El humor como lubricante del Alma
El humor como lubricante del Alma
Estamos transitando una época especialmente desafiante para el alma: el mes de Tamuz / Cáncer.
Un mes en el que, desde la perspectiva kabbalista, está ¡prohibido deprimirse!
Y para abordar esta invitación, lo primero que necesitamos integrar es que los seres humanos, sí, nos bajoneamos, nos entristecemos, nos vamos hacia adentro… nos desconectamos. Y todo eso es parte del proceso humano, pero una vez que somos conscientes, es algo que podemos —y debemos— gestionar.
Entonces, quiero hacerte una pregunta:
¿Qué crees que puede ser un tremendo antídoto para no deprimirnos?
¡El humor!
Y para hablar de humor, vamos al origen: su definición.
La RAE dice que el humor es:
- Disposición en que alguien se halla para hacer algo.
Sinónimos: carácter, genio, talante, temple, disposición, temperamento, condición, índole. - Cada uno de los líquidos de un organismo vivo.
Sinónimos: líquido, secreción, flujo, excreción, serosidad, linfa, sudor, supuración, mucosidad.
Podríamos decir entonces que el humor, tanto en su dimensión física y corporal como en su manifestación sutil, es algo así como un lubricante del alma. Una sustancia que nos recorre por dentro y que, gracias a ella, podemos vivir y transitar nuestra existencia de manera más fluida.
Por el contrario, cuando falta humor, nos sentimos mal engrasados: hay roce interno, las piezas chocan y nuestra experiencia se vuelve más trabada, más densa.
Entonces, si estamos hablando de disposición, de carácter, ¿estamos hablando de algo inamovible? ¿De algo que no se pueda gestionar?
¡No! Estamos hablando de algo que sí podemos cultivar.
Así que para comenzar, todas las personas que en su fuero interno sienten que son “graves”, que “no tienen humor”, o que incluso tienen creencias negativas al respecto (como “la risa abunda en la boca de los…..”, “en esta vida hay que ser serios”, o “la risa es una forma de evadir”), no os preocupéis: mientras estemos vivos, ¡aún hay posibilidades!
¿Y cuáles son esas posibilidades?
Elegir llevarnos, conscientemente, a una buena disposición. Porque no todos tenemos el humor activado de forma natural, pero sí es una decisión.
Esto implica, por ejemplo, acallar nuestros juicios, flexibilizarnos, suavizar el ego… todas gestiones internas que nos vuelven disponibles como un canal para que la Luz fluya a través de nosotros.
Porque sí: el humor es un poderoso canal de Luz, que nos baña por dentro y nos permite compartir con el otro desde la apertura y la conexión.
Desde la mirada kabbalista, el humor es una medicina sutil y poderosa, que nos reconecta con el Origen a través de la alegría y la expansión.
Nos da perspectiva respecto a lo que estamos viviendo, nos ayuda a diluir la gravedad y a transitar los desafíos con menos drama y más emuná.
Nos permite caminar nuestro proceso de corrección, nuestro Tikkún, desde la liviandad. Nos habilita a enfrentar los desafíos de manera consciente, profunda, responsable… pero alegre.
La alegría profunda es una tremenda fuerza espiritual:
Una herramienta que transforma nuestra percepción de la vida y, desde ahí, transforma lo que pensamos, lo que sentimos, y por lo tanto, lo que deseamos y cocreamos con Hashem.
Bien sabemos que una semilla sembrada desde la conciencia —e incluso desde una alegría coherente— va a desarrollarse de manera muy distinta a una sembrada en modo automático o a regañadientes.
Y como buenos compañeros de ruta kabbalista, sabemos que todos los minutos de nuestra vida estamos sembrando nuevas semillas, que serán nuestra realidad del futuro. Por eso, es fundamental ocuparnos de ser sembradores alegres.
Te invito a detenerte y observar con atención cuál es tu relación con el humor. ¿Qué ideas o creencias tienes sobre él?
Y desde ahí, abrirte a la posibilidad de integrarlo y cultivarlo desde la conciencia.
No solo como una “rica sensación” o una “cualidad”, sino como una herramienta espiritual poderosa y profunda que nos conecta directamente con Hashem y con Su creación.
