La Luz de nuestros objetivos

Esta semana estamos refinando el atributo de Netzaj en la cuenta del Omer. Netzaj comparte la misma raíz que la palabra hebrea LeNatzeaj que significa victoria, dominio. 
Como un General que dirige sus tropas hacia la batalla confiando en la victoria, así cada día, nosotros debemos enfrentar nuestras propias luchas, venciendo los obstáculos que inevitablemente aparecerán en nuestro camino. Netzaj nos proporciona – durante esta semana – esa fuerza y determinación. Para aprovechar esta energía vital propongámonos hacer un ejercicio durante esta semana y preguntémonos:
¿Qué quisiera lograr en mi vida?, ¿Cuál es mi situación actual respecto de los logros que quiero alcanzar?, ¿Qué me impide alcanzar estos objetivos?, ¿Qué tan grande es la brecha entre mi situación actual y mi estado deseado?
A veces nuestro principal obstáculo es que no sabemos con exactitud lo que queremos, no tenemos un plan ni una táctica adecuada. Si deseamos encaminarnos hacia la victoria, debemos tener un fin en mente y tomar las decisiones necesarias hacia esa meta. Un buen modelo en la definición de metas es seguir la estrategia Smart:
  • Específico: qué quiero, cómo lo quiero, dónde, cuándo, con qué características.
  • Medible: cómo voy a saber si he cumplido mis objetivos, qué parámetros/indicadores me demostrarán que estoy cerca o lejos de su logro, qué tiene que pasar en mi vida para que yo sepa que se cumplió mi meta.
  • Alcanzable: lo que deseo es posible de cumplir? O mis metas son tan exigentes que me pueden provocar desmotivación? Lo mejor es partir con objetivos pequeños que sean concretos y fáciles de cumplir,
  • Realistas: son relevantes mis objetivos en relación a mi vida?, tengo los recursos personales (emocionales, físicos, espirituales) para cumplir con mis objetivos? Si no los poseo, cómo puedo obtenerlos?.
  • Tiempo: para cuándo espero cumplir estas metas (definir un marco de tiempo, nos pone en marcha, de lo contrario corremos el riesgo de procrastinar)
Un largo camino parte con un primer paso, da ese paso esta semana y escribe tus metas y con mucha EMUNA cuéntaselas a Di-s para que te ayude a cumplirlas con amor (Jesed) con disciplina (guevurá) con compasión y verdad (tiferet) con voluntad y victoria (netzaj) con humildad (hod) con fundamento y cohesión (yesod) y con liderazgo (maljut).

Que tengan una semana llena de propósito.

Con cariño.
Maestra Claudia Vásquez

Aprovechar el tiempo: el mensaje de la Cuenta del Ómer

Comenzamos la Cuenta del Ómer, los 49 días que comienzan a partir de Pésaj y nos llevan al momento en que recibimos la Toráh en Shavuot. En estos días, la Toráh nos ordena contar cada noche. ¿Qué es lo que logra esta cuenta? ¿Acaso un día “contado” es diferente a un día regular? ¿Y por qué esta mitzvá constituye el camino que nos lleva al Monte Sinaí?

La cuenta nos transmite un mensaje importante. El tiempo puede entrar a nuestro presente, pero después desvanecerse en el horizonte de la historia, sin haber adquirido ningún significado. Tiempo “muerto”, vacío. Y todavía peor, el tiempo puede restringirnos y abrumarnos con estrés, aburrimiento o desesperación. Esperar puede ser nada más que una barrera frustrante que nos aleja de aquello que queremos en la vida, ya sea encontrar un esposo, un trabajo o lograr un objetivo. Podemos quedarnos atrapados dentro del tiempo.

Pero no tiene que ser de esta manera.

Ese mismo tiempo puede llegar y podemos contarlo. Contar implica forjar una relación consciente con el tiempo y sus momentos. Es decir que yo elijo hoy, en vez de vivir pasivamente. Esto permite que incluso una espera difícil se vuelva significativa, porque recibo lo que me brinda el momento presente y reconozco su potencial de crecimiento. Al contar estos 49 días construimos esta nueva relación con el tiempo. De esta forma preparamos nuestras vidas para dedicarlas a la Toráh.

