¿Se puede controlar el drama de la vida diaria?

Mucho del drama y los problemas que surgen en la vida diaria se pueden redirigir al punto que no agravien la comunicación y se pueda entablar una comunicación sensata y efectiva. Pero esto sólo es posible cuando se aprende a separar los sentimientos y las suposiciones personales del diálogo en donde surgen estos conflictos que están cargados con exaltación y emoción.

Los sentimientos a pesar de ser necesarios y ser parte esencial del carácter de cada persona, pueden causar grandes problemas cuando no se contienen adecuadamente. Por la carga emocional que contienen dañan la comunicación interpersonal, porque fácilmente confunden las opiniones con la reacción que estos mismos provocan.

Cuando uno logra escuchar clara y objetivamente lo que se está diciendo sin emitir juicios ni opinar, o mezclar el tema en discusión con las emociones, puede escuchar con calma y por lo tanto, puede captar lo que se está diciendo sin sumar algún tipo de carga emocional.

Aprender a escuchar es la base para que la comunicación fluya y se puedan ofrecer soluciones efectivas sin tener que sentirse abrumado, criticado, humillado, invalidado etc.

Casi parecería que es imposible escuchar sin reaccionar. Hablar sin ofender ni tener la necesidad de defenderse, o poder explicarse sin buscar culpables o razones ajenas para justificarse o imponer su punto de vista.

Sería fabuloso poderse expresar con la libertad sin tener la preocupación de ser mal interpretado o juzgado con severidad.

En definitiva, es posible aprender a armonizar las conversaciones y abandonar el drama. Esto además de que termina desgastando cualquier relación por más sólida que esta sea, tampoco ayuda a encontrar soluciones y a poder progresar.

Es importante reconocer que ni el mundo gira alrededor de uno, ni las personas están buscando oportunidades para pelear todos los días, (por lo menos no en su sano uso de la razón) ya que vivir así, es vivir en un mundo agotador, egocéntrico y caótico.

En realidad, la gente actúa por sus propias motivaciones, tiene sus diálogos internos y construye sus mundos dependiendo de su historia, sus necesidades, y sus intereses, los cuales no tienen nada ver con los lo que uno desea o espera.

Uno tiene que aprende a reconocer que no todo es personal y que de hecho, cada uno tiene su punto de vista y sus propias interpretaciones, que son igualmente valiosas. Por lo tanto, cada persona tiene el derecho de ser y de decir lo que siente y no por eso tiene que iniciar una batalla emocional cargada de juicios y opiniones destructivos.

Cada persona es como es. Respetar y aceptar las diferencias facilita la claridad de la comunicación y mejora la calidad de vida de las relaciones.

Esperar que las otras personas se comporten como uno desea, sólo intoxica las relaciones en juego, nutre el dolor, y tristemente se vive en una decepción continua.

La receta: Evita el drama personal en tu vida

Ingredientes

  •     Objetividad – claridad e integridad para no imponer ni criticar a los demás
  •     Actitud positiva – buena disposición para encontrar el lado bueno y noble
  •     Perspectiva – reconocer el valor y la condición de los distintos puntos de vista
  •     Consideración – sensibilidad y respeto para lograr una mejor comunicación
  •     Control – reconocer el valor de contener las emociones y aprender a escuchar

Afirmación personal para no vivir con tanto drama:

Evito crear drama en mi vida. Busco armonía y calma. Puedo dejar que mis conversaciones fluyan sin tener que sentir que me atacan, critican o me humillan. Reconozco que cada uno tiene una forma de percibir la vida y una manera de pensar. No impongo mis opiniones. Escucho con atención. No tomo las cosas en forma personal. Puedo controlar mis sentimientos. Entiendo que las cosas suceden y se pueden resolver o redirigir.

Cómo evitar caer en el drama emocional:

  1. Reconocer y controlar las emociones personales permite escuchar libremente otros puntos de vista. Cuando uno es capaz de controlar los sentimientos propios, uno está en pleno control de sus pensamientos, sus acciones y sus decisiones son más efectivas.
  2. Las emociones no son negociables, ni son opiniones que tienen validez en una discusión. Las emociones son sentimientos personales importantes para entenderse a uno mismo y para después poderse contener y poder hablar con claridad y sin necesidad de imponerse.
  3. Controlar el tono y el respeto de las conversaciones evita crear argumentaciones destructivas. Las conversaciones sanas se basan en el respeto mutuo, calma y entendimiento. Hay que hablar con el objetivo de ser escuchado y entendido.

