”. No es fácil ser un atleta profesional, un médico o un rabino, ya que todo esto requiere mucha dedicación. El que trata de ser un profesional en Emuna puede sufrir cientos de fracasos. Pero no se preocupen, incluso los campeones caen y vuelven a ponerse de pie .

Lo que muchas veces nos confunde es cuando vemos a otras personas mucho mejor que nosotros. Pero estate seguro de que, apenas miras más allá de las sonrisas artificiales, casi siempre encontramos que nuestros vecinos, amigos y familiares tienen una generosa porción de dificultades, dolor y sufrimiento. Incluso los más  exitosos, glamorosos, ricos y famosos”. Tenemos que dejar de mirar a los demás y concentrarnos en nuestra propia perspectiva. Necesitamos transformar todo sentimiento de envidia en una acción productiva.

En el siglo 18 vivió uno de los rabinos más famosos de todos los tiempos: Rabi Moshe Jaim Luzzato, también conocido como el “Ramjal”. En su libro más famoso, “La senda de los justos”- Mesilat Yeharim, él dice que muchas personas no desean hacer el esfuerzo necesario para ser las mejores versiones de ellos mismos y prefieren conformarse con ser como son. Dice que es como una persona que ve a sus compañeros triunfar materialmente en la vida. Este tiene un mejor trabajo, una casa más grande o un automóvil más veloz. El Ramjal dice: “Oye, espera un minuto, ¿sientes envidia por estas cosas? Bueno, espera hasta después de los 120 años y entonces vas a ver que tu otro amigo, que estaba en las mismas circunstancias que tú, tuvo grandes logros espirituales y su recompensa es eterna! Él estudió Torá, se deshizo de sus malos hábitos y ayudó a la gente, además le dio caridad a muchas familias pobres… ¡Tú podrías haber hecho lo mismo!

El mensaje para todos nosotros es que no debemos obsesionarnos demasiado con el éxito material del mundo y no tenemos que fijarnos en los demás. Está bien que tengas un poco de envidia, cuando ves que alguien hace un esfuerzo por mejorar sus rasgos de carácter o da caridad a pesar de no ser una persona acaudalada. Pero este sentimiento solo es aceptable mientras no haya animosidad, amargura o mala voluntad. Es como si dijeras: “¡Guau! ¡Si él pudo hacerlo, yo también puedo! ”.

No te descorazones pensando que los demás ya lo han logrado mientras que tú todavía sigues luchando. ¿Quieres perder peso, dejar de usar drogas, comprar una casa, tener hijos o hacer aliá, vivir tu Emuna? Depende únicamente de ti alcanzar todos estos logros, reconociendo que todo Le pertenece a Hashem.

Queremos vivir nuestra Emuná, y muchos de nosotros hemos leído “En el jardín de la fe”. Pero, queridos amigos, se necesita mucho más. Necesitamos revisar y analizar estas obras fenomenales una y otra vez, orando para que cada pieza de sabiduría forme parte de nuestras vidas. Así es como tenemos éxito y mantenemos nuestra Emuna. Nunca tendremos una verdadera Emuna a menos que la practiquemos a diario, igual que ocurre con la estrella de básquet.

Es hora de creer en ti mismo y comenzar de nuevo con vista a alcanzar tus objetivos. No compitas con tus amigos, sino esfuérzate por ser la mejor persona que puedes llegar a ser.

por: David Perlow vía breslev.co.il

Cree en el poder de tu plegaria

Rabi Najman de Breslev enseña que cuando una persona reza con determinación, aun si al principio no siente real conexión, si insiste y repite sus plegarias, entonces finalmente sus palabras penetrarán en su corazón.

Las palabras de la Plegaria Personal tienen el poder asombroso de hacer maravillas, además de despertar el corazón. 
 
Por eso ¡tienes que creer en el poder de tu propia plegaria!
Tantas mas súplicas, peticiones, agradecimientos hagas, mejor serán tus chances de acercarte a Hashem y finalmente lograr todo cuanto te propones. La plegaria tiene la facultad milagrosa de cambiar la realidad, de modificar tu destino, pero tienes que creer en ella, ese es el requisito.
 
La plegaria realizada en tu propio idioma, usando las palabras más sinceras que broten de tu corazón, es la mejor estrategia para vencer a la mala inclinación que siempre anda rondándonos, haciéndonos creer que nuestras oraciones no son efectivas y que Di-s no nos escucha. 
 