Este enfoque no es sólo para los solteros que esperan a su alma gemela ni para las parejas que esperan ser bendecidos con hijos, sino que es para todos. El mismo medio a través del cual experimentamos la vida es el tiempo. El tiempo es un potencial puro que nos regalan día a día para usarlo en cosas buenas. Un recipiente que espera ser llenado. Desde esta perspectiva, esos momentos difíciles que todos pasamos no tienen que generar necesariamente frustración y desesperación. Simplemente son otra oportunidad. Una posibilidad de profundizar nuestra fe en Dios, para crecer como personas y como judíos.

A veces, externamente —o a los ojos de nuestra sociedad— puede parecer que estamos “en tránsito”. Simplemente estamos esperando una cita, esperando tener un hijo, esperando obtener un título o un trabajo. Pero en verdad el camino nunca es simplemente un escalón para llegar a otra cosa, sino que ese escalón lleva dentro de sí el destino mismo. Aquí, y sólo aquí, se encuentra nuestra misión de ahora. Dios nos ama y tiene un plan para nosotros en cada etapa de nuestras vidas, incluso en las más dolorosas. Él nos sacó de Egipto, no a pesar sino debido al sufrimiento que soportamos allí, para que pudiéramos ganar lo que necesitábamos de esa experiencia. Entonces, en el momento preciso, Él nos sacó y nos convirtió en Su nación y recibimos la Torá. Ambas etapas eran partes esenciales de nuestro camino hacia el Monte Sinaí.

La Cuenta del Ómer es un momento para reconocer que no estamos bajo el control de la naturaleza, la suerte ni las estadísticas. Siempre estamos en un camino hacia. Detrás de las escenas, Dios conduce suavemente a cada persona exactamente a las situaciones que pueden ayudarla a desarrollar su potencial. Cada momento contiene la travesía cósmica de un judío: dejar las limitaciones representadas por Egipto y construir para experimentar una conexión Divina con la Toráh. Una travesía hacia lo eterno.

Sí, cada momento de nuestras vidas tiene un valor intrínseco. En cada lugar se puede encontrar una oportunidad para el crecimiento.

Al vivir con esta filosofía, acumulamos valiosos días “plenos” que nos llevamos con nosotros para siempre. Tal como nuestro patriarca Abraham, a quien la Toráh describe diciendo que “llegó con sus días” (Génesis 24:1). También tenemos que recordar que en la vida nunca se trata de “todo o nada”. Los días que pasaron sin ser aprovechados al máximo no limitan el nuevo recipiente de hoy, que siempre está disponible para llenarse con cosas buenas y para guardarlo para la eternidad.

La primera mitzvá que recibimos al convertirnos en la nación de Dios fue santificar la luna nueva. Su mensaje es: ¡Libérate! Hazte cargo de tu vida y toma las riendas del tiempo. Lleva el tiempo al reino de tu consciencia en vez de dejar simplemente que se diluya. Aprovecha sus segundos, sus minutos, sus horas y sus días para la elevación espiritual, en vez de esclavizarte a ellos. ¿Dónde comienza este proceso? Con la decisión de hacer que este momento sea importante.

Como judíos, tenemos esta capacidad, especialmente durante los especiales días del Ómer. Nunca tenemos que ser “víctimas” del tiempo. Por el contrario, tenemos la fuerza de aprovechar el tiempo para propósitos productivos, para elevarlo, llenando nuestros días con significado. Podemos esforzarnos por encontrar y aceptar el plan de Dios para esta etapa de nuestra vida.

Si elegimos hacerlo, el tiempo realmente “cuenta”.

por: Rav Binyomin Weisz vía aishlatino.com

Cómo mantener fuerte tu matrimonio durante la cuarentena

Para muchas parejas, este fue un período complicado. Las crisis pueden sacar a la luz lo mejor o lo peor de las personas., Vivir juntos 24/7, muchos en espacios reducidos, con estrés emocional y económico, además del miedo a lo desconocido, puede afectar incluso a las mejores relaciones.

Agreguemos a esta mezcla los niños, adolescentes, tareas hogareñas, ayudar a los hijos con sus estudios y es fácil ver el gran costo que esto tiene. Antes del Covid-19 nos habíamos construido una rutina que nos brindaba aire: íbamos a trabajar, los niños iban a la escuela, socializábamos con amigos y la familia amplia… Pero ahora tenemos que pasar nuestros días y nuestras noches constantemente juntos. Muchos se sienten frustrados y entraron en una zona negativa. (Por supuesto que en este artículo hablo de parejas que antes de esta situación no tenían una relación terriblemente disfuncional y ya buscaban ayuda).

