¿Dónde estás? - Fundación Kabbalah

¿Dónde estás?

Y Hashem Dios llamó al hombre y le dijo: “¿Dónde estás?” (Génesis 3:9)

Nuestros Sabios nos enseñan que los Cinco Libros de Moisés están encapsulados en el Libro de Génesis. Los temas que aparecen aquí presentados en forma telegráfica son ampliados en la continuación de la Torá. Por ejemplo, la pregunta consistente de una sola palabra que Dios le hizo a Adam: aieka – dónde estás – constituye la base de toda la conexión existente entre el ser humano y Hashem.

Tal como todos sabemos, y tal como nos cuenta el Midrash, Hashem ciertamente sabía dónde se encontraba Adam. Pero al preguntarle dónde estaba, le estaba dando la oportunidad de frenar un poco, auto-evaluarse, y aclarar la verdad en su mente. Hashem ya sabe todas las respuestas, pero Él quiere que nosotros aclaremos la verdad para que podamos entender qué está sucediendo en nuestra vida. Aquí Hashem le pregunta a Adam: “¿Acaso tu pecado fue un accidente o tienes la intención de continuar pecando?”.

La respuesta de Adam es un tanto extraña (ibíd, 12): “Ella me dio del árbol y yo comí”. ¿Qué clase de respuesta insolente es esta? ¿Cómo es que Adam tiene el descaro de decirle a Hashem que pecó y que seguirá pecando?”.

Ramataim Tzofim, en su comentario del Midrash, explica que Adam, que es la creación de las manos de Hashem, Le pidió perdón a Hashem y admitió que seguiría siendo propenso al pecado en el futuro, porque todavía no había hecho nada por mejorar. Y dice así: “Esta es una gran lección para el ser humano: que sea consciente de sí mismo, que no sea tan ignorante como para engañarse a sí mismo”. Este es un pensamiento de gran profundidad, especialmente debido a que mucha gente no logra verse a sí misma con la luz de la verdad.

Vemos entonces que si bien la respuesta de Adam a Hashem parece ser descarada, en realidad es digna de alabanza, ya que él dijo la verdad y admitió su propia debilidad. Adam supo evaluarse a sí mismo y por lo tanto no se engañó. Esto es muy gratificante para Hashem.

Después de cada revés, de cada pecado, de cada ataque de ira, de cada expresión de egoísmo, de cada acto de avaricia, etc, Hashem nos plantea la pregunta más penetrante: “¿Dónde estás?”, vale decir, “¿a qué conclusión llegas de las circunstancias en las que te encuentras? ¿te das cuenta de que eres vulnerable a tu mala inclinación y que ella te está queriendo dominar? Nuestra alma Divina, que es una chispa de la Divinidad, se plantea esta misma pregunta cada vez que tenemos que elegir entre dos opciones. Incluso cuando vemos u oímos acerca de alguien que hizo algo terrible, nuestra alma Divina clama desde adentro: “¿Acaso tú piensas que eres mejor? Tú podrías haber cometido exactamente el mismo error. ¿Acaso piensas que estás en un nivel espiritual tan superior que eres incapaz de pecar?”.

Con ojos de emuná, nos damos cuenta de que todo lo que vemos, oímos y encontramos es un mensaje de Hashem que nos llama a evaluarnos: “¿Dónde estás?”. Una vez que te das cuenta de lo peligrosa que es la mala inclinación, y de lo propenso que es el ser humano a pecar, puedes tomar las precauciones necesarias. El soldado que subestima al enemigo finalmente será tomado sorpresa.

Adem no se engañó a sí mismo. Él sabía que podía volver a pecar. Y por eso él fue el primer baal teshuváe, el primer arrepentido, porque fue sincero con Hashem y consigo mismo.

 

por: Rabino Shalom Arush vía breslev.co.il

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