Con mucho cariño,
Magdalena Cuevas R.
El clip: una herramienta de conciencia
El clip: una herramienta de conciencia
El pensamiento es el origen de todo.
Antes de que existieran los planetas, las galaxias, el universo… fuimos un pensamiento en la mente de Hashem.
Y así como un hijo hereda ciertos dones de su padre, nosotros también heredamos el poder de crear a través del pensamiento.
Nuestros pensamientos crean realidad, nuestra realidad.
Cada pensamiento tiene el potencial de manifestar situaciones, vínculos y recursos, pero para que eso ocurra, se requiere una gestión interna consciente.
Ya lo sabemos: aquello en lo que ponemos atención, crece.
Poner atención no es simplemente mirar algo una vez. Es dedicarle tiempo, pensarlo, darle vueltas, habitarlo mentalmente.
Nuestra atención es combustible puro: lo que pensamos con frecuencia, se fortalece y, eventualmente, se manifiesta en el 1%.
Y esto sucede indistintamente de si nuestros pensamientos son luminosos o no. Lo que más habitamos en la mente, florece —para bien o para mal, y esta es una de las razones más importantes de porqué debemos gestionar nuestros pensamientos, porque de ellos dependerá en parte la realidad que vivamos.
El desafío es que vivimos en un mundo que nos empuja a mantener la mente en el pasado o el futuro, lleno de estímulos, distracciones y urgencias. Además, nadie nos enseñó desde pequeños a cuidar, ordenar o seleccionar nuestros pensamientos.
Entonces, te pregunto con cariño y honestidad:
¿Sabes realmente en qué piensas durante el día?
¿Tienes conciencia de por dónde divaga tu mente?
¿Podrías identificar tus 5 pensamientos más recurrentes?
Probablemente no. Y por eso hoy quiero ofrecerte una herramienta espiritual tan simple como poderosa:
¡El clip! Sí, un clip de oficina.
¿Cómo funciona esta práctica?
Cada mañana, pon un clip en alguna parte visible de tu ropa —una manga, un bolsillo, una costura— en un lugar donde lo veas varias veces al día.
Cada vez que tu mirada se cruce con el clip, detente por unos segundos, sin importar lo que estés haciendo.
Obsérvate con honestidad:
¿En qué estás pensando?
¿Tu mente está en el pasado o en el futuro?
Si es así, cierra los ojos y respira profundamente un par de veces.
Lleva tu atención al cuerpo: siente la temperatura en tu rostro, nota si hay viento, si te da el sol, si tu nariz está fría…
Simplemente regresa al presente.
Después de ese breve chequeo, sigue con tu día.
Y cada vez que vuelvas a ver el clip, repite el proceso.
Cuando llegue la noche, saca el clip, déjalo en tu velador, y a la mañana siguiente, vuelve a ponértelo.
Así, cada día será una nueva oportunidad para entrenar la conciencia.
¿Qué puede aportarte esta práctica?
Si eres constante, te prometo que esta herramienta tan simple puede transformarse en un ancla espiritual cotidiana. Te traerá, al menos, dos grandes beneficios:
- Conciencia de tu mundo interno:
Empezarás a notar qué piensas realmente durante el día, con qué frecuencia visitas ciertos pensamientos, y cuál es la energía detrás de ellos.
(Spoiler: probablemente te sorprenda). - Regreso al momento presente:
Cada vez que veas el clip, tendrás una excusa amorosa para volver aquí y ahora.
A este presente continuo en el que sembramos el futuro y procesamos el pasado.
Y algo fundamental:
Cuando aparezcan pensamientos poco luminosos, no necesitas luchar contra ellos.
No hace falta discutirlos, ni forzar su eliminación.
Solo necesitas volver amorosamente al cuerpo y al momento presente.
Al hacer eso, el pensamiento pierde fuerza y se disuelve naturalmente de tu pantalla mental.
Te deseo una hermosa práctica,
un encuentro profundo contigo mismo,
y muchos instantes de presencia verdadera.
Con cariño,
Magdalena Cuevas R.
