Nacemos todos los días - Fundación Kabbalah

Nacemos todos los días

¿Sabían que se nos devuelve el alma todos los días? Así es, todas las noches cuando nos vamos a dormir el alma asciende a los mundos superiores mientras el cuerpo queda sostenido por uno de los niveles de nuestra alma. Al día siguiente está la posibilidad de volver al cuerpo o no… porque en ese momento hay una fuerza muy poderosa, que conocemos kabbalísticamente como la tendencia al mal, que está dentro de nosotros y que se alimenta de nuestros actos de egoísmo o negatividad del día anterior. Esta fuerza intenta impedir que volvamos ¿Por qué? Porque estar vivo es un regalo y es importante saber que es la única oportunidad que tenemos de evolucionar y alcanzar niveles superiores en nuestra alma, ya que sólo se puede hacer evolución acá en la tierra.

Pero como vivimos en un mundo creado con amor el sistema divino nos permite volver día a día como una oportunidad de generar un cambio revelando la luz que nos hace falta por revelar. Por ello es importante que la noche anterior hagamos una revisión del día y poner consciencia en qué nos equivocamos o qué podríamos haber hecho mejor, como se dice en kabbalah “un día que no hemos aprendido nada espiritualmente es un día no vivido”; independiente de lo hecho lo importante es qué aprendemos de eso y ocuparlo como trampolín para que nuestra alma se eleve.

¿Se han puesto a pensar que todos los días sale el sol y cada día de la vida es diferente? Eso no es casual y además de ser extraordinario tiene un sentido, así como el sol se revela nuevo todos los días nosotros somos nuevos también porque nunca somos los mismos. Todos los días tenemos la oportunidad de generar un cambio y se nos devuelve el alma para llevar adelante ese crecimiento. Por eso es que se dice en las bendiciones matutinas “gracias por devolverme el alma a este cuerpo muerto”. Es decir, el alma vuelve a unirse al cuerpo y comenzamos un día nuevo con oportunidad única porque no existirá otro día como ese. Es muy importante comprender la profundidad de este evento, cada día es distinto, único y nuevo y nosotros también si ponemos la intención y conciencia de aprovechar el día para generar un cambio. El yo es dinámico, no es fijo como creemos por la identidad egoica en la que nos afirmamos por ello podemos crear un yo nuevo y/o más elevado cada día.

Este mes de Virgo, Elul, que como dice el salmista “El rey está en el campo» es decir, que la Luz está tan cerca de nosotros acá en la tierra; nos ayuda a generar justamente un cambio en nuestra vasija, ampliarla a su máximo posibilidad y aprovechar las fuerzas cósmicas de las letras hebreas de Resh y Yud que rigen Virgo para corregir y purificarnos de tal manera de iluminar el resto del año que comenzará en poco tiempo.

Es una verdad que cada día se nos devuelve el alma por eso también todas las mañanas al despertar y antes de hacer nada se dice la bendición del Modé Aní (que se lee de derecha a izquierda):

lefaneja  ani (modá para mujeres) modé

bi  shehejezarta  vekayam  jai  Mélej

emunateja  rabá  bejemlá  nishmati

“Doy las gracias ante Ti, rey viviente y existente, por regresarme mi alma, misericordiosamente. Grande es Tu confianza”.

Fig. Modé Aní versión mujer, sólo cambia el Modé por Modá para las mujeres.

Decimos esta bendición como una forma de aprovechar esta oportunidad ya que las letras arameas que contiene despiertan la capacidad de apreciar el regreso que hace el alma al cuerpo y esto implica una ayuda para fortalecernos, protegernos y recibir todas las bendiciones que están esperando ser vistas y aceptadas por nosotros cada día.

Por último, si lo unimos a que verdaderamente estamos apoyados por las fuerzas luminosas del mes podemos crear un gran recipiente para unirnos un alto nivel con la Luz y ser nuevos hombres y mujeres cada día.

¡Que podamos apreciar el regalo que es volver a la vida todos los días!

Con amor fraterno,

Maestra Guía Ana María Pérez

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