La escalera de Jacob

La porción de la Toráh de esta semana, Vaietzé, nos trae el famoso sueño de nuestro patriarca Jacob, en el que ve una escalera que va entre la tierra y el cielo “Y podía ver a los ángeles de Di-s
que subían y bajaban por la escalera”;. Como todo lo que contiene la Torah, nos habla de muchas maneras y en muchos niveles, pero esta semana elegiremos trabajar el tema de la escalera de
Jacob como símbolo de nuestro camino espiritual. El camino espiritual de cada alma es único y propio; una escalera singular a través de la cual, ascendemos progresivamente, a través de una ruta que une nuestra tierra con el Cielo de Hashem.
No nos sirve comparar la nuestra con la de otros – no podemos saber si el otro sube o baja; ni tenemos posibilidad de medir y comparar nuestros avances con los demás. Solo podemos tener clara una cosa: el deseo de nuestra alma de mantenernos en ascenso para acercarnos cada vez más al Creador. Esa es la esencia que nos mantiene en la ruta y nos estimula a hacer cada vez un esfuerzo adicional, por avanzar, por crecer. La maravilla de esta metáfora con la escalera es que igualmente, solo podemos avanzar un peldaño a la vez. Hashem te pide siempre dar un peldaño: el próximo peldaño. En el camino espiritual los cambios abruptos y enormes no tienen sentido; igual como uno no puede ir subiendo de manera estable una escalera saltándose varios peldaños cada vez. Puedes hacerlo, pero el riesgo de caída aumenta, y peor aún, te pierdes la experiencia única de dar un paso a la vez, y aprender e integrar una lección cada vez. También recordamos que, así como podemos ascender por una escalera, ésta también tiene una dirección de descenso. Si sientes que, por cualquier razón, has descendido algún peldaño, recuerda que Hashem siempre te está esperando y animando a volver a subir. Que esto jamás te desanime.

Así que esta semana reconectamos con la motivación de seguir ascendiendo por nuestra ruta espiritual; valorando los avances que ya hemos logrado, sintiendo cómo estos avances nos hacen experimentar ya más cercanía con el Creador e impulsándonos fuertemente a comenzar a subir un peldaño más esta semana. No importa que tan alto o bajo te sientas en tu escalera, esta semana define cuál es tu próximo paso, pon la intención de ascender un escalón; y anímate a aumentar la manifestación de tu alma en este mundo.

¡Que sea con toda la bendición de Hashem!

Con cariño,
Maestra Ximena Solar

¿Para qué nos sirve la espiritualidad?

Muchos de nosotros nos hemos acercado a la Kabbalah a partir de experiencias o sentimientos personales dolorosos que nos hacen buscar ayuda y consuelo. Es muy frecuente que las personas busquen en la espiritualidad aquellas respuestas que no encuentran con la sola razón. Muchos tienen la sana curiosidad por aprender una disciplina de la que se habla cada vez más, y finalmente un grupo pequeño pero creciente busca saber más y crecer como seres humanos.

A poco de comenzar nuestro estudio y práctica espiritual nos damos cuenta que mejoramos nuestra comprensión de nosotros mismos, mejoramos nuestra relación con el Creador, y encontramos nuevas y mejores formas de entendernos con los demás. Reflexionamos sobre nuestro pasado bajo un nuevo prisma y extraemos valiosas lecciones de cada lectura y plegaria. Incluso mejoran nuestros hábitos cotidianos y hasta nuestra salud.

En nuestro entusiasmo, incluso recomendamos a otros emprender el camino que ya hemos recorrido, enumerando todos los beneficios de la espiritualidad y lo bien que nos ha hecho.

