Para qué sirve la Kabbalah - Fundación Kabbalah

Para qué sirve la Kabbalah

Hace un par de años mi madre me hizo esta pregunta, y aunque la respuesta ha ido variando a lo largo de los años, puedo identificar una serie de enseñanzas que me han marcado he ido acumulando en el tiempo. Acá va un resumen de lo que he ido aprendiendo, de todas maneras la utilidad de esta enseñanza se ve en los actos.

  1. La mejor meditación no son 5 minutos con la mente en blanco, sino meditar conscientemente cada falla, cada error a fin de corregirlo. Las recompensas de este proceso añaden conciencia a tus relaciones.
  2. Siempre es un buen momento para pedir perdón. Como dice el midrash, la primera cosa creada por Dios es la posibilidad de teshuvá; la posibilidad de enmendar el rumbo está siempre presente, no importando lo bajo que hayas caído. Sacúdete del polvo, lava tu rostro y sigue adelante. Repite este proceso las veces que sea necesario. Tu camino es único.
  3. Honra tu proceso. Cada persona tiene la capacidad de manifestar algo único, así como nadie tiene el mimo ADN, nadie tiene el mismo camino. Las posibilidades son siempre infinitas, sin embargo, desde la infinitud de posibilidades cada decisión que has tomado te ha llevado hasta hoy. Los problemas solo son una oportunidad de aumentar el aprendizaje, y si tienes confianza en Hashem, te darás cuenta que nunca ha soltado tu mano.
  4. La luz está en todas partes, esperando que puedas reconocerla. Como dice el Rab Arthur Green “El nombre de Dios está incripto en todo lo que es”, si eres capaz de reconocer esta verdad, podrás reconocer la mano de Hashem en la sonrisa de un niño, el abrazo de un amigo, en música, un buen libro, una buena comida. Desarrolla tu visión, aunque seas ciego.
  5. Se humilde al aprender de los demás. Si ves a alguien en el error, aprende de esa experiencia errónea, no lo juzgues. Considera la Santidad de tu propio camino y agradece la oportunidad de ser testigo del error del otro. El pirke Avot dice (2.4): “No juzgues a tu compañero, hasta que no estés en su lugar”. Nunca podremos estar 100% en el lugar de otro, por lo tanto, enjuiciarlo solo nos limita a nosotros mismos.
  6. No esperes a que alguien haga lo que deberías estar haciendo tú. Muchas veces, las cosas que vemos a nuestro alrededor nos exigen ser cambiadas, y esperamos que la resolución de nuestros problemas venga desde fuera, cuando realmente lo que vemos que está mal es solo una indicación de hacia donde debemos enfocar nuestras energías para intentar cambiarlo. No se deben evadir las responsabilidades.
  7. Siempre hay algo que puedas dar. Como dice el Rab Najman: Sigue dando, mientras haya alguien que lo necesite, mientras tengas para dar, mientras tengas el poder para hacerlo. No hay nadie tan pobre, que no pueda dar nada. Todos tenemos algo para compartir.

Estos son mis consejos en ésta época de balances. Que seamos meritorios de estar siempre avanzando, y Bz’H tener un buen año.
Con cariño.

Maestro Guía José Luis Céspedes

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