¿Cómo podemos navegar estos días con éxito como pareja?

1. Focalizarse en las necesidades y los objetivos

Aunque seamos una pareja, eso no significa que estemos de acuerdo en todos los temas. Uno puede entender que nos acecha una catástrofe y el otro no entender cuál es el problema. Podemos estar en la misma situación y tener perspectivas completamente diferentes. Nuestras perspectivas singulares pueden llevarnos a situaciones conflictivas.

Para mantener fuerte nuestra relación, ahora es el momento de alejar la confusión e identificar las necesidades.

Expresa tus necesidades. Si necesitamos que nuestra pareja escuche nuestras opiniones, que tome con mayor seriedad las preocupaciones por la salud o que se relaje un poco para no caer en la ansiedad, entonces debemos tener una conversación y expresarnos.

Vivir juntos en cuarentena también significa que hay muchas más responsabilidades en el hogar. En vez de frustrarnos y caer en el resentimiento, hablen sobre la manera en que ambos pueden ser responsables. Dividan las responsabilidades. Consideren las obligaciones de cada uno.

¿Quién cocina? ¿Quién saca la basura? ¿Quién lava la ropa y después la guarda? Si en la casa viven niños, no hay ninguna razón para que ellos no tengan parte en esta conversación. Demasiados padres me dijeron que sienten pena por sus hijos, o que sus hijos duermen, comen, están constantemente conectados por internet y luego se van a dormir a horas ridículas. Es hora de recuperar el control de nuestros hogares con sabiduría. De eso se trata la paternidad.

2. Crear espacio personal.

El espacio no sólo se trata de planificar un piso, sino también de espacio mental. Cada uno necesita espacio para reflexionar, tener tranquilidad, trabajar, hacer ejercicio y relajarse. Pedir que necesito tiempo a solas no implica que no te ame o que no quiera estar contigo., Significa que relajarse y encontrar tiempo para uno mismo es sano para ambos.

Piensen en la forma de proveer tanto espacio físico como emocional. Si viven en un departamento pequeño, ¿pueden colocar una cortina y un escritorio? ¿Pueden planificar un cronograma para que ambos padres no estén todo el día “de guardia”?

Encontrar cierta rutina nos hace sentir que recuperamos un poco de control y seguridad. Expresa tus sentimientos en una conversación privada y tranquila. Si cada uno encuentra un tiempo para sí mismo a solas y creamos un programa, nos sentiremos menos antagonistas y sobrepasados.

3. Practicar la bondad

En períodos de estrés es fácil decir o hacer cosas que después lamentamos. La bondad desaparece sin que nos demos cuenta que nos volvimos “duros”. Reaccionamos de forma exagerada. Tomamos al otro por sentado. Olvidamos decir “por favor”, “gracias” y “¿te gustaría que te caliente también a ti una porción de pizza?”.

Esfuérzate por ser bondadoso con tu pareja. Decir una palabra amable, un pensamiento alentador, un abrazo, incluso una sonrisa se considera una bondad. Expresa gratitud por las pequeñas cosas a las que se dejó de prestar atención. Evita convertirte en una persona crítica. No ataques, no desmerezcas, no avergüences ni rotules. Sí, esto es importante en todo momento pero especialmente ahora es vital recordarlo.

No te vuelvas egoísta. Cuando haces algo por ti mismo, hazlo también por tu pareja. Esto incluye hacer la cama, prepararte una taza de café o un bocadillo a media tarde. No porque cuentes con “recibir algo a cambio”, sino simplemente porque eres bondadoso. Si notas que tu pareja está un poco triste, tienes que ser especialmente sensible. Acude al humor para levantar su espíritu, sé positivo, perdona, pide perdón, deja de culpar y encuentra una manera de expresar: “Te amo, y vamos a lograr superar esto”.

4. Encontrar una nueva forma de conectarse

Deja de revisar las noticias todo el día. A la hora de la comida no se habla de corona ni hay teléfonos. ¡Suficiente!

Transforma este desafío en una oportunidad. Si te hubieran preguntado: “¿Qué hubieras hecho de haber tenido tiempo libre con tu pareja?”, ¿cuál hubiera sido tu respuesta? Bueno, ¡ahora lo tienen! ¡Aprovéchenlo!

