Escuchar los mensajes del Alma

Lo más probable es que, en el momento de leer esta reflexión, estés necesitando de guía o de alguna fuente de orientación para tomar una decisión, reencaminar tu ruta o sencillamente sentirte con mayor seguridad en algún ámbito de tu vida. Muchas veces sentimos la falta de orientación y esto hace que nos lancemos en búsquedas, a veces angustiosas, de alguien dispuesto a darnos respuestas.

El camino espiritual de la Kabbalah, efectivamente, nos va dando muchas respuestas a lo largo del camino; sin embargo, hoy vamos a recordar un concepto muy importante; y es que es HaShem quien te está proveyendo permanentemente de las respuestas que tu alma necesita; en un flujo permanente y amoroso. Si es así, ¿Cómo es que a veces nos sentimos perdidos o faltos de seguridad en nuestro camino?

Nuestra alma superior (Neshamá) está conectada directamente con el Creador, y desde esta zona elevada sabemos lo que es correcto, lo que necesitamos hacer y comprendemos la perfección de las circunstancias y pruebas que estamos viviendo en el presente. En esta semana te proponemos activar la conexión para escuchar los mensajes del Alma que HaShem nos envía permanentemente. Toma conciencia y conecta con lo siguiente:

  1. Todo lo que te rodea y lo que sucede frente a tus ojos tiene el potencial de trasmitirle mensajes a tu conciencia. No esperes revelaciones divinas complejas y abstractas; considera en cambio todo el potencial de mensajes que hay en ser testigos de una persona ayudando a otra en la calle; un tropiezo mientras caminas o darte cuenta de cómo se acopla todo para que las cosas salgan bien en tu día. Todo lo que nos ocurre y vemos, nos habla y nos trasmite mensajes directos de HaShem para nuestro camino espiritual.
  2. HaShem también trae mensajes a nuestra Neshamá a través de sueños y de ideas luminosas y positivas que se nos vienen durante el día, como llamar a alguien o hacer algo bueno por otro; son mensajes claros de lo que HaShem desea que hagas; y será bueno poner en práctica pronto.
  3. Date espacios durante el día para desentrañar los mensajes que has logrado identificar. Que ese sea un espacio donde esté fuera tu ego, y desde la mayor humildad posible, puedas dejar espacio para comprender lo que HaShem quiere de ti.
  4. Combina todos estos ingredientes a diario, en una conversación íntima y personal con HaShem (hitbodedut). Agradécele por todo; pregúntale lo que necesites y activa la conciencia de las infinitas y hermosas formas en las que Él te contesta permanentemente.

¡¡Que esta semana -y siempre- seamos capaces de conectarnos con HaShem de forma directa y a través de ello, escuchar cada vez más claramente los mensajes de nuestra alma, que nos invitan a ser lo que vinimos a ser en este mundo!!

 

Con cariño,

Maestra Ximena Solar

Vivir es vivir ahora

Cuando nos hacemos consientes de todos los regalos que el Creador nos ha dado en la vida, podemos acceder a la mayor verdad disponible para nosotros, y es el hecho de que todo lo que realmente tenemos, lo que realmente poseemos, es el Ahora.

Vivir en el ahora nos permitirá no ser mas prisioneros de nuestro pasado, ni vivir dependiendo de la ilusión del futuro, de aquello que vendrá, ya que cuando ese momento llegue será también presente, será el absoluto Ahora.

Por lo tanto, el pasado, los traumas, el dolor y el sufrimiento quedan atrás, muy atrás, cuando decidimos vivir en el Ahora.

Para reconocer este presente, y llenarlo de energía positiva, la Kabbalah nos regala uno de los 72 nombres de Dios: número 58 Cortar las amarras.

 

A

Afectuosamente,

Maestro Daniel Abaud

La conciencia ilimitada de las bendiciones

Los Maestros de Kabbalah definen la conciencia como la definición que le damos a cualquier cosa que experimentamos o vivimos, ¿qué significa esto?

Aplica para todo lo que experimentamos, hay personas que experimentan algo difícil y lo definen como una dificultad, mientras que otras personas lo ven como una oportunidad.