Efectivamente el estudio y práctica espiritual nos vuelve mejores personas y tiene muchas ventajas. Sin embargo, aunque ciertas, estas afirmaciones se centran en “lo que la espiritualidad puede hacer por el ser humano”, dejando de lado una verdad esencial: Todo lo que existe ES espiritual. Es decir, la comprensión de la espiritualidad se refiere a los fundamentos mismos de la existencia, no solamente a los aspectos prácticos o convenientes para el ser humano. Es decir, lo que nos gusta es espiritual, pero lo que no nos gusta también; las bendiciones recibidas son espirituales, pero los dolores y problemas del mundo material también lo son; la plegaria y los actos de misericordia cobran un nuevo sentido si se les mira bajo el prisma espiritual, pero el sufrimiento y los desequilibrios energéticos también.

Los aspectos prácticos o convenientes son sólo una dimensión de la vida espiritual. Centrarse sólo en ellos sería como pensar que tener pareja e hijos sirve para sentirse acompañados, sin apreciar la profundidad y alcance del amor familiar.

Si asumimos nuestra comprensión de la espiritualidad con una mirada más amplia, nos acercaremos a una comprensión más completa y real de la existencia. Es una buena sugerencia para dar una mirada refrescante a nuestra experiencia espiritual.

Amén,

Maestra Carolina Castagneto

Rezar por otros

Dicen nuestros sabios que rezar por otros es también rezar por uno mismo. Todos compartimos chispas divinas del hombre primordial Adán, de alguna manera, somos descendientes de una sola alma primigenia y en este contexto cada ser humano contiene una parte del alma de su prójimo. Todos estamos conectados mediante el alma en un nivel elevado llamado Jaiá. Es por esto que cuando las personas nos unimos con la intensión adecuada para rezar por una persona que necesita una sanación – un milagro – la salvación se concreta. 
Varios experimentos han sido realizados para demostrar que lo que ocurre en un lugar determinado afecta a otro lugar. Según varias investigaciones (Heart Math Institute), el corazón humano produce un capo electromagnético que se extiende mas allá de nuestro propio cuerpo y esto queda demostrado al exponer muestras de ADN humano ante un grupo de personas que sintieron – al unísono – amor, compasión y perdón; el resultado fue que la muestra de ADN se mostraba relajada. La materia es sensible a los pensamientos y las emociones, y es afectada a pesar de la distancia. Lo contrario ocurrió cuando las personas sintieron odio, rabia y pena hacia la muestra de ADN, esta se redujo y contrajo. 
Que gran responsabilidad tenemos entonces, para practicar la hermosa Mitzvá de “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Si todos nos conectáramos con lo más profundo de nuestro ser y nos diéramos cuenta que estamos integrados con todo y todos, seríamos capaces de co-ayudar en la realización de grandes milagros. Cuando hacemos plegaria por la recuperación de salud de nuestros hermanos, tenemos que “creer” y “sentir” que nuestra plegaria tiene el poder de la sanación, que Hashem se une a nosotros y modifica la materia para que ocurra aquello que estamos pidiendo. 
Una plegaria hecha con Kavanáh, que es el sentimiento sincero, la dirección del corazón, la dedicación y absorción emocional de la plegaria, alcanza niveles superiores donde se materializan los milagros. 
Nunca dejes de hacer tus plegarias con la consciencia de que efectivamente estás ayudando a realizar un milagro y que esto es un gran acto de amor hacia otros y hacia ti mismo. Crea tu propio grupo de plegarias con personas afines a ti o únete a nuestro grupo de lectura de salmos por la salud de nuestros amigos kabbalistas y sus cercanos, rezamos por más de 100 personas.
Todos podemos contribuir a la salvación de un hermano y a la elevación espiritual del mundo. 
Con cariño,
Maestra Claudia Vásquez

Lej Lejá, romper lo robótico

Cada semana el universo nos envía un mensaje que se corresponde con una energía que está disponible durante una semana astrológica. Esta semana es la  historia de la Torah donde Dios se revela y le dice a Abraham:

Lej Lejá… “‘Vete por ti mismo de tu tierra, de tu lugar de nacimiento y de la casa de tu padre a la tierra que te mostraré. Y te convertiré en una gran nación, te bendeciré y te daré un gran nombre, y serás bendición’” (Bereshit 12:1-2).

Pero, ¿de qué se trata esta historia y sus significados?