La plegaria personal es una herramienta muy poderosa para nuestro crecimiento espiritual, a través de ella hablamos con Hashem como si lo hiciéramos con nuestro mejor amigo o nuestro terapeuta, le pedimos todo aquello que necesitamos; confesamos aquellas cosas que nos angustian, perturban o nos ponen ansiosos, y por supuesto, es una gran oportunidad para agradecer por todo lo bueno que Él ha hecho por nosotros.
 
Cuando dedicamos un lapso de nuestro tiempo en nuestra agenda tan atareada para estar a solas con nuestro Creador, para abrirle nuestro corazón y pedirle orientación y perdón y poder compartir nuestros problemas con Él, nos unimos con  Di-s, haciendo que Él forme parte de nuestra vida diaria. Si te quedas atento, verás como los mensajes, que tanto necesitas, no tardan en llegar.
 
Te invito a hacer tuya esta práctica espiritual, a dedicar unos minutos al día para volcar tu corazón hacia Di-s y verás como la vida irá adquiriendo nuevas luces; la paz y la plenitud que tanto anhelas, no tardarán en llegar. 
 
Con cariño 
Maestra Claudia Vásquez V.

Shalom

La palabra Shalom deriva de la raíz hebrea Shalem que significa completo. Shalom entonces denota un estado de completitud, perfección y paz. Se refiere a la armonía absoluta entre las partes que conforman a una persona en todas sus dimensiones. Uno está en paz cuando logra autogobernarse y corregirse siguiendo las leyes del universo, las pautas divinas que Di-s nos ha regalado para nuestro bien absoluto a través de la sabiduría de la Kabbalah.

Todos poseemos un Yetzer HaRá (inclinación al mal) y un Yetzer HaTov (inclinación al bien); ambos viven dentro de nosotros pujando por ser predominantes, impulsándonos a inclinarnos hacía una u otra opción. El libre albedrío que nos fue regalado por Di-s, toma especial relevancia en el momento de tensión entre estas dos fuerzas ¿Qué elegirás cuando te confronten?: La Vida o la Muerte, la Luz o la Oscuridad, La Paz o la Guerra. 

Alcanzamos el verdadero estado de Shalom cuando logramos separarnos del mal que irrumpe en nuestro orden interno, que nos confunde distorsionando la realidad y nos causa angustia y dolor.  

A La Paz Mundial solo se puede llegar cuando cada uno de nosotros pueda encontrar su propio equilibrio, su ineludible transformación personal, su camino de sanación. Shalom más que un estado o una condición externa; es un estado interno del corazón y del alma.  

Esta semana te invito a elegir soltar aquello que roba tu tranquilidad, que secuestra tu armonía interior. Reflexiona y procesa aquellos pensamientos, sentimientos e imágenes que perturben tu divina paz. Elige la vida, elige la Luz, elige lo bueno para ti.

Con cariño,

Maestra Claudia Vásquez

Reflexión: Shavuot y el Amor como elección

Nos encontramos celebrando Shavuot, la festividad que conmemora la recepción de la Toráh en el Monte Sinaí. Luego del proceso de reconexión y trabajo espiritual de 49 días, 7 semanas desde Pésaj, llegamos finalmente a Shavuot en el día 50. 

Este portal luminoso en el cual Hashem nos entrega no solo los Diez mandamientos, sino la Toráh en su completitud, es considerado el momento en el cual Hashem establece un puente concreto y robusto para potenciar nuestra relación de Amor con Él, y así, a través de conocernos y refinarnos en nuestro proceso espiritual, conocer y Amar la Creación y a Hashem como Todo lo que Es. 
Y es aquí donde obtenemos otro gran Regalo: el Amor como una elección, Libre Albedrío en su máxima expresión. No hago referencia al Amor de pareja solamente, hablo de Amor incondicional y libre de expectativas, la decisión consciente de honrar y destacar lo positivo en mi y en el prójimo, la decisión de salir de la dualidad aparente y vibrar en la Sabiduría de que SOMOS UNA GRAN ALMA, y que todo aquello que ilusoriamente me separe del “otro” o de mi entorno, es ausencia de conexión y por lo tanto ausencia de Luz.
 
Queridas y queridos, en estos tiempos desafiantes hay un potencial de Luz inmenso que se manifiesta en la medida que elijamos el Amor hacia la Creación, que salgamos de los juicios y sentencias, que podamos irradiar y contagiar Sanación, Paz, Unidad más allá de las divergencias, que seamos capaces de honrar el puente que está disponible y esperando nuestro avance hacia nuestra Mejor Versión.
 
Vamos que se puede!!
Bendiciones y feliz re encuentro!
Maestra Diana Yael Rubinstein

Rosh Jodesh: La energía del mes de Géminis/Sivan

Es conocida la idea de que El Creador está en todas partes, que El Creador es todo y está contenido y es parte de todo, y que todos los mensajes y tiempos son de Él.

