Tomar las riendas sin conocer el camino

Queridos todos, el Universo, Hashem, nuestras Almas y las leyes de la “causalidad” (no casualidad), nos están permitiendo sentir un gran desafío a nivel de Humanidad. Un remezón que en muchos aspectos nos recuerda que, aunque a veces tengamos la ilusión de que es diferente, no hay nada bajo nuestro control, y que somos una pieza pequeñita y al mismo tiempo muy importante e irreemplazable dentro de un puzzle infinito. Una pieza con un rol, atributos y desafíos individuales, y a la vez con una interdependencia profunda, entre nosotros, con la Naturaleza y con lo que va sucediendo en nuestro proceso.
Hoy tenemos, así como en cada pensamiento, palabra y acción, la posibilidad de elegir. Elegir cómo queremos vivir el proceso presente y futuro, elegir dónde quiero enfocarme y a qué otorgaré mayor importancia (y por lo tanto reforzaré): será que doy paso como actor principal a la angustia o miedo que puede generar la incertidumbre? O elegiré tomar las riendas de aquello que sí puedo guiar, llevando mi mente y emociones a ver y abrazar qué oportunidades surgen de este proceso, para ponerme al servicio y aportar con mis atributos a quienes me rodean, a buscar proactivamente actividades que me hacen sentir bien y así conectar con la alegría y la gratitud, elegir conectarme con seres queridos, utilizar las herramientas espirituales para hacer mi conexión con Hashem y también identificar como pieza del puzzle dónde y de qué forma puedo ser mi mejor versión.
Hoy y siempre con la ayuda y guía de Hashem, podemos tomar las riendas sin conocer el camino, para transitar el trayecto en forma más amable y con Emuná, enfocándonos en las oportunidades y en aquello que podemos aportar, hoy más que nunca podemos ser nuestra mejor versión.
Un abrazo virtual y muchas bendiciones para todos.
Con cariño,
Maestra Diana Yael Rubinstein Muchnik

Qué y cómo

En estas 2 palabras pasamos la mayor parte de nuestras vidas: determinamos QUE queremos recibir y lo llevamos a cabo a través del COMO.  Para la mayoría de la gente, el QUÉ tiene una implicancia “moral” y el COMO tiene una implicancia “técnica” generalmente menospreciada.  

Por ejemplo, una persona quiere recibir sustento, tras lo cual se preguntará ¿Cómo lo hago? Con toda la infinidad de respuestas que hay atrás. Si esa persona piensa que el QUÉ está por sobre el CÓMO, entonces hará cualquier cosa para obtener lo que quiere haciendo que “el fin justifica los medios”, y así tenemos narcos, delincuentes y toda clase de personas que en su interior operan bajo ese paradigma que en definitiva consiste en anteponer el yo frente a cualquier otra consideración.  

Esto funciona a nivel individual y colectivo y se puede ver con más claridad cuando atravesamos tiempos difíciles como ahora, en el QUÉ queremos impedir que la pandemia empeore se constituye como la cuestión moral que justifica cualquier CÓMO, y así tenemos una jungla de personas vociferando sus fórmulas solo para obtener una ganancia individual.

Como Kabbalistas estamos llamados a entender que el verdadero dilema moral se encuentra en el CÓMO. Hoy todos tenemos claro que queremos impedir que la actual pandemia empeore, y es en el CÓMO donde hay toda clase de discrepancias que en último término encierran un dilema moral. ¿Cuarentena total o parcial? Si la hacemos total ¿Qué pasa con el sustento de la gente?, si la hacemos parcial ¿Qué sucede si la pandemia explota en Chile como en Italia?. Este dilema va aún más profundo, en cada alternativa podemos hacer muchos clicks que llevan la cuestión a niveles mucho más extremos, por ejemplo, ¿Qué sucede si la pandemia explota en Chile como en Italia? Entonces los hospitales se atiborran ¿y qué pasa si hay solo 1 cama disponible y 2 pacientes que la necesitan? ¿Cómo se elige entre ambos?  Esto es solo un ejemplo de la infinidad de dilemas morales a la que una situación difícil como esta nos enfrenta.

Sobre CÓMO resolver, la Halaja Judía contiene enseñanzas de muchísimo valor que merecen ser estudiadas, y que son estudiadas en profundidad por mucha gente en el mundo, pero como para el común de la gente son desconocidas, entonces lo que queda hacer es aquello que  comanda la Sexta Ley de Noaj -hacerse de cortes de Justicia y respetar las existentes- respetando a nuestras autoridades y acatando lo que disponen poniendo nuestro mejor esfuerzo individual.