La conciencia no es buena o mala, nosotros definimos las cosas como buenas o malas y esto hace nuestra que conciencia sea mas o menos limitada, entonces ¿cómo podríamos salir de la conciencia limitada?

No debemos olvidar que nacimos creyendo que solo existe el universo de la limitación o de la materia física (lo que ven nuestros 5 sentidos), pero sabemos que existe una realidad ilimitada que está mas allá de lo que vemos, dicho en lenguaje de la Kabbalah: el mundo infinito de la Luz, el Ein Sof.

Los Kabbalistas nos dicen: nuestra conciencia se expresa mediante nuestro comportamiento y nuestras acciones. Cada vez que nuestro comportamientos y nuestras acciones sean mas parecidas a la Luz, viviremos en una realidad de más oportunidades y menos dificultad, esto se define en Kabbalah como la ¨Ley de Afinidad”, pero ¿qué es ser más parecidos a la Luz?, ¿cómo ser afines a la Luz?

Es simple dicen los Maestros: Es ser y actuar como quienes somos realmente, y agregan: cada uno de nosotros vino a este mundo a revelar una porción de la Luz del Creador y cuando lo hacemos entramos en la conciencia ilimitada de las bendiciones.

Nuestra verdadera conciencia es ser canales de Luz.

Cada uno de nosotros tiene una misión personal, una meta espiritual que debemos alcanzar en esta vida.

Podemos meditar en el nombre de Dios número 57 para conectar con nuestra alma y que nos dirija a nuestro propósito, donde necesitamos estar.

Mi deseo es que cada uno encuentre su misión personal para compartir la Luz del Ein Sof.

Maestro Guía Gabriel Silva

La vida que construimos

A propósito del término del año 2021 que se aproxima y de las fiestas y juntas que vienen asociadas a este cambio de ciclo, que muchas veces nos reúnen (y otras tantas nos desunen) sería favorable comenzar un nuevo periodo con propósito y Kavaná (intención). Reflexionar y preguntarnos si hay algo en general o en particular que nos gustaría dejar atrás, lo que incluye situaciones de nuestro contexto de vida o personas que hoy ya no sentimos que forman de nuestro proyecto vital. Cuando evolucionamos espiritualmente nuevas personas, trabajos y experiencias entran a nuestras vidas, en concordancia con este proceso de desarrollo, pero también otras van quedando en el camino y eso incluye a personas que hemos querido mucho. Esto no significa enojarnos y comportarnos agresivamente, sino más bien poner límites con amor y tomar distancia saludable cuando sentimos que tenemos que seguir nuestro camino dejando atrás a quienes hemos amado. (Amigos, familiares, ex, etc.)
Para comenzar bien un nuevo año te recomiendo:
  • Mantenerte “siempre” conectado con la Fuente de Vida que te nutre de sustento espiritual. Estudia Kabbalah.
  • Piensa y sobretodo “siente” en lo más íntimo de ti qué te hace sentir incómodo respecto de personas o situaciones
  • Reflexiona si estas situaciones te están reflejando algo tuyo. Muchas veces lo que nos molesta de los demás es aquello que nosotros tenemos que sanar en nosotros mismos. 
  • Decide si ya es momento de “Dejar ir” ese camino en que estás y elegir tu paz y tranquilidad
  • Desea todo lo bueno para los demás, evita el enojo. No todos van a entender tus decisiones, pero basta con que tú estés convencido.
  • Pide ayuda AL que realmente sabe cuál es tu propósito y tu misión: DI´s
Que tengan un fin de año luminoso y un nuevo ciclo lleno de amor, paz y nuevas metas.
Con cariño,
Maestra Claudia Vásquez

La Bendición de la Paz entre hermanos

La porción de la Toráh que estudiamos esta semana – Vaiejí – narra las bendiciones de Yaakov a sus descendientes antes de abandonar este mundo; y está llena de secretos y claves proféticas; sobre lo que sería el futuro del Pueblo de Israel y del mundo.

