Las grandes preguntas de la vida

Para estudiar Kabbalah, nos enseñan los Maestros que deben hacerse preguntas, las grandes preguntas de la vida:
 
¿Por qué estoy aquí?
¿Cuál es el propósito de mi vida?
¿Por qué tengo los padres que tengo?
¿Por qué si tengo todas las cosas que tengo aun así no soy feliz?
¿Cuál es el sentido de tanto dolor en el mundo?

 
En Kabbalah, añaden los maestros que en preguntarme el por qué, está el recipiente para recibir las respuestas.
 
¿Cómo llegan las respuestas?
Primero nos enseñan los maestros que debemos crear la vasija. La pregunta nos movilizará, nos abrirá el corazón para activar el deseo verdadero de recibir la respuesta.
 
La forma en que vemos las cosas, tiene la habilidad de cambiar las cosas, cada respuesta que nos llega del Or Ein Sof (de la Luz Infinita) nos cambia la forma de ver la realidad y ese es el principio del cambio en nuestras vidas. En otras palabras, cuando entendemos la función de las cosas podemos modificar la realidad.
 
Requiere esfuerzo, constancia, dedicación y paciencia… por eso estudiamos Kabbalah para hacernos las preguntas y luego con ayuda de Hashem en su justo tiempo “Recibir” (kabbalah) las respuestas.
 
Mi deseo es que cada uno activa el verdadero deseo de recibir la Luz que nos conecte con las respuestas que nos lleven a la realización, tanto personal como colectiva.


Gabriel Silva,
Estudiante e Instructor de Kabbalah

La importancia de hacer el bien aunque te hagan el mal

A veces uno siente que las otras personas están en deuda con él porque lo trataron mal (desde su punto de vista). Pero incluso si sientes que tu esposa o tu amigo te deben algo, porque te trataron mal o algo así, si a pesar de eso, los sigues tratando bien, Hashem te garantiza que vivirás una vida larga y buena, tal como enseña Rabí Najman en el Sefer HaMidot: “Aquel que paga mal con bien tiene una larga vida”. O sea que incluso si estás convencido de que el otro te debe algo, siempre te conviene tratarlo bien. El perfeccionamiento, la curación y la alegría del alma y todo el éxito y la bendición provienen de la sensación de que nadie me debe nada.

El famoso tzadik, Rabí Zusha de Anipoli que, si bien toda su vida vivió una vida de pobreza y sufría tremendamente, siempre estaba contento con lo que le había tocado en suerte. Y cuando los discípulos de su maestro, el Maguid de Metzrich, quisieron saber cómo se acepta con amor el sufrimiento, él los envió a ver al Rabí Zusha. Este les preguntó para qué habían ido a verlo. Los alumnos le respondieron y entonces Rabí Zusha replicó: “Lo siento. Pero se equivocaron de dirección. Zusha no puede ayudarlos porque en toda su vida Zusha nunca sintió aflicción por nada”. Debido a que Rabí Zusha sentía que nadie le debía nada, y era inmensamente feliz con cada pedazo de pan y cada vestimenta que tenía para cubrirse, ni siquiera sentía aflicción.

La siguiente historia nos ilustra este punto con claridad.

Rabí Zusha era muy valorado y muy querido en su ciudad. Y en su hogar siempre reinaba la dicha y la felicidad, a pesar de la pobreza en la que vivía. En esa misma ciudad, vivía un rabino que oficiaba de rabino de la ciudad, era un hombre muy adinerado. Pero era un hombre enojadizo y nadie lo quería, ni en la ciudad ni en su propio hogar. Y siempre se peleaba con su familia y vivía triste y enojado. Además, solamente veía lo malo de cada persona. Pero la persona que más odio le causaba era Rabí Zusha, porque era su antítesis, ya que Zusha siempre estaba contento, a pesar de no contar con medios materiales. Una noche, este rabino no lograba conciliar el sueño de tan enojado que estaba y entonces decidió ir a la casa de Rabí Zusha a preguntarle cuál era su secreto para vivir siempre feliz. ¿Cómo era posible que una persona tan pobre pudiera ser tan feliz y alguien tan respetado y honorable como él mismo viviera tan triste? Rabí Zusha lo recibió de muy buen semblante y escuchó la consulta del rabino. Y entonces Rabí Zusha le dijo:

“Mire, Zusha le va a dar un ejemplo: la semana pasada, se celebró con gran pompa la boda de la hija de Rabí Moshe, una de las figuras más destacadas de la ciudad. Cuando le llegó la invitación a Zusha, este se emocionó mucho por el gran honor, y pensó que Zusha jamás le había hecho ningún favor a Rabí Moshe y a pesar de todo, este lo había invitado a la boda. Entonces pensó: ‘Si Rabí Moshe honra tanto a Zusha, entonces Zusha tiene que ser el primero en llegar a la boda a devolverle la bondad’. Así pensó él y le dijo al mensajero que le diera las gracias a Rabí Moshe de parte de él, de todo corazón. Pero cuando el mismo mensajero llegó a la casa de usted a invitarlo, y le dio el honor de ser el mesader kidushín (rabino que oficia la boda), no sólo que usted no se emocionó, sino que lo único que le interesaba era saber qué número ocupaba en la lista de invitados. Y cuando vio que solamente estaba en el décimo lugar, se puso furioso por no ser el primero de la lista y usted se enojó con él y lo maldijo en su corazón y decidió que Ud. también le faltaría el respeto a él y llegaría a la boda tarde en forma intencional, para que él se enojara y se pusiera nervioso. Y el día de la boda, Zusha llegó a la boda una hora antes de su inicio, muy contento y muy agradecido. Y cuando vieron que el rabino oficiante no llegaba, decidieron conferirle el honor de oficiar la ceremonia a Zusha. Después le confirieron también el honor de recitar una de las bendiciones matrimoniales y lo hicieron sentar en la mesa de las personalidades destacadas. Y Zusha disfrutó de todos los manjares que se habían servido y bailó con el novio muy alegre. Y usted, estimado rabino, llegó tarde, cuando ya casi no quedaba nada de comida y en la mesa de invitados de honor ya no quedaba lugar para nadie más y nadie le prestó atención. Su furia y su frustración aumentaron con cada minuto que pasaba y en especial cuando vio a Zusha sentado lo más cómodo en la mesa principal. Y cuando Rabí Moshe por fin se percató de su presencia, le pidió a un mozo que trajera otra silla y que le trajera las sobras de la comida. Usted se sintió tan avergonzado que ni siquiera quiso tocar la comida y se puso furioso con Zusha, con Rabí Moshe, con el novio, con la novia, con todos los invitados y por supuesto que no le quedaron ganas de bailar ni de festejar…

Y cuando llegó el momento de recitar la Bendición de Después de las Comidas, los demás se olvidaron de que usted estaba presente y le confirieron el honor del Zimún y las Siete Bendiciones (Sheva Brajot) a Zusha. Zusha volvió a casa lo más contento, bendiciendo a Rabí Moshe y a los novios, y usted volvió a su casa amargado y deprimido, ofendido y furioso con todos. Esa es la diferencia entre usted y yo”.

Esta historia que acabamos de relatar nos demuestra hasta qué punto la actitud que uno tiene frente a la vida determina su grado de felicidad o infelicidad. El que siente que todos le deben algo de hecho está eligiendo vivir una vida de amargura y frustración. La gente suele decir: “No tengas razón. Sé sabio”. Por eso, incluso si piensas que alguien te debe algo, es preferible que actúes con sabiduría y vivas feliz. Y siendo que, en realidad, nadie te debe nada, porque nada te pertenece, en el momento en que te das cuenta de que nadie te debe nada, tienes toda la razón y al mismo tiempo estás actuando en forma sabia.

¡Qué gran lección de vida para todos nosotros!

por: RAB SHALOM ARUSH vía breslev.com

La danza de las Chispas de Luz

Hay un regalo evidente y explícito que se presenta como oportunidad de enriquecernos cuando salimos de nuestra zona de confort. El reencuentro con Chispas del Alma; Chispas de Luz, que flotando en el universo, fuera de todo tiempo y espacio, se encuentran y conectan para reflejarnos, decirnos quizás solamente una palabra que nutra o gatille una reacción que remueve, sanar algo pendiente o simplemente estar y ser.
Sentir la cercanía de la red que somos, alejándonos de la ilusión de dualidad que habitamos en lo cotidiano, danzando en un ritmo invisible y audible a la vez.
Todo esto siempre que tomemos la decisión – bendito Libre Albedrío – de la presencia, de escuchar, de hablar y por sobre todo de conectar y reconectarnos.