 

por: Becky Krinsky vía aishlatino.com

Cómo el COVID ayudó a que algunos matrimonios se fortalezcan

Como muchos, yo asumí que la pandemia sería mala para las relaciones: padres e hijos, hermanos y hermanas, amigos y amigas, marido y mujer. No sólo que cada persona enfrenta las dificultades de forma diferente, sino que nos vimos forzados a pasar demasiado tiempo juntos. Hubo meses en que no pudimos ver a nadie más, no se podía salir a ninguna parte. Claramente eso incrementaría la tensión incluso en las mejores relaciones.

No voy a referirme a estas situaciones en general, sino a los matrimonios (aunque escuché que, en contra de lo esperado, después de haber tenido la oportunidad de pasar mucho tiempo con sus hijos muchos padres no ansían regresar a sus trabajos). A los matrimonios que ya sufrían tensiones, a las relaciones que ya tenían fisuras significativas, no les fue bien durante el COVID. Muchas uniones fracturadas no sobrevivieron.

Pero de acuerdo con algunos estudios recientes, los matrimonios fuertes se fortalecieron todavía más. ¿Cómo puede ser? Han sugerido varias posibilidades: el hecho de tener a alguien en quien apoyarse en los momentos difíciles, haber invertido en la relación durante el año (mientras más das, más te importa) y aprender a no dar a nuestra pareja por sentado, quizás incluso redescubrir cuánto la valoramos.

Estas son maravillosas e inesperadas consecuencias de un año difícil. O quizás, como sugieren algunas de las investigaciones, sea el resultado de un año difícil. Ver esto nos alienta.

Creo que hay otro factor que el artículo no mencionó. Al pasar más tiempo con nuestra pareja, muchos pudimos redescubrir cuánto nos gustaba esa persona, cuánto disfrutamos conversar con ella, las ideas que compartimos, los temas que nos gusta discutir. Antes del Corona seguíamos adelante por rutina, prácticamente sin nada que nos nutriera. ¿Quién tenía tiempo para hablar con su pareja más que para asegurarse que se pagara la hipoteca, que sacaran la basura y el material de reciclaje en el día correspondiente y que alguien recogiera a los niños de la escuela? Estábamos demasiado ocupados corriendo de aquí para allá. Del trabajo a la clase de fútbol, a las clases de música, a preparar la cena y lavar la ropa… No nos conectábamos.

La pandemia permitió una especie de reconexión. Recibimos el increíble regalo del tiempo, aparentemente en cantidades inagotables: tiempo para salir a caminar, tiempo para hablar sobre lo trivial y sobre lo significativo, tiempo para revivir sueños por mucho tiempo dormidos, tiempo para discutir sobre metas futuras, cambios y reinvenciones.

Lejos del ajetreo, tuvimos libertad para considerar nuevas posibilidades y reenfocarnos en lo bueno de nuestra pareja, para disfrutarnos el uno al otro sin las presiones de estar en cierto lugar a cierta hora (¡a menos que ese lugar fuera frente a la pantalla de tu computadora en una habitación de tu casa!).

Por supuesto, no podemos disminuir los terribles, espantosos desenlaces que algunos experimentaron durante el último año y medio; no pretendo decir que todo fue color de rosas. Pero hubo algo bueno, al parecer algo significativamente bueno. Hubo tiempo real para invertir en crecer y profundizar nuestros matrimonios, tiempo cuyos beneficios estamos cosechando ahora y algo que no queremos perder.

No importa qué nos depare el futuro, ya sea que tengamos la posibilidad de trabajar remotamente o debamos ir a la oficina (o un híbrido), continuemos valorando el regalo de nuestra pareja, sigamos viendo lo bueno en el otro, compartamos juntos tiempo de calidad, nos sintamos agradecidos por ello y mantengamos nuestra conversación elevada y nuestros sueños vivos (y al mismo tiempo nos aseguremos de que sí se paguen las cuentas).

 

por: Emuna Braverman vía aishlatino.com

¿Por qué es tan fácil confundir el dolor con el enojo?

El enojo es un buen caparazón que cubre y protege sentimientos más delicados y profundos como el dolor, la decepción, la culpa y hasta la vergüenza. Cuando la persona vive enojada por todo y con todos, utiliza una licencia emocional muy práctica porque se da el permiso de no sentir, ni confrontar los sentimientos que lo lastiman, lo hacen sentir frágil o vulnerable.