Para la reflexión de esta semana, les proponemos prestar atención a que las primeras bendiciones que el Patriarca Yaakov realiza, las hace sobre sus dos nietos: Efraím y Menashé, hijos de Yosef. Esto nos llama a preguntarnos ¿Por qué se destaca de esta manera el lugar de estos dos hermanos, en un momento tan transcendental como éste?  De hecho, es costumbre para el judaísmo, que iniciando Shabat, los hijos reciben una bendición “para que sean como Efraim y Menashe“. De nuevo, ¿Qué elemento a aprender es tan relevante en estos dos hermanos; que se nos refuerza con tanta claridad?

Efraím y Menashé son los primeros hermanos en la Torah que verdaderamente construyen una relación cercana, fraterna y de unidad. Provienen de una pareja que sabe construir Shalom Bait (Paz en el hogar) y en la que la vida espiritual se respeta y encarna profundamente, más allá del entorno adverso y material en el que nacen y se desarrollan (Egipto). Con esa nutrición espiritual, Efraím y Menashé logran romper un patrón de enemistades y rivalidades fraternas que se venía reproduciendo desde el inicio de los tiempos; y logran consolidar una relación de paz y unión llena de Luz. Tanta es la luz que revelan, que su abuelo, Yakov, sin ser sus hijos, le da a cada uno el estatus de “tribu” y una porción en la Tierra de Israel. Todo ello, por ser capaces de romper este patrón y mantener una conexión espiritual profunda y verdadera, aun en entornos adversos y materialistas.

¡¡Que esta semana todos podamos sembrar las semillas de Efraím y Menashé en nuestro mundo. Que el entorno materialista y concreto que nos rodea no nos desconecte de nuestra realidad espiritual, y seamos capaces de recordar que, espiritualmente, somos todos hermanos, venimos a desarrollar nuestros procesos de corrección en conjunto, nos necesitamos unos a otros; y en la medida en que podemos superar las enemistades y rivalidades de forma y entender que todos somos imprescindibles para la corrección global; podremos acercarnos, conectarnos y ayudarnos con amor; y traer la Bendición de la Paz a nuestro mundo!!

Con cariño,

Maestra Ximena Solar

¿Dónde estás?

Y Hashem Dios llamó al hombre y le dijo: “¿Dónde estás?” (Génesis 3:9)

Nuestros Sabios nos enseñan que los Cinco Libros de Moisés están encapsulados en el Libro de Génesis. Los temas que aparecen aquí presentados en forma telegráfica son ampliados en la continuación de la Torá. Por ejemplo, la pregunta consistente de una sola palabra que Dios le hizo a Adam: aieka – dónde estás – constituye la base de toda la conexión existente entre el ser humano y Hashem.

Tal como todos sabemos, y tal como nos cuenta el Midrash, Hashem ciertamente sabía dónde se encontraba Adam. Pero al preguntarle dónde estaba, le estaba dando la oportunidad de frenar un poco, auto-evaluarse, y aclarar la verdad en su mente. Hashem ya sabe todas las respuestas, pero Él quiere que nosotros aclaremos la verdad para que podamos entender qué está sucediendo en nuestra vida. Aquí Hashem le pregunta a Adam: “¿Acaso tu pecado fue un accidente o tienes la intención de continuar pecando?”.

La respuesta de Adam es un tanto extraña (ibíd, 12): “Ella me dio del árbol y yo comí”. ¿Qué clase de respuesta insolente es esta? ¿Cómo es que Adam tiene el descaro de decirle a Hashem que pecó y que seguirá pecando?”.

Ramataim Tzofim, en su comentario del Midrash, explica que Adam, que es la creación de las manos de Hashem, Le pidió perdón a Hashem y admitió que seguiría siendo propenso al pecado en el futuro, porque todavía no había hecho nada por mejorar. Y dice así: “Esta es una gran lección para el ser humano: que sea consciente de sí mismo, que no sea tan ignorante como para engañarse a sí mismo”. Este es un pensamiento de gran profundidad, especialmente debido a que mucha gente no logra verse a sí misma con la luz de la verdad.