Y todo esto… para ir reuniendo las piezas del gran puzzle que somos.
Estamos en tiempos de Sivan, el mes de Géminis; donde el encuentro con el “otro” profundiza el reencuentro con nosotros mismos y donde el encuentro con quienes somos potencia el reencuentro con el prójimo.

Que vivamos esta Danza lumínica en Conexión y Bendiciones.

Baruj Hashem
Con cariño,
Maestra Diana Yael Rubinstein Muchnik

Un secreto del Rey David para ti

El rey David es una figura inspiradora como pocas. Esta semana tenemos una oportunidad adicional para conectar con su alma, debido a que en Shavuot, el día 6 de Sivan (sexto día del mes de géminis) es también el día de su nacimiento y de su muerte. La reflexión de esta semana te propone honrar su legado y conectar con uno de sus preciosos regalos.

El que fuera pastor, músico, guerrero y rey de la tierra de Israel fue más que todo, y esencialmente, un alma que procuró unirse y conectarse con Hashem cada día de su vida. Experimentó dolores grandes, persecuciones y batallas de todo tipo. Al mismo tiempo, protagonizó grandes triunfos y bendiciones. Como todo ser humano. Sin embargo, en circunstancias como éstas, nosotros tendemos a reaccionar de formas muy diferentes. La clave del secreto que queremos compartir contigo esta semana es justo esta: David respondió exactamente de la misma forma a sus mayores sufrimientos y sus más grandes éxitos. ¿cómo? Alabando a HaShem, agradeciéndoLe, conectándose y acercándose a través de derramar su corazón a Él. En el sufrimiento, él acudió a Hashem; en las alegrías, él acudió a Hashem. Algunos se desconectan cuando les va muy bien y otros cuando sienten que les va mal. La lección es, procura mantenerte conectado en las buenas y en las aparentemente malas. Cuando coseches bendiciones, no te olvides de agradecerle, cuando te sientes perseguido, asustado, triste; no olvides resguardarte en Su Protección. No permitas que las dificultades ni los triunfos que puedas vivir te desconecten de Él.

El fruto de esta permanente y cotidiana conexión de David HaMelej con El Creador quedó disponible para todos como legado para la Humanidad: el Libro de Tehilim o Los Salmos. Esta semana conéctate con esta tremenda alma y aplica la lección. Usa tu tiempo y cada cosa que ocurra en tu vida para conectarte con tu Creador y derramar tu alma en plegaria personal con El. Y anímate también a recitar Salmos. Veras como, sin saberlo, se empiezan a revelar nuevos secretos y bendiciones para tu alma.

¡Qué tengamos el mérito de elevar nuestras voces en cántico a Hashem por cada cosa en nuestras vidas y alegrarlo con nuestra conexión y cercanía, tal como lo hizo el rey David!

Con cariño,

Maestra Ximena Solar

Orar hacia dentro

Cuando se reflexiona acerca de la plegaria personal, la imagen es la de una persona dirigiéndose hacia lo alto en busca de conexión espiritual. Creemos que hay que pedir al Creador por su misericordia o su ayuda, o bien buscamos su consejo. Le damos las gracias por sus dones y también aprovechamos de hacer introspección con ocasión de cada momento de oración. Cada vez que realizamos una bendición miramos hacia nuestro entorno y agradecemos lo recibido día a día.

Lo descrito presupone que todo aquello a que o quien nos dirigimos se encuentra fuera de nosotros, bien sea en “el cielo” o en una dimensión a la cual tenemos acceso limitado o nulo.

Sin embargo, nos olvidamos con demasiada frecuencia que cada persona que pisa la tierra tiene en sí un fragmento del alma divina. De no ser así, nuestra existencia no sería posible. Vivimos “en” D’s, porque en un sentido somos D’s mismo.  La invitación, por lo tanto, es mirar hacia nosotr@s mism@s en busca de esa chispa divina que, con total seguridad portamos, y dirigir nuestra mirada y plegaria hacia dentro, para variar. Si logramos acercarnos aunque sea un poco a esa esencia, tal vez sea ella misma la que nos dirija hacia esa otra dimensión que nos es tan valiosa y esquiva.

