La misión de la riqueza

La pobreza es algo que nadie quiere y a la cual muchos temen.  No tener para comer o cómo abrigarse es una verdadera pesadilla para quienes lo viven. 

Solo con tener qué comer y dónde dormir abrigados hace el 90% de nuestra felicidad, pero como vivimos con el miedo a la pobreza, entonces el 90% de la gente gasta el 90% de su tiempo en obtener ese 10% que cree que le falta, y así muchos pasan su vida obsesionados por obtener riqueza, entendiéndola como el opuesto a la pobreza pero a las finales esclavizándose.

El mendigo sueña con ser emperador, pero el emperador no sueña con ser emperador, ya lo es, entonces ¿con qué sueña?.

El pobre tiene hambre y quiere pan, ¿cómo se le puede pedir que opine sobre el sentido de la vida si solo quiere pan?, para pensar sobre el sentido de la vida se requiere un mínimo de bienestar material, que en realidad es fácil de obtener pero que muchos se obsesionan con acumular, pensando que les hará falta.

El Talmud dice “tiene 100, quiere 200. Tiene 200, quiere 400”.  Esta frase nos refleja la trampa en que cae la mayoría de la gente al desear incesantemente más y más riqueza, pero que cuando la obtiene nunca es suficiente. Es aquí donde yace la misión de la riqueza: cuando el hombre finalmente alcanza riqueza material, entonces recién ahí puede darse cuenta que es pobre por dentro, solo por contraste. La riqueza externa tiene como misión mostrarle al “rico” su pobreza interna en contraste con su riqueza externa, tiene como misión mostrarle lo pobre que es por dentro. Cuando era pobre por fuera no se daba cuenta que era pobre por dentro, pero como ahora tiene suficiente por fuera, entonces recién puede ver que es pobre por dentro. Si logra salir de la trampa de más y más riqueza que describe el Talmud, y se da cuenta que ya es rico por fuera, solo entonces se puede dar cuenta que es pobre por dentro, y desde este punto el hombre puede encontrar la fuente de su verdadera riqueza, que no está afuera sino al fondo de sí mismo.

La riqueza del fondo de si mismo consiste en que uno no solo encuentra una voz interior que le dice lo que más importa en la vida, sino que uno encuentra muchas voces internas gritando en cacofonía, cada una reclamando un derecho y un por qué, unas mas razonables que otras, entonces se tiene muchas posibilidades donde elegir, y por lo tanto, es rico.

La riqueza consiste en tener tanto adentro como para que se haga necesario elegir y concentrarse –restringir- en una disciplina para poder realmente recibir de lo que hay adentro, que es mucho.

Como es rico por dentro, entonces lo que tenga por fuera es secundario, porque tenga mucho o tenga poco, siempre tendrá lo que necesita, siempre se dará cuenta que tiene lo que realmente necesita, y siempre estará agradecido de tenerlo, porque se da cuenta que lo que realmente necesita puede ser muy distinto a lo que desea.

Afectuosamente,

Maestro Nicolás Rosenberg