También con una mirada rápida a las formaciones de estrellas, podremos observar que la forma estelar de este mes, donde aparecen dos, nos habla, de todo lo que se une, de todo lo que debe estar unido.

O sea Hashem nos entrega una imagen en los cielos para que entendamos la fuerza y bendición que tiene el que seamos dos.

Sin lugar a dudas, como veremos, si queremos obtener una lección de los cielos, podemos decir que estos, nos están diciendo que no vinimos a estar solos, a ser solos, o a vivir solos.

O sea Géminis, nos está hablando de parejas y de la bendición que hay en ella ya que además Géminis, Sivan es un mes tremendamente positivo, es un mes de relaciones, un mes en el que podemos lograr la unidad que andamos buscando.

Un concepto hermoso y profundo es que el Creador tiene con nosotros una relación que es indisoluble, es una relación que B.H. no se puede deshacer, y que como en toda relación a veces nosotros, no El, nos podemos alejar, entendiendo que no hay mejor cosa que la reconciliación.

Sabemos que durante este mes estaremos influenciados por el planeta Mercurio, el planeta más cercano al sol, que es la fuente de energía que el Creador destino para la tierra, quien a diferencia de la tierra que tarda 365 días en dar vuelta al sol, demora solo 88 días, y 59 días en dar la vuelta a sí mismo.

Y aquí tenemos otra clave para decir porque este es el mes de las parejas y de la unidad:

Desde el punto de vista espiritual, la cercanía está relacionada con afinidad entre dos entidades.

Si Mercurio es el planeta más cercano al Sol, es porque tiene gran afinidad con él, y el Sol, es la estrella que constantemente alumbra, inyecta energía y “da”, lo que  simboliza la no carencia, la no falta, dicho de otra manera simboliza la abundancia.

Ahora, junto con el planeta mercurio estará la constelación de  Géminis (תאומים teumim en hebreo). También sabemos que Mercurio es conocido como el  planeta de la comunicación.

Debemos entender que en este regalo que el Creador nos da, que es el vivir en parejas, la comunicación, lo que digamos y como lo digamos tiene una importancia trascendental.

El Zohar nos da una clave, un secreto en relación a este mes de la comunicación. Nos dice:

En Sivan, (Géminis), rige la constelación de los “mellizos”, y de ellos salen luces de varios grados hacia abajo para alumbrar el mundo. De entre todos los otros signos del Zodíaco no hay ninguno que posea boca o lengua, pero éste tiene las dos, y las dos son una.

Aquí se nos dieron dos elementos bonitos uno es que Hashem le da a este mes la capacidad de la comunicación, o sea de que nosotros nos comuniquemos, como también nos dice que sin importar los argumentos contrarios que tengamos en pareja, debemos recordar que los dos somos uno.

 Ya dijimos que la Constelación de  Géminis,  tiene la forma estelar de los mellizos, (תאומים “teumim” en hebreo), como también la forma de una pareja, que será  la que nos va a influenciar este mes, junto con el planeta Mercurio.

En este contexto los Kabbalistas dicen que este es un buen mes para las mujeres porque tiene la capacidad intrínseca de conectarlas con su ser mas interno, con su alma que las llama a “ser parejas”.

Sabemos que en su ADN espiritual, la búsqueda de la mujer es la de estar unida a su pareja, para así poder manifestar la esencia de su trabajo que es compartir, a partir de recibir.

La mujer sin poder compartir se siente incapacitada en su esencia, porque entiende que para poder compartir de la mejor manera, necesita de la luz del sol, que es lo que el varón representa.

En ese marco y con la conciencia correcta, podemos decir que este mes la mujer, puede estar más cercana a encontrarse con su sol, con aquel que la pueda proveer de estimulo amoroso y conexión espiritual.

Y también sabemos que en este mes las condiciones están dadas,-nuevamente con la conciencia correcta-, para que todo ocurra con rapidez.  

Entonces para entender la gran bendición del mes, nos debemos referir a las letras hebreas que como sabemos, forman parte de la estructura física y metafísica de todo el universo, de todo lo que Hashem creó y sigue recreando.

Debemos agregar que cada letra hebrea tiene su correspondiente valor numérico, llamado en hebreo Gematria.

La Kabbalah nos enseña que la letra con la que el Creador creó el planeta Mercurio es la letra “r” (Reish) cuyo valor en numérico (gematria) es de 200, y que la constelación de Géminis fue creada por la letra “z” (Zain), cuyo valor numerológico es de 7.

