Algunas verdades incómodas

Es posible que el comienzo de esta Reflexión no te guste, pero es importante que la leas hasta el final. Y comienza diciendo algo inesperado para ti: Deja de esperar que los demás hagan cosas por ti, porque no es así como funciona.

Has pasado tu vida entera sufriendo desilusiones porque tus padres no se comportaron contigo como debían, porque tus parejas te desilusionaron y tus amigos te abandonaron cuando más los necesitabas. Pero debes dejar de echarles la culpa, porque no la tienen.

Has pasado la vida sacando la cuenta de cuánto has hecho por los demás y cuán mal te han retribuido. Debes dejar de hacerlo porque esa cuenta no es correcta.

Hay algo que debes entender de una vez: Todo lo que quieras conseguir, lo debes conseguir tú mism@.

Y no es que los demás no puedan hacer cosas por ti. ¡Claro que pueden!, de la misma manera que tú eres capaz de hacer cosas maravillosas por ellos. El error es hacer depender tu felicidad o tu actuar de lo que ellos hagan. Esa no es tu lección. Tu lección consiste en entender que tienes que alcanzar tus logros sin depender de la ayuda o del actuar de los demás.

¿Y recibirás ayuda del Universo? Claro que si, porque D’s quiere que aprendas tu lección y crezcas. Pero sólo en esa medida. El universo nunca regala nada, porque se rige por la ley de causa y efecto. Así que deja de pedir regalos a D’s porque no te los dará. ¿Sabes por qué? Porque tú tienes una parte de D’s y también tienes su poder creador. ¿Crees que D’s se va a sentar a esperar a que alguien haga llover? No, porque es D’s. Y resulta que tú también eres D’s viviendo una experiencia humana y por lo tanto, también puedes crear. Y tu lección consiste en aprender esto, a través de la desilusión que te han provocado los demás.

Debes poner fin a tu dinámica actual y entender que si los demás no hacen lo que esperas es porque los demás actúan según su voluntad, no según la tuya. Porque ellos también son dioses creando su propia realidad.

Busca tu camino y la ley de causa y efecto operará de manera perfecta poniendo a tu paso aquellas piezas del puzzle cuya voluntad es compatible con la tuya. D’s no se equivoca nunca. Escucha a tu alma, pues allí está D’s.

Con amor,

Maestra Carolina Castagneto

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