Reconocer nuestras ataduras

Estamos a pocos días de que comience la festividad de Pesaj (viernes 19 abril en la noche), conocida también como la fiesta de la liberación de la esclavitud del pueblo hebreo del yugo del faraón. Muchos acontecimientos tuvieron que suceder antes de que el faraón decidiera dejar ir al pueblo bajo el liderazgo de Moshé. Las súplicas y los llantos a Hashem pidiendo ayuda y misericordia ante la opresión de los esclavizadores, clamando por la libertad, la justicia y manteniendo la esperanza que Hashem a su debido momento se acordaría de su pueblo amado y los sacaría de esa miseria, fueron la vasija que pudo albergar el milagro de la salvación. Bien conocidas son también las 10 plagas que azotaron a los egipcios, en respuesta a la negativa del faraón de liberar a los hebreos, Hashem mostró su omnipotencia demostrando que no hay poder superior ni en la tierra ni el cielo que sean como Él.
Después de la última plaga y la muerte de los primogénitos, el pueblo fue liberado y nuestra tradición nos cuenta, que con la premura de la partida ellos no podían demorarse en esperar que el pan leudara, por lo tanto solo pudieron comer pan ázimo, sin levadura. En recuerdo de esos tiempos, antes que comience la festividad, limpiamos nuestra casa de todo el Jametz, (que significa leudado) y nos abstenemos de comer o estar en posesión de cualquier comida leudada. Esto en el terreno material, pero ¿qué significa para nosotros espiritualmente abstenernos del Jametz?.
Los ciclos de la vida nos van marcando ciertos momentos para reflexionar, inexorablemente debemos detenernos a pensar, hacer ciertos rituales que nos conecten con lo que somos o queremos ser. Vivimos una vida tan agitada que rara vez nos damos la oportunidad de ser profundamente honestos sobre nuestro propio actuar. ¿Cuánto Jametz hay en mi vida? Entendiendo espiritualmente que lo que leuda, lo que se infla, lo que se hincha, a veces tiene que ver con nuestro propio ego que nos devuelve imágenes de nosotros mismos y los demás, distorsionadas, infladas, deformes. 
Unas mujeres de mi comunidad hicieron un trabajo hermoso de reflexión sobre el Jametz que querían limpiar de su vida, trajeron a la consciencia aquellas cosas que están “ensuciando” su espacio vital, para poder verlas y removerlas, aquí les dejo una lista de lo que ellas meditaron:
  • Egoísmo  
  • Mala fe
  • Rencor
  • Ira
  • Pena
  • Avergonzar a otros
  • Falta de empatía
  • Abuso de poder
  • Intolerancia
  • Impaciencia
  • Rabia
  • Celos
  • Maltrato
  • Apuro
  • Falta de comunicación
Estoy segura que en la lista hay Jametz que todos llevamos en alguna medida y que incluso la lista podría quedaron corta. Reconocer nuestra oscuridad es el 50% del trabajo, el resto es traer LUZ y liberación a nuestra vida, ¿cómo? como lo hizo el pueblo hebreo: con súplicas, con plegarias, pidiendo que sean removidas las cáscaras duras de egoísmo que nos impiden traer bendiciones a nuestra vida, creando una vasija de EMUNÁ, de certeza absoluta en el poder infinito de Di-s; no hay obstáculos grandes ni pequeños para ÉL. Lo principal: Tener paciencia, paciencia, paciencia. El pueblo hebreo fue esclavo por más de 230 años, la clave estuvo que ellos no perdieron la fe en su Creador.
 
Que sea una semana llena de reflexión, Emuná y liberación para todos ustedes.
 
Afectuosamente,
Maestra Claudia Vásquez
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