Buscar la felicidad

Dijo Rabí Najman que: “Los placeres mundanales son como rayos de sol en un cuarto oscuro”. Apenas pasan, nos damos cuenta de que tenemos las manos vacías. La mayoría de la gente se pasa la vida buscando lo que piensan que los hará felices. La felicidad muy pronto se transforma en un sueño elusivo mientras la idea de un futuro mejor aleja su foco del presente. La incapacidad de gozar de la energía y los logros del presente surge de la creencia de que el futuro contiene un ingrediente faltante esencial.

Por naturaleza, el ser humano suele dar por sentado lo que ya tiene y de olvidar la desesperación que sintió ayer por aquello que hoy posee. Ansiar lo físico siempre nos va a dejar con una sensación de carencia, porque los placeres de este mundo son transitorios por naturaleza, mientras que nuestras almas son la antítesis de lo transitorio. Nuestra esencia espiritual es eterna, y por eso las cosas temporarias de ninguna manera logran satisfacer nuestra esencia permanente.

La principal lucha que enfrenta esta generación es el conflicto entre la esperanza y la desesperación. 

Los desafíos que acompañan cada etapa de la vida se vuelven una causa de ansiedad y dudas. Al enfrentar obstáculos, nos parecería más fácil escaparnos y escondernos detrás de las muchas distracciones que este mundo nos ofrece, pero es importante que seamos fuertes en estos momentos de confusión y tristeza. Seamos fuertes y aferrémonos a la esperanza en el futuro y utilicemos el arma que es la plegaria.

Tal vez pensemos que la felicidad nos aguarda detrás del nuevo automóvil, la nueva casa o la nueva relación amorosa. Pero la verdadera felicidad se encuentra en las búsquedas espirituales: en la lucha contra la desesperación, cuando nos levantamos después de caernos, cuando decidimos actuar mejor de lo que nos sentimos, cuando no bajamos los brazos, y cuando cada día nos comprometemos nuevamente a vivir nuestra misión única, a no tirarnos atrás cuando las cosas van mal y a fortalecernos al conectarnos con nuestra fuente eterna.

Los conforts físicos que disfrutamos son para ayudarnos a cumplir con nuestro objetivo. Al traer espiritualidad a los aspectos físicos de la vida estamos acercando ambas polaridades. Al expresar gratitud por las cosas materiales que poseemos estamos disfrutando el presente mientras reconocemos la fuente divina de nuestra prosperidad. Al conectarnos con Dios por medio del rezo estamos estableciendo y manteniendo una relación con nuestro Creador y Sustentador. Además, la plegaria nos proporciona un método para superar los desafíos que enfrentamos constantemente y nos mantiene arraigados a lo que es verdaderamente importante mientras nos volvemos un faro de luz en épocas de oscuridad.

Por: Gedale Fenster

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