Yo quisiera compartirles una: Los maestros de Kabbalah nos enseñan que el Creador cuando dice sal de tu casa (Lej lejá), nos invita a salir de nuestros patrones de comportamiento. El Creador quiere que cambiemos constantemente. Quiere que salgamos de nuestra mentalidad robótica y así también salir de nuestro estado de conciencia limitada.

La fuerza del creador no quiere que estemos esclavizados a una sola forma de pensar en particular, a nuestras opiniones, a nuestra manera limitada de ver la realidad, sino que quiere que evolucionemos a una mayor comprensión.

También está la historia de Abraham y Sarah su mujer, una historia de almas gemelas.

La invitación es a romper nuestras limitaciones, ir más allá de uno, sin saber cómo, la luz se encarga.

La invitación es a confiar en el plan mayor del Universo, y en ese camino incluso podremos conectar con nuestra alma gemela.

Que esta sea una semana que nos ayude a romper aquellos comportamientos robóticos y podamos acceder a más luz en todas las áreas de nuestra vida.

Para ayudarnos a conectar con nuestra alma gemela, podemos meditar en el Nombre de Dios número 28:

Afectuosamente,

Maestro Guía Gabriel Silva

Acerca del miedo

¿Qué es el miedo? Cómo se enseña en las clases de nuestra fundación, el miedo es una inhibición un bloqueo de energía, una contracción que paraliza. Además, el miedo conecta con el dolor y la negatividad.

Pero de clase de miedo quiero hablar, de aquel miedo que surge de una experiencia que ya tuvimos en el pasado y en la que ya experimentamos dolor.

Me refiero a aquel miedo de un dolor del pasado, como por ejemplo si nos rompieron el corazón, ¿Qué es lo siguiente? Cerramos nuestro corazón y no queremos volver a enamorarnos por miedo a pasar por el mismo dolor nuevamente.

El miedo es la completa desconexión con la Luz, no lo debemos olvidar.

Por afinidad de forma, debemos estar en el lado contrario del miedo que es el amor.

¿Qué debemos hacer?: primero saber que el miedo es un engaño y comprender que la Luz (el Creador) es la fuente de toda PLENITUD  y que existe un universo paralelo donde están todas las bendiciones que merecemos y a las cuales podemos acceder, como nos dicen los maestros de Kabbalah.

En segundo lugar, debemos enfocarnos en aquello que nos desconecta de la Luz, la causa detrás de los miedos y abrir nuestros corazones para recibir toda la felicidad y satisfacción verdadera, no conformarnos con menos!.

No dejemos que el miedo nos quite todas las bendiciones que son nuestras en esta vida.

Para ayudarnos a vencer los miedos, podemos meditar en el Nombre de Dios número 36:

Afectuosamente,

Maestro Guía Gabriel Silva

El gran carruaje

“… Y fue un placer a sus ojos…” (Génesis 3:6).
 

La malvada serpiente, la Mala Inclinación, fácilmente sedujo a Eva para que comiera del fruto del árbol prohibido, el Árbol del Conocimiento, después de que ella se deleitó con el aspecto externo del árbol. A partir de esto aprendemos una gran lección para la posteridad: que el fulgor externo distrae a la persona de la verdad intrínseca. Una vez que el árbol pasó a ser “un placer a sus ojos”, Eva se olvidó por completo de la orden explícita de Hashem: que no debían comer de sus frutos, si bien ella tenía otras tantas decenas de árboles permitidos cuyos frutos sí podía comer. Eso es característico de la serpiente: tomar lo prohibido y hacer que tenga un aspecto sofisticado y seductor, para hacer que uno transgreda. Esa misma serpiente, también llamada la Mala Inclinación, es el mismo ángel acusador que luego va y acusa al transgresor en la Corte Divina.

