8 cosas que debo abandonar antes de Rosh Hashaná

La parte más importante para comenzar de nuevo es dejar algunas cosas atrás; necesitamos detener lo que hacemos para poder hacer otra cosa.

En Dirigiendo el cambio, William Bridges escribe: “Para volverte otra cosa, tienes que dejar de ser lo que eres ahora; para comenzar a hacer las cosas de una nueva forma, tienes que terminar con la forma en que las haces ahora y desarrollar una nueva actitud o perspectiva, tienes que abandonar la vieja forma que tienes ahora… Lo primero siempre es poner término. La primera tarea es abandonar algo”.

Este es un consejo útil para prepararse para Rosh HaShaná. Debemos preguntarnos a nosotros mismos: ¿Qué debo abandonar ahora mismo en mi vida para poder llegar a ser lo que quiero ser?

Aquí hay ocho cosas que yo estoy tratando de abandonar antes de Rosh HaShaná.

1. La necesidad de tener la razón. La mayoría de las discusiones no valen el precio que pagamos por ellas. Prefiero estar conectada antes que tener la razón. Prefiero ceder antes que perder la oportunidad de mantenerme cerca de alguien que me importa.

2. Tratar la vida como una carrera. Quiero dejar de correr de una cosa a la siguiente como si la vida fuera una carrera interminable para completar mi lista de cosas “para hacer”. Acepto que mi lista nunca estará completa y que eso mismo es una bendición. Voy a reconocer la belleza y el regalo de cada momento en vez de correr por encima de ellos.

3. Preocuparme por cosas que no son importantes. En verdad no importa si la cena que preparo es suficientemente elaborada o si la casa está impecable. En cambio, voy a focalizar mi atención en las partes que realmente son importantes, como la bendición de estar toda la familia junta o la alegría de compartir una comida con amigas.

4. Interrumpir a otras personas con mi propia agenda. Y no sólo cuando hablan, sino que también voy a dejar de preparar mis preguntas y respuestas en mi mente mientras ellos hablan. Voy a tratar de escuchar de verdad lo que la otra persona dice en vez de imponer mi propia agenda en la conversación.

5. Mi deseo de certeza. No sé qué pasará mañana, ni siquiera hoy, así que voy a dejar de tomar decisiones basadas en mi deseo de certeza. En cambio, voy a tratar de basar mis decisiones en mis valores y en mis objetivos, incluso si corro el riesgo de alterar el statu quo.

6. Tomar las cosas de forma personal. El texto sin respuesta. El ceño fruncido en reacción a mi sonrisa. El que me adelantó en la autopista. El adolescente de mal humor. El niño agotado. La amiga que no me escucha porque está demasiado ensimismada con sus propios problemas. La mayoría de las veces la gente no trata de insultarnos. Por lo general están cansados, hambrientos, trabajaron de más, están de mal humor o una combinación de todo esto. En vez de sentirme insultada cuando alguien me rechaza, voy a tratar de juzgarlo para bien y asumir que hace lo mejor que puede bajo las circunstancias en que se encuentra.

7. Evitar el dolor y el sufrimiento. Lo que ganamos al esforzarnos por superar nuestras zonas de confort es mucho mayor que lo que perdemos. En cambio voy a tratar de entender el sufrimiento de mi vida no sólo como redentor sino como un regalo que me dieron para ayudarme a crecer.

8. Pensar que tengo el control. En verdad hay muy pocas cosas que cada uno puede controlar en su vida, excepto elegir quién deseamos ser con las circunstancias que nos han dado. En cambio, voy a tratar de reconocer a Dios como mi Padre y mi Rey, que crea y controla cada vez que respiro. Y voy a agradecerle por haberme llevado a mí y a mi familia a este momento en esta etapa. Por crearnos. Por mantenernos. Por llevarnos a este Año Nuevo y darnos toda la fuerza para abandonar lo que sea necesario para poder comenzar de nuevo.

5 formas de mejorar tu estado emocional

Al implementar estas cinco estrategias que constituyen la base de nuestra salud emocional, podemos canalizar y transformar nuestras emociones mucho más de lo que pensamos.

1. Cambia tu comportamiento físico. Cuando sientas cualquier emoción, presta atención a lo que ocurre en tu cuerpo. Por ejemplo, cuando alguien está triste por lo general tiene los hombros encorvados hacia adelante, mira el suelo y habla lentamente y en voz baja. Incluso el patró de respiración asociado con la tristeza es diferente del que existe en estados más positivos. Cuando alguien está deprimido o enojado tiende a respirar rápido y poco profundo en vez de respirar profunda y lentamente. Una vez que tenemos consciencia de la forma en que expresamos nuestras emociones físicamente, a menudo podemos cambiar nuestro estado de ánimo desde el interior al inspirar profundamente, corregir nuestra postura e incluso cambiar el tono y la velocidad con que hablamos. Salir a correr puede hacer maravillas sobre el mal humor.

