Januká: Cómo crear Milagros en tu Vida - Fundación Kabbalah

Januká: Cómo crear Milagros en tu Vida

Sabemos que hay muy pocos regalos materiales que perduran en el tiempo. Cualquier cosa que nos hayan regalado, que sea material tendrá su fin.

Sin embargo, lo que si perdura es la Luz que es eterna, como también el espíritu, el alma, y las acciones de aquellos que sin importar el momento o el lugar, como tampoco la situación, decidieron poner su alma y su espíritu al servicio de lo que es verdad.

La noche del primer encendido de velas entramos en un evento cósmico-espiritual que nos ayuda a acercarnos al Creador que es la única fuente de todos los milagros, aunque El por sí mismo, no necesita de  milagros ya que en El, están todas las posibilidades y realidades.

Para esa conexión, la conexión con los milagros, se utiliza una Janukia, que son luminarias que se encienden cada día durante 8 días, y aunque estas luminarias son elementos físicos, será lo que aprendamos y la conciencia que tengamos al respecto la que nos hará conectar con los verdaderos milagros.

Sabemos que este es un momento del año absolutamente propicio para que creemos nuestros propios milagros. Simplemente por el hecho de que el Creador crea las condiciones energéticas necesarias para que estemos cercanos a esa realidad, que El puso dentro de todos nosotros, que es la realidad de ser creadores de realidades, lo que significa que aunque todos dependemos de lo que el Creador nos da para la vida, el cómo vayamos haciendo la vida depende de nosotros.

El gran ejemplo, la gran señal de que “todo es posible” nos la entrega el impresionante evento que ocurre justo en estos días, en el segundo siglo antes de la era común, donde un gran imperio, el imperio Sirio-Griego, conquista el templo de Jerusalem (Kabbalisticamente el centro de la creación, donde hasta hoy la presencia Divina es más fuerte e importante que en cualquier otro lugar de la tierra) intentando desacralizar todo el trabajo sagrado que ahí se hacía, imponiendo que todos los judíos que allí vivían (y  esto es muy importante) se convirtieran a una cultura pagana que este imperio propiciaba.

Esta gran potencia expulsa a los judíos del templo de Jerusalem en el año 164 antes de la era común. En respuesta a esto un pequeño grupo de sacerdotes judíos, los Macabiim, se enfrenta a miles y miles de soldados que poseían el mejor armamento del mundo. Estos guerrilleros espirituales retoman el templo, y el día 25 del mes de Kislev-Sagitario, vuelven a encender la Menorah, la lámpara sagrada que está conectada con la Luz, que es la bendición del Creador en el mundo.

Entonces nos dice la historia que cuando estos hombres entraron al templo para volver a prender la Menorah, “encontraron” aceite que alcanzaba solo para un día y que en realidad les duro ocho días.

Y es en “este encontraron aceite para encender la Luz” donde podemos poner atención, ya que muchos no se dan cuenta de que esa Luz está presente siempre en nuestra alma y que es necesario que la encontremos, ya que ahí es donde están contenidas todas nuestra virtudes, todo nuestro potencial para que podamos ser en el mundo todo lo que vinimos a ser.

Ese es el evento cósmico-espiritual creado por unos pocos y quienes en contra de toda lógica vencen a los muchos y poderosos. También sabemos en Kabbalah que hay un principio espiritual que dice que menos es más.

Vamos más profundo.

Podemos definir entonces kabbalisticamente que es un milagro:

«MILAGRO ES LA CAPACIDAD QUE TIENE CUALQUIER PERSONA DE UNIRSE AL CREADOR PARA CREAR PARA SI MISMO UNA REALIDAD HASTA AHORA DESCONOCIDA PARA ESA PERSONA”.

ES POR ESTO QUE LA CREACION DE MILAGROS ESTA DENTRO DE LAS POSIBILIDADES DE CUALQUIER PERSONA.

Y aquí aparece un primer secreto en relación a los milagros: Los sabios Kabbalistas nos enseñan que para poder conectar con los milagros, con toda la Luz disponible en estos días “solo” tenemos que encender una llama que se nutre de aceite de oliva.

Preguntamos: ¿Qué quiere decir que con solo prender una llama hacemos conexión con milagros?

Aquí conectamos con el principio espiritual que dice que “para motivar los milagros en la vida nosotros, debemos hacer acciones en este mundo, usando lo material para conectar con lo espiritual, que no es otra que Dios, Hashem”.

Una clave de comprensión nos la da el Zohar cuando nos habla de cómo se construyó el templo de Jerusalem y cómo se construyó la Menorah, el candelabro que se encendía cada día en el templo para llenar el mundo de Luz.

Sin embargo, nos presenta con una paradoja, ya que parece decirnos que los milagros se hacen sin nuestra participación.

