¿Qué te molesta del encierro?

Tal vez cuando comenzó la cuarentena muchos estaban contentos de tener, al fin, la posibilidad de quedarse en la casa. Bien sea descansando, o trabajando desde el hogar sin tener que dar explicaciones, o bien felices por no tener que desplazarnos para estudiar, el confinamiento fue para muchos una circunstancia bienvenida. Luego vino una especie de decepción porque el panorama que en un principio habíamos idealizado ya no es tan atractivo. Y tarde o temprano, viene un desencanto más profundo. Después que leíste el libro, pintaste el cuadro, hiciste el arreglo que por tanto tiempo postergaste, te ves enfrentado a una realidad de fondo que no siempre es tan linda: Sientes la soledad, te llevas mal con alguna de las personas con quien vives, las dinámicas entre padres e hijos son desafiantes, o simplemente te aburres.
¿Qué es lo que extrañas del mundo exterior?, ¿Por qué? Muy probablemente se trate de carencias que estaban presentes desde antes de la pandemia y que ésta sólo ha contribuido a visibilizar. Tal vez sea momento de encontrarte con tu yo real, con sus grandezas y sus desafíos, ahora que ambos son más evidentes en la vida cotidiana. Y ni hablar de las dinámicas con los demás. Ahora los padres deben interactuar y educar a sus hijos, cosa que antes no siempre hacían. Y las parejas pueden ver cómo es que su media naranja se comporta con sus compañeros de trabajo en el entorno laboral. También los hijos pueden comprender mejor en qué y cómo trabajan sus padres. Y los abuelos, que antes veían a los hijos y nietos en visitas familiares ahora los ven en su quehacer cotidiano. Y se producen muchas sorpresas, algunas gratas y otras no tanto. Y es que la realidad se está haciendo cada vez más transparente. Pese a que estamos aislados del mundo, estamos más cerca de nosotros mismos y de nuestros seres queridos. Y aprendemos a conocernos y conocerlos mejor.
Esta pandemia es una tremenda lupa que ha contribuido a hacer evidente lo que antes no lo era. Y donde se encuentran las dificultades es donde está nuestro tikkun. Cuando te preguntes qué es lo que te molesta del encierro (en ti y en los demás), no pierdas de vista esta perspectiva y haz de esta pandemia una oportunidad única para un acelerado crecimiento espiritual.

Amén.

Afectuosamente,
Maestra Carolina Castagneto