Reconocernos en la incomodidad
Reconocernos en la incomodidad
Este mes de Tamuz es un gran maestro para todos nosotros. Sentimos la fuerza, la intensidad y el rigor de un mes que nos invita a reconocernos.
Hashem ha escrito grandes capítulos en nuestra serie “La Vida” para este mes. Son episodios desafiantes e intensos.
Dios ha puesto frente a cada uno, situaciones no comprensibles a la lógica racional. La buena noticia, nos enseñan los maestros que donde termina la lógica, comienza tu espiritualidad.
Reconocer nuestra reactividad, las áreas pendientes a trabajar, reconocer donde están las heridas, los miedos, las carencias, es un proceso difícil, que requiere de tiempo, estudio y trabajo espiritual.
La invitación es a ser valientes y pacientes. Romper sin miedo la lógica y permitir que se active ese ojo espiritual que logra ver más allá. El observador espiritual reconoce la Luz en la incomodidad, en el dolor.
¡Reconocer el propósito detrás de lo incomodo es sabiduría pura!
Y a medida que más ocupo mis herramientas espirituales, más conectamos con el universo, con Dios. Esa conexión nos regala la verdad de quienes somos realmente, almas espirituales buscando volver a su fuente.
No estamos solos cuando caemos, no estamos solos cuando nos equivocamos, no estamos solos en un mes difícil. Tenemos una familia espiritual que se cae y se levanta con nosotros, con fuerza, alegría y mucha EMUNA
Con mucho cariño y fuerza para todos
Maestra Guía Esther Valenzuela
La única y verdadera elección
Sabemos que la base del libre albedrío del alma humana está enunciada en la Torah en Devarim 30-19: “Mira que pongo delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida para que vivas, tú y tu descendencia…”.
Este es quizás una de las claves más importantes para nuestra alma en su ruta por este mundo. La única y gran decisión permanente que tomamos a cada momento, en cada elección, por pequeña que sea, es observar lo que está frente a nosotros y elegir la vida, el bien y la bendición. Si logramos ser consistentes en nuestra elección, estaremos trayendo vida a nuestras vidas, a los nuestros y al mundo.
Y Hashem nos los dice, la elección siempre es en el presente, siempre es “pongo delante de ti, HOY” ambas opciones. Y nos da el resultado correcto. Nuestra gran acción interna se trata de discernir cuál de las opciones que se nos presentan a cada momento representan la vida, el bien y la bendición. Y de qué manera. Por ejemplo, si me dan ganas de decir algo a alguien, discernir: ¿decir esto trae vida, bien y bendición al otro y a mí?; y ¿cómo hablar de modo que lo que diga traiga vida, bien y bendición al mundo? Y entonces decidirnos, y elegir siempre vida, bien y bendición. Simple, no necesariamente fácil, pero simple.
Esta semana te invitamos a notar cómo estamos eligiendo entre ambas opciones permanentemente, y a traer conciencia sobre estos 2 bloques; para facilitar que tus acciones, pensamientos y palabras estén siendo guiados permanentemente desde la vida, el bien y la bendición. Que este sea un filtro que simplifique e ilumine la ruta que El Creador le dio a nuestras almas para cumplir su propósito y que gracias al aumento de nuestra conciencia, preparemos nuestras vasijas personales y colectivas para traer una Vida y Luz verdaderas a este mundo y a nuestras vidas. Que esta semana y siempre, tengamos la bendición de elegir la bendición.
Con cariño
Maestra Ximena Solar
@astrologiasolarkabbalista
Somos el prisma de la Luz de Hashem
Somos el prisma de la Luz de Hashem
En la Ruta de la Kabbalah nos referimos a la luz de dos maneras diferentes, y para distinguirlas incluso las escribimos de forma distinta.
La primera es la luz óptica, aquella que nos permite ver el mundo que nos rodea con los ojos físicos, y que escribimos con “l” minúscula.
La segunda es la Luz de Hashem: la energía infinita de amor, entrega e inteligencia total que recibimos de Di´s, y que escribimos con “L” mayúscula.
Aunque ambas luces tienen naturalezas y profundidades espirituales muy diferentes —incluso en ocasiones opuestas— comparten ciertas similitudes.