La siguiente parábola del carretero y el hijo del mercader nos va a ayudar a comprender el modus operandi de la Mala Inclinación:
Había una vez un acaudalado mercader que tenía gran éxito en sus negocios. Un día el mercader mandó llamar a su hijo de veinte años y le dijo así:

Hijo mío, es hora de que te embarques en el mundo de los negocios en forma independiente, no como empleado mío, porque el hombre que se hace a sí mismo se siente mucho más realizado que el hijo del jefe, que crece con la cuchara de plata en la boca. Te doy de regalo estos 120 rublos y te propongo que los inviertas en la mejor mercancía – lana y trigo-  porque nosotros  tenemos una calidad y un precio mucho mejores que los del mercado de Leipzig. Ahora escucha muy bien lo que te voy a decir: contrata a un carretero de confianza que tenga una carreta fuerte y dos mulas robustas. Lleva la mayor cantidad de mercancía que puedas y con las ganancias que obtengas, vas a poder empezar tu propio negocio.”

El hijo del mercader fue a la plaza donde estaban apostados todos los carreteros esperando que les ofrecieran trabajo. De repente, el joven sintió que le daban una palmadita en el hombro. Al darse vuelta, vio a un caballero muy bien vestido, que no se parecía en nada a los demás carreteros. Esta persona más bien parecía el chofer del monarca, pues iba vestido con uniforme rojo y adornos dorados. No muy lejos de él estaba su caballo, que iba atado a un carruaje digno de un rey.

“Veo que estás buscando un conductor”, dijo el hombre uniformado. “¿Adónde te diriges?”. Y el joven le contó de sus planes.
“Eso es una tontería”, dijo el carretero. “¿Acaso quieres viajar en una carreta destrozada en medio de dos mulas decrépitas? ¡Si tú eres el hijo de un mercader acaudalado! ¡Te mereces algo mucho mejor! ¡Mira qué carruaje espléndido te está esperando! ¡Aaaahhh…. ese sí es digno de alguien como tú!”

“¿Pero qué pasa con la mercancía? ¿Cómo se puede poner mercancía en este carruaje tan lujoso?”.

“Ah…. Muy buena pregunta!”, respondió el conductor de mucha labia, sacándolse del bolsillo un pañuelo que envolvía un montón de piedras refulgentes… “Para comerciar con diamantes, no hace falta cargar con pesados fardos de trigo en la espalda. Ni tampoco hace falta tratar con pastores analfabetos. No hacen falta ni carretas ni mulas….Ah, sí, y con respecto al carruaje, esta es la clase de carruaje en la que viajan los negociantes de diamantes…”.
 
El hijo del mercader, que era joven e ingenuo, se olvidó de todo lo que le había enseñado su padre. Y así fue como contrató al conductor y le compró los “diamantes”, gastándose la mitad de todo el dinero que le había regalado su padre.

Y así fue como ambos partieron rumbo a Leipzig. La primera etapa del viaje fue literalmente “sobre ruedas”. Cada vez que pasaban por un pueblo y el joven veía la mirada de los pobres, pensaba para sí mismo: “Qué suerte que tengo… Podría haberme pasado toda la vida detrás de dos mulas en vez de viajar en un carruaje lujoso…”.

Pero su deleite no le duró mucho. A los pocos metros el joven se golpeó fuertemente la cabeza contra el techo del carruaje, que resultó ser solamente un pedazo delgado de la fórmica más barata. El muchacho sintió un tremendo dolor en la cabeza y en el cuello, y le gritó exasperado al conductor: “¿Y eso qué fue?”.

“Son los baches del camino…”.

El cielo se oscureció y las negras nubes lo cubrieron por completo. Entonces empezó a llover en forma torrencial y los baches se transformaron en cráteres llenos de agua. El pobre muchacho, empapado, le rogó al conductor que tomara otra ruta diferente. “No hay ningún problema”, respondió él, que extrañamente estaba perfectamente seco. Así fue como doblaron a la derecha y se toparon con una manada de osos temibles. Entonces doblaron a la izquierda, pero se toparon con una banda de ladrones que le robaron al hijo del mercader los 60 rublos que le quedaban.