Piensa en estos días como una oportunidad de conexión. Acepta el desafío del coronavirus. Vuelve a pensar en tus prioridades, tus valores, y tu estilo de vida. Todas las cosas que pensabas que necesitabas quedaron al borde del camino. Ahora sólo estás tú y tu pareja. ¿Qué pueden hacer juntos para unirse más? Incluso si tienen niños en la casa deben encontrar un tiempo y un lugar para la privacidad. Creen significado en sus días. Tomen juntos una clase de Torá por Internet. Cocinen o preparen juntos un postre. Miren el mundo por la computadora y planeen unas futuras vacaciones. Salgan a caminar (de forma segura, por supuesto). Escuchen música. Pinten. Hagan una clase de ejercicios en línea. Hagan cualquier cosa que les guste hacer y háganlo juntos. Creen una noche de citas en su propio hogar.

Esta es su oportunidad de ser creativos. Transformen la oscuridad en luz, traigan alegría a su hogar y aprovechen este tiempo juntos para encontrar paz en el otro.

 

por: Slovie Jungreis-Wolff vía aishlatino.com

Una carta de Dios durante el coronavirus

Querido hijo:

Sólo quiero saber cómo estás. Mientras esta cuarentena continúa, cada vez con más tensiones e incertidumbre, sólo quiero recordarte que Yo estoy aquí para ti y que te amo.

Querido hijo, quiero recordarte que estás haciendo un maravilloso trabajo y Yo valoro tus esfuerzos. Te veo. En medio del desorden constante y del ruido interminable que surge de una casa repleta de niños, te veo a ti. En medio de la dolorosa soledad y el silencio ensordecedor que surge de una casa vacía, te veo a ti. En medio de la inquietud, la fiebre y todos poniendo de punta los nervios de todos. Te veo y veo el crecimiento que estás logrando y tus esfuerzos para enfrentar tu situación. Te veo y te amo por todo el esfuerzo que haces para mantenerte positivo en estos momentos difíciles.

Querido hijo, yo sé qué difícil es para ti en este momento. Sé que te sientes triste. Sé que te sientes abrumado. Sé que estás preocupado, estresado y ansioso. Pero por favor, hijo querido, exprésalo ante Mí. Háblame, cuéntamelo. Dime cuáles son tus sentimientos. Dime qué hay en tu mente. Yo soy tu Padre, te amo y me preocupo por ti. Quiero ayudarte. Dime cuán difícil te resulta esta situación. Dime que la odias. Dime que odias estar solo. O que odias estar con tu familia. O que odias no poder salir. Grítame. No me importa. Sólo quiero oírte. No me dejes de lado ahora que no hay estructura en tu vida.

Sé que hice que te resultara más difícil conectarte. Pero por favor, te lo suplico, no pienses que no estoy aquí. Estoy más cerca que nunca y sigo queriendo escucharte, ahora más que nunca.

Querido hijo, Yo te creé. Y te amo más que a cualquier cosa en el mundo. Sé que estos son tiempos difíciles y que a veces bajas la guardia y dices cosas que no deberías, o haces cosas que normalmente no harías si tuvieras menos tiempo y un día más programado. O que a veces te comportas de una forma que después lamentas simplemente porque pasas demasiado tiempo con las mismas personas y todo parece ser demasiado. Sólo quiero recordarte que no hay nada, realmente nada que puedas hacer y que vaya a cambiar cuánto te amo. Mi bello hijo, no importa cuán alejado te sientas, debes saber que Yo estoy aquí, a tu lado, y nunca me alejo. No importa lo que hayas hecho, ni lo malo que pienses que es lo que hiciste, Yo te sigo amando. Mi amor por ti es incondicional y nadie te ama más que Yo. Escúchalo. Créelo. Siéntelo.

Mi querido hijo, estás muy confundido y está bien. Tienes emociones conflictivas. Por un lado sientes que no puedes sobrevivir a esto; que es demasiado. Pero por otro lado tratas con desesperación de mantenerte a flote. Debes saber que sólo te doy un desafío que puedes superar. Por lo tanto, el hecho de que te encuentres exactamente donde estás ahora mismo significa que Yo creo en ti. Puedes enfrentar esta situación. Incluso puedes prosperar. Yo sé cuánto potencial tienes y desesperadamente quiero verte desarrollarlo. Sé que ahora mismo te resulta demasiado difícil, y que te cuesta internalizarlo, pero créeme, Yo sé que puedes lograrlo. Yo creo en ti. Siempre creí y siempre creeré.

