Protégete de las malas energías

Toda destrucción, incluyendo los desastres naturales, ocurre por una razón: el odio de la humanidad hacia nuestros semejantes.

La Kabbalah enseña que los terremotos, inundaciones, epidemias, tornados, etc nacen del odio colectivo que arde en nuestros corazones.  De acuerdo a la Kabbalah los desastres naturales no existen, y no importa que tu póliza de seguros diga lo contrario.  La conducta humana y el corazón humano son los únicos factores determinantes de lo que ocurre en nuestro mundo.  Esto es especialmente cierto cuando vemos el estallido de una violencia fanática que parece haberse apoderado del mundo de un momento a otro, en el que los objetivos por cada bando se reducen simplemente a eliminar al otro.  El odio no tiene razones, aunque nos parezca que está lleno de motivos, y por esto que el odio degrada a quién lo tiene al punto que lo hace perder la razón.  El odio es la vía más rápida para desperdiciar energía. 

Según los ancianos Kabbalistas: Si una persona presencia cualquier forma de odio, ya sea en su propia calle o en cualquier parte del mundo, esto significa que esta persona aún tiene alguna medida de odio que persiste en su alma.

Si guardamos aunque sea una ligera animosidad hacia otra persona  -por cualquiera sea la razón, válida o inválida, consciente o no consciente-  traemos destrucción al mundo.

Todos hemos escuchado que el odio es tomar veneno con la intención que muera el otro, el problema con este veneno es que mueren ambos.

 

MEDITACIÓN: 

Al limpiar de odio nuestros corazones, podemos remediar los problemas del mundo de raíz.  Reconozcamos a toda persona o grupo de personas hacia las que sentimos enojo, envidia, malicia, disgusto o cualquier combinación de estos sentimientos.  Con la Luz de este nombre, dejemos caer todos estos sentimientos como una carga de ropa sucia en la lavadora.

 

 

Afectuosamente,

Maestro Nicolás Rosenberg

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