Una familia ultraortodoxa en Netflix

Hace un año pude ver la serial de Netflix llamada SHTISEL que cuenta la historia de una familia judía ultraortodoxa y la vida de cada uno de ellos.

El personaje principal es Akiva, un joven de 25 años que le apasiona pintar y que desea amar, es tremendamente bello, en su mirada se puede ver la nobleza de un alma inocente. Su padre quiere que se case pero se encuentra con la dificultad de que su hijo es un hombre tan sensible y especial que no lo puede dominar a pesar de que el joven es finalmente muy obediente, ama a su padre y desea cumplir porque cree que eso está bien ya que quien respeta a su padre respeta  Dios.

Y aquí quiero detenerme Y PROFUNDIZAR porque lo que más me impacta de esta serial es que es relatada de tal manera que yo como espectadora logro vivenciar claramente que no hay ningún cuestionamiento o tema respecto de las leyes espirituales porque el relato es hecho desde adentro de la vida ortodoxa y no desde la visión de un externo que enjuiciaría o dudaría de alguna ley o precepto basándose en el progreso de los derechos sociales o humanos.

Acá no existe eso porque no es importante y ni siquiera puede ser pensado, ya que no se cuestiona en ningún momento la existencia de Dios ni el amor a sus preceptos, ni ser quienes son. No hay cuestionamiento de nada en torno a Dios.

Los problemas se dan por la vida misma, porque el amor nunca es fácil para ningún humano, ni conseguir el dinero, ni el trabajo, ni las relaciones familiares o de pareja. Los deseos, emociones e ilusiones son los mismos que para cualquier ser humano, sólo que acá cobran un sentido diferente porque todo está puesto finalmente en manos de Dios.

Mi impacto fue ver que aunque igualmente se equivocan, caen y sufren, lo admirable es que con toda su humanidad jamás cuestionan su lugar y función espiritual en el mundo como judíos ultra-ortodoxos que están cumpliendo lo que el Creador les ha pedido.

Es una historia de amor a Dios y a sus preceptos en Emuná o Fe verdadera, dado por una decisión fiel de vivir conforme a las Leyes mosaicas ya que de esta manera una familia ortodoxa en su fe va cada día evolucionando más hasta llegar a adherirse totalmente al Creador.

Este proceso lo llamamos en Kabbalah, como señala Rav Ashlag, ir creando por nuestras acciones similitud de forma con el Creador o la Luz, terminando así con una naturaleza animal con la que nacemos para conectar total y completamente con nuestra naturaleza divina y la plenitud del alma.

En nuestra fe particular, en nuestra personal forma de conectarnos con la Luz, los invito a preguntarse cómo veo yo el mundo, la vida y lo que me sucede, ¿es el Creador que mueve todo y me pongo en sus manos para generar acciones de Luz? O, ¿la vida pasa con sus dificultades y yo soy parte de un sistema y mi voluntad y fe no sirve de nada? ¿cómo veo el mundo y a mí mismo?

Les recomiendo la vean sin juicio, con un corazón abierto y una mente despierta a experimentar cómo es una vida dedicada completamente a Dios, aun cuando los capítulos van mostrando los aciertos y caídas de los personajes, se puede percibir que eso también le pertenecería al Creador. Maravillosa y crea una nostalgia del alma por estar siempre en fe.

Afectuosamente,

Maestra Ana María Pérez Díaz

PD: para los que la vieron y les gustó ya están grabando la tercera temporada.

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