2. Cambia el foco de atención. Aquello en lo que decidimos focalizar nuestra atención en determinada situación crea nuestros sentimientos. ¿Focalizamos en el problema o en la solución? ¿En la gratitud o en la carencia? ¿En el error o en todas las cosas que hicimos bien? ¿En lo que podemos controlar o en lo que no podemos? Mientras más buscamos cosas por las cuales estar agradecidos, más bendiciones vemos. Mientras más nos enfocamos en lo que podemos controlar, más soluciones encontramos para enfrentar nuestros desafíos.

3. Presta atención a las palabras que usas. El lenguaje que usamos (incluso si sólo son palabras que nos decimos a nosotros mismos) para describir nuestras vidas y el mundo que nos rodea, afectan de forma radical no sólo nuestra perspectiva de la vida sino también el significado que le otorgamos. Por ejemplo, ¿qué es la vida para alguien que la describe como: “pasar el día” en comparación con alguien que describe la vida como sagrada? Compara describir la vida como un baile en comparación con describirla como una prueba. Nuestro lenguaje crea la base emocional de nuestra vida y a veces sólo cambiar un adjetivo puede alterar toda nuestra mentalidad.

4. Sabe tu “por qué”. Para entender y utilizar nuestras emociones, necesitamos saber qué es lo que nos motiva a hacer lo que hacemos. ¿Qué es lo que nos impulsa? Una vez que entendemos nuestra motivación (que es diferente para cada persona), podemos crear un futuro atractivo que reúna toda la fuerza de nuestro por qué en la vida. Los objetivos significativos que impulsan nuestras motivaciones emocionales nos permiten dirigir conscientemente nuestros sentimientos de formas constructivas.

5. Clarifica tus creencias. Todos nos vemos impulsados por diversas creencias inconscientes que crean nuestro sentido de identidad. Estas convicciones a menudo ni siquiera nos pertenecen; la sociedad las programó en nuestro ser. Si creemos que no somos suficiente, entonces nada que logremos nos hará sentir que somos importantes. Si creemos que somos “una persona enojada y deprimida”, entonces buscaremos y hallaremos razones para afirmar esa identidad más allá de lo que en verdad ocurra en nuestras vidas. En cambio, si nos identificamos con la parte de nuestro ser que es calma y feliz y creemos que solamente nos sentimos enojados o tristes por el momento, entonces nuestra identidad positiva nos empujará a buscar a personas e ideas que refuercen nuestra identidad como una persona que por lo general está feliz.

Cada persona viene a este mundo con dones singulares y un potencial increíble; nuestras emociones son herramientas que podemos utilizar para ayudarnos a compartir esos dones con el mundo. Pero necesitamos aprovechar su fuerza y controlar su dirección. Trata de utilizar estas cinco estrategias para crecer y construir la base de tu estado emocional. Nuestros sentimientos son demasiado poderosos como para desperdiciarlos y nuestras vidas son demasiado valiosas para vivirlas sin aprovechar todos los regalos que hemos recibido.

 

(*Muchas de estas ideas están basadas en la obra del autor y orador Tony Robbins)

Artículo por: Sara Debbie Gutfreund vía aishlatino.com

5 pasos para una vida más feliz

Una amiga me contó que cada mañana cuando se levanta siente presión en el pecho. “Las noticias asustan, las tensiones de la vida y la familia me agobian y a veces siento que ya no puedo soportarlo”. Es fácil caer en la negatividad pero podemos ayudarnos a ser más felices y más positivos.

Aunque hay ciertas situaciones que no podemos cambiar, nuestra actitud y espíritu definitivamente influyen en nuestro ánimo. Cuando nos enfocamos en transformar nuestra perspectiva, le damos una nueva energía a nuestra vida diaria. Si quieres ser una persona más feliz, comienza por identificar dónde puedes cambiar.

1. La felicidad es nuestra elección

Es hora de dejar de acusar. Culpar a otros, ser el mártir de la relación o pensar que siempre el otro está equivocado es perder nuestro tiempo y energía. Podemos acusar a nuestro jefe, pareja, suegra o “karma” por nuestra infelicidad. O podemos decidir que elegimos nuestros sentimientos y que nadie puede obligarnos a escoger la tristeza. Una vez que aceptamos que la felicidad es una elección, comenzamos a ser dueños de nuestra vida. En el momento en que comprendemos que esto es cierto, empezamos a asumir la responsabilidad por nuestras acciones y estados de ánimo. La vida es demasiado corta para pasarla en un estado crónico de infelicidad.