Como Kabbalistas entendemos que la verdadera Emuná (Fé) consiste en aceptar que TODO es enviado por el Creador, que TODO es para bien y que TODO tiene un mensaje para mí. El axioma de que TODO es para bien es el que mas le hace ruido a la gente. ¿Cómo puede ser el coronavirus para bien? ¿hay alguien que salga beneficiado de todo esto? 

A primera vista parece que no, pero como acepto el axioma que TODO es para bien, entonces busco el CÓMO hacerlo para bien, en el máximo de áreas posibles en que tengo influencia. Es cuando hago esta búsqueda que una vez más recuerdo todos los puntos negros que tengo que mejorar, y me doy cuenta que esta situación difícil es puesta justamente para eso.

Recientemente leí una frase que me hizo mucho sentido: “Los buenos tiempos crean personas débiles, las personas débiles crean tiempos difíciles, los tiempos difíciles crean personas fuertes, las personas fuertes crean buenos tiempos”.

Que todos nosotros usemos este tiempo difícil para convertirnos en personas fuertes que buscan el CÓMO crear buenos tiempos de la mejor forma posible.

Afectuosamente,

Maestro Nicolás Rosenberg

Salmos por el Mundo

Querida Comunidad Kabbalista:

En estos momentos de incertidumbre por lo que estamos viviendo a nivel mundial, les pedimos a todos que ayuden a traer la Luz de Hashem, conectándonos en plegaria todos los días a las 13.00 h (Horario de Chile).

Estaremos leyendo el salmo 91, 3 veces seguidas. Está escrito que es para evitar que entre lo que no queremos.

Pongámonos las pilas espiritualmente hablando y conectémonos en plegaria para evitar que esto llegue a mayores y podamos bajar Luz para todo quien lo necesite.

Encuentra el Salmo pinchando aquí: Salmo 91

Desde donde estés y por el tiempo que puedas, agradecemos tu intención.

Abrazos a todos.
Fundación Kabbalah.

Dios y el Coronavirus

¿Cuál puede ser el significado de un virus que obliga a millones a mantenerse en un estado de cuarentena y reclusión?

El COVID-19 ya es oficialmente una pandemia global. De repente, hemos sido golpeados por una plaga de severidad bíblica.

En Pésaj recordamos las 10 plagas que Dios envió contra los egipcios. Con la ayuda de la Toráh, conocemos el propósito detrás de esas aflicciones que azotaron a un pueblo. Dios tenía un plan. El sufrimiento de los egipcios tenía significado. Lo que hace particularmente insoportable nuestra angustia contemporánea es que aparentemente es “incomprensible”.

En la era de los profetas, ellos se hubieran esforzado por discernir algún mensaje divino en esta tragedia global. Pero hoy asumimos que el conocimiento científico excluye la posibilidad de incluir a Dios como “parte de la ecuación” en la dirección del universo. Al final de cuentas, quién puede discutir con Louis Pasteur y Robert Koch, quienes a finales del siglo XIX probaron la teoría microbiana de las enfermedades infecciosas: que la verdadera causa de las enfermedades son seres patógenos demasiado pequeños como para ser vistos sin un microscopio. Los villanos son los gérmenes y los virus son la única razón de la presencia de enfermedades que determinan si viviremos o moriremos.

Me atrevo a preguntar: ¿Acaso la creencia en Dios no exige que combinemos la teoría microbiana de las enfermedades infecciosas con la convicción de la fe en un Ser Supremo que de hecho decide dónde, cuándo y cómo se dispersan los virus?

Por favor, entiendan exactamente lo que digo. Maimónides hace mucho dejó claro que nuestra obligación es asegurar nuestra buena salud. No podemos simplemente confiar en Dios. Dios nos hizo sus “socios” en nuestra búsqueda de la longevidad. La higiene es una mitzvá; una obligación. Cuidar nuestros cuerpos es un requerimiento espiritual similar a proteger nuestras almas. Cuando los médicos nos dicen que debemos lavarnos las manos, la ley de la Toráh requiere que lo hagamos.

Pero la decisión final sobre la vida y la muerte sigue en manos de Dios, como queda claro cada año en Rosh HaShaná y Iom Kipur, cuando se sella nuestro destino.