Así sumando ambos tenemos un total de 207, que es también el valor numerológico de la palabra “rva”, que significa Luz.

Por lo tanto nos debe llamar al análisis, el hecho de que las letras que tienen que ver con las influencias de este mes, nos den de manera codificada la palabra Luz.

Sabemos que este mes tiene que ver con sustento divino y con la maravillosa inyección de Luz que hizo el Creador, a través de Moisés, el sexto día del mes de Sivan, día en el cual el recibe y entrega para beneficio de toda la humanidad, la Torah, el código cósmico por excelencia, el que contiene, todos los secretos, verdades y formulas que manejan el universo.

Cuando decimos que contiene los secretos, estamos diciendo, que efectivamente, en la Torah, esta escrito para todos los pueblos del mundo, lo que El desea y quiere, de manera de que todos se puedan beneficiar y al mismo tiempo que todos hagamos de este mundo, el mundo que nosotros deseamos que sea y el mundo que El Creador quiere que sea.

Veamos primero que ocurrió en ese momento, relatado por la Toráh misma

La gran mayoría de las personas del mundo hoy día adhiere o entiende acerca de los 10 mandamientos y reconocen la figura de Moisés.

Que nos dice la Toráh respecto a este momento que reviviremos el sexto día de este mes, este momento de gran bendición para la humanidad.

Y aconteció que el día tercero, al despuntar la mañana, hubo truenos y relámpagos y una nube densa sobre el monte, y una voz de shofar (trompeta de cuerno) muy fuerte. Y se estremeció todo el pueblo que estaba en el campamento.

  Y sacó Moisés al pueblo del campamento al encuentro de Dios; y se quedaron de pie en lo bajo del monte.

   Y el monte de Sinaí estaba humeando todo él, porque el Eterno había descendido sobre él en fuego; y subía su humo como el humo del horno; y todo el monte temblaba mucho.

  Y la voz del shofar iba haciéndose muy fuerte: Moisés hablaba y Dios le respondía en voz alta.

  Y descendió el Eterno sobre el monte de Sinaí, en la cumbre del monte; y el Eterno llamó a Moisés a la cumbre del monte, y subió Moisés.

Que se nos enseña además respecto de ese mismo momento:

Cuando el  Santo, Bendito sea Él, presentó la Toráh en Sinaí, ningún pájaro cantó, ni un pájaro voló, ni un buey se acostó, ni un ángel ascendió, ni un serafín proclamó diciendo ¡Santo!, el mar no se movió y ninguna criatura emitió un sonido Todo el vasto universo estaba en silencio y mudo. 

Cuando Dios se reveló a Israel, el mundo se quedó en silencio, porque este momento fue fundamental no solo para Israel sino para toda la Creación; Si Israel no hubiera aceptado la Toráh, el universo habría llegado a su fin [ver Shabat 88a]. Como Dios tenía a Moisés (19: 9), la Revelación en el Sinaí haría que la gente creyera en él y también en los profetas posteriores, ya que verían y oirían que Dios habla al hombre.

Debemos destacar que dice que Hashem entrego la Toráh para toda la Creación a través del pueblo judío, por lo tanto cada persona del mundo tiene una parte en esta Toráh.

¿Ahora si decimos que el código Divino es para toda la humanidad, que es lo que entrego el sexto día de este mes?

Le entrega al pueblo las formulas de vida a través de los 613 preceptos, de lo que hacer y lo que no hacer y ojo y atención!! En esta misma entrega en el monte Sinaí, les da a todos los pueblos del mundo también, una  Formula Divina para acercarse a Él y vivir una vida de Luz y esperanza, el llamado Código Noajida.

En las palabras del Rebe de Lubavitch este dice que este código es una parte esencial de la Toráh. El escribe:

Esta escrito  que los Diez Mandamientos fueron entregados en  “una gran voz que no cesó”.  El Midrash interpreta diciendo que “una voz se dividió  en siete voces, las que se dividieron en setenta idiomas”. Estos setenta idiomas se refieren a todos los idiomas, o sea a todos los idiomas que hablan las personas del mundo. Y la pregunta aquí es, ¿Por qué fue esto necesario?

Simplemente porque Los Hijos de Noé (que son todas las naciones del mundo) están obligados a seguir sus siete mitzvot….Esto además quiere decir que estos preceptos Noajidas, para todos los pueblos no se deben considerar adicionales, ni periféricos (ni extra) al momento de la entrega de la Torah, ya que la Torah misma dice que fue “Una gran voz que no ceso”- lo que quiere decir que la voz de Hashem fue dividida en setenta lenguajes”.