2. Deja las expectativas

Creamos nuestros propios obstáculos al esperar conductas y acciones de otros y luego sentirnos decepcionados. Una vez que dejamos las expectativas, podemos seguir adelante y volvernos más sabios. A menudo nos sentimos despreciados o ignorados cuando en realidad causamos nuestros propios sentimientos negativos con esperanzas poco realistas.

Una madre de adolescentes me dijo que su propia madre constantemente la decepciona. Cumpleaños, aniversarios y graduaciones pasan de largo. Cada conversación es un dialogo egocéntrico. Esta mujer que ya tiene hijos grandes, se siente perdida en emociones infantiles porque su madre no puede cumplir con sus expectativas.

¿No sería maravilloso si las cosas fueran diferentes? Por supuesto que sí. Pero su madre no va a cambiar y esto es un hecho.

Después de años de indirectas, conversaciones y análisis, la conclusión es que la única forma de dejar de sentirse frustrada es dejar de esperar una conducta diferente. Si esta madre puede tomar su experiencia y aprovecharla para brindarles a sus propios hijos amor y atención, entonces por lo menos la experiencia tuvo un propósito.

3. Invierte en amistades

Pirkei Avot nos enseña: “Adquiere un amigo”. Nuestros Sabios reconocen cuán vital es la compañía para nuestra calidad de vida. Tener cientos de amigos en Facebook no cuenta. Todo lo que necesitas es un buen amigo que sea leal, amable, que desee lo mejor para ti y que tenga buen carácter.

Pero el tiempo crea distancia. Nos obsesionamos con nuestras carreras, estamos absortos en nuestras obligaciones como padres, ocupados balanceando presupuestos y responsabilidades mientras los buenos amigos quedan de lado. A veces tenemos que dar un paso atrás y preguntarnos si hemos invertido suficientes horas y energía en nuestras relaciones.

También la pareja cuenta como un amigo. Si lo único que hacemos es hablar de los niños, los problemas y las cuentas de la tarjeta de crédito, hemos fallado en cultivar el ingrediente más preciado del matrimonio. El amor no puede crecer sin nutrir la amistad entre los esposos.

Nuestras cargas son más livianas y nuestras alegrías más dulces cuando las compartimos con amigos. Que no te despiertes un día y te des cuenta que has perdido el contacto y que has dado por sentado a las mejores personas de tu vida.

4. Deja atrás el pasado

Deja de vivir la vida mirando por el espejo retrovisor. Nos deprimimos cuando no podemos dejar atrás los dolores y errores pasados. Permítete despedirte del caos que te ha perseguido. Esto requiere coraje y fuerza interior, pero si continúas aferrándote al dolor nunca te verás a ti mismo como una fuerza potente en tu vida. Estás de duelo, herido y sufriendo, pero no estás vivo.

Victor Frankl explicó que somos los hijos de nuestro pasado o los padres de nuestro futuro. “Cuando ya no podemos cambiar una situación, el desafío es cambiar uno mismo”.

A menudo me encuentro con gente que me dice que no pueden ser buenos padres porque sus propios padres fueron un fracaso. En vez de trabajar sobre sus habilidades paternas, ellos optan por alejarse de sus familias y pasar años hablando de los padres disfuncionales que tuvieron. Se educa una nueva generación y se crea otro vacío en el lugar donde debería haber amor y guía. ¡Qué forma horrible de vivir!

Puedes romper el ciclo y solucionar el problema si logras hacer las paces con tu pasado. Pregúntate a ti mismo: ¿Cómo puedo hacer que mi presente sea mejor que mi pasado? Elige metas reales para ayudarte a avanzar. Abraza a las personas que forman parte de tu vida en vez de crear barreras. Si ves que te aferras a algún rencor o que no puedes avanzar, comprende que estás permitiendo que tu pasado destruya tu futuro. De ti depende descubrir el deseo interno de vivir mejor. Estudiar la sabiduría de la Torá, rodearte de personas positivas y concentrarte en escoger emociones como tolerancia y paciencia en vez de enojo y resentimiento son todas claves para encontrar la serenidad.

5. Libérate de la envidia

Los celos crean amargura. Sacan lo peor de la persona. La envidia consume, te impide disfrutar de tus bendiciones porque en cambio estás demasiado ocupado contando la buena fortuna de los demás. El resentimiento crece cuando miras las fotos de Instagram de otros, monitoreas las vacaciones de los demás por Facebook y asistes a bodas y Bar Mitzvás con sentimientos de envidia. “¿Qué pasa conmigo?” te preguntas.