¿No será que para mirar a lo alto tenemos que partir por mirar hacia dentro? Tal vez como sucede con frecuencia en la Kabbalah, el camino más corto para un destino lejano termina siendo el que comienza en nosotros mismos, paradojalmente.

Si lo dicho es cierto, ningún@ de nosotr@s podría dudar de su propio valor, pues no sólo portamos una chispa que es más valiosa que casi todo lo que nos rodea, sino que además, tenemos la llave para abrir la puerta del inmenso cielo, en nuestro propio corazón.

 

Amén,

Maestra Guía Carolina Castagneto

Crecimiento: La Pureza del Alma Kabbalista-Cielo y Tierra aceptadme

Esta es la historia del viaje de un alma pura que desciende por el Árbol de la vida hasta este mundo, entonces ella les hablará de su experiencia:

Yo soy un alma que antes de abandonar los mundos superiores me presenté ante el Creador y prometí seguir el camino espiritual y alcanzar mi transformación. El Creador me entregó 100 llaves de bendiciones para cada uno de mis días, para que así pueda completar los niveles celestiales que alcanzan el valor numérico de “lej Lejá” (vete) que equivale a 100. Así se me entregó este manojo de 100 llaves para poder cultivar el jardín, que es la Nukvá, (femenina) y cuidarlo, mi país es el Jardín del Edén.

Yo Soy energía, vibración y Luz, sólo sé de Luz y de un eterno presente, esta es mi dimensión de vida. En un instante mi vibración que es brillante inicia un movimiento descendiente, no conozco este movimiento, sólo conocía el vibrar luminoso en un presente constante. El movimiento genera una velocidad que proviene de una fuerza que me impulsa y atrae en una dirección desconocida, luego sabré que es un abajo, y me lleva en caída libre y zigzagueando, he cruzado un portal que me transforma.

Entro en lo que parece una dimensión donde energías luminosas me esperan sigo siendo energía y esta comienza a adquirir una cualidad en que conozco y comprendo sabiamente Todo, soy Luz Sabia y me dicen que es Jojmá, al unirme a esta dimensión siento un deseo de compartir mi sabiduría y me siento atraída por una dimensión que es distinta a mí Luz, voy en su dirección penetro en esta dimensión y ella recibe mi Luz y con mi Luz comienza a crear inteligentemente formas y mundos, le pregunto su Nombre y me dice soy Binah, la Madre y al unirme a ella, me siento como una Luz que puede dar vida, me siento femenina y entiendo que doy y que de mi brota Creación: DE SERES HUMANOS, AVES, INSECTOS, BESTIAS, PLANTAS, ARBOLES Y FLORES,  PRIMAVERA, VERANO, OTOÑO E INVIERNO, AGUA Y TIERRA, UN PLANETA AZUL QUE CONTIENE VIDA. Estoy en la dimensión de la creación inteligente y voy creando vida más vida.

Luego de esta experiencia me dirijo a otra puerta, otra dimensión, voy en diagonal y escucho al entrar a esta esfera dimensional que una Voz hermosa dice: Lej Leja: “Vete de tu tierra, de entre tus parientes, y de la casa de tu padre, a la tierra que Yo te mostraré” me estremezco y vuelvo a oír “Haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición”, “Bendeciré a los que te bendigan y al que te maldiga, maldeciré y se bendecirán por ti todas las familias de la tierra”.

Entonces mi luz que contiene sabiduría se entrega a un ser humano con forma de hombre, corazón y pensamiento, pero lo que más destaca en él es su corazón, es Bondad pura y se llama Abrahm. Al entrar en contacto con la Luz Abrahm se vuelve un Sabio en el funcionamiento de los mundos celestiales (de dónde vengo) (Zóhar) estudia y comprende el Árbol de la Vida y sus diez sefirot explorando los reinos espirituales y físicos de la realidad. Veo como domina la sabiduría de las estrellas y como cuando el Creador le dice “sacarte fuera” le está diciendo que no se limite al aspecto físico de la astrología porque el ser humano tiene la capacidad de elevarse por encima de las influencias espirituales y convertirse en dueño de su propio destino.

Entiende que marcharse de su tierra natal es un código de nuestro ADN con el que venimos a este mundo y que debemos transformarlo para no caer en el caos de la vida. Por eso es que el Zohar nos enseña que eliminar el caos es nuestra responsabilidad.