Por lo tanto, también la observancia de los siete mitzvot debe ser una causa del mandato emitido en el momento de la entrega de la Toráh. Esto significa que deben adherirse a su código no solo como resultado del mandato divino (y no simplemente debido a la necesidad racional), pero también por el hecho de que Hashem así lo ordena (con amor)en la Toráh, y se informó al mundo a  través de Moshé que Todos los pueblos  (gentiles) deben seguir estos siete mitzvot.

Y por último es importante saber cuáles son estos siete preceptos que Hashem le entrego al mundo, y como siempre decimos, sabemos que a los estudiantes de nuestra fundación no le serán ni le son difíciles de adoptar. Estos son:

  • No adorar ídolos.
  • No blasfemar.
  • No cometer pecados de índole sexual.
  • No robar.
  • No asesinar.
  • No comer la carne de un animal vivo.
  • Establecer cortes de justicia para implementar el cumplimiento de dichas leyes.

Hemos dicho que una de la maneras de acercarnos al Creador es a través de imitarlo. Es en este mes que con gran misericordia Hashem le entrega al mundo la Torah, haciendo con nosotros un pacto, un compromiso donde nosotros pudiésemos entender y vivir, ya que lo vivenciamos, que hay un Creador del Universo que se casa en este mes con sus Creados, siendo su acta de matrimonio la Torah.

Hashem nos hablo y nos habla y nos pide que hagamos con El una relación, en la que nosotros hagamos nuestra parte hablándole a Él.

Como  gran demostración de que El está en todas partes, es que El nos da la Torah como muestra de su amor a la humanidad.

Sabemos que si la Torah no hubiese sido entregada y aceptada por el pueblo, el mundo no existiría, lo que quiere decir que el mundo está sustentado por la Torah.

Entonces para que tengamos un ejemplo de amor y entrega incondicionales, podemos referirnos a este evento.

Dios en este mes, solo porque ama a sus hijos les entrega la Torah que es la esencia, y el sustento del mundo.

Entonces queridos, este es el momento del año donde se actualizan todos los pactos, todos los compromisos, todos los cambios.

Es el tiempo de renovar nuestras relaciones con los que amamos y principalmente con el Creador, de manera constante.

Es el tiempo que nos hagamos mellizos del Creador.

Quisiera finalizar con una plegaria:

Ribono Shel Olam, Padre misericordioso, Padre bueno. Con mucha humildad, ya que somos solo seres humanos, te pido nos concedas los deseos más profundos de nuestro corazón.

Te pido que nos ayudes a encontrar la Paz, y a vivir en Paz en nuestros hogares como también con todas aquellas personas con las que nos relacionamos.

Te pido Hashem Bendito, corras los velos de los ojos y del corazón de aquellos que todavía no forman pareja, permitas que vean a aquellas personas que en los cielos Tú destinaste para formar pareja.

Te pido Hashem que nos ayudes a renovar el amor con nuestras esposas y esposos y que lo que fluya hacia nuestros hijos sea solo amor, bondad y deseo de compartir.

Te pido Hashem que nos concedas un mes de éxitos en todos nuestros emprendimientos y esfuerzos…

Y más que nada te pido Hashem, que nos des Emuna, que nos ayudes y permitas disfrutar dia a dia de la mayor bendición de todas que es, estar cerca de Ti.

Amen.

Afectuosamente,

Maestro Daniel Abaud

Reflexión: LA FALACIA DE LAS SOLUCIONES RÁPIDAS

¿Te ha pasado que cuando te enfrentas a una situación ingrata o dolorosa piensas: “espero que esto pase rápido”?

De lo que nos estamos olvidando es de que el alma es eterna. Cuando asumimos esa perspectiva, un año o cinco, o incluso diez, parecen ya no ser tan largos. Pero así somos: no estamos habituados a analizar nuestra vida con los ojos del alma eterna. Pero cuando lo hacemos, la mirada que desea una solución rápida, se reemplaza por aquella que busca la mejor solución posible, aunque demore un poco más.

Cuando estamos frente a la persona que “nos hace la vida difícil” o la situación insoportable, sería bueno adoptar esta otra mirada, que aprecia la calidad de la solución más que su rapidez. Es un ejercicio espiritual que podemos hacer en cualquier momento, pues cosas que no nos gustan deben haber muchas.

Te invito a hacer la prueba y analizar el problema desde la perspectiva temporal del alma eterna. Si lo haces puede ser que desees una solución lenta pero duradera, y que le asegure a tu alma un camino ascendente.

Amén

Carolina Castagneto