No te das cuenta de lo desagradables que se han vuelto tus comentarios. Lentamente le sacas la alegría a cada ocasión feliz. Al enfocarte en lo que crees que te falta, pierdes contacto con lo bueno que tienes. El descontento consume cualquier satisfacción que pudieras tener.

Muchos se preguntan sobre el poder del “ain hará”, el mal de ojo. Rav Eliyahu Dessler enseña que el mal de ojo sólo tiene fuerza sobre la persona que mira a los demás con un mal ojo. Si alguien tiene un buen ojo y les desea el bien a los demás, no tiene nada que temer. Usemos esta enseñanza como un catalizador para deshacernos de la envidia. Descubriremos que la alegría está a nuestro alcance. ¡Nos sentiremos mucho más felices!

¿Por qué seguir desperdiciando emociones y energía en pensamientos negativos? A pesar de los desafíos es posible cambiar nuestras actitudes y transformar nuestra vida. La felicidad está a nuestro alcance. Puedes poner estos cinco puntos en práctica y trabajar para lograrlo.

Comidas y bendiciones de Rosh Hashaná

Dátiles. Deseo o petición “Sea TU voluntad, Hashem, Dios nuestro, Rey del Universo,  alejar de nuestra vida a nuestros los enemigos (físicos) y a los que nos odian.”

Porotos de ojo negro. Deseo o petición “Sea TU voluntad, Hashem, Dios nuestro, Rey del Universo, que aumentes nuestros meritos”

Puerro. Deseo o petición “Sea TU voluntad, Hashem, Dios nuestro, Rey del Universo, ayudarnos a destruir las fuerzas negativas que hemos creado con nuestras acciones”

Espinaca. (Acelga) Deseo o petición “Sea TU voluntad, Hashem, Dios nuestro, Rey del Universo, ayudarnos y destruir a los ángeles acusadores”

Calabaza. (Zapallo) Deseo o petición “Sea TU voluntad, Hashem, Dios nuestro, Rey del Universo, que rompas el decreto negativo, y sean leídos ante Ti, nuestros meritos”

Granada. Deseo o petición “Sea TU voluntad, Hashem, Dios nuestro, Rey del Universo, que aumenten nuestros meritos como el fruto de la granada”

Manzana con miel. Deseo o petición “Sea TU voluntad, Hashem, Dios nuestro, Rey del Universo, renovar en nosotros, un año bueno y dulce”

Cabeza de pescado o cordero. Deseo o petición “Sea TU voluntad, Hashem, Dios nuestro, Rey del Universo, que en todo lo que hagamos, seamos la cabeza, y no la cola”

Afectuosamente,

Maestro Daniel Abaud

Limpiezas, balances y preparativos

Última semana del año antes de Rosh Hashaná y las altas festividades; así que esta serán días muy importantes para resolver lo espiritualmente pendiente. ¿Cómo hacemos entonces para aprovechar bien el tiempo? Recordar las claves de este mes de Virgo/Elul cuyo impacto se amplifica esta semana:

  • Tiempo de Balances. Haz una revisión de lo que fue tu vida en el último año. Balances e inventarios. Con que partí, con que termino. Ganancias y pérdidas. Avances, logros, retrocesos. Agradece todo lo bueno y también todo aquello que no salió como lo previste. Recoge los aprendizajes y proyecta el año que deseas para ti desde lo que eres hoy.
  • Temporada de limpieza espiritual. Tiempo para aprovechar de despejar los pendientes, sacar la basura y lo que ya no tiene sentido en nuestras vidas, hacernos cargo de lo olvidado y abandonado, y reparar lo roto. Cumple tus promesas, resuelve lo pendiente, y dale tiempo a esos acciones que pospusiste tantas veces. Despejar para tener espacio para lo nuevo, y proyectar una nueva vida, un nuevo inicio, como desde cero; es una hermosa energía para cerrar este ciclo e ir al encuentro del próximo.
  • Reforzar las 3 “T”. Recuerda que en esta semana preparatoria será esencial la presencia de la “Tzedaká” -acciones de generosidad y dar-, “Tefilá” o plegaria y “Teshuvá”; procesos de autoanálisis y corrección a través de la toma de conciencia de nuestros errores y necesidades de corrección. Que ello te lleve a lo que es bueno: pedir perdón a otros y a ti mismo; corregir errores; asumir nuevos compromisos de cambio y reparar lo que esté a tu alcance.