Por eso me sorprende que entre las innumerables sugerencias respecto a cómo contrarrestar y superar el COVID-19 oigamos tan poco la palabra ‘Dios’ y la posibilidad de que esta pandemia global traiga con ella un profundo mensaje divino.

Obviamente no soy un profeta, pero hay una idea que creo que vale la pena considerar. Todo padre sabe que una de las respuestas más obvias cuando un hijo se porta mal es lo que comúnmente se conoce como time-out o ‘tiempo fuera’. Se restringe al niño para que no pueda disfrutar de actividades placenteras. El niño ve interrumpida su vida normal. Eso lo alienta a reflexionar sobre su desobediencia. ¿Es demasiado considerar que cuando nuestro mundo cae cada vez más abajo en nuestro compromiso con la virtud, que Dios responda con un virus que obligó a millones a un ‘tiempo fuera’ de cuarentena y reclusión?

Los 10 mandamientos son la fuente bíblica del más básico sistema de comportamiento ético y moral. Ellos representan la primordial justificación para nuestra existencia sobre la tierra. Los comentaristas señalan un número extraordinario. En el hebreo original —el lenguaje en el cual Dios inscribió los mandamientos en las dos Tablas— hay exactamente 620 letras.

Puede parecer que 620 es un número sin ningún significado teológico particular. Hubiera sido perfecto y fácilmente comprensible si en los 10 mandamientos hubiera exactamente 613 letras. Esa es la cantidad de mitzvot que la Toráh dio al pueblo judío. Los 10 mandamientos son los principios inherentes a toda ley judía. ¿Pero cuál es el significado de las 620 letras? Los sabios explican que si bien el número de las mitzvot para los judíos es 613, el número siete representa las leyes universales que comúnmente se conocen como las ‘Siete leyes de los descendientes de Nóaj’, las cuales son requeridas como un mínimo para toda la humanidad. Por lo tanto, 620 es la suma de 613 y 7, la totalidad de la guía divina, tanto para los judíos como para el resto del mundo.

Pero esto no termina allí. El valor numérico o la guematria de la palabra hebrea kéter, que significa ‘corona’ (así como en coronavirus), es 620. Encima de cada Rollo de la Toráh se coloca un kéter, una ‘corona’. El simbolismo es obvio. La corona sobre la Toráh demuestra la relación de los 10 mandamientos con el resto de la Toráh. De esos 10 mandamientos (que en número de sus letras equivalen a 620) tenemos los principios que subsecuentemente encontraron expresión en toda la Toráh.

El kéter, la ‘corona’, es el símbolo más poderoso de nuestra conexión con Dios.

Quizás necesitamos considerar la aflicción actual del mundo no sólo en el contexto de una enfermedad causada por agentes patógenos, sino como un mensaje divino para recordarnos que recibimos nuestras vidas para investirlas con significado y virtudes, tal como Dios lo definió en los 10 mandamientos.

 

por Rav Benjamín Blech vía aishlatino.com

Unirse en comunidad

Esta semana leemos en la porción de la Toráh que le corresponde, que Moshé reunió a toda la comunidad de israelitas. ¿Cómo podemos conectarlo con nuestra situación actual?

Espiritualmente, toda crisis manifiesta un ejercicio de libre albedrío. La situación del coronavirus en el mundo no es la excepción. Hashem nos plantea la pregunta y nosotros tenemos la capacidad de elegir cómo responder a la situación. Esta elección no siempre es consciente, por eso, esta semana, los invitamos a mirar con atención desde dónde nos decidimos a responder.

Frente a la crisis aparecerá rápido la respuesta automática motivada por lo que conocemos por Ietzer Hará, o nuestra inclinación al mal. Desde esta óptica; las respuestas a las crisis activan el miedo (a veces descontrolado o inmovilizante) y desde ahí, el dispositivo del egoísmo, cuya respuesta automática será velar sólo por mi (o en su extensión, ¨solo por los míos’). En esta posición acaparamos nuestra porción (y la de los demás) en supermercados o farmacias (‘sálvese quien pueda’), restamos importancia a la prevención, porque nosotros nos sentimos sanos, y el resto, bueno, “será su asunto”; o nos desconectamos de las necesidades de los demás, porque aparentemente nosotros estamos bien.