Vemos entonces que si bien la respuesta de Adam a Hashem parece ser descarada, en realidad es digna de alabanza, ya que él dijo la verdad y admitió su propia debilidad. Adam supo evaluarse a sí mismo y por lo tanto no se engañó. Esto es muy gratificante para Hashem.

Después de cada revés, de cada pecado, de cada ataque de ira, de cada expresión de egoísmo, de cada acto de avaricia, etc, Hashem nos plantea la pregunta más penetrante: “¿Dónde estás?”, vale decir, “¿a qué conclusión llegas de las circunstancias en las que te encuentras? ¿te das cuenta de que eres vulnerable a tu mala inclinación y que ella te está queriendo dominar? Nuestra alma Divina, que es una chispa de la Divinidad, se plantea esta misma pregunta cada vez que tenemos que elegir entre dos opciones. Incluso cuando vemos u oímos acerca de alguien que hizo algo terrible, nuestra alma Divina clama desde adentro: “¿Acaso tú piensas que eres mejor? Tú podrías haber cometido exactamente el mismo error. ¿Acaso piensas que estás en un nivel espiritual tan superior que eres incapaz de pecar?”.

Con ojos de emuná, nos damos cuenta de que todo lo que vemos, oímos y encontramos es un mensaje de Hashem que nos llama a evaluarnos: “¿Dónde estás?”. Una vez que te das cuenta de lo peligrosa que es la mala inclinación, y de lo propenso que es el ser humano a pecar, puedes tomar las precauciones necesarias. El soldado que subestima al enemigo finalmente será tomado sorpresa.

Adem no se engañó a sí mismo. Él sabía que podía volver a pecar. Y por eso él fue el primer baal teshuváe, el primer arrepentido, porque fue sincero con Hashem y consigo mismo.

 

por: Rabino Shalom Arush vía breslev.co.il

Respeto por la opinión del otro

Pareciera que el mundo está cada vez más polarizado en sus opiniones y las personas están cada vez menos dispuestas a cambiar las suyas.

Cada vez es más difícil encontrar a alguien que diga ”pensándolo bien, cambié de opinión”. Como si ello fuera razón de descrédito o un signo de debilidad. Por qué las personas ya no quieren cambiar de bando? Será que es el ego, y no el alma quien “está opinando”? Será que preferimos las consecuencias de una decisión equivocada, a simplemente admitir que ahora pensamos distinto?

En los tiempos recientes, y en los que pronto llegarán, las personas se han visto y verán obligadas de manera más apremiante a tomar una posición: a favor o en contra de la vacuna, a favor o en contra de tal o cual candidato, etc. Y llegarán pronto los días en que la indecisión ya no será una opción. Por lo tanto, es muy importante, como seres espirituales que somos, reflexionar sobre el mecanismo que utilizamos para formarnos una postura respecto de los temas; desde nuestra razón, nuestras emociones, y desde luego, desde el alma.

En esta reflexión, puede ser útil recordar qué es lo que significa realmente respetar la opinión ajena. Desde esta propuesta, respetar la opinión ajena NO significa estar de acuerdo con ella, y ni siquiera significa considerar una cierta postura como respetable (Ejemplo: Si alguien considera legítimo golpear a su cónyuge, personalmente no me parece que sea una postura respetable). Respetar la opinión ajena, significa más bien respetar al otro en cuanto sujeto opinante, es decir, reconocer el derecho que tiene otra persona,  como ser humano, a tener una postura frente a las cosas, aunque yo no esté de acuerdo con ella. Es decir, es respetar al opinante, no necesariamente la opinión. Con ello, junto con reconocer la dignidad del otro, también reconozco mi propia dignidad, más allá de lo que yo opine o no en un momento determinado. Al punto que se quiere llegar es a declarar que, aunque mi opinión esté equivocada, o aunque yo decida modificarla por otra mejor, no por ello yo voy a dejar de ser un sujeto digno. Al reconocerme y respetarme como tal, voy a estar en mejores condiciones de mantener una postura dada o de cambiarla, sin que por ello mi dignidad sea afectada. Esto nos permite asumir un criterio respeto de las cosas mirándolas con el alma, no con el ego.