No temas si los días y semanas previas han estado difíciles. Han aparecido ante nuestros ojos algunas claves y señales respecto a cosas que debemos mirar o hacernos cargo. Llamadas de atención, despertares de nuestra alma, nuevos deseos, ideas o proyectos. Necesidad de cierres, o de retomar situaciones abandonadas. Cada uno tiene su propio escenario personal entre el Creador y su Alma. No te asustes, ni pierdas la calma o la fe. Más bien, todo lo contrario. Entusiasmémonos con esta tremenda oportunidad de construir un año completo más luminoso y feliz para nosotros y la comunidad de almas a las que pertenecemos.

Que en estos últimos días tengamos el mérito de acercarnos al Creador; y con pleno apego a nuestra alma, seamos capaces de llegar más limpios; livianos y luminosos al día de Rosh Hashaná; abiertos a construir una vida nueva, más luminosa y llena de bendiciones, dulzura y nuevas oportunidades; con ayuda del Creador.

Con cariño,

Maestra Ximena Solar

4 formas de fortalecer tu relación con Dios

Una de las mejores inversiones que podemos hacer en nuestras vidas es promover relaciones fuertes y saludables con nuestros seres queridos. Estas relaciones sirven para fortalecer nuestra salud física y mental; nos muestran que le importamos a otros y nos proveen oportunidades de ver más allá de nosotros mismos y de entregar.

Desgraciadamente, el agitado ritmo de la vida suele absorber el tiempo que necesitamos para mantener estas uniones. Como resultado, muchos de nosotros sufrimos sin entender por qué. Somos aparentemente enviados al exilio, aislados del mundo que nos rodea y de las personas a quienes amamos. Aunque compartimos de forma física con nuestros seres queridos, no podemos sentir su cariñosa presencia o apreciar el amor que sienten por nosotros.

Lo mismo suele ser cierto con respecto a nuestra relación con Dios. El mundo es como una montaña rusa que nos distrae y evita que nos enfoquemos en la esencia de la vida.

Y cuando eso pasa, debemos dar unos cuantos pasos hacia atrás, recargarnos, realinearnos y enfocarnos en recibir el amor que está siendo dirigido a nosotros. ¿Cómo? Para reconstruir una relación, la primera —y más básica— cosa que debemos hacer es reconocer la presencia del otro y sentirlo en nuestros corazones. ¿Cómo podemos comenzar a conectarnos con un Creador si no nos hemos dado el tiempo de reconocer primero Su existencia?

Es vital implantar en nuestras mentes que hay un Creador: una conciencia básica sobre la presencia de Dios en nuestras vidas. Como dice en Salmos: “Pongo a Dios delante de mi siempre” (Salmos, 16:8). Al hacer esto estamos esencialmente “invitando” a Dios a nuestras vidas, después de eso, podemos comenzar a desarrollar una relación con Él.

¿Cómo podemos fortalecer esta relación con nuestro Creador para sentir Su amor?

  1. Vive conscientemente con el pensamiento de que hay un propósito en la vida.

    El primer paso es enfocarse activamente en el hecho de que nada es al azar. Fuimos puestos en este mundo para cumplir tareas específicas y debemos tener presente la misión y buscar continuamente un propósito. Dicho de manera simple, Dios está cercanamente involucrado en todos los aspectos de nuestras vidas. Piensa en los eventos de tu vida como notas personales que buscan transmitirte un mensaje. A medida que nos sintonizamos con esta idea, cada vez más fácil descifrar su significado.

  1. Sé consciente de los regalos de la vida.

    Un segundo paso para cultivar una relación con Dios es enfocarse en apreciar todo lo que Él ha hecho por nosotros. La próxima vez que encuentres algo que has estado buscando, muestra tu apreciación agradeciéndole a Dios. O la próxima vez que pierdas tu autobús, busca activamente un aspecto positivo de lo ocurrido (incluso si es tan sólo la oportunidad de practicar este ejercicio).

Los eventos diarios proveen continuas oportunidades para apreciar la bondad de Dios en nuestras vidas. La cálida sonrisa que te saluda durante un día estresante o las amables palabras que alguien te dice son algunas de las formas en que Dios interactúa contigo. A través de estas experiencias podemos afinar nuestra percepción sobre la intervención personal de Dios, Su presencia constante y Su amor y preocupación por nosotros.

  1. Expresa tu lealtad a través de la acción.

    Nuestros sabios sugieren otra cosa que podemos hacer para construir una fuerte conexión con Dios, la cual se encuentra sugerida en la palabra mitzvá (mandamiento de la Torá), cuya raíz en hebreo es tzavta (compañerismo). A través de realizar las mitzvot podemos volvernos socios de la voluntad de Dios a través de nuestras acciones. Es más, el estudio de Torá nos regala un vistazo de sabiduría infinita, puesto que Él Se revela a Sí mismo a través de las letras sagradas.
  1. Sigue trabajando en mejorar la relación.