A pesar de contar con un lenguaje vasto y descriptivo cuando se trata de explicar lugares, cosas y situaciones que de alguna forma se pueden ver y sentir, el lenguaje se reduce mucho cuando uno tiene que expresar lo que siente.

La razón es muy sencilla. Cada persona siente lo que siente y no siempre es fácil expresarlo. Se da por hecho que el dolor es universal, porque es verdad toda persona ha sentido dolor en algún momento de su vida, sin embargo… no todos lo sienten igual.

Hay personas muy sensibles y articuladas que tienen gran capacidad para entender y expresar lo que sienten y por lo tanto les es más fácil sentir empatía por sus sentimientos y por los demás.

Sin embargo, hay personas que nunca pudieron expresar lo que sentían o no tuvieron una persona que los comprendiera por lo que no saben ni siquiera reconocer lo que sienten, mucho menos lo pueden expresar.

Tristemente los sentimientos que no se expresan buscan salida por algún otro canal. Así, el dolor que rompe el alma y se reprime, se convierte en enojo, depresión, angustia etc. o en algún otro sentir que la persona puede manejar más fácilmente sin que este le cause tanto conflicto.

Eso no quiere decir que vivir enojado o deprimido o con emociones descontroladas sea una buena forma de vivir. Lo único que quiere decir es que para estas personas es más fácil manejar el enojo que el dolor.

Todos los sentimientos son válidos y valiosos. Cada uno tiene el derecho de sentir todas y cada una de sus emociones. El problema no radica en sentir o en expresar lo que uno siente. La cuestión se complica cuando uno por no querer o no poder entender lo que siente, lo confunde y en lugar de reconocer su pena… ataca, lastima, humilla y desquita su malestar con otros con tal de no tomar responsabilidad de su sentir.

Cuando uno deja de pelear con sus sentimientos y acepta que, aunque su sentir sea doloroso, es válido. Entonces deja de buscar motivos para volcar su dolor transformándolo en enojo y causando problemas con los demás.

El enojo puede ser auténtico, pero generalmente es solo una fachada que cubre un dolor muy intenso que es delicado para manejar.

Es difícil elegir y controlar las emociones, pero al no hacer el trabajo necesario para reconocerlas y entenderlas, finalmente terminan gobernando de mala manera la forma de actuar y de pensar de uno.

La receta: Reconocer los sentimientos personales

Ingredientes:

  • Valor – fortaleza para resistir y entender lo que sucede internamente
  • Responsabilidad – conciencia y control emocional personal
  • Calma – dejar fluir las emociones sin tener que sentir culpa o vergüenza
  • Comprensión – reconocimiento de los sentimientos y respeto al sentir
  • Claridad – visión panorámica y objetiva de la realidad sin interpretaciones

Afirmación personal para entender los sentimientos:

Mis sentimientos son válidos y necesarios. Reconozco que no todo lo que siento es placentero y estoy en paz. Cuando me doy la oportunidad de sentir y expresar lo que siento, me libero y puedo sentir empatía por los demás. Soy responsable por mis acciones y mis palabras. Mis sentimientos no me controlan, ni me limitan. Mi ánimo depende de mi. Yo soy la única persona que puedo cambiar mi forma de actuar, pensar o sentir.

Como controlar mis sentimientos:

  1. Las emociones no se eligen, en cambio, se reconocen y se redirigen. Cada persona es responsable de su forma de actuar. No es justo culpar a otros por no querer confrontar la reacción ante las cosas que suceden.
  2. Aceptar nuestros sentimientos hace que el comportamiento sea más racional y ayuda a tener una vida emocionalmente sana y estable. Entre mayor sea la aceptación de los sentimientos mejor será el control propio.
  3. Prevenir el drama y la confrontación ayuda a controlar las emociones personales. Aprender a prevenir situaciones complicadas y personas difíciles, así como buscar el lado amable y positivo de lo que sucede ayuda a controlar efectivamente los sentimientos.

“Es válido sentir el sentimiento que tu cuerpo sienta, siempre y cuando no te conviertas en la emoción y que ésta te impulse lastimar a los demás. Reconoce, acepta y deja fluir todo lo que sientes”.

