Kabbalah y el precepto mayor de todos: Amor al prójimo explicado simplemente

Rav Yehuda Ashlag en su Libro “La Sabiduría de la Verdad, 12 ensayos por el santo kabbalista Rav Yehuda Ashlag” en el Cap. tres Artículo sobre la entrega de la Torah, dice citando:

“Y ama a tu prójimo como a ti mismo” (Vayikrà 19:18)

Rav Akivà dice: “Este es un gran principio inclusivo de la Torá” (Bereshit Rabà, Capítulo 24)

El sabio plantea: “Cuando Rav Akiva dice: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” que es un gran principio inclusivo de la Torah, debemos entender que los 612 preceptos remanentes de la Torah, con todas sus implicaciones, son no más y no menos que la suma de los detalles que están compuestos y condicionados por este único precepto de “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.

El desarrolla la idea, en base a la Torah y los estudios kabbalisticos, de que Hashem, la Luz, ofreció la Torah, ¿por qué ofrece la Torah? porque “como dicen los sabios “El Creador dijo: Yo creé el impulso maligno en la vida y Yo creé la Torah como su remedio” (Kidushìn 30 b) entonces la ofrece para ayudarnos a elevarnos por amor y compasión.

Y la ofreció a todas las Naciones pero señala que ninguna la aceptó “Los sabios dicen: “El Creador ofreció la Torah a cada nación y lenguaje, y ellos contestaron que no la aceptaban” (Avodà Zarà, página 2b) y que entonces la Nación israelita después de salir de Egipto la recibe. Sin embargo, la recibe cuando todas las otras dijeron que no. El mérito está en que fueron consultados los 600.000 hombres mayores de 21 años y cada uno dijo sí “¡Haremos y escucharemos!” (Ex 24:7) Dice Rav Ashlag que ellos fueron consultados sobre una pregunta y esta es: que si estaban dispuestos a amar a su prójimo como a sí mismo. Y ellos aceptaron este enorme desafío.

“Solamente cuando se volvieron una sola nación completa de seiscientos mil hombres mayores de 21 años.  A cada hombre de la nación se le preguntó si estaba de acuerdo con esta tarea tan elevada. Y solamente cuando cada persona en la nación aceptó con todo su corazón y alma y dijo: “¡Haremos y escucharemos!” (Ex 24:7) solamente entonces fue posible cumplir con el principio de la Torah, que transformó la imposibilidad en posibilidad real”.

Mi admiración está en proponerse querer amar de esa forma radical al prójimo, desear eso como meta y forma de vida es lo que me sorprende y alegra porque ese solo deseo hizo que todo nuestro destino se iluminara para siempre, la base para pasar de una naturaleza más animal a una más luminosa, haciéndonos similares en amor.

¿A qué vinimos a este mundo?

A conectarnos con la Luz (Dios)

¿Cómo?

Generando similitud de forma con nuestra raíz que es el Creador a través del estudio de la Torah y sus preceptos que cambian nuestra naturaleza animal en naturaleza elevada permitiendo la adhesión a la Luz

¿Cómo podemos llegar a eso?

Adhiriéndonos a los preceptos y siendo el principal de estos el “Ama a tu prójimo como ti mismo”

¿Por qué?

Porque el prójimo es también el Creador frente a mí y al amar de esta forma somos como el Creador que nos ama.

El amor al prójimo es el precepto mayor de todos porque como principio es esencial para ascender  a un mayor estado de consciencia. Es también un proceso que se va experimentando en la medida que vamos dando de nosotros mismos, el amar no es solo dar sino también darse.

Se vive como la entrada en una dimensión o estado de conciencia que se  adquiere a lo largo de la vida y de las sucesivas encarnaciones. Este estado amoroso de Consciencia que hace que vivamos como en otro mundo estando acá inter-relacionándonos y siendo con los ostros, desencadena otras posibilidades de experiencia luminosas porque nos trae el Reino del Amor sin límites a  este mundo de Maljut o podemos pensar también que subimos al mundo de Unión con el Creador de todo.

Amar al prójimo es como si estuviéramos nuevamente en el Monte Sinaí, puros y conscientes en la Luz; dispuestos a amar plena y radicalmente.

Con afecto les deseo amor y un luminoso verano,

Maestra Ana María Pérez Díaz

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