El carruaje y su conductor se esfumaron. Empapado, con un terrible dolor de cabeza y la ropa toda rasgada, el hijo del mercader se quedó completamente solo. Por suerte, los ladrones no le robaron los “diamantes”. Pero ahora tenía un trayecto de treinta kilómetros hasta Leipzig.
Hambriento, exhausto, todo embarrado y sin un centavo, el hijo del mercader llegó a la feria de Leipzig. Allí les preguntó a los vecinos dónde podía encontrar negociantes de piedras preciosas, pero al ver a ese pobre vagabundo y pensando que se trataba de un ladrón, ellos llamaron a un policía: “Está usted bajo arresto”, le dijo sin más preámbulos.

Pero entonces el hijo del mercader miró al policía a los ojos y, reconociendo al conductor del carruaje, exclamó, totalmente estremecido: “¡Usted no es ningún policía”! ¡Usted es un impostor!”.

“Aquí en Leipzig, insultar al jefe de policía es un crimen muy grave, como lo es la vagancia y el tráfico de diamantes falsos. ¡Directo a la cárcel!”. El policía le hizo vaciar los bolsillos y allí estaban … los falsos diamantes.

“¡Pero usted mismo fue el que me los vendió!”, exclamó el joven, sin poder creer lo que estaba sucediendo…
“¿Otro insulto más, eh? ¡Derecho a la cárcel!”.
 
***
En vez de hacerle caso a su sabio padre, el ingenuo joven se dejó llevar por el brillo del carruaje. Y como enseñan nuestros Sabios, hay algunos caminos, como los caminos de Hashem, que al principio son difíciles de transitar pero después son absolutamente lisos, para toda la posteridad. Y hay otros caminos, como el camino de la Mala Inclinación, que al principio son suaves y lisos pero después son trágicos para la posteridad. Y lo que es peor es que la Mala Inclinación tienta a la persona a que peque y después se cambia de uniforme y se convierte en su principal acusador, así como el conductor se transformó en el policía. Por eso, uno siempre tiene que buscar la verdad interior de cada cosa en vez de dejarse engañar por el falso brillo del engaño, pues esa es la clave para una vida plena y feliz. 
 

por Rabino Lazer Brody vía Breslev.co.il

Sucot: La Fiesta de las Cabañas y la Protección de Hashem

Nos encontramos en estos días vivenciando la festividad de Sucot, también conocida en español como la fiesta de las cabañas, un portal de una semana que nos trae a consciencia la danza continua y fluida entre el libre albedrío como raíz de las leyes de causa efecto, y la voluntad de Hashem que rige Todo lo que Es.

En estos días construimos la Suca, una estructura liviana de 4 paredes con un techo armado en base a ramas de eucaliptos y/o palmeras, que nos traslada en tiempo y espacio a nuestra travesía por el desierto, viviendo por décadas en la Naturaleza, desaferrándonos del mundo de lo material y sintiendo la protección y sustento de Hashem a través de las Ananei HaKavod (Nubes de Gloria de Hashem) que nos guiaban y protegían en el trayecto desde la salida de Egipto y nuestra esclavitud interna y externa.

Este acto simbólico y tangible, de construir la Suca, es una invitación a recordar que permanentemente estamos bajo la protección y guía de Hashem, y que al mismo tiempo, para poder realmente percibir y disfrutar esa protección debemos hacer restricción, y recordarnos soltar la se sensación de falso control con la cual vivimos. Construir la Suca es usar el libre albedrío para activar el freno y reconocer la Presencia Divina de Hashem en nuestras Vidas y en la Creación.

Jag Sucot Sameaj! Muchas Bendiciones y que podamos dar la Bienvenida a reconocer y recordar la Guía y la Protección de Hashem!

Con cariño,
Maestra Diana Yael Rubinstein Muchnik

El objetivo del ayuno

Yom Kippur es el día central de los Yamim Noraim, literalmente “días terribles”:

es el dia en que se estampa el juicio, se sella quien vive y quien muere;

de los que viven: quien se enriquece y quien empobrece.

de los que mueren: se decide quien por muerte natural y quien por muerte repentina. 