 

por Becky Krinsky vía aishlatino.com

Tras la noche llegará el alba

Cuando pasamos por épocas difíciles y la vida no es tan fácil como nos gustaría que fuese, debemos hacer un alto y preguntarnos: ¿tal vez lo que me está pasando se debe a que…

En estos días se conmemora Tishá BeAv, el día más calamitoso del calendario judío. Pero unos pocos días después es Shabat Najamu, que es el Shabat de Consuelo, que va seguido de Tu BeAv, que es uno de los días más felices del calendario judío. ¿Qué aprendemos de todo esto? Que primero viene la oscuridad y después llega el amanecer. Jamás pierdas la esperanza; si tienes Emuná, tu período de oscuridad será seguido por una maravillosa iluminación. En realidad, la oscuridad conduce a la luz.

Cuando pasamos por épocas difíciles y la vida no es tan fácil como nos gustaría que fuese, debemos hacer un alto y preguntarnos: ¿tal vez lo que me está pasando se debe a que me olvidé de HaShem y pensé que podía arreglármelas si Él? En épocas de oscuridad, la persona inicia un proceso de examen de conciencia. En ese sentido, la oscuridad es muy eficaz, ya que ayuda a la persona a que retorne a la Emuná y endereza el corazón torcido. Es como una persona que está en una habitación a oscuras: no puede hacer nada en la oscuridad, así que busca el interruptor de la luz. Lo mismo ocurre cuando el alma de la persona sufre  a causa de la oscuridad espiritual: lo que hace es buscar la Emuná, para que la ilumine. Por eso, si durante los momentos difíciles la persona se recuerda a sí misma que todo viene de HaShem y que todo es para bien, entonces la oscuridad desaparece. La luz de la Emuná disipa la oscuridad del alma.

Dice el profeta Isaías: “La nación que anda en la oscuridad vio una gran luz”. En otras palabras, aquellos que no se rebelan contra HaShem durante los momentos de oscuridad y hacen caso al mensaje de HaShem finalmente acabarán viendo una gran luz. En ese sentido, el descenso espiritual es una preparación para un gran ascenso.

Si la persona no aprende a funcionar en la oscuridad, en los momentos duros y difíciles, jamás logrará encontrar la luz. Todo el propósito de la oscuridad es despertarnos y busquemos la luz, que es el apego a HaShem. El descenso sirve para promover un ascenso aún mayor. Pero la persona que ignora el mensaje de HaShem caerá aún más.

Dice el Rey David en el Salmo 92: “Hablar de Tu bondad de mañana, y de Tu Emuná, de noche”. En otras palabras: en los buenos momentos, o sea, en la “mañana”, cuando vemos con claridad la bondad y la compasión de HaShem, es fácil darle las gracias. Pero de “noche”, cuando no logramos ver ni comprender que todo lo que hace HaShem es para nuestro propio beneficio, ahí es cuando debemos buscar la Emuná y el rayo de luz inherente a los momentos difíciles de la vida. Al tratar de entender el mensaje del Creador estando aún dentro del desafío, uno convierte el descenso en un ascenso.

Otra razón más por la cual la oscuridad precede a la luz es porque mucha gente no sabe apreciar la luz hasta que la pierden. Por ejemplo, la persona que se está muriendo de hambre valora hasta un pedazo de pan duro de hace tres días, y la persona pobre no da por sentado los cinco pesos que lleva ahora en el bolsillo. La pareja que esperó años hasta ser bendecidos finalmente con un hijo siente una dicha indescriptible cuando por fin el sueño se hace realidad. La lista es interminable, pero en esencia la idea es la misma: que la deficiencia es en realidad un catalizador para la felicidad y la valorización, una vez que la persona alcanza lo que le estaba faltando. Por lo tanto, la deficiencia se convierte en recipiente para la abundancia, que es comparable a la luz.

La gente que obtuvo abundancia tras un período de deficiencia no toma por sentada dicha abundancia sino que aprecia sus bendiciones y expresan su gratitud. Pero por naturaleza, el hombre da todo por sentado. Por eso, HaShem creó la oscuridad antes que la luz, para que el hombre pudiera valorar la luz. Dios quiera que la oscuridad de la Diáspora y el exilio muy pronto dejen lugar a la luz de nuestro Sagrado Templo, muy pronto en nuestros días. ¡Amén!