No hay nada peor que obligarnos a tomar decisiones que tienen consecuencias en el mundo del 1%, a contrapelo de lo que quiere el alma. Nada bueno puede resultar cuando nos olvidamos de la integralidad de nuestro ser. Las “dobles vidas” se pagan caras, y es mejor reconocer de una vez lo que el alma quiere, y no pagar las consecuencias de algo que para nosotros es una falsa verdad.

Con cariño,

Maestra Carolina Castagneto

La vida, las decisiones y el Creador

Nuestra vida está llena de la necesidad de tomar decisiones, tanto en nuestro día a día físico, como decisiones respecto de nuestra vida espiritual.

Y es precisamente esto lo que a muchos los cansa, los agota, porque los desafíos y las preguntas pareciera que crecen en cada momento, hasta el punto que decimos “no aguanto más, esto ya es demasiado para mí”.

Está escrito que a nadie le dan más de lo que pueda sobrellevar, por lo tanto, cada situación, momento o problema que requiere que tomemos una decisión, es algo que los cielos “nos dan”, lo que significa que aquello fue diseñado especialmente para nosotros, y que está lleno de Bendiciones, porque fue diseñado por el Creador para nosotros de manera particular y personal.

El problema está en la declaración que hacemos, cuando decimos que no aguantamos más, ya que es lo mismo que decir “no quiero más Bendiciones en mi vida”.

Por lo tanto, debemos pensar con astucia espiritual y comprender que el Creador, en este preciso momento nos quiere dar Bendiciones contenidas en esa decisión que tenemos que tomar.

Por supuesto como seres humanos, quisiéramos saber qué decisión tomar y pensamos que todo depende de nosotros, o sea de nuestra decisión, y por lo tanto, la vida se va haciendo cada vez más pesada…

Entonces, la solución está en hacer el cálculo y preguntarnos: si el Creador me pone frente a esta disyuntiva para darme Bendiciones, ¿Con quién me debo aconsejar y pedir la respuesta que necesito?, y la respuesta es una sola y es muy clara… Debemos aconsejarnos y pedir las respuestas del Mismo que me quiere dar las Bendiciones, en una palabra: de Hashem.

Que cada uno tenga Alegría y esté lleno de Bendiciones.

Amén!!

Maestro Daniel Abaud

Milagros: de la Oscuridad a la Luz

Esta semana ocurre el tránsito entre el mes hebreo de Jeshván (escorpio) y Kislev (sagitario). Dos energías muy diferentes se encuentran y probablemente sintamos también dentro de nosotros la confluencia de ambas. ¿Qué aprendemos de esta transición?

El mes de Jeshvan que aun experimentamos es un mes emocionalmente intenso, donde podemos vernos impulsados a experimentar estados emocionales polares en nosotros y en quienes nos rodean; así como vivir experiencias que nos estimulan a apegarnos a una forma fija de ver o resolver las cosas, y adoptar posiciones dicotómicas, de blanco o negro, padeciendo con intensidad la “oposición” a nuestra perspectiva. Tenemos muchas oportunidades de sentirnos en conflicto interno o externo y perder nuestra paz; por cosas que son realmente ilusorias, si las miramos con una perspectiva espiritual. Por esta alta posibilidad de sentir con intensidad estados difíciles; es que se dice que el mes de Jeshván tiene un tremendo potencial de autotransformación; de revelación del alma y de extraer Luz de la oscuridad; si somos capaces de vencer el impulso reactivo que proviene de esta emocionalidad intensa y polar.

Por ¿el contrario? el mes de Kislev es un mes de alegría y confianza en el Creador y por extensión, confianza en el impulso luminoso en uno mismo y en los demás. Las cosas se alivianan y experimentamos con claridad la multitud de bendiciones que HaShem nos regala permanentemente. Es el mes de los milagros…