Dice el Zohar:

  1. Simeón comenzó su exposición con el versículo: “Y la casa en su construcción fue edificada de piedra hecha pronta en la cantera; y no había ni martillo ni hacha, ni ningún implemento de hierro se oyó en la casa mientras se la edificaba”

Dijo: La frase “En su construcción” implica auto edificación, como si fuese sin las manos de artesanos.

¿Acaso Salomón y toda su gente de trabajo no estaban comprometidos en la obra de la construcción?

Pareciera entonces que el milagro de la construcción de la casa “fue”, se “hizo” desde los cielos, lo que avalaría el concepto de muchas tradiciones de que los milagros son solo por creación divina.

Sin embargo, el Zohar nos entrega una profunda enseñanza desde donde emana la esencia de qué es lo que debemos hacer para crear milagros, y ya inmediatamente después nos dice:

“Tan pronto como los artesanos pusieron sus manos a la obra, se les mostró cómo proseguir de una manera completamente nueva para ellos»

Dicho de otra manera, sin que los artesanos pusieran manos a la obra el milagro de la construcción no habría ocurrido.

Y aquí la enseñanza, la lección es muy clara en relación a nuestra vida: Cualquiera sea el milagro que esperamos que ocurra, (que para Dios no es milagro) requiere de nuestra participación activa.

Ciertamente en la historia de Januka, sin la participación de los Macabeos, sin su certeza, sin su conexión con Dios, y sin su presencia y su lucha, nada de lo que celebramos hoy dia podría haber ocurrido.

Es por esto que decimos en Kabbalah que somos los creadores de nuestros propios milagros. (O sea que los milagros requieren de nuestra participación, ya que Dios no quiere quitarnos nuestro libre albedrio)

Y aquí aparece un gran regalo que nos hace el Zohar cuando nos dice en relación al mismo evento:

La razón de que fuera así (que se les mostrara a los artesanos cómo proseguir de una manera completamente nueva para ellos) fue gracias a que la bendición del Altísimo permaneció sobre sus manos; y de manera similar ocurre aquí, con la construcción del Santuario, que fue edificado de su propio acuerdo, aunque aparentemente por las manos de los trabajadores, Hashem mostró a los trabajadores un diseño que guio sus manos y del cual no apartaron sus ojos hasta que estuviera completa la construcción de la casa.

Dicho de otra forma, cuando ellos cada día con fuerza se levantaron para trabajar, la bendición de Hashem fue la que hizo que sus manos se movieran, que el edificio se construyera por sí mismo, aunque con la participación necesaria de los trabajadores a quien Dios mismo mostró un diseño que fue el que guio sus manos y del cual no se apartaron sus ojos hasta que se completara la construcción de la casa.

Debemos decir que si lo entendemos bien todo en nuestra vida pasa de la misma manera, a no ser que nosotros nos pongamos en el camino y creamos que nuestros logros son solo de nuestra propia construcción.

El real éxito entonces solo viene cuando hacemos participar a Dios, al Creador, en todas y cada una de las cosas que hacemos. O sea que cuando el propósito que le damos a lo material, es espiritual, toda la existencia es elevada y en esencia perdura.

Ciertamente muchas personas necesitan de milagros, para elevar sus vidas y para que aquello bueno que ya tienen perdure.

Entonces, se nos dice que durante 8 días debemos prender una Luz con aceite de oliva. La pregunta es ¿Por qué hacer esta acción y no otra? Porque esta acción nos va a conectar con la misma acción que hicieron los Macabeos, liderado por Yehuda Ha Macabí y su padre Matitiahu.

En grandes rasgos es muy simple. Todo tiene que ver con la conexión con Hashem. Toda la Luz, todos los milagros, cuánto dura el aceite, como también en nuestro marco, cuánto duran los trabajos, el dinero, las relaciones y cuánto dura la vida. Por lo tanto, siempre está muy bien que nos preguntemos ¿por qué?

Vamos entonces a responder a varias preguntas:

1 ¿Por qué este evento ocurre en Kislev-Sagitario? ¿Por qué elige Yehuda Ha-Macabí esta fecha para reconquistar el templo?

2 ¿Por qué el aceite destinado a la Menorah dura ocho días cuando alcanzaba solo para uno?

3 ¿Cómo podemos hacer para conectar en este tiempo con los milagros disponibles?

Vamos a la primera ¿Por qué este evento ocurre en Kislev-Sagitario?: La razón por la que este evento ocurre en Kislev-Sagitario es porque el Creador le dio a este mes, y en particular al planeta Júpiter la capacidad de ayudar para conseguir lo imposible. Debemos saber que todo lo que consideremos imposible, en nada tiene que ver con Hashem, porque para Hashem no hay imposibles. Hashem, en Su orden perfecto, utiliza a Júpiter para que canalice la energía necesaria para lograr milagros.