por: Rabino Shalom Arush vía breslev.co.il

Amarse es amarnos

En estos días estamos acercándonos al Día del Amor según el calendario hebreo, Tu be Av. En ese día, el Sol, quien rige este mes de Leo (Av), en su máximo esplendor, abraza a la Luna llena (brillando y reflejando su Luz) abriendo un portal de Encuentro con el Amor y con nuestras Almas Gemelas.
Y viene entonces al pensamiento y reflexión uno de los preceptos base de la Torá y desde ahí de muchas creencias y prácticas espirituales, la máxima de “Ama a tu prójimo como a Ti mismo”, la cual nos regala dos conceptos claves y útiles para nuestra Vida en Amor (y muchos más):

El primero, y basándonos en el orden de las palabras que la componen, es lo fundamental que es Amarnos a nosotros mismos para poder consolidar el Amor hacia un prójimo. “Como a ti mismo”, nos entrega como precepto inicial el ser capaz de amarnos y abrazarnos con nuestros atributos, fortalezas y desafíos, como seres hechos a Semejanza de Hashem y con un potencial de manifestación de Amor y Luz sin límites.
El segundo, e igualmente importante, es el recuerdo de que Somos Una Gran Alma, y que por lo tanto solamente al Amar a mi prójimo, al mirar con ojos positivos, al activar la búsqueda en compasión y Conexión, puedo manifestar un Amor íntegro hacia mi como parte de esa Gran Alma Raíz.
Una danza entre el Amor propio y la no dualidad que nos permite recordar nuestro propio brillo y recordar que la única forma de brillar por completo es Hacerlo JUNTOS.
Nos deseo a Todos muchísimas Bendiciones y Amor, Juntos.

Maestra Diana Yael Rubinstein Muchnik

Las 5 etapas espirituales de las citas

Casarse no se trata solamente de encontrar a la persona correcta, es también comenzar una relación con el pie derecho. A medida que una relación se torna más seria, progresa a través de diferentes etapas espirituales. Además de tener una lista de requerimientos o ‘checklist’ para encontrar a una pareja madura, también necesitamos una lista de requerimientos para tener una relación madura. Aunque cada relación es única, hay cinco etapas espirituales que llevan a la intimidad y a la colaboración.

Etapa uno: ver a mi pareja

La primera etapa de construir una relación es ver algo especial en la persona con la que estás saliendo y sentirte atraído a ella. A menudo, en alguna de las primeras citas, hay un momento en que miramos a la persona que tenemos al frente y vemos algo que resalta sobre ella y eso nos impresiona. En esta etapa, a menudo vemos a nuestra potencial pareja con un sentimiento de asombro. Algo sobre esta persona es asombroso e inspirador. Nos sentimos atraídos e intrigados por ella y sentimos una especie de emoción.

Etapa dos: invertir en mi pareja

La segunda etapa de una relación es cuando escogemos hacer más de lo esperado para invertir en esta relación incipiente. En esta etapa nos encontramos dispuestos a cambiar nuestros planes para explorar más lo que acabamos de ver. Para conocer a esta persona especial, a veces escogemos dejar nuestra zona de confort y enfrentar lo inesperado. A veces, podremos encontrar que es sorprendentemente fácil hacer más de lo esperado por nuestra pareja, mientras que otras veces podemos sentir que hacer sacrificios es una decisión consciente y más riesgosa. A menudo hay una sensación de escoger perseguir algo misterioso y desconocido.

Etapa tres: ser visto por mi pareja

La etapa tres ocurre cuando nuestra pareja nos nota. En esta etapa descubrimos que no solamente nosotros vemos algo bueno en nuestra pareja y sentimos entusiasmo, sino que también estamos siendo vistos y notados por nuestra pareja. En esta etapa se desarrolla un sentimiento de reciprocidad y sentimos que nuestros sacrificios, esfuerzos y movimientos hacia nuestra pareja están siendo respondidos. Cuando nos notan, sentimos que estamos invirtiendo en una relación que puede soportar la energía emocional que estamos vertiendo en ella. Aunque estamos gradualmente llenándonos de nuevos tipos de emociones, también nos sentimos seguros. En estos momentos, dos personas se miran mutuamente y sienten que su pareja es un regalo que ha entrado milagrosamente en sus vidas. Ellos saben que han tenido que hacer más de lo esperado para hacer posible esta relación y saben que sus sentimientos son mutuos.

Etapa cuatro: estar presente

Después de sentirse atraído hacia alguien y descubrir que el sentimiento es mutuo, podemos avanzar al siguiente nivel en donde la relación se hace más demandante y más madura. La cuarta etapa de citas es la elección de estar emocionalmente presente para mi pareja y para nuestra relación. Aunque las citas a veces comienzan con sentimientos y emociones, una relación seria se desarrolla cuando escogemos estar presentes.