Como alma quiero permanecer en esta dimensión tan misericordiosa y amorosa, siento bondad porque comprendo que yo también he emigrado de la casa de mi padre, que soy un alma que dejó el Mundo Superior e inicié un camino hacia la vida terrestre, donde recibiré una vestimenta corporal para llevarla hasta alcanzar una transformación espiritual, porque no volveré igual, eso ya lo sé.

También sé quién soy, una chispa del Creador, una parte de Dios, un fractal de Su Luz experimentando como Alma en un cuerpo.

Ahora mi Luz es llamada por una fuerza polar complementaria, es otra dimensión, al entrar en ella brilla una luz que expulsa las cualidades egoístas de todo ser y siento como la energía que se genera en esta sefirá llamada Guevurá puede elevar todas las chispas celestiales que han caído en la materia física y conquistar la máscara que cada ser humano se ha puesto para vivir en la tierra. Esta energía permite que la Luz Divina y la libertad se irradien en todo el cosmos.

Me doy cuenta que frente a mí hay un Hombre fuerte se me revela como Yittsjak, sólo por estar en frente de él y verlo experimento valentía, coraje para hablar, escuchar y actuar en la verdad, estoy lista para saltar a otra dimensión que me llama con amor y entonces sigo bajando.

Entro en una dimensión donde siento la voz que dice “los justos están seguros como un cachorro de león”, me siento protegida y al mismo tiempo con la fuerza y el amor para enfrentar la idolatría y al mismo ángel de la muerte porque Dios vive en mí, en un Yo profundo y sincero. La vibración altísima de esta sefirá llamada Tiféret me conecta con un amor gigante que me permite ver a un hombre gigante de alma, lo reconozco como Yaacov, brilla como un sol y él mismo parece un puente entre todos los senderos de este árbol, se acerca y me regala un secreto: cuando bajes a la tierra y sientas miedo agradece y bendice al otro y a la experiencia que estás viviendo como si fuera un regalo, siempre bendice y las puertas de los cielos se abrirán para ti, sé pura y positiva y llegarás a Israel.

Feliz mi alma baja en diagonal hacia otra esfera Netzaj que me recibe con Unidad como hija de Dios y en el portal hay un Humano poderoso y humilde a la vez, su nombre Moshé tiene en sus manos el Libro de la Torá color azul zafiro, irradia luz azul y flotan en sus paginas millones de ángeles que son las letras hebreas combinadas y permutadas, me emociono con lágrimas de felicidad y me dice que la paz en el mundo está en la paz de los hijos de Dios, en la amistad y el entendimiento superior del alma y que la Victoria espiritual se alcanza sanándonos con los secretos del cielo.

Me enseña que las personas como el Patriarca Abrahm que se atreven a iniciar un cambio positivo y a ayudar a los demás en su despertar espiritual siempre encuentran oposición de las fuerzas contrarias que quieren mantener el caos y el beneficio propio, pero me dice que mantenga mi ánimo arriba y que utilice los 72 Nombres de Dios porque son fuerzas angélicas que nos dan el poder de vencer la materia y enfrentar cualquier guerra en nuestra contra especialmente la del ego. Entonces me muestra como si fuera una película una escena donde aparece el patriarca Abrahm derrotando a varios reyes que querían su muerte, lo acompañan un ejército de ángeles y al vencer se presenta Melquisedec, Rey de Salem, quien sacó pan y vino y quien era Sacerdote del Dios Altísimo. Él lo bendice diciendo: “Bendito es Abrahm del Dios Altísimo, Creador del cielo y de la tierra, y bendito sea el Dios Altísimo que entregó a tus enemigos en tu mano” y le dio el diezmo de todo.

Me siento agradecida de la visión y de cómo esta dimensión es Victoria espiritual cuando estamos en la Consciencia del Dios creador de todo. Me despido sin querer irme, ya estoy sintiendo algo que conoceré más tarde y que se llama apego, no quiero separarme, pero nuevamente me impulsa una fuerza complementaria que me atrae como un escudo con imán.