Es un día temible, está todo en juego y más encima se nos pide ayunar!

¿Quién podría defenderse en un juicio estando en ayunas? 

Imagínate tener que ir a un juicio a defenderte, en que tienes que utilizar toda tu energía para dar tus argumentos frente a un juez, pero no puedes comer ni tomar nada antes de ir…

Yo seguramente perdería mi juicio por dolor de cabeza frente a la falta de cafeína,

no tendría la energía ni la claridad para ir a defender mi posición,

y sería una enorme desventaja en un juicio tan importante.

¿Por qué ayunar para este Juicio?

Primero tenemos que entender la naturaleza del juicio:

No se trata de castigar faltas sino de empujar potencial,

es el momento de rendición de cuentas sobre el uso de nuestro potencial.  

A todos nos queda por desarrollar potencial, y solo por eso estamos vivos, y para desarrollarlo requerimos de evaluación periódica  -tal y como nos evalúa un jefe, por ejemplo- ,

en la mayoría de los casos la evaluación incluye un empujón que puede ser más o menos rudo. 

La rudeza del empujón va en proporción de lo que uno necesite para alcanzar su potencial. 

Los empujones rudos son dados cuando el potencial alcanzado es menor al que debiéramos haber alcanzado para ese momento. 

Cuando el empujón necesario es demasiado rudo para que esa vida lo soporte entonces sobreviene la muerte, así de grande es la magnitud de lo que está en juego en Yom Kippur.

Está escrito que HaShem siempre escucha a un alma que clama cuando tiene hambre,

porque cuando hay hambre no hay vida, y es el impulso de dar vida lo que activa al Creador,

es Su Naturaleza Fundamental, quiere llenar de Vida toda vasija vacía.

Su naturaleza primordial es llenar a la vasija de lo que la vasija desea.

Y es aquí donde está el punto central del ayuno: 

¿Qué es lo que realmente deseas cuando sientes hambre? 

¿es solo la cafeína que le falta al cuerpo? ¿acaso solo un café soluciona el problema?

¿de QUÉ tienes hambre cuando sientes hambre?

La diferencia del Hombre con los animales es que los animales tienen base y límite;

mientras que el Hombre solo tiene base. 

Un perro pide comida cuando siente hambre y deja de pedirla cuando se sació. 

El Hombre pide comida cuando siente hambre, pero cuando se sacia del hambre de comida, entonces viene el hambre por muchos otros mas tipos de otras cosas. 

Los animales tienen límite inferior y superior, el Hombre solo tiene límite inferior.

El objetivo del ayuno es aclarar de QUÉ tienes hambre. 

Cuando tanto el cuerpo como el alma manifiestan su hambre, en igualdad de condiciones, entonces el único juez que decide QUÉ hambre tiene es uno mismo,

y ese deseo es el pliegue de peticiones final para que HaShem estampe su decreto sobre el;

para vida o para muerte,

para riqueza o para pobreza,

para muerte natural o súbita,

y para cualquier caso HaShem siempre lo hace para bien,

ese es el axioma en que se basa la Emuná, la Fé; saber lo que es cierto.

por Maestro Nicolás Rosenberg

Los dos aspectos esenciales de la vida

El término ha ganado considerable prominencia durante esta época de pandemia global. Las profesiones que se consideran esenciales reciben el privilegio de estar exceptuadas del mandato de tener que “quedarse en casa”.

Es sorprendente lo que algunos gobiernos están dispuestos a incluir en esta categoría de “esencial” y cómo estos oficios se anteponen a cualquier posible amenaza a la salud y al bienestar de la sociedad. En algunos lugares los floristas pueden repartir ramos de flores y en otros los campos de golf pueden permanecer abiertos. En Nueva York, aunque se prohíbe hacer ejercicio en gimnasios y comer dentro de restaurantes, incluso si se cuida el distanciamiento social y se usan máscaras, las tiendas que venden alcohol permanecen abiertas.

¿Qué es realmente “esencial”? Esta es una pregunta importante que debemos responder durante los días previos a Rosh HaShaná y Iom Kipur.