Cuando estamos “presentes” en la vida del otro traemos un cierto nivel de concentración y enfoque a la relación. No estamos soñando despiertos y no estamos a la defensiva. Nos escuchamos el uno al otro, compartimos nuestras necesidades y pensamientos con honestidad y estamos abiertos a crecer a medida que la relación se desarrolla. Cuando estamos presentes, no escapamos cuando hay conflictos, en vez decimos “estoy presente y abierto para el desarrollo de esta relación y para las nuevas y desafiantes direcciones en las que esta relación me llevará”.

Etapa cinco: Vulnerabilidad y dolor

Una de las partes más profundas de cualquier relación a largo plazo es una etapa en donde revelamos nuestras áreas de vulnerabilidad y dolor al otro. Es esta seguridad que se crea a través de la reciprocidad y la seriedad de las etapas anteriores la que permite estas revelaciones vulnerables. En esta quinta etapa confiamos lo suficiente en nuestra pareja como para compartir con ella los aspectos que aún debemos pulir, los lugares que aún son crudos y están menos desarrollados. Se requiere valor para que aceptemos ser vulnerables y compartir nuestro sufrimiento con nuestra pareja. En estos momentos esperamos que nuestra pareja responda con una empatía que contenga y abrace nuestra vulnerabilidad. Amor suave y tolerante, sin juicio, nos permite compartir momentos de cercanía humana. Esta es la etapa que une a dos almas y lleva a la creación de la intimidad.

Estas cinco etapas de “forjar un lazo profundo” se apoyan en el arquetipo judío de redención.

Estas etapas de redención se desarrollan cuando Moshé se embarca en un camino para sacar a los Hijos de Israel de Egipto. Este camino comienza cuando Moshé ve la zarza ardiente y hace más de lo necesario para acercarse y ver este arbusto único.

Después de que Moshé ve el arbusto, Dios ve que Moshé ve el arbusto. Aquí es cuando Moshé y Dios comparten un encuentro.

Seguido de su encuentro Dios llama a Moshé y Moshé afirma que él está presente “Hineni – Aquí estoy” mentalmente, emocionalmente y espiritualmente.

En la etapa final del encuentro de Moshé con Dios, Dios le dice a Moshé que él ve y nota el sufrimiento del pueblo de Israel, escucha sus llantos y conoce su dolor. El Éxodo de Egipto comienza con estas cinco etapas: ver, hacer más de lo esperado, reciprocidad, estar presente y tener empatía por el sufrimiento.

El camino desde “estar soltero” a “pararse bajo la jupá” sigue etapas similares y es paralelo a esta narrativa de redención. Y, cuando somos capaces de estar presentes el uno por el otro en momentos difíciles, no solamente estamos fortaleciendo nuestra relación, sino que estamos también trayendo redención a nuestras vidas.

 

por: David Lester vía aishlatino.com

Amor gratuito

Esta semana vivimos la última de las 3 semanas más negativas del año para el calendario hebreo, que culmina el atardecer del sábado 17 y se prolonga durante el domingo 18 de julio hasta el atardecer, con el 9 de av, el día más negativo del año.

Esta fecha ha estado cargada de eventos duros y difíciles, entre los que se encuentra la destrucción del Sagrado Templo de Jerusalén en dos ocasiones (en la misma fecha). Los sabios nos señalan que la destrucción del Sagrado Templo se produjo por el odio gratuito; ese que te hace detestar y reprobar a otros, porque si, por motivos absurdos. Terribles eventos ocurren y han ocurrido cuando permitimos que el odio anide en nuestro corazón. La destrucción del Segundo Templo es la señal más clara: ¡¡la destrucción del lugar en donde habita la Presencia Divina de HaShem en el mundo!! La raíz de la negatividad que vivimos esta semana está en el odio y nada bueno saldrá de esa experiencia. Esta semana – la que alberga la mayor negatividad del año – está aquí para que nosotros mismos la transformemos en Luz.