Entro en la dimensión de Hod y me espera el Sumo Sacerdote Aharon, me dice: “es uno de cada diez, y diez de cada cien…” me está hablando del diezmo de las ganancias que obtendré en la tierra y al momento comprendo que me está dando una oportunidad ya que al vivir en un mundo físico la fuerza negativa se alimenta de la materia mientras realiza su trabajo de oponerse a nuestro ascenso espiritual, si entrego el diezmo coarto la influencia de las fuerzas oponentes y me libero recibiendo infinitas bendiciones espirituales. Comprendo que puedo invocar la Luz con mis actos y recibir para dar.

Con este tesoro de mitzva salgo de la sefirá y me voy a la próxima dimensión sefirótica que es Yesod: y escucho que una voz que dice: “Yo soy el eterno que te saqué de Ur de los caldeos, para darte esta tierra para que la poseas” entiendo que es Dios que le habla a Abrahm y agrega “No mires esto, la sabiduría de las estrellas, sino más bien el secreto de Mi Nombre, que es la Nukvá. Serás padre de un niño”  Y allí está Joseph elevando la vibración de esa dimensión y conectado a esas palabras que Dios dirigió al Patriarca Abrahm. Porque Joseph las hizo suyas y comprendió que para manifestar en la tierra abundancia material, ser padres y vivir una vida de gozo se debe recordar que todo viene de Dios, que nadie más te lo da, que no hay intermediarios y que sólo Su Nombre es el que hay que mirar.

Comprendo que cuando un ser humano logra cambiar la naturaleza interna a través de esta verdad el mundo físico le refleja su acción y que ni los juicios decretados en su contra son más fuertes que conectar con Su Nombre a través de acciones puras y sinceras. Entiendo la lección que se abre paso en mi ser como un fundamento de vida y visualizo como mi ego luchará contra esta verdad, pero me prometo recordarla siempre. Joseph asiente con su cabeza y sonríe abriendo una escalera de oro con una alfombra de seda roja que en realidad son pétalos de rosa, camino descendiendo como si llevara una capa de reina y un sonido musical celestial me llama desde esa dimensión, estoy bajando a Maljut.

Se abre una puerta de palacio que es el portal para entrar al reino de la tierra, la música viene de un salón azul donde hay un hombre con una corona de oro tocando un arpa plateada y de sus melodías se revelan los Nombres de Dios, cada sonido es un canto al cielo, me mira y me dice: este es el secreto, la música es una frecuencia vibratoria que puede conectarnos al eterno y todo lo que hay en este mundo es frecuencia vibratoria, sólo debes saber cómo tocar la melodía celestial que abre la materia para que se revele Dios en ella. El vínculo entre el Creador y la humanidad ya está hecho y todos somos parte de Dios. Para ello debemos ser como Abrahm vinculándonos como Dios con el mundo, desde la bondad y el Amor incondicional a nuestro prójimo, sea amigo o enemigo, porque la prueba está en cuánto aprendiste a amar. Transforma tu ADN cambiando tu naturaleza mas baja vibracional mente, esa que ha venido a corregir para que se eleve y reúna como chispa divina a la fuente. Para eso necesitaras personas y situaciones que te harán desde el bien o desde el mal descubrir el sentido de la vida.

Un fuerte tirón energético me moviliza y de pronto estoy en un lugar calentito, en manos de alguien que me besa, su energía es suave y amorosa y me dice mi pequeña has llegado. Será mi madre carnal la quien me crie en este mundo, pero será el Creador quien me cuide, sostenga y dé vida.

Al crecer me encuentro con un mundo maravilloso, sólo Dios pudo hacerlo:

Veo el sol y la luna, veo

Aves, insectos, bestias, plantas, árboles y flores

Vivo la primavera, verano, otoño e invierno

Todo florece y da frutos

Y luego perece

Uno nace, es criado y luego muere

El viento sopla

La lluvia cae

Mientras mi alma da vueltas por este mundo

Las vidas van y vienen a su vez

Dando vueltas, girando

Conozco el amor y le digo

Acércate,

Mi corazón te llama

Y vuelvo a ver

Hacia las aves, insectos, bestias, plantas, árboles y flores

Y me digo

Desarrollaré compasión

Hacia las personas

Y a aquel al que amo

Si escucho que me anhelas

De inmediato regresaré a ti

Llama de vuelta a mi corazón

Pájaros, bichos, bestias, hierba, árboles y flores

Humanidad

Enseñadme a sentir

La alegría que sentí al tocar la vida es muy profunda

Y se filtró en cada rincón de este cuerpo

Incluso si estoy lejos y ya no entienda nada

Incluso si ha llegado el momento que esta vida termine

Todo el ahora es todo del pasado y nos volveremos a encontrar

La calidez que me diste al vivir fue muy profunda

Permanente en mi corazón

Las experiencias vividas dan luz y calman suavemente mis heridas

Hasta las profundidades de mi dolor

Todo el ahora es esperanza para el futuro

Lo recordaré, estoy segura

Cuando lleve esta vida

Del mundo azul en su camino de vuelta

A mi mundo celestial.