    Al igual que en cualquier relación, en nuestra relación con Dios también tendremos altos y bajos. La vida está llena de estrés y encuentros desafiantes que nos hacen perder la esperanza. Sin embargo, es de suma importancia que nos mantengamos fieles y leales a pesar de los desafíos. Esta es la definición de amor incondicional.

Cuando nos encontramos en la oscuridad, debemos recordar que no estamos solos. Las paredes son solamente ilusiones. Aprendemos esto del versículo que describe la entrega de la Torá en el Monte Sinaí: “… y Moshé se acercó a la neblina en donde estaba Dios” (Éxodo, 20:18). Cualquier separación se asemeja a neblina, nubosidad y oscuridad. Sin embargo, el valor numérico de las palabras “la neblina” en hebreo es equivalente al valor numérico de la palabra Shejiná (la presencia Divina). De esto podemos deducir que Dios está presente incluso cuando estamos en un lugar de confusión o cuando estamos experimentando una falta de claridad o nubosidad mental.

En momentos oscuros como aquellos, una forma de recordarnos a nosotros mismos de que Él aún está aquí es simplemente invitándolo a nuestras vidas, utilizando palabras simples como “Dios, te necesito en mi vida”. La comunicación es esencial cuando se está formando una conexión sana entre dos partes, y nuestra relación con Dios no es la excepción. Hablar las cosas al mismo tiempo que se respetan los sentimientos del otro es primordial para mejorar cualquier relación.

Escuchar a la otra parte e intentar ponernos en sus zapatos tanto como sea posible, genera sentimientos de validación a largo plazo. Tal como hablamos con otros, debemos hablar con Dios; debemos confiar lo suficiente en Él como para abrirnos ante Él y escuchar Su respuesta.

Es crucial dedicar tiempo y esfuerzo para cultivar nuestras relaciones. Es posible que reconocer la presencia del otro, buscar y apreciar sus bondades, seguir sus sugerencias, ser leal y fiel incluso cuando parece estar distanciándose de nosotros y comunicar nuestros pensamientos más internos, consuma una buena cantidad de energía emocional. Sin embargo, cuando hacemos suficiente esfuerzo, seremos recompensados con descubrir que tanto durante las alegrías como durante las vicisitudes de la vida, tanto cuando brilla el sol como cuando se presentan las nubes de confusión y neblina, nuestros seres queridos están ahí con nosotros.

De la misma forma, Dios también está allí con nosotros, dirigiendo con amor cada uno de nuestros pasos. Y al igual que nuestros seres queridos nos acompañan sin importar las circunstancias, seremos recompensados con ver a Dios en cada camino de nuestras vidas.

 

por: Orit Esther Riter vía aishlatino.com

Descansar del mundo

A menudo nos quejamos de los múltiples compromisos que el mundo cotidiano nos impone. Decimos cosas como “paren en mundo, me quiero bajar”. Y es bastante comprensible, pues la realidad circundante no siempre es tan grata como quisiéramos. Pero cuando tenemos la oportunidad de salir un poco del mundo, aunque sea temporalmente, ¿Qué hacemos? Nos distraemos. ¿Cómo? Viendo televisión, yendo de compras o saliendo a comer. No hay nada de malo en todo lo anterior. Sin embargo, lo que en realidad hacemos es huir del mundo para irnos corriendo hacia otro aspecto del mundo. Distinto, pero mundo al fin.

¿No será que tenemos que hacer algo distinto para equilibrarnos por dentro? Quedarnos en casa, meditar, apagar las pantallas, no hacer nada, cuidar a un ser vivo, o simplemente estar con los seres queridos sin sentir que tenemos que estar “haciendo algo” nos permite alejarnos sanamente de aquella realidad de la cual queremos, supuestamente, escapar.

Dicen los sabios que las bendiciones son invisibles a los ojos del hombre.

Aprovechemos estos días de descanso para dejar descansar nuestros sentidos y mirar hacia dentro, donde todo es invisible y está en silencio. Con un poco de suerte encontraremos a D’s.

¡Felices fiestas!

Afectuosamente,

Maestra Carolina Castagneto

Elul – hagámonos un favor

Elul ya casi está aquí nuevamente y es hora de poner la casa en orden antes de las Altas Festividades.