La luz óptica, por sí sola, no se ve: necesita impactar en un objeto para manifestarse y que nuestros sentidos puedan captarla.
A primera vista, esta luz parece ser blanca; sin embargo, al pasar a través de un prisma, se descompone y despliega ante nuestros ojos todos los colores del espectro visible. Es decir, al atravesar el prisma, la luz blanca se dispersa, revelando su verdadera esencia: la suma de todos los colores del arcoíris.
Lo mismo sucede con la Luz de Hashem.
Ese caudal de entrega infinita que Di´s derrama sobre toda la creación, incluidos nosotros, tiene a primera vista la apariencia del AMOR. Pero ¿qué ocurre cuando esa Luz de AMOR atraviesa un prisma?
Al igual que la luz óptica, se descompone en infinitas manifestaciones creativas del amor: la misericordia, la compasión, la humildad, la ternura, la generosidad, la gratitud, la certeza, y todas las virtudes humanas que hoy existen en estado potencial.
¿Y, ahora, cuál es el prisma que permite que este fenómeno ocurra?
¡Nuestra conciencia!
Nosotros somos el prisma que permite que la Luz de Di´s se descomponga y despliegue sus infinitos matices sobre la Tierra.
A través de la recepción de esa Luz, de ese AMOR, y de nuestro propio e irrepetible proceso de conciencia interior, transformamos esa Luz en múltiples manifestaciones de amor para irradiarlas al mundo.
O dicho de otro modo, somos el artefacto que decodifica la Luz y la convierte en múltiples expresiones del AMOR compartido.
Con amor,
Maestra Guía María Magdalena Cuevas
EL REGRESO DE NANY MCPHEE, 2010.
EL REGRESO DE NANY MCPHEE, 2010.
Es la historia de la mágica y enigmática Nanny McPhee (la extraordinaria Emma Thomson) quien llega a ayudar a Isabel Green (Maggie Gyllenhaal), una madre sobrecargada de responsabilidades, a gestionar a sus 2 hijos y sus primos, que han llegado a vivir con ellos en el campo, en medio del caos de la Segunda Guerra Mundial.
A través de lecciones claves, Nany McPhee va facilitando la transformación de estos 4 niños conflictivos y a la vez conflictuados, algunos valores fundamentales como la colaboración, el valor de la familia, la emunhá y el amor incondicional.
Es una película preciosa, preciosa para ver con niños pero también para reencontrarnos como adultos con nuestros niños internos, con la certeza y con tantos procesos nuestros que están pidiendo ser vistos.
Les invito a ver esta película con ojos Kabbalistas y aquí les comparto algunos elementos que les pueden ser útiles o interesantes de observar:
- Nanny McPhee, Representa a una guía espiritual, un camino (un árbol de la vida) que conecta las fuerzas divinas y las humana, el 99 y el 1%. Sus intervenciones no imponen cambios, sino que proponen y despiertan a lo largo de la ruta el potencial latente en cada personaje, mostrando el camino hacia el equilibrio individual y colectivo.
- Los niños, Dañados y heridos por distintas circunstancias de sus propias vidas, inicialmente están dominados por el ego, el deseo de recibir para sí mismos, pero gracias a las lecciones de Nanny McPhee van experimentando y encarnando, a través del disfrute y la alegría con el deseo expansivo y fructífero de Recibir para Compartir.
- Isabel Green, la madre, Nos muestra el reflejo de la humanidad enfrentando pruebas. A través de las dificultades, va aprendiendo a confiar y a equilibrar su vida entre acción (esfuerzo terrenal) y recepción (fe).
- Los primos como polaridad y dualidad, representan las fuerzas caóticas y opuestas que deben unificarse. La integración de sus mundos (campo y ciudad) simboliza la búsqueda del equilibrio para una luminosa manifestación en la Tierra.
- El caos de la guerra como ilusión, La guerra externa refleja la guerra interna de los personajes. Solo al usar a su favor y trascender las distracciones del mundo físico, los personajes encuentran Shalom, la paz que surge de un alineamiento con ellos, con los demás y con la Luz.