Querido hijo, ya sé que sientes que el mundo es demasiado inseguro en este momento. Sé que tienes miedo. Sé que te sientes perdido, sin saber qué ocurrirá mañana. Sin saber cuántas personas más van a morir o enfermarse. Sin saber quién será el próximo de quien debas despedirte. Sin sentirte seguro al ir de compras o al salir a caminar. Que te hayan sacado la red de seguridad debajo de los pies es muy incómodo. Pero mi dulce y querido hijo, debes saber que Yo soy tu red de seguridad. Sé que es difícil, pero quiero que confíes en Mí. Confía que Yo te sostengo. Confía que Yo sé qué es lo mejor. Confía que Yo puedo ayudarte a salir adelante. Que juntos podemos atravesarlo y tener éxito. Juntos.

Querido hijo, Yo sé que tienes miedo, pero siente Mi calidez. Siente Mi brazo alrededor de tus hombros para consolarte. Siente Mi presencia sosteniéndote. Siente que Yo te llevo a través de esto. Siénteme aquí, tal como estuve siempre a tu lado toda tu vida. Ahora mismo estás agobiado. Está bien, la vida en este momento es abrumadora. Pero recuerda que Yo estoy contigo en cuarentena. Cuando sientas que es demasiado, sólo búscame y me encontrarás a tu lado, esperándote. No estás solo. Yo estoy aquí, te escucho. No me voy a ninguna parte. Nunca. Puedes confiar en eso.

Querido hijo, estoy tan orgulloso de ti en este momento. Por lo que estás logrando, Por lo que estás aprendiendo a través de este proceso. Estoy orgulloso de tu progreso. Veo cada paso que das hacia adelante, y aunque puedas pensar que es muy pequeño, ante Mis ojos es enorme. Yo te estoy alentando. Sé que puedes hacerlo. Sé que puedes hacer que esta cuarentena sea increíble. Sé que puedes hacer lo que mejor sabes hacer.

Querido hijo, te conozco mejor de lo que te conoces tú mismo y mejor de lo que te conoce cualquier otra persona. Por lo tanto, deja de compararte con quienes te rodean cuando hablan de todas las actividades que pensaron para sus hijos, o de toda la comida que prepararon o de las nuevas habilidades que aprendieron y de todas las cosas que borraron de su lista de cosas para hacer. Deja de castigarte y disminuirte diciéndote que deberías hacerlo mejor. Te equivocas. Yo sé cuánto esfuerzo estás dedicando. Sé que estás poniendo todo de ti. Sé cuánto perseveras. Sé cuánto estás logrando. Sé cuánto te controlas. Yo veo lo más profundo de tu corazón. Veo tus deseos. Veo lo que haces y lo que te controlas para no hacer y quiero que sepas, querido hijo, que estoy orgulloso de ti.

Te lo repito para que me creas cuando digo que estás haciendo un trabajo fantástico. Eres sorprendente. Y cuando todo esto termine, espero que puedas salir con la cabeza en alto, sintiéndote orgulloso de lo que lograste. Realmente espero que podamos mantener el fuerte nexo que formamos durante este período difícil. Espero que nuestra conexión continúe cuando ya no estemos más en cuarentena. Espero que no me olvides.

Con mucho amor y admiración por todos tus esfuerzos,

Tu Padre que te ama.

por: Batya Levy vía aishlatino.com

El propósito de estar aquí

Entramos a la primera semana de la cuenta  del Omer,  período de 49 días entre Pésaj (cuando celebramos la salida de Egipto) y Shavuot (cuando recibimos la Toráh) que los kabbalistas nos explican que es un periodo para hacer trabajo espiritual, y el cual nos permite deshacernos de todas las influencias negativas en todas las áreas de nuestra vida.
 
La primera semana se trabaja la energía de la Sefirat de Jesed, que representa la misericordia, el amor incondicional, esa energía primordial para la existencia y que nos permite ir más allá de nosotros mismos y sentir al prójimo en nuestra misma vibración.
 
Pero, ¿de qué se trata todo lo anterior?, los Kabbalistas nos explican que durante este periodo de 49 días, en los 7 niveles más bajos del árbol de la Vida (las 7 sefirot inferiores) se están arreglando las películas de nuestra vida para darnos la oportunidad del libre albedrio.
 