¿Cuál es la otra opción? En contrapunto, nuestro Ietzer Tov, o inclinación al bien nos mueve a estar atentos tanto a las necesidades propias como a las de los demás. Cuido de mi y cuido de otros. Me preocupo de abastecer mis necesidades, considerando las de otros: no acaparo y apoyo a los que pudieran necesitar ayuda. Respeto las medidas de prevención, por mí y por todos, no importa los cambios temporales que signifiquen. Y concentro mis energías, no en sembrar miedo, sino Luz.

Nuestro amado y luminoso Ietzer Tov, también nos permitirá vivir la crisis recordando las certezas fundamentales: Que todo viene de Hashem, que todo es por nuestro mayor bien, y que todo tiene un propósito. Estos son los momentos para manifestar los frutos de nuestro trabajo espiritual. Incrementa la plegaria (Tefilá), agradécele a Hashem todas las bendiciones y pide, no solo por ti, sino por todos. Hazte conciente de tus errores y corrige tu egoísmo (Teshuvá); y preocúpate por los demás. Y por supuesto, sé generoso (Tzedaká). 

Los kabbalistas sabemos que estas 3T (Tefilá, Teshuvá y Tzedaká) sanan y salvan vidas. Y aplicarlas es realmente vivir y reunirnos en comunidad. La opción uno es velar solo por ti, y estar desconectado. La dos, es abrir tu conciencia a los demás y a Hashem, en amor y confianza; sintiéndote sostenido por Di-s y protegido por Él. No hay donde perderse. ¡La decisión es tuya!

Que Hashem nos permita a todos vivir con Luz y Emuná este tiempo, experimentando toda la Bendición de estar Conectados.

Con cariño,

Maestra Ximena Solar

La perseverancia en la Oración

Enseñándole a una niña la importancia de la oración cotidiana se le dijo: “Dios creó todo lo que ves, a la mamá, al papá, a los amigos y a ti misma con su amor. ¿Te gustaría que el amor de Dios tocara tu corazón un ratito todos los días?, ¿Si? Bueno, por eso es importante hacer todos los días oración. Cierra tus ojitos y pídele a Dios que envíe un rayito de su amor a tu corazón para que te sientas bien”.

Y lo dicho a una pequeñita también es válido para todos nosotros. La oración no es más que tener la posibilidad de que el amor de A’m nos toque un poquito cada día. Visto así, ¿quién no quisiera hacer oración? Y más aún, ¿quién no quisiera pasar permanentemente en oración, sintiendo el amor de Dios en el corazón?

Aprendemos en Kabbalah que “si es verdad, es simple”. Y tal vez esta explicación dada con sencillez sobre lo bueno que es orar, sea un mejor estímulo para, no solo perseverar, sino buscar activamente la plegaria. 

Muchas veces tratamos de alimentar nuestra disciplina espiritual, como quien se propone hacer media hora de ejercicio todos los días, un poco a la fuerza, pensando “cuando me acostumbre será más fácil”. Tal vez tenemos que buscar otras explicaciones, una motivación más intrínseca y por lo mismo más robusta. El trabajo espiritual no puede ni debe ser un mero entrenamiento. A fin de cuentas, somos nosotros los beneficiados al ser tocados por un rayito de divinidad…

Amén

Afectuosamente,

Maestra Carolina Castagneto

 

 