2 ¿Por qué el aceite destinado a la Menorah dura 8 días cuando alcanzaba solo para 1?: Uno de los más grandes regalos que Dios da a los Kabbalistas es la posibilidad de entender sus sistemas, por lo tanto cuando dice 8, en relación a las 8 luminarias que encendemos en Januka, nos está hablando de que para manifestar el milagro se utilizo, o sea llego Luz desde la octava Sefirá, desde un mundo elevado, que si contamos desde arriba hacia abajo en el árbol de la vida, corresponde a la Sefirá de Hod. Una de las traducciones del nombre Hod es agradecer, agradecimiento, gratitud. Como está escrito Hodu la Hashem ki tov. Agradezcan a Hashem porque El es bueno.

De aquí podemos aprender que un elemento importantísimo en la creación de milagros es el agradecimiento, el que además nos ayuda a estar siempre contentos con lo que somos y lo que tenemos. Dicho esto es que ahora que llega el momento de encender las luminarias de Januka, debemos hacerlo desde el agradecimiento a Hashem por todo lo que tenemos, lo que somos, por todos Sus regalos, sin ninguna duda de que vamos a salir victoriosos, con la conciencia absoluta de que el Creador va a manifestar lo que necesitemos en su momento y en su lugar.

Aquí debemos entender que la mayor victoria que podemos lograr es tener una relación con Hashem, ya que como decimos en clases “Lo que Dios desea es que lo conozcamos».

Ahora ¿Cómo conectamos esto con los milagros de Januka?: Hay una hermosa historia del Maggid de Metzerich, donde relata que el hijo le viene a contar que estaba jugando a las escondidas con sus amigos, y que se había escondido tan bien que sus amigos no lograron encontrarlo. Su padre le contesto que ese era precisamente el objetivo del juego, a lo que el niño respondio –“Papá, tu no entiendes, me escondí tan bien que me dejaron de buscar y se fueron a hacer otra cosa». Ahí su padre el Maggid reflexionó diciendo “Hashem Bendito, no es esta la historia de la humanidad, Tú te has escondido tan bien que muchas personas simplemente te dejaron de buscar”.

Y esto es lo que responde a la razón fundamental de porqué estamos encendiendo las velas, al porqué profundo de esta verdadera celebración. Esta Luz es en realidad la celebración de que estos Kohanim, conectados con la verdad y el significado del templo de Jerusalem, “Buscaron”, por ese aceite y lo encontraron.

Vemos que el templo, la casa de Hashem, había sido saqueada, violada, contaminada, el templo de Zeus había sido construido en el Beit Hamikdash, cerdos habían sido sacrificados a ese ídolo, y todos las vasijas de aceite que se usaban para encender la Menorah, habían sido quebrados, diseminados, contaminados, violados, al punto que cuando ellos entraron al Santo Sanctorum, no encontraron absolutamente nada, y era tal el caos que ¿a quién se le hubiese siquiera ocurrido “Buscar”, por una vasija de aceite que estuviese puro?.

Y sin embargo, ellos buscaron, buscaron y buscaron hasta que encontraron esa vasija, ese aceite, que cuando lo encendieron duró por 8 días cuando solo debía alcanzar para un día.

Queridos. ¿No es esta la historia de tantas de nuestras vidas, donde hemos visto tantos problemas, tanto caos, tantas dificultades, tanto dolor, tanta corrupción, tanto desorden… que hemos dejado de buscar por esa vasija de aceite que es pura, que es verdadera, que es total y completa, y por lo tanto, no creemos que podemos encontrar en el mundo pureza, integridad, alegría, amor, amistad, confianza, autenticidad?. Nos paralizamos y dejamos ir nuestros sueños, nuestras esperanzas, nuestros deseos, hemos tenido muchas desilusiones y hemos sido traicionados demasiadas veces, y por tanto, nos resulta mucho más fácil, rendirnos a la mediocridad, dejar de soñar y dejar de tener esperanzas.

De muchas maneras el milagro de Januka, el “Milagro humano”, celebramos el coraje y la persistencia y la convicción del alma humana de nunca rendirse y perder la esperanza en sus sueños, nunca perder la esperanza en las posibilidades, nunca dejar de buscar por la vasija de aceite en nuestra vida, aunque haya escombros y destrucción, y tengamos demasiados asuntos con los que lidiar.

El gran mensaje de Januka es “Nunca dejes de buscar por esa vasija de aceite que es pura, que nadie ni nada puede tocar, que es absoluto y es potente, y si nunca dejas de buscar lo vas a encontrar, y lo podrás encender, y esto será lo que encienda tu vida y encienda la Luz del mundo entero”

Aquí entendemos que el milagro de los milagros empieza a ocurrir cuando las personas claman a Dios, o sea nunca dejan de buscarlo. Es por esto que en lo que nos dice el profeta, donde está la clave de todos los milagros, en el hecho de que para que algo ocurra, debemos pedírselo, decirlo, y decírselo a Aquel que paradójicamente es dueño de todas las palabras y de todos los milagros. Esto quiere decir que las palabras que pronunciamos a Hashem son las vasijas que Dios mismo llena.

Con mucho amor, y que Hashem los llene de bendiciones. Amen.

Maestro Daniel Abaud

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