Para transformar esta semana en tiempos luminosos, entonces te proponemos lo siguiente:

Primero, identifica o reconoce en ti mismo cualquier cercanía con la experiencia de odio gratuito. La raíz del odio sin sentido está en nuestro ego: la sensación de amenaza que cualquier otra persona plantea a nuestra propia importancia personal. Como nos enseña el Rebe de Lubavitch, cuando nos ubicamos en el ego, aunque tu intención no sea dañar activamente a otro, puede llegar a provocarte placer su sufrimiento o no conmoverte en absoluto su dolor. Dejarás de ver cualquiera de sus cualidades positivas y te parecerán falsas sus virtudes o logros. Sus opiniones encenderán tus alarmas y te sentirás amenazado por su postura de vida. Esta actitud es la base del odio gratuito y será esencial reconocerla para pedirle a HaShem que nos ayude a liberarla. Estamos en tiempos donde hay mucho contribuyendo a abanderizarnos y ubicarnos en posiciones desde las que podemos despreciar las posiciones de los demás o dejar de respetarlos. Hagamos un esfuerzo personal por evitar caer en estas trampas, y pidamos de todo corazón ayuda al Creador para pasar las pruebas.

En segundo lugar, se trata de cultivar la posición del alma frente a esta experiencia. Desarrollar un estado de amor gratuito hacia los demás. Una persona que se hace cargo del llamado de su alma, pone el foco en las cualidades de los demás, juzga de manera positiva, siente una preocupación genuina por su sufrimiento y se compadece con su dolor. Valora la posibilidad de nutrirse con perspectivas distintas, para llegar a una verdad más integra y buscará el consejo y la perspectiva de otros para nutrir la propia.

HaShem desea para nosotros que transformemos la envidia, el rencor y la indiferencia fría en preocupación, generosidad y respeto por los demás. Ya nos iluminó Rabi Akiva al respecto, al enseñarnos que el amor fraternal es la base de toda la Toráh. Rompamos las cáscaras (klippot) que cubren la luz de estos días negativos, haciendo el esfuerzo de ir contra las tendencias reactivas y démosle espacio al amor, preocupándonos de los que tenemos alrededor, siendo sensibles a los demás, ayudando a otros y juzgando de manera positiva.

¡Que esta semana seamos meritorios de atraer de vuelta a la Presencia Divina a nuestras almas, a nuestros hogares y al mundo, construyendo un corazón lleno de amor, para que la oscuridad se transforme definitivamente en Luz!

Con cariño,

Maestra Ximena Solar

La vida es hoy

La ciencia ficción, en libros y en películas nos han mostrado cómo imaginaban sus autores el futuro. Julio Verne, Star War y Los Supersónicos entre muchos otros, nos mostraron en su momento ensoñaciones maravillosas como las naves voladoras, los teléfonos sin cables y que permitían ver la imagen del interlocutor, la máquina que manufacturaba cosas instantáneamente, y un largo etcétera. Sin embargo, para un joven actual no tiene mucho atractivo leer un libro en que se mostraba como maravilla una nave que llevaba al espacio, pero para la audiencia del siglo XIX era una locura sin sentido. El algoritmo de The NotCo que permite fabricar comida con ingredientes vegetales imitando carne no es una gran novedad para un universitario, pero el horno que fabricaba comida a pedido de Star Trek era pura imaginación hace tan poco como una década atrás.

Una persona podría reflexionar lo privilegiados que somos en vivir en esta época tan llena de prodigios. Literalmente vivimos el futuro que imaginaron muchos. El problema es que no nos damos cuenta, pues una máquina a la cual se le pregunta cualquier cosa y contesta, no se percibe como “tecnología”, sino casi como un servicio básico. ¿Cuál es el encanto, entonces, de ver los sueños convertidos en realidad? La respuesta es la conciencia de lo que se tiene y la gratitud por el privilegio que conlleva la realidad presente.

Un grupo argentino del siglo pasado (Los Gatos) cantaba:

“Ayer nomás
Pensé vivir feliz mi vida
Hoy comprendí
Que era feliz ayer nomás”

Debemos preguntarnos entonces, si acaso la conciencia y la gratitud, no serán más importantes para la percepción de la felicidad que los propios hechos que la constituyen. Vivir en el hoy con la conciencia de lo ganado, más que de lo perdido, es crítico para el bienestar espiritual en el momento presente, en que la realidad cambia de forma de maneras impredecibles.

Conciencia y gratitud es lo que la Kabbalah nos viene predicando hace milenios. Ya es hora de escucharla.

Amén.

