Pensar desde el corazón

En Kabbalah aprendemos o recordamos, que existen 5 niveles del Alma, que progresivamente van desde nuestra consciencia física en el mundo corpóreo hasta la interconexión y la unión con el Todo, con la Luz de Hashem.

Estamos, cada vez más, en tiempos en los cuales los velos se van derrumbando, diluyendo, y parece entonces oportuno y menester identificar qué me separa del prójimo en esta ilusión de individualidad y separación en la cual vivimos. Si somos todos UNO, si venimos y vamos a la unión con el todo, al Alma Raíz, mirar al prójimo con juicio, inferioridad (o incluso superioridad), miedo, molestia, es hacerlo con nosotros mismos y viceversa.

Pensar, desde el campo de juego de la inclinación negativa, que soy un ente separado de aquellos que me rodean, de la naturaleza, pareciera ser entonces un auto engaño poco sensato y poco proactivo. Pensar desde el corazón y desde el Amor Incondicional, se abre como una invitación a la sanación conjunta, al encuentro, al Tikkun Olam.

Les propongo como ejercicio algunas preguntas de auto observación y consciencia:
* ¿Qué pensamiento y qué emoción me separa de mi prójimo? Es quizás temor, juicio, indiferencia u otra emoción.

* ¿Desde dónde surge mi pensamiento?, ¿Estoy siendo canal de la Luz o del oponente al relacionarme con mi entorno?

* ¿Soy capaz de abrirme a mirar a quienes me rodean con la consciencia de que somos UNO? A quien cruza el andar en la calle, al cajero en el banco/supermercado, a aquel que me molesta y a quien me hace sentir bien del mismo modo?

* ¿Puedo abrirme a la experiencia de sentir también la interconexión con la Naturaleza y asumir desde ahí un rol de respeto y cuidado mutuo?

Los invito en estos tiempos y siempre, a pensar con el corazón.

Bendiciones,
Diana Yael Rubinstein M.

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