Hashem quiere que nos armemos de coraje y que nos presentemos ante Él para confesarle, por más bajo que sea el lugar donde estemos. La confesión sincera y sentida incluso de la persona que cometió una falta terrible es mucho más preciada para Hashem que el acto mecánico de golpearse en el pecho. Hashem quiere la verdad, no muestras de piedad vacías de todo contenido.

Es por eso que Rabí Najman dice que el valor de la plegaria personal es superior a todo lo demás, pues esa es la base para establecer una relación genuina y duradera con Hashem. ¡Qué gran alivio que se siente cuando uno se desahoga con Hashem! Nuestros Sabios afirman: “Una hora de teshuvá (sincero arrepentimiento) en este mundo es mejor que todo el Mundo Venidero”. Con una hora diaria de plegaria personal, uno puede llegar a conectarse con Hashem. Esto nos ayuda a descartar todos los falsos conceptos y las dudas y las mentiras que la mala inclinación trata por todos los medios de infundirnos en el corazón y en la mente. MI querido alumno, Rabí Yosef Rand, que Hashem lo bendiga, me contó una interesante interpretación de lo que dicen nuestros Sabios: “Preocúpate del problema en su hora”, o sea, no te apures a preocuparte. Rabí Rand me dijo que solamente debemos preocuparnos “en una hora”, o sea, en la hora que usamos para hablar con Hashem.

Cuando uno se acostumbra a hablar con Hashem y deja de echarles la culpa a los demás por sus propios problemas, está asumiendo responsabilidad por sí mismo. Las palabras que pronuncia ante Hashem lo ayudan a ver la verdad, para entender qué es lo que está sucediendo en su vida, y hacer realidad su potencial espiritual sin engañarse a sí mismo con todo tipo de fantasías. Esa persona busca acercarse a Hashem desde su punto de verdad. Es una persona sincera.

El Zohar le implora al individuo que haga un recuento de sus actos a diario antes de irse a dormir de noche. Tal como dice el Rey Salomón en Eclesiastés 9:10: “No hay ni acción ni rendimiento de cuentas ni conocimiento ni sabiduría en la tumba a la que estás yendo”. O sea, en el Mundo Venidero, no vamos a poder rectificar lo que podemos rectificar en este mundo. Nuestra diaria rendición de cuentas es por lo tanto una parte fundamental de la vida. Por medio de la introspección diaria, estamos transformando todos nuestros reveses  en triunfos. Dejemos de ocultarnos de Hashem!

La Toráh nos ordena (Números 5:6): Háblales a los hijos de Israel: un hombre o una mujer que cometieren una transgresión… confesarán su pecado”. Hashem sabe que vamos a pecar y por eso nos da consejos simples y efectivos para rectificar dichas faltas, confesándonos directamente ante Él.

El objetivo de confesarnos es para que dejemos de ocultarnos, o sea, para que superemos nuestra vergüenza y tengamos el coraje de admitir que hemos hecho algo malo. Pero lo más importante de todo es que al confesarnos, nos estamos ayudando a nosotros mismos a internalizar el hecho de que no podemos protegernos contra el pecado si no tenemos la constante ayuda de Hashem. En nuestras confesiones públicas (Tajanún, después de la Amidá del rezo diario de Shajarit y Minjá), decimos: “Oh Dios, y Dios de nuestros padres, que nuestras plegarias lleguen ante Ti y no ignores nuestras súplicas, pues no somos tan insolentes ni obstinados como para decirte que somos rectos y que no hemos pecado, sino que hemos pecado. Nosotros y nuestros antepasados hemos pecado”. Nuestro mérito en la plegaria es que no nos ocultamos de Hashem y admitimos nuestros errores. Gracias a nuestra confesión, podemos pedirle el perdón absoluto a Hashem.

El Zohar enseña un principio impresionante: cuando una persona se confiesa ante Hashem, todos los mekatreguim, o acusadores, se quedan automáticamente en silencio. Hashem les dice: “No necesito escuchar sus calumnias!” La persona ya se ha confesado y Me ha rogado que la perdone”. Pero cuando uno trata de esconderse de Hashem, entonces los ángeles acusadores exigen justicia y entonces surgen juicios estrictos que se manifiestan en toda clase de dificultades en la vida de esa persona. Por lo tanto, el que toma la iniciativa y se confiesa, lo antes posible después de haber transgredido, y por lo menos una vez al día, se está haciendo a sí mismo un enorme favor.

 

por: Rabino Shalom Arush vía breslev.co.il

Gobierno de EE.UU reconoce al Reiki como medicina complementaria

El Centro Nacional para la medicina complementaria y alternativa de Estados Unidos (NCCIH por sus siglas en inglés), ha revisado la información respecto al Reiki considerándolo como una medicina complementaria.