Maestra Carolina Castagneto

Gestiona tu Esperanza

Si ya eres mayor de edad te habrás dado cuenta -que con bastante frecuencia- las cosas no resultan como las hemos pensado y en muchas ocasiones esto se transforma en una constante, lo que ocasiona un deterioro de nuestra fe y pérdida de nuestra esperanza sobre una vida mejor. 
El riesgo que esta situación conlleva, es que nos transformemos en víctimas de nuestras circunstancias y paulatinamente transfiramos nuestro libre albedrío y poder personal al “lado oscuro de la fuerza”, quedando a merced de terceros e incapacitados para realizar nuestra misión de vida.
La victimización te deja atrapado en “los no puedo” y eso no te permite tomar acción y luchar por tu felicidad. Pero no te confundas, ésta es una zona cómoda, que te provee la protección de no correr ningún riesgo, de no sufrir decepciones, pero al mismo tiempo te deja inmovilizado y sin recursos espirituales. 
Para evitar quedar acorralados en este círculo vicioso, te dejo algunas recomendaciones:
  • Asume que lo que esperabas no se dio: usa tu herramienta de la EMUNA (certeza absoluta) confía en que HaShem te tiene reservado algo más constructivo y amoroso para ti.
  • Evalúa las proyecciones que hiciste (si es que las hiciste) a veces el problema está en nuestra falta de planificación.
  • ¿Mediste los obstáculos? Es necesario perder la ingenuidad, la vida tiene desafíos, obstáculos y problemas y necesitas incorporar esta variable en tus proyectos de vida.
  • Finalmente, pregúntate ¿Para qué quería lo que quería? Tal vez la misión estaba equivocada, aquello que anhelabas carecía de sentido y propósito. Examina cuidadosamente este punto pues aquí está la clave para el fracaso o el éxito. Pide a HaShem que te clarifique el camino.
Que HaShem te ayude a fortalecer tu esperanza y emuná esta semana y siempre.
Con cariño,
Maestra Claudia Vásquez

Kabbalah, un camino de despiertos

“Miré y miré, y esto llegué a ver:

Lo que creía eras tú y tú,

Era en verdad yo y yo”

Este Antiguo proverbio nos describe con simpleza la verdad de la Luz oculta en la fragmentación o separación con que nos percibimos en este mundo y no es que la individualidad esté equivocada; porque ésta es muy necesaria para nuestra evolución espiritual. Necesitamos primero ser individuos y después conscientes para entonces conectar con la Conciencia Uno de una comunidad de seres vivientes.

El Patriarca Abraham pudo conectar con Dios Uno y la no fragmentación que le permitía ser el hombre más bondadoso del mundo y también el más despierto.

Sin embargo, esa consciencia de Dios Uno y de la humanidad como Uno, no la hemos logrado porque el ser humano teme conectarse al otro que siente diferente y si en alguna parte lo remueve entonces lo rechaza y se diferencia apartándose. Lo que tenemos que saber es que en realidad nadie quiere unirse al otro… porque el yo teme fundirse y deshacerse perdiendo su individualidad o ego que tanto defiende.

El ser uno con los demás, con la naturaleza y con Dios nos daría inconscientemente terror desde la conciencia material, tanto como la idea de la muerte o de la trascendencia. Al estar en cuerpos materiales y no luminosos estamos también en conciencia de separación y es esa conciencia la que genera conflictos, guerras y sufrimiento.

A pesar de ello, llevamos siglos hablando de la unidad, de Dios Uno y del amor ¿Por qué? Porque nuestra alma anhela la Unidad, nuestra alma es Uno en esencia y nos ha traído a este mundo a experimentar el gran desafío que es vivir la unidad en la realidad de la fragmentación.

Ahora bien, estamos y seguimos separados porque nuestra conciencia cree en esa separación y como la existencia humana es sólo Consciencia podemos dar un giro impensado a nuestras vidas.

¿Qué pasaría con nosotros si empezáramos a ver al otro como dice el proverbio? Tú eras en verdad yo…..¿Qué pasaría con nuestros actos si cuando estuviera frente a alguien me dijera: “Despierta!! ¡¡Ese eres tú también!! Sólo que mostrando otra expresión de la Luz que hay en mí o de la oscuridad que también está en mí….?

No sabemos la respuesta porque no hemos probado realmente pensarnos Uno y talvez hacer este arriesgado intento nos lleva a lo que tanto deseamos que es el despertar de la humanidad.

Te invito esta semana a que cuando tengas en frente tuyo a alguien que te remueva te detengas y digas internamente como una meditación: “Tú eres yo y yo soy tú, en verdad somos Uno” y mira a ver qué pasa…

Maestra Guía Ana María Pérez-Díaz