¿Cómo entender tanta discrepancia entre una energía y la otra; y qué lección aprender de esta transición, esta semana para nuestra vida cotidiana? Jeshván es el octavo mes y el 8 nos anuncia milagros, aun antes de Kislev. La numerología kabbalista nos enseña que 7 es el número del mundo natural y el 8 es el número de lo que está más allá de la naturaleza, un plano donde HaShem se “salta” las leyes de la naturaleza que El mismo creó y permite la creación de una realidad “sobrenatural” desde algún aspecto. La lección es que los milagros luminosos del mes de Kislev los comenzamos a sembrar nosotros en medio de la oscuridad y el conflicto del mes de Jeshván. Los milagros que anhelamos vivir en el futuro se inician cuando en el presente nosotros nos “saltamos” las leyes de nuestras reacciones “naturales” (reactivas) y le permitimos a nuestra alma manifestarse en una situación donde todo llama a nuestro ego o a nuestra identidad material a reaccionar.   

No pierdas las oportunidades de responder desde tu alma esta semana, sobre todo allí donde la intensidad te invita a una respuesta reactiva y polarizada. Cuando nos permitimos actuar de forma “sobrenatural”, HaShem nos regala también una experiencia “sobrenatural” y milagrosa. ¡Que esta semana seamos capaces todos de revelar nuestra alma con nuestras actitudes, palabras y acciones; más allá de la reactividad; y que a través de ello; HaShem nos permita ser parte de la revelación milagrosa de Su Presencia en este mundo, ¡en Amor y en Paz!

 

Afectuosamente,

Maestra Ximena Solar

Desmitificando la Iluminación

A muchas madres nos molestan afirmaciones como “es que tú sabes lo que tu hij@ quiere porque te lo dice tu instinto de madre”, por la sencilla razón de que el instinto de madre no existe. Así de simple. Los hombres o las personas que no tienen hijos le atribuyen a la maternidad un carácter casi mítico, como caído del cielo, que da poderes sobrenaturales de adivinación. Algo así como un oráculo del niño. Y la verdad es que la razón por la que una mamá sabe lo que su hij@ quiere o necesita es porque l@ conoce. Nada más. No hay misterios ni magias.

Y con la llamada “iluminación espiritual” sucede exactamente lo mismo. No hay atajos ni trucos rápidos. A veces los alumnos se decepcionan un poco cuando en la primera clase se les dice “El trabajo espiritual es trabajo. O sea, hay que trabajar”. Pero nos guste o no, es cierto. La comprensión de los misterios de la propia alma, se alcanza luego de ¡analizar la propia alma!. Miren qué fácil. Pero si no invertimos el tiempo, la energía, y sobre todo la intención de mirar nuestros ser interno,  no hay amuleto que nos pueda ayudar. Si no estamos dispuestos a mirar con franqueza nuestras áreas grises y tener la sincera intención de mejorar, seguida de obras concretas de corrección, no hay mantra que sirva.

Lo más difícil de admitir, es que en verdad el trabajo “personal”, tiene más que ver con nuestra relación y trato con los demás, más que con nosotros mismos (o sea, no es tan personal): yo corrijo mi alma al manifestar pensamientos, sentimientos y obras de bien hacia el prójimo. O sea, tampoco sirven las introspecciones eternas.

No niego que hay seres especiales que vienen al mundo con una luz especial, y con una misión espiritual trascendente. Pero no tengo por qué, antes de empezar siquiera,  asumir que yo soy uno de esos prodigios. Es más, si lo fuera, ya lo sabría yo y todos quienes me rodean. Así que no.

No niego tampoco que hayan momentos de una clara visión de algún asunto sobre el cual antes no teníamos esa comprensión. Pero esos chispazos, esos intervalos de lucidez espiritual también suelen ser fruto de muchas horas de meditación e introspección, no son simples regalitos del destino.

O sea que el crecimiento personal es demoroso, tiene que ver más con lo que hago sobre los demás más que sobre mí, es trabajoso y más encima, no tenemos ni un solo resultado garantizado.

Así que regalémonos un auto-abrazo cada vez que consigamos reprimir una mala palabra, cada vez que ayudemos un poquito a alguien y cada vez que logremos leer poco más que el título de algún libro de espiritualidad. Porque el trabajo espiritual es trabajo, y cada uno de nosotr@s trabaja (y mucho) para conseguir cualquier modesto avance.

 

Con cariño,

Maestra Carolina Castagneto