¿Qué es el  libre albedrio para los Kabbalistas?: es la posibilidad que finalmente siempre elijamos lo mejor, lo más luminoso.
 
¿Cuál es la invitación durante esta semana?, es a conectar con el amor del Creador a lo creado, es decir, el amor del Creador hacia nosotros. ¿Qué significa esto en lo cotidiano?, que el Creador a través de nuestra vida y nuestras experiencias solo nos quiere ayudar a encontrar el propósito de porqué estamos aquí en este mundo, y que así seamos plenos.
 
Deseo que esta semana podamos sentir el amor del Creador, el amor a nosotros mismos, a cada ser humano, en cada situación y en cada momento.
 
Para lograrlo podemos meditar en el nombre de Dios número 12: “Amor incondicional”.

El amor, dicen los Maestros, es un arma de Luz que tiene el poder de erradicar todas las formas de oscuridad.

Afectuosamente,
Maestro Guía Gabriel Silva.

El alma eterna

Yo tengo pruebas de que el alma existe y tengo pruebas de que sobrevive a la mente. ¿Y saben cómo lo sé? Porque durante diez años trabajé con enfermos de Alzheimer y de demencia. Trabajé con personas que tenían la mente en estado de desintegración pero que tenían el alma en perfecto estado.

No tardé mucho en darme cuenta de que si bien los ancianos con los que trabajaba no lograban recordar hechos ni rostros, si yo les planteaba un dilema moral, siempre obtenía una respuesta.

Yo preparé una lista de preguntas para hacerles durante nuestras sesiones de debates semanales. He aquí algunos ejemplos:

  1. ¿Cuál es el propósito de la vida?
  2. ¿Cuál es el secreto de un matrimonio feliz?
  3. ¿Cómo puedo ser mejor padre-madre? ¿Mejor amigo? ¿Mejor vecino?
  4. ¿Qué virtudes tengo que buscar en una pareja?
  5. Si estuvieras conduciendo tu auto en una noche tormentosa y vieras tres personas paradas en la parada del autobús, y tuvieras solamente lugar para dos, a quién llevarías: ¿al médico que una vez te salvó la vida, a tu amor verdadero o a un anciano?

Estas preguntas suscitaban conversaciones muy animadas y me permitían comprender la moral y los valores de la gente con la que trabajaba.

Una mujer con Alzheimer que ni siquiera podía reconocer a su propia hija supo advertirme que no debía tomar prestados objetos de mi vecina a menudo o que el matrimonio implica darle al otro. La gente habla abiertamente de sus sentimientos espirituales y de su creencia en Dios. “Él es el Único Gran Jefe” me dijo un anciano de noventa años.

Un psiquiatra probablemente diría que existe una explicación lógica para la capacidad de expresar opiniones y al mismo tiempo no poder recordar hechos personales, pero yo creo que Dios me estaba mostrando otra cosa. Existe un motivo espiritual por el cual una mujer con Alzheimer puede decirme fácilmente que, si se lo cría como es debido, el niño no debería tener miedo de contarles la verdad a sus padres o que a la gente no le gusta ver a los ancianos porque eso les trae a la mente el tema de la muerte y sin embargo, esta misma mujer no logra recordar en qué país está viviendo.

El mejor ejemplo que tuve de este fenómeno fue de mi propio padre. Por esa época él se estaba recuperando de una operación al corazón y entre el trauma y las pastillas que le habían recetado, él tenía la mente totalmente confusa. La primera noche que pasó en casa después de salir del hospital nos paramos junto a la mesa de Shabat. La mayoría de mis hermanos estaban allí presentes. Mi padre estaba desorientado; se confundía los nombres de sus hijos y cada vez se sentía más frustrado. No lograba entender por qué no le respondíamos las preguntas que nos hacía, y que para nosotros no tenían sentido. Mi madre muy suavemente le pidió que hiciera la bendición del vino. Mi hermano lo ayudó a pararse y con cuidado le pasó la copa de kidush. Pero a él le temblaba la mano y se le derramó el vino a los dedos. Mi padre, que era un experto químico de la Administración de Alimentos y Remedios y tenía las manos de un cirujano, ahora no podía controlar sus temblores. Daba lástima verlo y entonces mi hermana y yo nos pusimos a llorar.

Pero entonces la voz de mi padre resonó bien clara y fuerte y con una hermosa melodía recitó la bendición del kidush sin ningún problema. Al momento de alabar a Dios, su alma dio un paso al frente y se hizo cargo.