Mensaje kabbalístico
La película nos enseña que el verdadero cambio surge del trabajo interno y colectivo. Nanny McPhee, al desaparecer al final, hace una retirada precisa que permite a las almas cuando ya han abierto sus corazones a actuar desde su libre albedrío y alcanzar la plenitud por mérito propio.
Esta película que pueden ver en Netflix cuenta además con las actuaciones en papeles secundarios de tremendos actores como Maggie Smith, Asa Butterfield y Ewan McGregor.
Que la disfruten!
CÓMO ABORDAR LOS BALANCES DE CIERRES DE CICLOS
CÓMO ABORDAR LOS BALANCES DE CIERRES DE CICLOS
Nos acercamos a un cierre de ciclo, y cuando esto ocurre la vida nos invita a revisar/nos a hacer balances y evaluaciones. Es algo natural el mirarnos para ver qué cosas podemos mejorar, dónde podemos dar un poco más, y en qué áreas definitivamente hay que hacer un cambio rotundo.
Este ejercicio es un ejercicio profundo y transformador si lo hacemos desde el alma, pero también puede una experiencia dura y castigadora con nosotros mismos si es la voz del Ego o del Oponente la que predomina dentro nuestro.
¿Y de qué dependerá si es de una u otra forma? De la CONCIENCIA con la que nos hagamos cargo de esta labor.
Entonces queridos y queridas compañeros de ruta Kabbalista vamos a recordar algunos elementos fundamentales para abordar un proceso de auto observación amoroso, luminoso, fructífero y que sea realmente útil para nuestra vida tanto en el 1 como en el 99%, porque no olvidemos nunca que los seres humanos solo existimos si abrazamos el 100% que somos con humildad, conciencia y espiritualidad.
1-Todo, absolutamente todo lo que ocurre en nuestras vidas está regido por un plan maestro articulado, supervisado e impulsado por Hashem para nuestro mayor bien (aunque a veces nos cueste verlo)
2-Todo en este plan está dirigido a que podamos conectar con él, con que podamos volver a él, con que podamos reconocer su presencia no solamente en todo lo que nos rodea, sino que también dentro nuestro.
3-La ruta de este plan está llena de bendiciones, algunas muy evidentes y otras disfrazadas de desafíos, pero todos tremendos regalos para nuestro crecimiento.
4-Las bendiciones disfrazadas son una invitación no solo a recibir los regalos de Hashem, sino que también a revisar, muy agarraditos de su mano cuáles son nuestras herramientas, revisar cómo va el compromiso y dirección de nuestro entrenamiento espiritual, desde dónde estamos observando la existencia y cómo nos estamos vinculando con Hashem, con nosotros y con los demás.
5- En este proceso nos vamos a encontrar con aspectos de nuestra naturaleza que no nos gustan. Vamos a ver algunas de nuestras manifestaciones reactivas, vamos a ver como a veces nos desconectamos y también vamos a ver como a ratos nos alejamos de la certeza, nos alejamos de la Emuná.
6- Y todo eso que vemos no tiene otro fin que aceptarlo, integrarlo, solicitar asistencia divina y gestionarlo.
Queridos y queridas, estamos aquí para crecer, aprender, corregirnos y compartir siendo humanos. Y eso quiere decir inevitablemente equivocándonos porque estamos aprendiendo. El punto es cómo vamos a abordar esa realidad, si desde el autocastigo (dirigido por el oponente) o desde la posibilidad de correxión, guiado por la Luz.
No nos juzguemos con rigidez, no nos castiguemos por no estar siendo “los que deberíamos ser” o por no haber logrado durante este 2024 lo que “deberíamos haber logrado”. TRATEMONOS CON EL MISMO AMOR Y CLARIDAD QUE HASHEM NOS HABLA! Conectemos con las mejoras que tenemos que hacer hoy, mañana y que seguiremos haciendo hasta el último día de nuestras vidas. Comprometámonos con nosotros y con Di´s a ser cada día mejores, más parecidos a Hashem, con él más presente, más cercano, más en mí.