Comenzando el año

Marzo, en términos prácticos, es el real inicio de año para todos. Los niños y jóvenes comienzan su periodo de estudios, las actividades laborales, culturales, académicas y legislativas inician su agenda, el resto de nosotros (a veces a regañadientes) retornamos de las vacaciones para enfocarnos en nuestra labor productiva.
Por eso Marzo también es un tiempo para proponernos metas y propósitos, para tomar las riendas de nuestra vida y definir qué queremos y buscar herramientas espirituales y físicas que nos ayuden en esta misión. 
Nuestra Fundación también comienza sus clases en marzo, este es el momento crucial para hacer cambios permanentes en tu vida, para aclarar tu mente, para conocerte profundamente, para conectarte con lo transcendente, para hacer que este año “cuente” y no solo sea otro año que pasa, otro Marzo que te absorbe en pagos y deudas.
Hace poco leí el libro “Felicidad Sólida” del recientemente fallecido Ricardo Caponni, en su texto menciona la cantidad de tiempo que deberíamos invertir para aprehender o adquirir un nuevo conocimiento que nos lleve a cambios positivos y duraderos:
  • 2 horas de estudio sirven para motivarse con un tema, puede ser a través de hojear un libro, ver una película, asistir a una clase, pero el resultado no va más allá una simple motivación.
  • Para adquirir un conocimiento general y amplio son necesarias al menos entre 18 a 25 horas de lectura concienzuda o un curso de 9 sesiones de 2 horas.
  • Si quieres afianzar conocimientos y recién comenzar a experimentar cambios se requieren 70 horas de práctica (estudio + trabajo personal).
  • Si después de haber afianzado conocimientos y reconocerlos en uno mismo y en otros, se requiere un hábito necesario respecto de una conducta deseada, se requiere al menos 21 días de trabajo sin interrupción; un mes de práctica continuada.
  • Si quieres ser experto, se puede lograr acumulando 10.000 horas de práctica concienzuda.
No existen cambios instantáneos, no hay soluciones express, el verdadero camino espiritual requiere paciencia, perseverancia, intensidad, estudio y muchas ganas!
Esta es una invitación especial para que empieces tu año de una manera proactiva, ven a nuestra Fundación a encontrar tu camino junto a una comunidad que está en el mismo sendero. 
Con mucho cariño,
Maestra Claudia Vásquez

Camino al Cielo

¿Cuántas veces nos hemos preguntado si nos iremos al cielo al fallecer?, ¿Si estamos haciendo las cosas bien o mal, si merecemos el paraíso o no, e incluso, si realmente existe un cielo?. 
Lo cierto es que más allá de las respuestas que barajemos e independiente de cuál nos haga más sentido, creer o no creer es una decisión.
Las decisiones las tomamos con nuestro intelecto después de un proceso de análisis mental y va a ser influenciada por nuestras vivencias.
En otras palabras, el tener Fe no es el resultado de una iluminación espiritual sobrenatural. Todos, absolutamente todos podemos tener Fe, porque al final del día no es más que una decisión, algo que nace de nuestra voluntad.
Podemos reclamar, rebelarnos, frustrarnos, enojarnos, o podemos orientarnos a encontrar el sentido a lo que vivimos dándole espacio a nuestra consciencia… Al fin y al cabo, sabemos que todo es un aprendizaje y que queremos estar tranquilos y felices. Esto último nos une, y si lo piensan, Creer nos viene muy bien, y crear nuestro cielo en vida nos viene aún mejor.
Un abrazo,
Maestra Natalia González

Kabbalah y el precepto mayor de todos: Amor al prójimo explicado simplemente

Rav Yehuda Ashlag en su Libro “La Sabiduría de la Verdad, 12 ensayos por el santo kabbalista Rav Yehuda Ashlag” en el Cap. tres Artículo sobre la entrega de la Torah, dice citando:

“Y ama a tu prójimo como a ti mismo” (Vayikrà 19:18)

Rav Akivà dice: “Este es un gran principio inclusivo de la Torá” (Bereshit Rabà, Capítulo 24)

El sabio plantea: “Cuando Rav Akiva dice: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” que es un gran principio inclusivo de la Torah, debemos entender que los 612 preceptos remanentes de la Torah, con todas sus implicaciones, son no más y no menos que la suma de los detalles que están compuestos y condicionados por este único precepto de “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.

El desarrolla la idea, en base a la Torah y los estudios kabbalisticos, de que Hashem, la Luz, ofreció la Torah, ¿por qué ofrece la Torah? porque “como dicen los sabios “El Creador dijo: Yo creé el impulso maligno en la vida y Yo creé la Torah como su remedio” (Kidushìn 30 b) entonces la ofrece para ayudarnos a elevarnos por amor y compasión.

Y la ofreció a todas las Naciones pero señala que ninguna la aceptó “Los sabios dicen: “El Creador ofreció la Torah a cada nación y lenguaje, y ellos contestaron que no la aceptaban” (Avodà Zarà, página 2b) y que entonces la Nación israelita después de salir de Egipto la recibe. Sin embargo, la recibe cuando todas las otras dijeron que no. El mérito está en que fueron consultados los 600.000 hombres mayores de 21 años y cada uno dijo sí “¡Haremos y escucharemos!” (Ex 24:7) Dice Rav Ashlag que ellos fueron consultados sobre una pregunta y esta es: que si estaban dispuestos a amar a su prójimo como a sí mismo. Y ellos aceptaron este enorme desafío.