He dicho.

por: Yehudit Channen vía breslev.co.il

Es nuestra responsabilidad ser mejores

La Kabbalah nos enseña que todo viene de Hashem, que todo es para nuestro mayor bien, y que todo lo que ocurre y “es”, es para nuestro mayor bien.

Sin embargo, debemos saber que nosotros somos los creadores de nuestras propias circunstancias, por supuesto con el apoyo Divino.

Por lo tanto, todos nuestros impulsos hacia la autocompasión, hacia la venganza o hacia victimizarnos son de creación propia.

Y tal como yo puedo generar esos sentimientos, al mismo tiempo puedo generar los sentimientos opuestos de alegría, unidad, y agradecimiento por todas las maravillas que el Creador nos regala en cada segundo.

Debemos saber que todos los sentimientos negativos que nos hemos creado los podemos cambiar, y los podemos cambiar ahora.

Para lograr ese cambio inmediato, Hashem nos ayuda a través del nombre número 66 de los 72 nombres de Dios.

Afectuosamente,

Maestro Daniel Abaud.

Lo que verdaderamente importa

Uno de los regalos de los desafiantes tiempos que transitamos, y que dibuja a la perfección lo que en Kabbalah llamamos “Bendiciones ocultas”, es el desmorone de las estructuras y el sostén material como base ilusoria, para abrir nuestros corazones y mentes y abrazar lo que verdaderamente importa.

Cuando el escenario como Creación se pone un poco cuesta arriba, y el juego de la Vida nos propone pruebas y desafíos en este reencuentro con la Luz, el colchoncito de la reconexión con nuestra Divinidad, es decir, la chispa de Hashem que somos, y el construir y fortalecer los vínculos con nuestros seres queridos, da cuerpo y forma a un refugio acogedor donde se reúnen las chispas de Luz que conformamos como piezas de un Todo.

Los invito y me invito en este nuevo mes, en este inicio del año que representa Aries/Nissan, a conectar con el impulso creativo, la energía proactiva para ponerle cariño, intención y consciencia a aquello que verdaderamente importa, y desde ese espacio acompañarnos todos en Gratitud en este tránsito hacia manifestar nuestra Mejor Versión como individuos y como el gran Alma Raíz que somos.

Bendiciones y Jodesh Tov!
Maestra Diana Yael Rubinstein Muchnik

Vivir en tiempos de cambio

En estos días en que la pandemia no afloja, que muchos viven con el constante temor de si van a poner cuarentena o no, de si los hijos podrán ir al colegio como antes, del miedo a la creciente delincuencia, de lo que pueda suceder con la constitución y así un montón de razones para vivir con temor y preocupados, nosotros como Kabbalistas estamos llamados a poner un alto en esta “rueda del hámster” y poner las cosas en perspectiva.

Tanto los problemas reales que enfrentamos así como las preocupaciones que corren en nuestras cabezas, todas provienen del Creador. No hay nada que no provenga de EL, y por lo tanto aceptar esta realidad es pieza clave para poner orden en la vorágine de la vida diaria. Nuestro afán por tener el control de todo lo que nos sucede es el que nos pone en tensión con la realidad, nos llena de preocupaciones y temores y además le agrega desesperación y culpa cuando la realidad no calza con nuestros deseos. Es aquí donde radica el libre albedrío: ¿Qué escojo? ¿pensar que la realidad depende solo de mi? ¿o entender que la realidad proviene solo del Creador y que por tanto TODO es para bien?

Entender y aceptar que TODO lo que nos sucede es para bien, que nuestro trabajo simple es poner el mejor de nuestros esfuerzos en hacer mejor lo que nos tocó hacer, y aprender no solo a conformarse sino que estar contento con lo que se tiene, es clave para ver abundancia y bendición en la vida. Todos creemos que lo que deseamos es bueno para nosotros, sin embargo, somos como niños espirituales, queremos Nutella pero necesitamos legumbres, para muchísima gente tener un mayor sustento significaría un daño espiritual, ya que lo mal utilizarían. Aquí radica la base del libre albedrío: entender y aceptar que TODO viene del Creador y que TODO es para bien sin excepción, versus el Instinto del Mal que nos dice que si no recibimos lo que deseamos entonces eso es malo.