La mejor respuesta que escuché es que lo más esencial en la vida es ser suficientemente sabio como para saber qué es verdaderamente esencial. Y éste es el principal propósito de las Altas Fiestas.

A lo largo del año nos pasamos los días buscando cosas que realmente no tienen ningún valor ni significado. Pero una vez al año llega un momento en el cual nos bajamos de la rueda de la rutina de nuestra vida para detenernos y pensar. Mientras los gobiernos están ocupados tratando de resolver el significado real de lo que es esencial, el judaísmo nos proporcionó la respuesta más poderosa y profunda a través de una ley judía.

El judaísmo nos ordena innumerables bendiciones. De acuerdo con el Talmud, cada judío debe recitar por lo menos cien bendiciones diarias. Sí, Tevie, hay una bendición por una máquina de coser e incluso una bendición por el zar. Pero casi todas esas bendiciones son de origen rabínico. Ellas no tienen ninguna fuente en la Torá, sino que surgieron del deseo sincero de los Sabios de expresar su amor por Dios y sincero agradecimiento por las numerosas bondades que Él nos da. Sin embargo, hay dos bendiciones que tienen origen en la Torá misma y en consecuencia tienen la fuerza de los mandamientos bíblicos.

Hay dos, y sólo dos, aspectos esenciales en nuestras vidas.

La primera bendición es el ‘Agradecimiento después de las comidas’ (Birkat HaMazón). La segunda es el mandamiento diario de bendecir a Dios por habernos entregado la Torá. ¿Cuál es la conexión entre estas dos bendiciones? La primera, la bendición por el alimento, pone en palabras el agradecimiento que le debemos a Dios por mantenernos físicamente y darnos vida. La segunda nos recuerda expresar gratitud por nutrir nuestras almas y darnos una razón para vivir.

En Génesis, la creación del hombre se describe como una dualidad de dos fuentes. Fuimos creados del polvo de la tierra. Esa es la clave para nuestros cuerpos. Pero cuerpos sin almas no son nada más que cadáveres. La vida surgió cuando Dios insufló en la nariz de Adam parte de Su espíritu Divino. Fue entonces cuando fuimos creados a “imagen de Dios”. En Rosh HaShaná conmemoramos esta singularidad tocando el shofar, lo que replica ese momento en que nuestros cuerpos se unieron con una parte de la Divinidad. Dios y Su aliento entró a nuestro ser.

El idioma español registra de forma muy bella este momento histórico. En latín, aliento se dice spiritus. Estamos vivos mientras el alma permanece en nuestro interior. El aliento del shofar de Dios nos hizo humanos. Morir es expirar; ese es el momento en que el espíritu de Dios, Su aliento, nos deja.

Cuando nuestros cuerpos toman conciencia de nuestra espiritualidad, de la presencia de Dios en nuestro ser, nos sentimos inspirados. Nuestras almas sienten la presencia de Dios. Cuando Dios decide que ya hemos cumplido nuestro propósito en la vida o que ya no estamos inspirados para hacerlo, Su decreto es que expiremos, que le devolvamos Su aliento.

Las dos bendiciones bíblicas se refieren a dos aspectos esenciales de nuestra vida. Tanto nuestro cuerpo como nuestra alma necesitan nutrición y sustento. Nuestro cuerpo necesita alimento. Nadie puede negar que eso es esencial para la vida. Pero también nuestra alma requiere algo igualmente importante. Tal como comemos tres veces al día, también rezamos la misma cantidad de veces. La comida llena nuestros estómagos; la Torá satisface nuestras almas.