La pureza del alma kabbalista es aquella consciencia humana que sabe quién es, quien le ha creado y quien le espera, que vino a cuidar el jardín del edén aquí a la tierra y que sabe que no existe dualidad porque vive en la fuente, nuestra alma pertenece a ella y esta acá experimentando otra forma de vida, no hay buenos ni malos, solo son sentimientos

Por eso digo:

Cielo y tierra aceptadme porque en ambos mundos quiero vivir.

Maestra Guía Ana María Pérez

El día de los Kabbalistas

Lag BaÓmer, el día treinta y tres de la cuenta del Ómer que conecta Pésaj con Shavuot, es el aniversario del fallecimiento de uno de los más grandes sabios de la historia judía y kabbalista, Rabí Shimon Bar Yojai, quien es considerado el padre de la Kabbalah tal como la conocemos. Sin embargo, él no creó la Kabbalah; ésta ya existía antes. Lo que Rabí Shimón hizo fue expresar sus conceptos. Él tuvo el mérito de recibir inspiración Divina, la cual la tradujo en El Libro del Zohar que sigue siendo la fuente primordial de conocimiento de la Kabbalah hasta la actualidad.

Antes de morir, Rabí Shimon instruyó a sus discípulos que celebraran su iortzait (el día de su muerte) como un momento de alegría y festividad, porque el día de la muerte marca el punto culminante de todo lo que esa persona logró en el curso de su vida en la tierra. Desde entonces, sus seguidores en todo el mundo, especialmente en su lugar de descanso en Merón, Israel, celebran este día con bailes, canciones, encendiendo fogatas, estudiando Toráh y Kabbalah con desfiles e incrementando actos de amor y unidad.

Estos días representan una gran oportunidad para nosotros para unirnos al alma de un grande como Rabí Shimon, y eso se logra con estudio, con plegarias, con recitación de salmos, con el aprendizaje de algo nuevo, con caridad, con amabilidad, con conexión.

Con cariño,
Maestra Claudia Vásquez

¿Dónde está hoy mi observador?

Nos enseñan los sabios que una tarea a practicar en nuestro sendero de elevación espiritual es modificar nuestro observador, mirar con otro prisma el mundo al cual nos vemos enfrentados día a día.

Convengamos que están agradable y fácil observar con amor y gratitud cuando vivimos situaciones de felicidad, amor, risas, compartimos con buenos amigos y familiares amorosos, en este escenario es fácil reconocer la LUZ, y observar con amor nuestro entorno, pero como observamos cuando no es así ¿ cuando el entorno que nos rodea es caótico, cuando en el día personas o situaciones nos activan emociones bajas como la rabia, pena, frustración,  compañeros de trabajos o jefes molestos, situaciones familiares complejas, escasez económica etc.…como lo observo… nos podríamos preguntar…

¿recuerdo las enseñanzas aprendidas? ¿me esfuerzo por activar un observador más compasivo con el entorno? ¿me atrevo a intentar si quiera observar con amor a esas personas

 ¿Cómo está mi observador de Luz?, ¿Realmente estoy trabajando mi espiritualidad?  ¿Qué observador estoy proyectando cuando veo la oscuridad en los otros?

 ¿logro observar mi propio ser en esa oscuridad?

 ¿Y más profundo aún, observo al creador detrás de cada persona o situación compleja?

Aquí está el verdadero trabajo queridos amigos kabbalistas, poner en práctica un nuevo observador, que conecta con la conciencia de unidad, conciencia del ser como almas de la misma fuente de Luz y que aquellos que nos “joden” el día están siendo parte de un plan divino para darnos la oportunidad de manifestar nuestro verdadero ser, un ser más evolucionado más espiritual.

La LUZ sale de la oscuridad, si logramos observar el verdadero propósito en nuestras “oscuras” situaciones diarias, veremos que son un trampolín hacia la LUZ, todo depende de como lo observemos.