En su página web se entrega información sobre diferentes investigaciones y estudios que se están llevando a cabo respecto al uso de esta técnica, así como recomendaciones para su uso.

En la actualidad hay más de 800 hospitales en EEUU que ofrecen Reiki a sus pacientes.

Hay muchos ejemplos de la integración del Reiki en el sistema sanitario de EEUU. Uno de ellos es la Escuela de Medicina de la Universidad de Michigan, donde se enseña Reiki a enfermeras y personal médico. Y en varios hospitales, se enseña Reiki a los residentes, como parte de su formación.

Otro ejemplo es el Hartford Hospital en Connecticut, pioneros en la cirugía robótica. A sus pacientes se les da terapias de Reiki y en su página web se señala: “¿Cuáles son sus beneficios? Los trabajos de investigación sobre distintas terapias energéticas, han demostrado que el Reiki produce reducción de la ansiedad, de la tensión muscular, del dolor, acelera la cicatrización y proporciona bienestar. Es beneficioso durante el tratamiento de la enfermedad, después de las intervenciones, en el pre- y postoperatorio, así como para aumentar el estado de salud.”

Artículo de mundonuevo.cl

Tu nueva vida depende de un mes

¿Qué harías si supieras que todo tu destino se juega en un mes? Tu sustento, la calidad de tus relaciones, tu salud, los emprendimientos, los viajes, los comienzos, los términos, la vida y la muerte. Seguro que prestarías atención. Tengo dos noticias para ti, una buena y una preocupante. Voy a empezar por esta última. Como ya estarás familiarizado con los conceptos de la Kabbalah, sabrás que todo es energía, por lo tanto, tus deseos y anhelos también lo son, tanto como todo lo material que te rodea. Todo es energía, incluidos los ciclos de la naturaleza y el tiempo. Durante un año hay varios periodos donde podemos reciclar esta energía y transformarla en algo luminoso para nuestras vidas, pero para eso hay que estar “conscientes”, hay que estar atentos, alertas, listos para hacer el trabajo. Lamentablemente la mayor parte del tiempo, vivimos en total desincronía con los ciclos energéticos, ellos transcurren queramos o no y nosotros no sabemos aprovecharlos, no nos damos cuenta, porque vivimos inmersos en nuestra dinámica, totalmente ciegos a las oportunidades.

Queridos amigos y alumnos kabbalistas, estamos viviendo un tiempo fenomenal, estamos ad portas de la renovación de un nuevo ciclo vital y la buena noticia es que aunque hayamos desperdiciado un año entero, podemos rescatar esta porción de tiempo de aquí hasta el 29 de Septiembre (donde empieza el nuevo año) y usarlo a nuestro favor.

Muchas veces damos por sentado que tendremos un año más, nos olvidamos de nuestra compañera de camino (la muerte), vivimos sin medir o valuar si nuestras acciones en el mundo son trascendentes, si van encaminadas hacia nuestra misión, si estamos dando un aporte a nuestra familia, comunidad, al mundo. Vivimos como si no fuéramos a morir.

Cada año en Rosh Hashana damos gracias por haber vivido un año, un año fruto de la misericordia de Hashem, si él quiere tendremos un año más. Deberíamos preguntarnos ¿qué vamos a hacer con un año más de vida?, ¿Cómo vamos a utilizar lo más valioso que Hashem nos da?. ¿Seguiremos atrapados por la rabia, la pena, la angustia, la culpa, la vergüenza, la ira, la envidia, los celos, la codicia…etc.?, ¿Seguiremos viviendo enajenados sin darnos cuenta como la vida pasa por nosotros y no como nosotros la vivimos con profundidad y ahínco?.

Te quedan tres semanas para despejar tu vasija de todo esto y dejar espacio para que entre un ciclo nuevo lleno de renovación, si aún te sientes dentro del vaivén de la vida sin que puedas tomar el mando, ahora es el momento, descarga tu vasija usando tres herramientas kabbalistas:

Teshuvá = arrepentimiento = pedir perdón = perdonarse = perdonar a otros
Tefilá = plegaria, mucha plegaria, para dar gracias, para pedir iluminación, para pedir perdón, para pedir lo que necesitas (ahora es el momento)
Tzedaká = justicia = caridad = para recibir tienes que dar = se generoso con los ingresos que has recibido = 10% para los pobres verdaderos y aquellos que traen LUZ al mundo

Practica las 3 T (teshuvá, trefila, tzedaká) durante estas 3 semanas que faltan para el nuevo año y ábrete a recibir las bendiciones de una vida renovada.

¡Que tengan una semana luminosa!

Afectuosamente,
Maestra Claudia Vásquez