En último término vivir en tiempos de cambio significa a aprender a vivir contento con lo que tengo, no solo en términos de sustento sino con el paquete completo de la vida.

Que esta semana todos podamos comprender y confiar en que todo siempre es para nuestro bien.

Afectuosamente,

Maestro Nicolás Rosenberg

Trece conceptos de Emuná

El número trece es el equivalente numérico de la palabra hebrea ejad, “uno”. Y dado que Hashem es Uno y Su Nombre es Uno, he aquí 13 conceptos que nos sirven de guía en la vida:

  1. Existe un Creador y Soberano del mundo que dirige todas las cosas para cada persona con absoluta y precisa supervisión. Él es Quien determina las condiciones exactas de la vida de la persona: en qué familia ha de nacer, con quién se va a casar, qué aspecto tendrá, qué carácter tendrá, cuántos hijos tendrá, cuál será su posición económica, quiénes serán sus amigos y conocidos y toda la infinidad de detalles de la vida de cada persona.
  2. El Creador es Aquel que decreta cuándo la persona tendrá éxito y cuándo fracasará. Cuándo va a caerle bien a la gente y cuándo va a ser objeto de ridículo; a qué personas va a encontrar etc… la lista es interminable.
  3. La persona viene a este mundo con una misión. La vida en este mundo no es permanente. Comienza y termina en conformidad con la rectificación del alma de esa persona y de acuerdo con su misión en este mundo.
  4. ¿Quieren conocer la verdad? Examinen su vida! ¿Qué están haciendo? ¿En qué invierten sus energías, sus capacidades y sus esperanzas? ¿Acaso esas cosas son el propósito de su creación como personas? ¿Acaso sienten que están cumpliendo con su misión y alcanzando su objetivo en este mundo?
  5. El único propósito del Creador al crear al hombre es conferirle todo el bien y apiadarse de él. El más grande placer del Creador es que la persona tenga todo lo bueno y tenga éxito en la vida. De la misma manera, el honor del Creador aumenta cuando la persona tiene una buena vida y tiene éxito en lo que hace. La compasión del Creador es ilimitada y ciertamente basta para ayudar a la persona y salvarla de las más difíciles situaciones aunque no se merezca esa ayuda, siempre y cuando nos dirijamos a Él.
  6. Sabrán que el Creador oye, ve, supervisa y se interesa por el bienestar de hasta la más insignificante criatura, y siempre está dispuesto a ayudarla.
  7. Dijo Rabí Natan de Breslev: “Allí donde percibo una falta, o bien no se oró o bien no se oró lo suficiente”. Por lo tanto, la cantidad suficiente de plegarias puede ayudarte a alcanzar todo lo que te está faltando.
  8. Crees que todo proviene de Hashem, ¿no? Entonces ¿por qué no hablas con Él de cada cosa? Si no Le hablas de un cierto asunto, eso significa que no crees en Él y que tu emuná necesita un fortalecimiento, pues Él es el único que puede ayudarte.
  9. La emuná es el más grande poder que posee el individuo y es el que le permite enfrentar con éxito los desafíos de la vida, ya sea en el ámbito financiero, personal, educativo, espiritual, etc.
  10. Toda desesperación es producto de una falta de emuná, que es cuando uno piensa que una cierta situación no tiene solución y uno pierde la esperanza, suponiendo que Hashem no puede rescatarlo.
  11. Incluso las más grandes deficiencias de la persona son para su beneficio ulterior. Únicamente Hashem sabe cuál es el camino que debe transitar y el objetivo final que ha de alcanzar.
  12. La emuná le da un propósito y una razón de ser a cada cosa. Incluso la persona que se pasa la vida sufriendo puede encontrar un genuino consuelo en la emuná. Si recibe la debida instrucción, va a  poder ser rescatada de las dificultades que está pasando. Hashem ciertamente no desea atormentar a la persona. El objetivo del sufrimiento es incitar a la persona a que haga teshuvá para que pueda realmente vivir una buena vida.
  13. La emuná nos enseña que Hashem es el único que dirige el mundo. Todo lo que sucede en el planeta es producto de Su completa y precisa Supervisión Divina, tal como está escrito: “el Amo de cada acto”. Esto significa que Él controla cada hecho.

Repasen los trece conceptos antedichos una vez al día y ciertamente van a poder purificar su alma y acercarse a Hashem ¿Acaso existe algo mejor?

Por: Rabino Shalom Arush vía breslvev.co.il