Y también conectemos con todo lo mucho que hemos logrado gracias a su compañía, conectemos con cuanto hemos crecido en estos 12 meses, cuán más grandes, más robustos, más sabios estamos. Conectemos con todos los cambios proactivos que hicimos en nuestras vidas, desde los más grandes y evidentes hasta los más íntimos y domésticos.
Alineemos de manera coherente nuestros deseos y nuestras ganas de ser y compartirnos con nuestros propósitos para el 2025. Pero sobre todo abramos nuestro corazón y nuestras vidas al soporte y amor infinito de Hashem en cada paso que demos.
Con mucho cariño,
Maestra Guía María Magdalena Cuevas
La libertad hecha amor
La libertad hecha amor
Hace algunos días atrás leí una publicación que explicaba cómo al entregar, recibir o incluso presenciar actos de bondad, nuestro organismo secreta endorfinas, serotonina, dopamina y oxitocina, las cuales generan en nosotros la sensación de bienestar y plenitud.
Qué maravillosa causalidad, que esto refuerce lo que siempre enfatizamos en el estudio de la Kabbalah: nuestra alma -creada a semejanza de la Luz Infinita-, vibra en la frecuencia del deseo de compartir y es, justamente a través de activar y dar espacio a este deseo, compartiendo, que la Luz fluye y se manifiesta en forma inmediata en nuestra vida y en la de quienes nos rodean y -con ello- reverbera en toda la creación.
En tiempos desafiantes, es más importante que siempre, utilizar nuestro librealbedrío en forma proactiva, y qué manera más radicalmente a la mano y concreta que ser Co-creadores de la manifestación de la Luz, a través de actos de bondad, por muy pequeños que parezcan. Una sonrisa, un gracias genuino y mirando a los ojos, ofrecer ayuda, recibir ayuda, ser bondadosos también con nosotros mismos, todo esto nos conecta espiritual y científicamente, con la plenitud de ser lo que esencialmente somos: Amor.
Nos deseo a todos la libertad de entregar y recibir amor en cada gesto, para encarnar el Deseo de Compartir que somos, para recibir Luz y para elevar nuestra frecuencia y la de Todo lo que Es!
Brajot y Libre Albedrío Proactivo para todos!
Con cariño,
Diana Yael Rubinstein M.
Mujeres Kabbalistas
Mujeres Kabbalistas
Hace unos días se conmemoró el día internacional de la mujer y el papel que juega la mujer en sus diversos roles en la sociedad y la familia, pero ¿cuál es la mirada espiritual de nosotras las mujeres respecto de nuestro impacto en el mundo?
El Zohar nos dice que la mujer tiene un alma adicional que nos permite reconectar con las características divinas. Las mujeres tenemos algo muy especial que se llama “El Poder Interno”, que es el poder de ayudar a transformar a las personas sin que siquiera se den cuenta, nosotras ayudamos a los demás a desarrollarse y a alcanzar su máximo potencial.
La Toráh nos sugiere que la fuerza de las mujeres está adentro, fundada en una gran sensibilidad hacia nosotras mismas y nuestras emociones y una consciencia mayor acerca de las emociones de los demás.
La mujer tiene el poder de hacer, crear, ser fuerte, intuir, asesorar, devolver la imagen de una persona (sobre quién es), entender los procesos de la vida, llegar a Di-s con su plegaria. Puede dar vida a sí misma y a los demás.
Las mujeres estamos llamadas a ayudar en la corrección del mundo (Tikkún Olam), y también a trabajar en nuestro propio tikkún y para ello la kabbalah nos regala hermosas herramientas espirituales con las cuales podemos conectarnos para esta noble tarea: la plegaria, los salmos, la meditación con los nombres divinos, el agradecimiento diario, el fortalecimiento espiritual a través de la emuná (certeza absoluta), la transformación espiritual, el estudio de la kabbalah, etc.
Todas podemos contribuir a hacer de este mundo un lugar de belleza y de espiritualidad ¡No te quedes afuera!!!
Que esta semana la luz de nuestro Creador nos guíe y nos cuide siempre.
Claudia Vásquez de Tevah
Maestra de Kabbalah
@claudia_vasquezv










