El poder de los ángeles

Su existencia comienza exactamente en el límite donde termina nuestro pensamiento racional y lógico, donde termina nuestro mundo convencional y rutinario. Pasando ese límite, comienza la sorpresa y el asombro. Allí es posible encontrarlos, sutiles, livianos y luminosos. Y es cuando nos ayudan a llegar a ese mundo donde uno se transforma y comienza nuevamente a sentir Emuná.

Si recordamos nuestros días de infancia en nuestros cuentos y fantasías aparecían casi sin darnos cuenta. Cenicienta tuvo una hermosa carroza y un bellísimo traje, pero…era ella la que tenía que participar en el baile. Los Ángeles nos ayudan pero no actúan por nosotros. Como alumnos de Kabbalah y buscadores de nuestro propio viaje interior, aparecen estos maravillosos personajes casi olvidados. Forman parte de ese mundo mágico y sagrado que nos conecta con lo más importante que es Hashem.

Los Ángeles, así como toda la Creación tienen la misión de traernos ese misterio desconocido de Luz, de Amor y Alegría a éste plano.

En la vida espiritual somos aún niños que damos los primeros pasos porque así es más fácil derribar las barreras de la seriedad y preocupación que nos levantan muros muy altos y nos separan de la Luz, y de los Ángeles…

Todos nosotros nos encontramos en el camino de la unión y conocimiento de D-os.

Tenemos varios caminos, puede ser con una Fe incondicional, otros a través del conocimiento, conociendo las leyes que operan para que esta unión se realice.

Otros buscarán la unión con D-os aplicando el conocimiento a la acción en lo cotidiano. Usarán la Fe y la manera de unir su voluntad a la de D-os.

En estos tres caminos intervienen los Ángeles pues su única misión es ayudarnos a conectarnos con D-os en forma consciente y hacer llegar a la Tierra la energía del Cielo. Contamos con la presencia de los Ángeles en forma consciente como colaboradores para realizar tareas conjuntas.

Hay una sola condición que las leyes espirituales nos van a exigir, y es que para seguir el camino debemos reconocer y aceptar la Presencia de la Luz, o sea D-os como único poder verdadero en lo emocional, en lo mental y en la acción concreta.

¡Caminemos juntos en esta búsqueda, y seamos parte de la complicidad y ayuda de los Ángeles!

Con cariño,

Maestra Silvia Sevilla

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