La Kabbalah no entrega grandes herramientas para desarrollar un profundo camino espiritual. Meditación, nombres de Dios, oraciones potentes que abren los mundos superiores de la conciencia humana.

La otra parte nos corresponde a nosotros… practicar atreverme a observar diferente, con real conciencia y empatía del mundo en dónde vivimos y ser conscientes que TODAS las personas que nos rodean, nos ayudan a jugar este juego de la vida.

El nombre de dios n° 44 yud, lamed, hei nos ayuda no enjuiciar y a tener un observador más luminoso.

 

 

Que Hashem nos permita seguir modificando nuestro observador y disfrutar del día a día como realmente deseamos

Con mucho cariño,

Maestra GUía Esther Valenzuela

Mi función en el mundo

La Kabbalah define conciencia como la definición que le damos a cualquier cosa que experimentamos o vivimos, cómo entendemos la realidad.
Aplica para todo lo que experimentamos, hay gente que experimenta algo difícil y lo define como una dificultad y otros la definen como una oportunidad.
La conciencia no es buena o mala, somos nosotros quienes definimos las cosas como positivas o negativas en nuestra vida, pero nos indican los sabios que si mi conciencia es muy  limitada, mi experiencia es muy  limitada y por definición vivimos en un mundo físico limitado por el espacio y por el tiempo.
Entonces, ¿Qué podemos hacer?
La conciencia, dicen también los sabios, es un pizarrón en blanco donde podemos colocar lo que queramos que esté ahí.
La limitación siempre va a existir como ya sabemos en el 1%, ya que en Maljut tenemos un tiempo limitado de vida, de recursos, de energía, etc.
Pero nosotros sí podemos redefinir nuestra experiencia (aumentar nuestro nivel de conciencia). ¿Cómo?
La respuesta que nos dan los sabios es encontrar lo trascendente en cada acto de nuestra vida, y conectar con el valor de cada cosa.
Mas aún, nos dan la siguiente tarea, si queremos expandir nuestra vasija y acceder a niveles mas allá de las limitaciones del 1%, debemos encontrar cada uno de nosotros  nuestra función trascendente, en otras palabras: mi función en el mundo.
Mi deseo es que cada uno de nosotros encontremos aquello con lo que venimos a aportar y dejar a las generaciones posteriores.
Un abrazo,
Gabriel Silva
Estudiante y profesor de Kabbalah

Nuevos comienzos

Esta semana celebramos la Luna Nueva en Aries, Rosh Jodesh Nissan, la cual marcó el inicio del año del calendario lunar hebreo y el inicio del año astrológico. Este mes, hace más de 3.000 años atrás, Hashem nos entrega la gran mitzva -el precepto- de iniciar nuestra cuenta o calendario, señalando: “Este mes será para vosotros el principio de los meses; será el primer mes del año para vosotros”.
¿Cuándo sucede esto? Causalmente -y no casualmente- cuando el pueblo había emprendido su Éxodo, la salida de la esclavitud en Egipto, la salida de su estrechez emocional, espiritual y física.

Qué potente mensaje nos regala esta breve recapitulación; comenzamos a registrar, a contar los días de nuestras Vidas, tras salir de nuestra opresión. Y si bien esto pareciera ser -solamente- una narración histórica de un pueblo hace miles de años atrás, su gran potencia está disponible Hoy, con tanta relevancia como entonces. 

En este mes, el portal que nos regala Pesaj, la Fiesta de la Libertad, es una invitación a identificar nuestras propias limitaciones; nuestros patrones de pensamiento, de reactividad, nuestras zonas de confort, el vivir en piloto automático o desde el condicionamiento de un entorno, para avanzar con paso confiado probablemente sin saber hacia adónde, pero si sabiendo qué decidimos dejar atrás. Quizás agradeciendo lo que vivimos, como un paso importante, en nuestro proceso de creación de conciencia y por sobretodo, comprendiendo que la verdadera libertad, surge de activar nuestra voluntad, de elegir salir de aquello que limita la más profunda expresión de nuestro Ser, (por más que tardemos 40 años en el trayecto).

Nos vemos en el viaje queridos todos.
Bendiciones y Jodesh Tov!

Maestra Diana Yael Rubinstein