Resoluciones de Año Nuevo

En esta época del año nos preguntamos en qué área de nuestro carácter debemos hacer mejoras y tomar decisiones. Siempre hay un ámbito en el que uno tiene que mejorar, en el que el trabajo espiritual que uno lleva a cabo no sólo agradará a Hashem sino que también traerá paz y armonía a nuestro prójimo. Y ese es el ámbito de lashón hará, las malas lenguas, las habladurías, los chismes y demás.

Uno no se imagina todo lo que puede perder al hablar mal de los demás. Al hacerlo, uno renuncia a un millón de bendiciones y buenas influencias. Nunca puede salir nada bueno de las malas lenguas. Por el contrario, hablar bien de los demás invoca todas las bendiciones posibles. El que habla bien está demostrando tener un alto nivel moral y espiritual, especialmente cuando es capaz de pasar por la vida sin causarle daño ni insultar a otro ser humano.

Recordemos también que la prohibición de las malas lenguas se aplica tanto al que habla como al que escucha. Está prohibido escuchar, y mucho menos creer, los chismes y las malas lenguas. Uno no debe estar en compañía de personas que hablan mal de los demás, aunque no crea lo que dicen. Se dice en nombre del Gaón de Vilna que aquellos que con sus palabras crean enfrentamientos entre las personas son la peor clase de criminales y pecadores. Ellos son los que postergan la llegada del Mashíaj y la Geulá, o sea, la Redención Final de nuestro pueblo.

Todo esto que decimos es muy lindo. La pregunta es qué hacemos para poner fin al exilio, la Diáspora y el ocultamiento de la Presencia Divina. Cómo hacemos para decidir de una vez por todas dejar de hablar mal de los demás y de escuchar esa clase de palabras, no importa cuáles sean las circunstancias?

La mala inclinación nos incita a hablar mal de los demás, a ver lo malo en los demás y a regocijarnos en las fallas y los fracasos de los demás. Eso es algo natural. Simplemente quiere decir que tenemos una mala inclinación. Lo que ocurre es que cuando superamos esa mala inclinación alcanzamos la grandeza espiritual y el refinamiento del carácter.

La lucha no es fácil, pero la recompensa bien vale la pena. Recuerda, no obstante, que sin la ayuda del Creador nadie puede superar la mala inclinación. Esta trata de destruir a la persona día a día. La única opción que tenemos para salvarnos es comprometernos a hacer una sesión diaria de plegaria personal y pedirle a Hashem que nos ayude. Una vez que hicimos eso, hemos cumplido nuestra obligación.

Es por eso que es tan importante reservar por lo menos quince minutos al día para pedirle a Hashem: “Amo del universo, dame el poder de superar mi mala inclinación. Dame la sabiduría y el entendimiento para que me dé cuenta de lo mucho a lo que estoy renunciando cuando hablo mal de los demás. Tengo una tremenda necesidad de hablar de los demás. Ayúdame, porque quiero hacerte caso. Dame la conciencia espiritual necesaria para que me dé cuenta de que mi mala inclinación es mi boleto a la grandeza…”.

De esta manera, tenemos que hablarle a Hashem cada día y componer nuestras propias plegarias usando nuestras propias palabras según nuestros propios desafíos.

Que este nuevo año sea un año de plegaria y entonces Hashem sin duda te dará un año lleno de prosperidad. Le Shaná Tová Tikatvú. Amen!

 

por: Rabino Shalom Arush vía breslev.co.il

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