“Solamente cuando se volvieron una sola nación completa de seiscientos mil hombres mayores de 21 años.  A cada hombre de la nación se le preguntó si estaba de acuerdo con esta tarea tan elevada. Y solamente cuando cada persona en la nación aceptó con todo su corazón y alma y dijo: “¡Haremos y escucharemos!” (Ex 24:7) solamente entonces fue posible cumplir con el principio de la Torah, que transformó la imposibilidad en posibilidad real”.

Mi admiración está en proponerse querer amar de esa forma radical al prójimo, desear eso como meta y forma de vida es lo que me sorprende y alegra porque ese solo deseo hizo que todo nuestro destino se iluminara para siempre, la base para pasar de una naturaleza más animal a una más luminosa, haciéndonos similares en amor.

¿A qué vinimos a este mundo?

A conectarnos con la Luz (Dios)

¿Cómo?

Generando similitud de forma con nuestra raíz que es el Creador a través del estudio de la Torah y sus preceptos que cambian nuestra naturaleza animal en naturaleza elevada permitiendo la adhesión a la Luz

¿Cómo podemos llegar a eso?

Adhiriéndonos a los preceptos y siendo el principal de estos el “Ama a tu prójimo como ti mismo”

¿Por qué?

Porque el prójimo es también el Creador frente a mí y al amar de esta forma somos como el Creador que nos ama.

El amor al prójimo es el precepto mayor de todos porque como principio es esencial para ascender  a un mayor estado de consciencia. Es también un proceso que se va experimentando en la medida que vamos dando de nosotros mismos, el amar no es solo dar sino también darse.

Se vive como la entrada en una dimensión o estado de conciencia que se  adquiere a lo largo de la vida y de las sucesivas encarnaciones. Este estado amoroso de Consciencia que hace que vivamos como en otro mundo estando acá inter-relacionándonos y siendo con los ostros, desencadena otras posibilidades de experiencia luminosas porque nos trae el Reino del Amor sin límites a  este mundo de Maljut o podemos pensar también que subimos al mundo de Unión con el Creador de todo.

Amar al prójimo es como si estuviéramos nuevamente en el Monte Sinaí, puros y conscientes en la Luz; dispuestos a amar plena y radicalmente.

Con afecto les deseo amor y un luminoso verano,

Maestra Ana María Pérez Díaz

Altruismo y Meditación en los Nombres de Dios

Quiero compartir contigo la idea de que el Altruismo es una Fuerza Luminosa Universal “Altruismo Puro” reconocible en todo lo creado, incluido el ser humano y que la práctica del meditar promueve que vaya emergiendo de manera natural esta fuerza en nosotros.

Este pensamiento nace de un sentimiento personal que he ido experimentando hace unos años y en forma gradual cada vez que termino una práctica de meditación, como si fluyera una bondad amorosa hacia todo, que me hace sonreír y me acerca a los demás. El altruismo también lo podemos llamar capacidad de dar o darse y pareciera operar como principio general del Universo.

¿Y de qué manera podemos atraer esa Fuerza Luminosa del Universo que nombro Altruismo puro?

Meditar y detenerse a sentir nuestra respiración, conectar con mi cuerpo y mi realidad presente y entrar en contacto con nombres sagrados como los 72 Nombres de Dios implica llevar adelante una actitud, una voluntad y un deseo de vivir de manera consciente la experiencia de la vida atrayendo Luz para compartir. Cuando meditamos en los Nombres de Dios entramos en un “modo de no saber y al mismo tiempo confiar” con una mente abierta a recibir ¿qué nos traerá esta vez? Lo sagrado de los Nombres de Dios es la Consciencia que irradia Luz. Y todo lo que aparece es nuevo y preciso, es una experiencia amorosa que te habla a ti y te hace entrar en un estado de querer compartir con bondad. La práctica meditativa es como la vida; siempre cambiante y sorprendente. Somos pequeños ante la fuerza de la vida y el poder que tenemos es decidir ocupar la voluntad de conectar, con humilde aceptación de lo que viene y desde el agradecimiento, dejarnos tomar por ese flujo constante de Luz y compartirla. Así la afectamos positivamente y ella nos renueva en amor. De este modo, entramos en un círculo virtuoso de conexión permanente y altruismo puro.

¡Bendita sea la Luz altruista que nos ama y quiere felices!

Afectuosamente,

Maestra Ana María Pérez Díaz