En los últimos meses llegamos a reconocer más que nunca el verdadero significado de la necesidad. Tuvimos que vivir sin muchas cosas y, afortunadamente, la mayoría hemos sobrevivido. Al llegar a las Altas Fiestas necesitamos reevaluar nuestras prioridades y rezar con todo el corazón por las dos bendiciones bíblicas que mejor nos definen. Somos cuerpos, pero también somos almas, y tenemos que bendecir a Dios por darnos la oportunidad de satisfacer las necesidades realmente “esenciales” de ambos.

por: Rav Benjamín Blech vía aishlatino.com

Los 10 días de retorno

Este fin de semana que acaba de terminar, el mundo completo experimentó un evento de enorme trascendencia para el presente y futuro de la humanidad: Rosh HaShaná, el año nuevo del calendario hebreo. Sin embargo, el proceso aun no culmina, y esta semana seguimos viviendo lo que se conoce como los diez días de retorno (Aséret Ieméi Teshuvá); es decir, los 10 días que van desde el inicio de Rosh HaShaná (este año el viernes 18 de septiembre al atardecer) y Iom Kipur (que este año, se inicia el domingo 27 de septiembre).

Durante estos 10 días, Hashem decreta y sella lo que le va a ocurrir a cada persona y a la humanidad durante el ciclo del año completo. Por ello, aprenderemos cómo potenciar este ciclo tan fundamental para nuestras vidas. Los 10 días de retorno, están asociados a las 10 sefirot del Árbol de la Vida; y abren para cada día, 10 procesos de reflexión para que retornemos a nuestra verdadera esencia, un alma limpia y conectada con la fuente dadora y generosa, que es Di-s. Ya hemos completado dos, de los 10 días, así que les contamos brevemente cómo abordar cada día a partir de hoy (en el calendario hebreo el día comienza la noche anterior a la fecha señalada a continuación):

Lunes 21 de septiembre: Sefirá de Biná: Reflexionamos sobre cómo con nuestro potencial único y particular, podemos alcanzar el objetivo de unidad; es decir cómo podemos encauzar nuestro potencial en pro del bien colectivo. (manifiéstalo de alguna manera)

Martes 22 de septiembre: Sefirá de Jésed: Reflexionamos sobre el logro de la bondad en nuestras vidas, a través de actos de bondad con el prójimo; desde la intención correcta (altruismo, generosidad) para que el objetivo no se vea empañado por el egoísmo. (manifiéstalo de alguna manera)

Miércoles 23 de septiembre: Sefirá de Guevurá: Conectamos con la fuerza interior que generamos para vencer a las dificultades e inseguridades que nos afectan cuando nos falta motivación para el trabajo espiritual. (manifiéstalo de alguna manera)

Jueves 24 de septiembre: Sefirá de Tiféret: Nos motivamos (y motivamos a otros) a volver a lo esencial, al altruismo y la generosidad, para que se irradie y se instale en la forma de ser de cada uno de nosotros, y cada vez en más personas. (manifiéstalo de alguna manera)

Viernes 25 de septiembre: Sefirá de Nétzaj:  Realiza un acto de bondad absoluta, totalmente altruista, sin el mínimo deseo de recibir, para revelar lo infinito y lo eterno en este mundo finito.

Sábado 26 de septiembre: Sefirá de Hod: Es un día de reconocimiento, de agradecer a Di-s por darnos la fuerza para llegar aquí y para poder continuar y manifestar finalmente nuestro objetivo.

Domingo 27 de septiembre: Sefirá de Iesód: Conectamos con el hecho que cada acción de crecimiento espiritual que realizamos nos une y nos vincula a todas las otras almas; cada avance propio ayuda a todos los demás; y a la vez cada logro espiritual de otro, me da fuerza y me facilita el seguir creciendo. Estamos unidos.

Lunes 28 de septiembre: Sefirá de Maljut: El día de Iom KipurRealizamos el discernimiento correcto, con voluntad, pensamiento, emoción y acciones que armonicen con los principios superiores. Integramos nuestro proyecto a Su Proyecto y comenzamos a ser en El. (“Que mi voluntad se una a la Tuya, Hashem”)

Que seamos meritorios de aprovechar al máximo estos días, para que juntos logremos la construcción de un mundo más luminoso, lleno de amor, generosidad y sanación; en unidad completa, en este nuevo ciclo anual, ¡siempre con la ayuda de Hashem!

Con cariño,

Maestra Ximena Solar