Sabemos que la base del libre albedrío del alma humana está enunciada en la Torah en Devarim 30-19: “Mira que pongo delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida para que vivas, tú y tu descendencia…”.

Este es quizás una de las claves más importantes para nuestra alma en su ruta por este mundo. La única y gran decisión permanente que tomamos a cada momento, en cada elección, por pequeña que sea, es observar lo que está frente a nosotros y elegir la vida, el bien y la bendición. Si logramos ser consistentes en nuestra elección, estaremos trayendo vida a nuestras vidas, a los nuestros y al mundo.


Y Hashem nos los dice, la elección siempre es en el presente, siempre es “pongo delante de ti, HOY” ambas opciones. Y nos da el resultado correcto. Nuestra gran acción interna se trata de discernir cuál de las opciones que se nos presentan a cada momento representan la vida, el bien y la bendición. Y de qué manera. Por ejemplo, si me dan ganas de decir algo a alguien, discernir: ¿decir esto trae vida, bien y bendición al otro y a mí?; y ¿cómo hablar de modo que lo que diga traiga vida, bien y bendición al mundo? Y entonces decidirnos, y elegir siempre vida, bien y bendición. Simple, no necesariamente fácil, pero simple.

Esta semana te invitamos a notar cómo estamos eligiendo entre ambas opciones permanentemente, y a traer conciencia sobre estos 2 bloques; para facilitar que tus acciones, pensamientos y palabras estén siendo guiados permanentemente desde la vida, el bien y la bendición. Que este sea un filtro que simplifique e ilumine la ruta que El Creador le dio a nuestras almas para cumplir su propósito y que gracias al aumento de nuestra conciencia, preparemos nuestras vasijas personales y colectivas para traer una Vida y Luz verdaderas a este mundo y a nuestras vidas. Que esta semana y siempre, tengamos la bendición de elegir la bendición.

Con cariño
Maestra Ximena Solar
@astrologiasolarkabbalista

Reflexión: El Poder de la gratitud

Estamos en los 10 días más negativos del año, cuya causa se remonta al episodio de los espías enviados por Moshé antes de entrar a la tierra prometida. Moshé manda a 12 espías para que hagan un reporte de la tierra de Israel, para preparar la entrada del pueblo.   El reporte de 10 de ellos es que “había gigantes” habitando la tierra, y eso no fue del gusto del pueblo y por eso lloraron.   Frente a su queja injustificada, El Creador dijo “ya que lloran sin motivo, entonces ahora les daré motivo para llorar”. Esta es la causa que perdiéramos el templo 2 veces: la falta de gratitud por lo que les estaba sucediendo, que era de por sí una bendición, causó que perdieran la bendición reservada para ellos en ese momento, y por tanto deban esperar otros 40 años para que entre la generación siguiente. De acuerdo a las enseñanzas del Rav Arush, sabemos que todo lo que sucede en nuestras vidas está guiado por la mano del Creador, y por tanto todo lo que nos sucede es para nuestro bien.  Esto significa que NO HAY MAL EN EL MUNDO, y que lo que nosotros experimentamos como “mal” es simplemente dolor o incluso una simple diferencia entre la realidad y nuestras expectativas, es simplemente algo que no nos gusta. Experimentar dolor se parece a cuando a uno le llenan la copa de una bebida que no nos gusta y estamos obligados a tomarla.  La bebida es buena pero nos desagrada el gusto, no la queremos tomar.  ¿Cómo hacemos para beber menos de esta copa?  Simple: agradecer.   Cuando alguien vierte bebida en tu copa pero no quieres tomar más de esa bebida, simplemente acostumbramos a decir “gracias” para que quien llena tu copa se detenga.  En la realidad espiritual sucede lo mismo: cuando agradecemos lo “malo” que nos sucede, entonces LA LUZ nos da menos de eso, porque entiende que aceptamos la realidad, que agradecemos por ella, y que por tanto no hay necesidad de más para que hagamos nuestra corrección. Lo inverso también es cierto, cuando El Creador nos da bendiciones que además saben bien, entonces se parece a cuando te llenan la copa de una bebida que te gusta, y entonces te la tomas completa y por lo tanto la Luz te dice ¿quieres más? Y uno contesta “si, por favor, muchas gracias”, y entonces la copa queda llena de nuevo. ¡Que tengamos llena nuestra copa de bendiciones! Cordialmente, Maestro Nicolás Rosenberg.